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La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
D. Gray man Rol :: Off-Topic :: Papelera
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La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
Aquella situación era rara…para él incluso…
Se podía sentir el polvo siendo levantado por los vientos que pasaban por las ventanas rotas de aquel solitario bar, que apenas se alumbraba por unas pocas velas encendidas y por la media luna tras las escasas nubes del oscuro cielo estrellado. Mientras la madera crujía las virutas grisáceas se arremolinaban en las piernas desnudas del joven. Se adherían a su piel, pegajosa en ese momento debido a que el miedo que sentía en ese instante había hecho que su vejiga lo traicionara. Con pantalones cortos mojados y con el color café de su tela asentuado en la parte mojada, una camisa blanca de mangas cortas con tirantes con dos círculos húmedos formados en donde están sus axilas y la frente empapada de un líquido que se supone no debería de ser frío…este pelirrojo no dejaba que sus orbes celestes dejaran de posarse en la imagen fantasmagórica que captaba. Medía 2 metros sin la cabeza sobre sus hombros, llevaba una capa raída e impregnada del olor de la sangre, aunque igual de negra que el resto de la armadura, cuyos detalles retorcidos y profanos no cabían en la mente de ningún cristiano. La cabeza en cambio parecía no tener ninguna cosa extraña: dos cuernos curvos, y en el visor 2 círculos amarillentos y brillantes simulaban dos ojos. Poseía un cinturón parecido a una columna vertebral y la sombra que hacía bajo la luz de las velas tapaba completamente al joven. Con el cuerpo inferior de un caballo, muestra un pelaje tan negro como el azabache, y de donde se supone baja la columna se notan marcas amarillas que brillan como una llama candente, la cual recorre en forma de líneas su lomo y va bajando hasta hacerse un grupo de espirales en sus patas, hasta llegar a la pezuña. Esta parte "viva" no lo está tanto, pues se notan trozos de carne faltante, costillas salidas y heridas huecas. Cabe decir que varias partes de su cuerpo parecen desgarradas, notándose huesos y heridas abiertas en los alrededores La fuerza se iba de sus brazos, quienes normalmente no desistían con tanta facilidad por lo que los leños que tenía entre las manos cayeron al suelo, dejando ese ruido seco que se produce cuando se chocan dos maderos.
-¿Acaba de mearse encima?..¿¡EN SERIO SE HA MEADO!? –una voz metálica pero a la vez fina, proveniente de aquel casco en la mano de la armadura, era la que producía esa risa luego de lanzar los mordaces comentarios. El cuerpo extrañamente parecía contraerse como si estuviera riendo también, dando la impresión de que o era el mismo ente que la cabeza o simplemente le pareció divertida la cosa –Ni esta basura fue tan cobarde-es lo que deja salir a la vez que el enorme ser a su lado levanta la bota metálica y pisotea las cenizas que aún quedaban del padre del muchacho.
Este seguía quieto, apenas respirando. Sus ojos como platos seguían observando a la criatura, aunque no pasaría mucho tiempo más…recién al bajar la vista notó el arma metálica que no dejaba ni brillo ni fulgor a la vista. Simple, herrumbrosa, llena de polvo, y se podría decir que hasta oxidada…aunque fué capaz de encender una chispa en su mente…algo había tenido que hacer, y su memoria, reseteada por el shock, ahora lo recordaba. En otro plano, aquel caballero oscuro seguía hablando y riendo, alardeando de la poca resistencia que aquellos en el bar, o que el resto de su familia opuso. El monólogo era el peor enemigo de un asesino o de un villano, y en este caso no sería distinto siendo que el joven apoya ambas manos delgadas sobre el mango envuelto en cuero, tomándola sin muchao forcejeo, dando media vuelta y comenzando una carrera hacia quién sabe donde.
-…Y no me hagas empezar con tu tatarabuelo. Bien merecido se lo tenía por haber osado matarme… ¡Como si no estuviese bien que matara a la perra de su esposa por no quererme a mí! Pero en fin… ¡¡¡No hablemos más y vamos a darte fin!!!-pronuncia este ser luego de su ensimismamiento, volteando a ver a su víctima, y notando en cambio un gran espacio vacío llenado únicamente con la luz nocturna y restos de las cenizas arremolinadas que se desvanecían a los segundos. No hacía falta describir que habría un cabreo de su parte. Y un fuerte golpe de parte de un mandoble de medidas 2 x 0.5 m (largo x ancho) hecha de un material gris parecido a la piedra se deja escuchar estruendoso, mostrando su daño en aquel suelo de madera ahora convertido en un agujero alrededor del arma de por lo menos 1 metro de diámetro. Luego de la demostración de fuerza hacia su misma persona, comienza a correr hacia la salida, dejando arruinada la puerta y alejándose de aquella triste escena.
----------------------------------------
Unos cuantos metros ya de distancia, en las cercanías de una arboleda que parecía extenderse por hectáreas, el muchacho corría con prisas. En las manos mantenía aquella hacha que hace tan pocos segundos se había clavado en frente suyo. Parecía sudar, pero ahora su frente expedía gotas más cálidas, y la transpiración no parecía ser más que simple cuestión de esfuerzo…mientras mantenía la carrera, Art Hunter, un sujeto extraño que acaba de obtener una anécdota aún más extraña, solo posee una cosa en mente…
-¡Debo correr! ¡Debo correr! ¡¡No he talado ni un leño y debo regresar antes de las 8 o padre me colgará!!-se repetía continuamente, y no por el miedo que le causaba, si no porque olvidaba que aquella frase la habían exclamado sus labios. Lo más gracioso de aquel asunto era que las manecillas del reloj en el traste antes llamado taberna marcaba ya las 8:40. Llegó bastante tarde.
Se podía sentir el polvo siendo levantado por los vientos que pasaban por las ventanas rotas de aquel solitario bar, que apenas se alumbraba por unas pocas velas encendidas y por la media luna tras las escasas nubes del oscuro cielo estrellado. Mientras la madera crujía las virutas grisáceas se arremolinaban en las piernas desnudas del joven. Se adherían a su piel, pegajosa en ese momento debido a que el miedo que sentía en ese instante había hecho que su vejiga lo traicionara. Con pantalones cortos mojados y con el color café de su tela asentuado en la parte mojada, una camisa blanca de mangas cortas con tirantes con dos círculos húmedos formados en donde están sus axilas y la frente empapada de un líquido que se supone no debería de ser frío…este pelirrojo no dejaba que sus orbes celestes dejaran de posarse en la imagen fantasmagórica que captaba. Medía 2 metros sin la cabeza sobre sus hombros, llevaba una capa raída e impregnada del olor de la sangre, aunque igual de negra que el resto de la armadura, cuyos detalles retorcidos y profanos no cabían en la mente de ningún cristiano. La cabeza en cambio parecía no tener ninguna cosa extraña: dos cuernos curvos, y en el visor 2 círculos amarillentos y brillantes simulaban dos ojos. Poseía un cinturón parecido a una columna vertebral y la sombra que hacía bajo la luz de las velas tapaba completamente al joven. Con el cuerpo inferior de un caballo, muestra un pelaje tan negro como el azabache, y de donde se supone baja la columna se notan marcas amarillas que brillan como una llama candente, la cual recorre en forma de líneas su lomo y va bajando hasta hacerse un grupo de espirales en sus patas, hasta llegar a la pezuña. Esta parte "viva" no lo está tanto, pues se notan trozos de carne faltante, costillas salidas y heridas huecas. Cabe decir que varias partes de su cuerpo parecen desgarradas, notándose huesos y heridas abiertas en los alrededores La fuerza se iba de sus brazos, quienes normalmente no desistían con tanta facilidad por lo que los leños que tenía entre las manos cayeron al suelo, dejando ese ruido seco que se produce cuando se chocan dos maderos.
-¿Acaba de mearse encima?..¿¡EN SERIO SE HA MEADO!? –una voz metálica pero a la vez fina, proveniente de aquel casco en la mano de la armadura, era la que producía esa risa luego de lanzar los mordaces comentarios. El cuerpo extrañamente parecía contraerse como si estuviera riendo también, dando la impresión de que o era el mismo ente que la cabeza o simplemente le pareció divertida la cosa –Ni esta basura fue tan cobarde-es lo que deja salir a la vez que el enorme ser a su lado levanta la bota metálica y pisotea las cenizas que aún quedaban del padre del muchacho.
Este seguía quieto, apenas respirando. Sus ojos como platos seguían observando a la criatura, aunque no pasaría mucho tiempo más…recién al bajar la vista notó el arma metálica que no dejaba ni brillo ni fulgor a la vista. Simple, herrumbrosa, llena de polvo, y se podría decir que hasta oxidada…aunque fué capaz de encender una chispa en su mente…algo había tenido que hacer, y su memoria, reseteada por el shock, ahora lo recordaba. En otro plano, aquel caballero oscuro seguía hablando y riendo, alardeando de la poca resistencia que aquellos en el bar, o que el resto de su familia opuso. El monólogo era el peor enemigo de un asesino o de un villano, y en este caso no sería distinto siendo que el joven apoya ambas manos delgadas sobre el mango envuelto en cuero, tomándola sin muchao forcejeo, dando media vuelta y comenzando una carrera hacia quién sabe donde.
-…Y no me hagas empezar con tu tatarabuelo. Bien merecido se lo tenía por haber osado matarme… ¡Como si no estuviese bien que matara a la perra de su esposa por no quererme a mí! Pero en fin… ¡¡¡No hablemos más y vamos a darte fin!!!-pronuncia este ser luego de su ensimismamiento, volteando a ver a su víctima, y notando en cambio un gran espacio vacío llenado únicamente con la luz nocturna y restos de las cenizas arremolinadas que se desvanecían a los segundos. No hacía falta describir que habría un cabreo de su parte. Y un fuerte golpe de parte de un mandoble de medidas 2 x 0.5 m (largo x ancho) hecha de un material gris parecido a la piedra se deja escuchar estruendoso, mostrando su daño en aquel suelo de madera ahora convertido en un agujero alrededor del arma de por lo menos 1 metro de diámetro. Luego de la demostración de fuerza hacia su misma persona, comienza a correr hacia la salida, dejando arruinada la puerta y alejándose de aquella triste escena.
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Unos cuantos metros ya de distancia, en las cercanías de una arboleda que parecía extenderse por hectáreas, el muchacho corría con prisas. En las manos mantenía aquella hacha que hace tan pocos segundos se había clavado en frente suyo. Parecía sudar, pero ahora su frente expedía gotas más cálidas, y la transpiración no parecía ser más que simple cuestión de esfuerzo…mientras mantenía la carrera, Art Hunter, un sujeto extraño que acaba de obtener una anécdota aún más extraña, solo posee una cosa en mente…
-¡Debo correr! ¡Debo correr! ¡¡No he talado ni un leño y debo regresar antes de las 8 o padre me colgará!!-se repetía continuamente, y no por el miedo que le causaba, si no porque olvidaba que aquella frase la habían exclamado sus labios. Lo más gracioso de aquel asunto era que las manecillas del reloj en el traste antes llamado taberna marcaba ya las 8:40. Llegó bastante tarde.
Última edición por Almagor el Jue Jun 03, 2010 5:35 pm, editado 1 vez
Almagor-

Fecha de inscripción: 30/05/2010
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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
Irlanda, uno de los países nórdicos, y de los más fríos. No era un sinónimo de lo cual se quejara, pero su mascota pensaba ligeramente distinto, después de todo, el frío era la segunda cosa más intolerable por el pequeño mono blanco, seguido de las horas donde su estómago gruñía reclamando un poco de atención alimenticia. Ese era el motivo por el cual, Lau se encontraba tan intranquilo esa noche.
La bóveda celeste estaba especialmente oscura esa noche, solo la luz lunar que de vez en cuando lograba hacerse espacio entre las nubes purpúreas llegaba a brindar claridad en el camino. Esa noche no existían estrellas que pudiesen guiar a los viajeros, ni luces ocasionales para dar esperanza. Solo las sombras y el sonido de los animales nocturnos del bosque eran la fiesta de un crepúsculo más. El sonido del viento mecer algunas de las ramas de los árboles, traía consigo una extraña y muy tétrica melodía.
Como un rugido insano.
Por la tierra húmeda circundaban las ruedas de varias carretas, marcándola en finas líneas. Iban en fila india, con luces a base de lámparas de aceite en los extremos para hacerse iluminación en tan oscura y escabrosa ruta rumbo a la ciudad de Brontë. Los que iban al mando de cada coche se refugiaban en el la escasa tibieza de los delgados mantos oscuros, para protegerse de tan gélido clima, arrendando los caballos para continuar la travesía. Estimaban el tiempo de llegada a unos veinte minutos, comprobando la proximidad de la ciudad al ver las edificaciones a lo lejos. Llegar al fin, descansar, un alivio.
Fortuna de los pasajeros que iban dentro de la caravana, sin ninguna labor en especial más que de esperar el final del viaje, el calor de los abrigos y el estar con varias personas mantenía un clima ameno, para todos menos Lau Jimin. El singular primate no paraba de tomarse con las manitas su propia cola hecha un espiral de caracol, al mismo tiempo que rodaba por todo el regazo de su dueña, la general Klaud Nine. Quien permanecía impasible ante el berrinche de su mascota, con los brazos cruzados debajo de el pecho para abrigarse y el confortable abrigo oscuro que colgaba de sus hombros. Mantenía los ojos cerrados, simulando que dormía cosa que no era así, solo descansaba un poco más antes de llegar a la ciudad.
Fue una auténtica fortuna en realidad, conseguir un transporte para Brontë. Nadie quería pasarse por allí, y menos ese día que pecaba de ser Martes 13. Para la caravana cirquense eso le tenía sin el menor cuidado, y gracias al atractivo que le dio Lau con una de sus demostraciones públicas de sus habilidades bastó y sobró para que aceptasen llevarla de pasajera. Durante el trayecto había dado algunos consejos a los domadores e instructores de animales, y algunas para los acróbatas. Intercambiaron muchas opiniones al respecto hasta que el cansancio les venció. Klaud casi llegó a sentirse como en su antigua profesión, había resultado un poco agradable, hasta nostálgico.
Un grupo conformado más que todo por los payasos, el básico objeto de comedia, comenzaron cierta conversación que despertó el interés de la domadora.
— ¿Sabían que por aquí corre la leyenda del Dullahan? —los otros lo miraron apenas captando la idea de su compañero—, ya saben, ese que se parece al jinete sin cabeza.
— ¿Qué no es un hada sin cabeza? ¿De esas que presagian la muerte de un familiar o algo? —preguntó uno de ellos, el que más conocía del folklore irlandés.
—Sí, pero otros dicen que es como un caballero del medievo decapitado —respondió el mismo que inició el tema. —Sale por las noches como estas y mata al que pille desprevenido.
—Eso me recuerda… —habló otro que hasta ahora solo escuchaba—, ¿No que en esta ciudad no había un lugar precisamente famoso por esa leyenda?
—Algo así escuché, quizás llegó a verlo y sobrevivió o lo que sea.
—Interesante, esto puede ser una atracción más para el circo~
[…………]
Dullahan… reconocía el término, una de las leyendas más conocidas entre el norte de Europa. El tema despertaba cierta curiosidad en su interior, si de verdad se trataba de una leyenda o de verdad existía por ahí una criatura con la cabeza en el regazo asesinando personas. Podría consultar un poco más con los del circo, o incluso con las personas una vez llegados a la ciudad.
Fuera el viento rugía con el trotar de una leyenda vuelta real.
La bóveda celeste estaba especialmente oscura esa noche, solo la luz lunar que de vez en cuando lograba hacerse espacio entre las nubes purpúreas llegaba a brindar claridad en el camino. Esa noche no existían estrellas que pudiesen guiar a los viajeros, ni luces ocasionales para dar esperanza. Solo las sombras y el sonido de los animales nocturnos del bosque eran la fiesta de un crepúsculo más. El sonido del viento mecer algunas de las ramas de los árboles, traía consigo una extraña y muy tétrica melodía.
Como un rugido insano.
Por la tierra húmeda circundaban las ruedas de varias carretas, marcándola en finas líneas. Iban en fila india, con luces a base de lámparas de aceite en los extremos para hacerse iluminación en tan oscura y escabrosa ruta rumbo a la ciudad de Brontë. Los que iban al mando de cada coche se refugiaban en el la escasa tibieza de los delgados mantos oscuros, para protegerse de tan gélido clima, arrendando los caballos para continuar la travesía. Estimaban el tiempo de llegada a unos veinte minutos, comprobando la proximidad de la ciudad al ver las edificaciones a lo lejos. Llegar al fin, descansar, un alivio.
Fortuna de los pasajeros que iban dentro de la caravana, sin ninguna labor en especial más que de esperar el final del viaje, el calor de los abrigos y el estar con varias personas mantenía un clima ameno, para todos menos Lau Jimin. El singular primate no paraba de tomarse con las manitas su propia cola hecha un espiral de caracol, al mismo tiempo que rodaba por todo el regazo de su dueña, la general Klaud Nine. Quien permanecía impasible ante el berrinche de su mascota, con los brazos cruzados debajo de el pecho para abrigarse y el confortable abrigo oscuro que colgaba de sus hombros. Mantenía los ojos cerrados, simulando que dormía cosa que no era así, solo descansaba un poco más antes de llegar a la ciudad.
Fue una auténtica fortuna en realidad, conseguir un transporte para Brontë. Nadie quería pasarse por allí, y menos ese día que pecaba de ser Martes 13. Para la caravana cirquense eso le tenía sin el menor cuidado, y gracias al atractivo que le dio Lau con una de sus demostraciones públicas de sus habilidades bastó y sobró para que aceptasen llevarla de pasajera. Durante el trayecto había dado algunos consejos a los domadores e instructores de animales, y algunas para los acróbatas. Intercambiaron muchas opiniones al respecto hasta que el cansancio les venció. Klaud casi llegó a sentirse como en su antigua profesión, había resultado un poco agradable, hasta nostálgico.
Un grupo conformado más que todo por los payasos, el básico objeto de comedia, comenzaron cierta conversación que despertó el interés de la domadora.
— ¿Sabían que por aquí corre la leyenda del Dullahan? —los otros lo miraron apenas captando la idea de su compañero—, ya saben, ese que se parece al jinete sin cabeza.
— ¿Qué no es un hada sin cabeza? ¿De esas que presagian la muerte de un familiar o algo? —preguntó uno de ellos, el que más conocía del folklore irlandés.
—Sí, pero otros dicen que es como un caballero del medievo decapitado —respondió el mismo que inició el tema. —Sale por las noches como estas y mata al que pille desprevenido.
—Eso me recuerda… —habló otro que hasta ahora solo escuchaba—, ¿No que en esta ciudad no había un lugar precisamente famoso por esa leyenda?
—Algo así escuché, quizás llegó a verlo y sobrevivió o lo que sea.
—Interesante, esto puede ser una atracción más para el circo~
[…………]
Dullahan… reconocía el término, una de las leyendas más conocidas entre el norte de Europa. El tema despertaba cierta curiosidad en su interior, si de verdad se trataba de una leyenda o de verdad existía por ahí una criatura con la cabeza en el regazo asesinando personas. Podría consultar un poco más con los del circo, o incluso con las personas una vez llegados a la ciudad.
Fuera el viento rugía con el trotar de una leyenda vuelta real.

Dream- General Klaud

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
-Soy leñador. Nací detrás del molino~…
Mientras las nubes del color del hollín cubrían más aún la luna que apenas dotaba de un poco de luz a los alrededores, el viento agitaba las copas de aquellos enormes árboles a la vez que dejaba experimentar una sensación helada bajo las piernas del joven debido a esa molesta humedad que había aparecido desde sus pantaloncillos y que había invadido parte de sus piernas. Y se necesitaba de ella, pues de otra forma aquel vendaval no sería más que una brisa cálida para un hijo de Irlanda.
Sus pies se mantenían a medio metro de distancia uno de otro. Sostiene el extremo interior del hacha con su zurda mientras que su diestra está algo más arriba, a 10 centímetros aproximadamente. Elevada en el aire por momentos está hasta que se deja caer con pesadez en sentido inclinado, cayendo así en la hendidura que apuntaba a la misma dirección a la que iba el implemento, intentando que el tronco caído dejara que fuera posible separar un leño del resto de su estructura. Este estaba en un pequeño claro, donde unos 5 troncos muertos se elevaban a la altura de 30 centímetros aproximadamente, así como otro árbol cercano tan deteriorado por golpes que parecía a un soplido de caerse.
No lograba mucho, pues lo que usaba para talar no solo estaba demasiado viejo, pues además no fue concebido para esas tareas cotidianas, estaba destinado a una labor más agitada y más honrosa. Art en cambio no parecía entender esto, ni tampoco importarle que necesitaría el doble de golpes para desencajar un trozo de leña…aunque bien que se la había arreglado para sacar tres pedazos voluminosos en un tiempo de 6 minutos a 1 golpe cada 5 segundos. No le venía a la cabeza el por qué de que su herramienta no funcionara, o qué se había derramado encima para estar húmedo…mas no le importaba, o más bien no quería recordarlo.
-Yo tuve un jardín. Que fue creciendo conmigo~…-dejaba que aquel cántico saliera de su boca, respirando un poco luego de cada pequeña estrofa, a la que seguía un hachazo fuerte contra la rugosa superficie del árbol. Nuevas y pequeñas líneas de sudor se notaban saliendo de la frente, humedeciendo un poco sus hebras luego de que después de su último hachazo soltara el utensilio y pasara las manos por su voluminoso cabello carmesí.
Muy cerca, mas no lo suficiente para que en la oscuridad se distinga, los casquetes de algún equino se hacían escuchar. Mientras más se acercaba, 2 luceros amarillos se hacían notar entre tanta penumbra. Estos se movían en un ritmo alocado de arriba abajo, que pronto se distinguían como los zarandeos de aquel animal que cabalgaba sin problemas en aquella noche.
-Años después un humo negro en el cielo, la Inquisición~…-Una vez logró sacarse la humedad del rostro, sus manos tomaron de vuelta el hacha, fallando un par de veces en tomarla debido a la oscuridad latente. En sus oídos resonaba ese galope, así como el sonido de aleteos alborotados, y daba la impresión de que también estaban talando en las cercanías. Volteó a donde supone él viene el sonido y sus orbes volvieron a tomar esa sorpresa de hace tan pocos minutos y que su dispersa mente había logrado retomar…ya había visualizado esas dos luces antes…
-Luces…luz…luz…¡¡Me he olvidado la lámpara de gas!!-se dice a si mismo fallando al recordar, tomando nada más con su diestra su único utensilio y apoyándolo en el hombro correspondiente a su mano derecha.-Quemó mi bosque con fuego, mi bosque~…-terminaba la estrofa de su cántico mientras pasaba por un lado de aquel poderoso árbol que parecía a poco de ser derribado, y apoyando su zurda con cierto ahínco al no saber exactamente por qué sitio pasaba, le aplica el estímulo suficiente para que se empiece a mecer con levedad.
En el área donde hace poco estaba el muchacho, el extraño ser de ultratumba frena como puede las cuatro patas de la parte inferior de su cuerpo. Eleva su cabeza a los alrededores del claro y solo nota el silencio y el vacío que por 10 minutos de errar en su búsqueda le habían estado acompañando.
-¡¡PODÍA HABER JURADO QUE ESTABA AQUÍ!!!- Una vez más, después del iracundo grito que espantó a más aves en su recorrido enarbola su arma y la dirige contra este objetivo que ya estaba a un toque de caerse…consiguiendo nada más que se separara en dos partes y que la de mayor tamaño cayera sobre su lomo, tumbándolo debido a lo grande de este y obligando a sus patas a resbalar y caer, generando por supuesto un grito de disgusto aún más potente, tan fuerte que la fauna en el área se alborotó aún más y comenzó a huir despavorida.
Una persecución trillada había comenzado, junto a los sonidos de ardillas, liebres y pájaros cobardes…
Mientras las nubes del color del hollín cubrían más aún la luna que apenas dotaba de un poco de luz a los alrededores, el viento agitaba las copas de aquellos enormes árboles a la vez que dejaba experimentar una sensación helada bajo las piernas del joven debido a esa molesta humedad que había aparecido desde sus pantaloncillos y que había invadido parte de sus piernas. Y se necesitaba de ella, pues de otra forma aquel vendaval no sería más que una brisa cálida para un hijo de Irlanda.
Sus pies se mantenían a medio metro de distancia uno de otro. Sostiene el extremo interior del hacha con su zurda mientras que su diestra está algo más arriba, a 10 centímetros aproximadamente. Elevada en el aire por momentos está hasta que se deja caer con pesadez en sentido inclinado, cayendo así en la hendidura que apuntaba a la misma dirección a la que iba el implemento, intentando que el tronco caído dejara que fuera posible separar un leño del resto de su estructura. Este estaba en un pequeño claro, donde unos 5 troncos muertos se elevaban a la altura de 30 centímetros aproximadamente, así como otro árbol cercano tan deteriorado por golpes que parecía a un soplido de caerse.
No lograba mucho, pues lo que usaba para talar no solo estaba demasiado viejo, pues además no fue concebido para esas tareas cotidianas, estaba destinado a una labor más agitada y más honrosa. Art en cambio no parecía entender esto, ni tampoco importarle que necesitaría el doble de golpes para desencajar un trozo de leña…aunque bien que se la había arreglado para sacar tres pedazos voluminosos en un tiempo de 6 minutos a 1 golpe cada 5 segundos. No le venía a la cabeza el por qué de que su herramienta no funcionara, o qué se había derramado encima para estar húmedo…mas no le importaba, o más bien no quería recordarlo.
-Yo tuve un jardín. Que fue creciendo conmigo~…-dejaba que aquel cántico saliera de su boca, respirando un poco luego de cada pequeña estrofa, a la que seguía un hachazo fuerte contra la rugosa superficie del árbol. Nuevas y pequeñas líneas de sudor se notaban saliendo de la frente, humedeciendo un poco sus hebras luego de que después de su último hachazo soltara el utensilio y pasara las manos por su voluminoso cabello carmesí.
Muy cerca, mas no lo suficiente para que en la oscuridad se distinga, los casquetes de algún equino se hacían escuchar. Mientras más se acercaba, 2 luceros amarillos se hacían notar entre tanta penumbra. Estos se movían en un ritmo alocado de arriba abajo, que pronto se distinguían como los zarandeos de aquel animal que cabalgaba sin problemas en aquella noche.
-Años después un humo negro en el cielo, la Inquisición~…-Una vez logró sacarse la humedad del rostro, sus manos tomaron de vuelta el hacha, fallando un par de veces en tomarla debido a la oscuridad latente. En sus oídos resonaba ese galope, así como el sonido de aleteos alborotados, y daba la impresión de que también estaban talando en las cercanías. Volteó a donde supone él viene el sonido y sus orbes volvieron a tomar esa sorpresa de hace tan pocos minutos y que su dispersa mente había logrado retomar…ya había visualizado esas dos luces antes…
-Luces…luz…luz…¡¡Me he olvidado la lámpara de gas!!-se dice a si mismo fallando al recordar, tomando nada más con su diestra su único utensilio y apoyándolo en el hombro correspondiente a su mano derecha.-Quemó mi bosque con fuego, mi bosque~…-terminaba la estrofa de su cántico mientras pasaba por un lado de aquel poderoso árbol que parecía a poco de ser derribado, y apoyando su zurda con cierto ahínco al no saber exactamente por qué sitio pasaba, le aplica el estímulo suficiente para que se empiece a mecer con levedad.
En el área donde hace poco estaba el muchacho, el extraño ser de ultratumba frena como puede las cuatro patas de la parte inferior de su cuerpo. Eleva su cabeza a los alrededores del claro y solo nota el silencio y el vacío que por 10 minutos de errar en su búsqueda le habían estado acompañando.
-¡¡PODÍA HABER JURADO QUE ESTABA AQUÍ!!!- Una vez más, después del iracundo grito que espantó a más aves en su recorrido enarbola su arma y la dirige contra este objetivo que ya estaba a un toque de caerse…consiguiendo nada más que se separara en dos partes y que la de mayor tamaño cayera sobre su lomo, tumbándolo debido a lo grande de este y obligando a sus patas a resbalar y caer, generando por supuesto un grito de disgusto aún más potente, tan fuerte que la fauna en el área se alborotó aún más y comenzó a huir despavorida.
Una persecución trillada había comenzado, junto a los sonidos de ardillas, liebres y pájaros cobardes…
Almagor-

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
— ¿De verdad?, ¿Está segura de que desea bajarse aquí, señorita Klaud? —había dicho por enésima vez un hombre barrigón, dueño de una pronunciada y redonda calva, y un negro bigote de morsa. Ese quien era el anfitrión del circo que se movía rumbo a la ciudad de Brontë.
—Sí, no se preocupe por mí. Estaré bien con la lámpara de gas, el abrigo y demás equipaje que llevo conmigo —le replicó ella pacientemente, no siendo realmente tranquilizante. No podía detenerse a atender las preocupaciones ajenas, aunque las apreciase en su interior.
—Tenga cuidado, los caminos a los bosques irlandeses son muy traicioneros, más de uno se ha perdido por días en ellos. En especial… —dedicó una mirada al cielo, seguía tan oscuro como hacía unas horas o más, la luna estaba escondida tras las nubes—en estas donde no hay mucha luz.
—Gracias por su consejo, tendré cuidado —cortó educadamente la mujer, el anfitrión le dedicó una sonrisa amistosa a ella y a su mono, quien estaba en su hombro con un mini suéter improvisado hecho con lana, a juego con una bufanda y gorro en miniatura. Los del circo se lo habían confeccionado de regalo. Tanto había sido el cariño que Lau Jimin se había ganado.
Las carretas de la caravana pasaron de largo a su lado del camino, entrando finalmente en los linderos de la ciudad de Brontë. Klaud se había quedado a unos metros de la entrada, de pie con su ligero equipaje que constaba de un solo bolso de cuero y un largo abrigo oscuro, bajo el cual vestía su uniforme de exorcista general. Por como veía el tiempo, no tardaría en empezar a llover, o quizás hasta una misma tormenta se desataría. Y sus opciones de moverse eran las más inadecuadas para una persona consiente: Un extenso bosque de enormes árboles que harían en esa noche muy difícil orientarse, por las sombras que tratarían de birlar sus sentidos de orientación. Sin contar con lo empinado y difícil que podría ponerse ese camino… Definitivamente no era la mejor opción, y eso que no contaba con la superstición del Martes 13.
La razón por la que tomó tal decisión de quedarse antes de entrar a la ciudad, donde obviamente tendría todas las comodidades de una cama mullida, una ducha caliente, comida recién hecha… Era única y exclusiva que la de el deber. El tema del Dullahan se extendió cuando Klaud pidió más detalles, y llegó a la conclusión de que sería bueno investigar. Eso y que tenía la corazonada de que podría estar pasando algo, que obviamente no admitía esperas. Más cuando ese horroroso rugido del viento zumbó en los oídos de los pasajeros, creyeron que se habría tratado de algo sobre los caballos o algún animal del bosque, pero ninguna de esas cosas coincidía con su pensamiento.
La general se aferró a su abrigo, estaba bajando aún más la temperatura, en lo que Lau apeló por esconderse tras la tela para mejor confort. Emprendió su paso dispuesta a internarse en ese bosque de peligros inciertos y aspecto aterrador, creador de muchas leyendas de Irlanda.
—Sí, no se preocupe por mí. Estaré bien con la lámpara de gas, el abrigo y demás equipaje que llevo conmigo —le replicó ella pacientemente, no siendo realmente tranquilizante. No podía detenerse a atender las preocupaciones ajenas, aunque las apreciase en su interior.
—Tenga cuidado, los caminos a los bosques irlandeses son muy traicioneros, más de uno se ha perdido por días en ellos. En especial… —dedicó una mirada al cielo, seguía tan oscuro como hacía unas horas o más, la luna estaba escondida tras las nubes—en estas donde no hay mucha luz.
—Gracias por su consejo, tendré cuidado —cortó educadamente la mujer, el anfitrión le dedicó una sonrisa amistosa a ella y a su mono, quien estaba en su hombro con un mini suéter improvisado hecho con lana, a juego con una bufanda y gorro en miniatura. Los del circo se lo habían confeccionado de regalo. Tanto había sido el cariño que Lau Jimin se había ganado.
Las carretas de la caravana pasaron de largo a su lado del camino, entrando finalmente en los linderos de la ciudad de Brontë. Klaud se había quedado a unos metros de la entrada, de pie con su ligero equipaje que constaba de un solo bolso de cuero y un largo abrigo oscuro, bajo el cual vestía su uniforme de exorcista general. Por como veía el tiempo, no tardaría en empezar a llover, o quizás hasta una misma tormenta se desataría. Y sus opciones de moverse eran las más inadecuadas para una persona consiente: Un extenso bosque de enormes árboles que harían en esa noche muy difícil orientarse, por las sombras que tratarían de birlar sus sentidos de orientación. Sin contar con lo empinado y difícil que podría ponerse ese camino… Definitivamente no era la mejor opción, y eso que no contaba con la superstición del Martes 13.
La razón por la que tomó tal decisión de quedarse antes de entrar a la ciudad, donde obviamente tendría todas las comodidades de una cama mullida, una ducha caliente, comida recién hecha… Era única y exclusiva que la de el deber. El tema del Dullahan se extendió cuando Klaud pidió más detalles, y llegó a la conclusión de que sería bueno investigar. Eso y que tenía la corazonada de que podría estar pasando algo, que obviamente no admitía esperas. Más cuando ese horroroso rugido del viento zumbó en los oídos de los pasajeros, creyeron que se habría tratado de algo sobre los caballos o algún animal del bosque, pero ninguna de esas cosas coincidía con su pensamiento.
La general se aferró a su abrigo, estaba bajando aún más la temperatura, en lo que Lau apeló por esconderse tras la tela para mejor confort. Emprendió su paso dispuesta a internarse en ese bosque de peligros inciertos y aspecto aterrador, creador de muchas leyendas de Irlanda.

Dream- General Klaud

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
Mientras en los alrededores el olor a húmedo que pronosticaba algún diluvio cercano se esparcía, la esbelta silueta del joven reconfundía con el follaje lleno de penumbras…más ahora que se había caído 2 veces: La primera, en un charco de lodo húmedo y pegajoso que le embadurnó casi completamente el cuerpo; logrando llegar hasta su cara al este creer que con sus manos sucias podía secarse la frente sin problemas. La segunda fue entre las hojas, que quedaron adheridas a su cuerpo encharcado con una relativa facilidad. En 40 segundos de caminata completamente a ciegas se había construido sin quererlo un traje de camuflaje.
La situación con la oscuridad era tan crítica, que se había desviado de la dirección original a su casa por bastantes pasos, aunque aquello no le importaba mucho pues para ese momento ya había olvidado hacia donde iba…o en qué momento la luz se había ido de sus ojos…
-Espera…espera…Oh no, oh no…-comenzaba a transpirar más, frotaba su rostro muy fuerte con las manos, dejando la pastosa más marcada en la cara, empezaba a unir los puntos, puntos tan alejados de su plano dimensional que llegaban a conclusiones completamente erradas-¡¡ESTOY CIEGO!! ¡¡NO VEO NADA!!-exclama con fuerza, mientras nervioso comienza una carrera en línea recta hacia un incierto horizonte...mismo al cual la criatura fantasmagórica observa desde la lejanía, alzando con su funesto brazo aquel casco que por dentro parecía relamerse los labios, si era que tenía.
La persecución llegaba a su fin.
Con el hacha a rastras en su zurda y con la derecha impidiendo que se golpeara directamente con los frondosos y grandes obstáculos del camino, Art seguía un recorrido zigzagueado del que no se daba cuenta, mismo que el jinete oscuro utilizaba aún cuando los brillantes ojos de su casco le permitían observar hacia donde iba.
En esa carrera en la que el Dullahan poco a poco ganaba ventaja ante “la criatura de hojas y barro”, la distancia entre el bosque y la civilización se hacía cada vez más corta, cosa que el persecutor tenía muy en cuenta. Había que hacer un cambio de planes.
El pelirrojo siguió corriendo mientras una suave y melodiosa voz parecía llamarle. Era por la tonalidad la de una fémina, que parecía estar diciendo entre lamentos “Hijo mío, vuelve”. Este iba más calmado al punto de frenarse en seco, e incluso fue capaz de abrir los ojos para notar brillantes luces en las cercanías, incluida una más grande, que parecía conseguirse a pocos pasos de su persona.
-Un…un hada…¡¡UN HADA!!- gritó con fuerza mientras comenzaba a correr ante la luz que cada vez se hacía más grande, y que revelaba una silueta que parecía sostenerla. –¡¡Ven aquí hadita!!!-gritaba mientras sus ojos embelezados no despegaban la mirada de aquello que se dejó ver como una lámpara de gas sostenida por una mujer de rubios cabellos, y con flequillo que le cubría el lado izquierdo del rostro. El despistado Art procede a caer de rodillas frente a la luz del candil sin tomar en cuenta la reacción de aquella que lo sostiene mientras con sus manos busca llegar al vidrio que esconde la llama, como algún insecto atraído a la luz.
Tras de él, la silueta de una mujer de rubios cabellos rizados, de ojos azulados, con un blusón blanco junto a una falda larga y violeta, así como unas botas oscuras se deja ver detrás de la penumbra. Parecía estar sosteniendo también una lámpara de gas con una luz bastante brillante, con la que consiguió iluminar aún más el área en la que pisaban.
-Oh…hijo, ¿Por qué has vuelto a escaparte?-pronuncia ella con preocupación, que también podía mostrar en su tez; y coloca su pálida y esbelta mano sobre el hombro del muchacho-Mira lo sucio que te has puesto otra vez...- nota así la presencia de la otra fémina, y procede a hacer un ademán de disculpa con la parte superior del cuerpo.
- Ruego lo perdone, no sabe lo que hace generalmente…-una amable sonrisa se muestra entre sus finos labios después de pronunciar esas palabras.
Habían surgido inconvenientes ahora que esa extraña los había visto, y tenía que fingir bien si quería quitarse alguna sospecha de encima.
La situación con la oscuridad era tan crítica, que se había desviado de la dirección original a su casa por bastantes pasos, aunque aquello no le importaba mucho pues para ese momento ya había olvidado hacia donde iba…o en qué momento la luz se había ido de sus ojos…
-Espera…espera…Oh no, oh no…-comenzaba a transpirar más, frotaba su rostro muy fuerte con las manos, dejando la pastosa más marcada en la cara, empezaba a unir los puntos, puntos tan alejados de su plano dimensional que llegaban a conclusiones completamente erradas-¡¡ESTOY CIEGO!! ¡¡NO VEO NADA!!-exclama con fuerza, mientras nervioso comienza una carrera en línea recta hacia un incierto horizonte...mismo al cual la criatura fantasmagórica observa desde la lejanía, alzando con su funesto brazo aquel casco que por dentro parecía relamerse los labios, si era que tenía.
La persecución llegaba a su fin.
Con el hacha a rastras en su zurda y con la derecha impidiendo que se golpeara directamente con los frondosos y grandes obstáculos del camino, Art seguía un recorrido zigzagueado del que no se daba cuenta, mismo que el jinete oscuro utilizaba aún cuando los brillantes ojos de su casco le permitían observar hacia donde iba.
En esa carrera en la que el Dullahan poco a poco ganaba ventaja ante “la criatura de hojas y barro”, la distancia entre el bosque y la civilización se hacía cada vez más corta, cosa que el persecutor tenía muy en cuenta. Había que hacer un cambio de planes.
El pelirrojo siguió corriendo mientras una suave y melodiosa voz parecía llamarle. Era por la tonalidad la de una fémina, que parecía estar diciendo entre lamentos “Hijo mío, vuelve”. Este iba más calmado al punto de frenarse en seco, e incluso fue capaz de abrir los ojos para notar brillantes luces en las cercanías, incluida una más grande, que parecía conseguirse a pocos pasos de su persona.
-Un…un hada…¡¡UN HADA!!- gritó con fuerza mientras comenzaba a correr ante la luz que cada vez se hacía más grande, y que revelaba una silueta que parecía sostenerla. –¡¡Ven aquí hadita!!!-gritaba mientras sus ojos embelezados no despegaban la mirada de aquello que se dejó ver como una lámpara de gas sostenida por una mujer de rubios cabellos, y con flequillo que le cubría el lado izquierdo del rostro. El despistado Art procede a caer de rodillas frente a la luz del candil sin tomar en cuenta la reacción de aquella que lo sostiene mientras con sus manos busca llegar al vidrio que esconde la llama, como algún insecto atraído a la luz.
Tras de él, la silueta de una mujer de rubios cabellos rizados, de ojos azulados, con un blusón blanco junto a una falda larga y violeta, así como unas botas oscuras se deja ver detrás de la penumbra. Parecía estar sosteniendo también una lámpara de gas con una luz bastante brillante, con la que consiguió iluminar aún más el área en la que pisaban.
-Oh…hijo, ¿Por qué has vuelto a escaparte?-pronuncia ella con preocupación, que también podía mostrar en su tez; y coloca su pálida y esbelta mano sobre el hombro del muchacho-Mira lo sucio que te has puesto otra vez...- nota así la presencia de la otra fémina, y procede a hacer un ademán de disculpa con la parte superior del cuerpo.
- Ruego lo perdone, no sabe lo que hace generalmente…-una amable sonrisa se muestra entre sus finos labios después de pronunciar esas palabras.
Habían surgido inconvenientes ahora que esa extraña los había visto, y tenía que fingir bien si quería quitarse alguna sospecha de encima.
Almagor-

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
El cielo se veía plagado de altísimas y esqueléticas ramas de árboles, otorgándole al camino un aspecto más siniestro, que por si no fuera poco, los troncos desnudos y oscuros en las sombras jugaban a tener gestos muy humanos, e igualmente macabros, como rostros sonrientes y gruñendo. Razones sobraban para no querer fijarse en detalles. Su caso era distinto, pocas cosas podían atemorizarla, o mejor dicho, sus objetivos le restaban atención para atemorizarse.
La única luz en esa bóveda de árboles, ramas y superficie empedrada, era la que colgaba de su mano. Una lámpara de gas que consiguió tomar prestada antes de entrar al bosque de los límites de Brontë. Eso ayudaba bastante a evitar las raíces salientes y algunas irregularidades del terreno, aunque dos veces estuvo por perder el equilibrio.
Terreno traicionero, el anfitrión del circo no exageraba.
Notaba que en el interior del bosque era mucho más húmedo, húmedo y frío. Una especie de vapor helado queriendo volverse hielo. Cada cuanto se escondía la mano libre en el abrigo para calentarla y que no se le durmiese, y cambiaba la posición de la lámpara respectivamente. Dentro del mismo abrigo sentía los temblequeos de Lau Jimin, quien evitaba quejarse del hambre que sentía, por si el frío no era suficiente.
En eso llevaba quince minutos de caminata, y el bosque se hacía cada vez más interminable. Klaud no veía el fin de aquello, y ya pensaba seriamente en volverse sobre sus pasos a la ciudad. No tenía sentido buscar algo que no sabía a ciencia cierta qué en esas condiciones, pudiendo estar equivocada o más lejos de la respuesta. Estaba un poco decepcionada por ser tan precipitada y radical, pudiendo estar más cómoda antes. Ni que su sexto sentido fuese infalible todo el tiempo.
De pronto, como respuesta inmediata a su meditación. Se escuchó un sonoro eco que resonó en todos los alrededores que alcanzaban a la vista del bosque, lo suficientemente ruidoso para espantar algunas aves silvestres y otros animales. Se sobresaltó dada la concentración y el silencio al que venía acostumbrada, buscó recobrarse del susto y tratar de discernir en la oscuridad… que era lo que se acercaba.
Un qué era lo que más se parecía en lugar de un quién a aquello que se avecinaba a toda prisa gritando algo como: ¡UN HADA!, ¡Ven aquí hadita~!, instintivamente retrocedió unos pasos, mientras iba discerniendo lo que venía, tenía figura humana, corría, y una capa de barro con hojas lo hacía muy confundible con el follaje. La persona cayó de rodillas cerca de ella, tratando de acercarse a la lámpara que, otra vez por reflejo, apartó de su alcance, dejando a esa extraña persona rezongando por alcanzarla.
— ¡Oh, hijo mío!, ¿Por qué has vuelto a escaparte? —dijo una voz femenina, mucho más apaciguada y un poco angustiosa por el “joven” que estaba en el suelo, tirado y cubierto de lodo con hojas adheridas. Era una mujer adulta, joven aún, parecía ser de la comunidad y tener relación con el muchacho. —Ruego que lo perdone, no sabe lo que hace generalmente… —se disculpó, y Klaud solamente negó con suavidad.
—No se preocupe, no ha pasado nada —le disuadió quitándole importancia, a pesar de llevarse un buen susto y encima… encontrar a una persona tan peculiar… ¿Sería algún caso de enfermedades mentales?, podría que la general tuviese poco tiempo para saberlo en el momento. Tuvo la tentativa de ayudar al muchacho a que se incorporara, pero no estaba segura de que si eso haría ganarse una respuesta agresiva. En todo caso lo intentaría, fue acercándose con seguridad cautelosa con el ademán de tratar de ayudar al chico a levantarse, colocando la lámpara lejos de este.
La única luz en esa bóveda de árboles, ramas y superficie empedrada, era la que colgaba de su mano. Una lámpara de gas que consiguió tomar prestada antes de entrar al bosque de los límites de Brontë. Eso ayudaba bastante a evitar las raíces salientes y algunas irregularidades del terreno, aunque dos veces estuvo por perder el equilibrio.
Terreno traicionero, el anfitrión del circo no exageraba.
Notaba que en el interior del bosque era mucho más húmedo, húmedo y frío. Una especie de vapor helado queriendo volverse hielo. Cada cuanto se escondía la mano libre en el abrigo para calentarla y que no se le durmiese, y cambiaba la posición de la lámpara respectivamente. Dentro del mismo abrigo sentía los temblequeos de Lau Jimin, quien evitaba quejarse del hambre que sentía, por si el frío no era suficiente.
En eso llevaba quince minutos de caminata, y el bosque se hacía cada vez más interminable. Klaud no veía el fin de aquello, y ya pensaba seriamente en volverse sobre sus pasos a la ciudad. No tenía sentido buscar algo que no sabía a ciencia cierta qué en esas condiciones, pudiendo estar equivocada o más lejos de la respuesta. Estaba un poco decepcionada por ser tan precipitada y radical, pudiendo estar más cómoda antes. Ni que su sexto sentido fuese infalible todo el tiempo.
De pronto, como respuesta inmediata a su meditación. Se escuchó un sonoro eco que resonó en todos los alrededores que alcanzaban a la vista del bosque, lo suficientemente ruidoso para espantar algunas aves silvestres y otros animales. Se sobresaltó dada la concentración y el silencio al que venía acostumbrada, buscó recobrarse del susto y tratar de discernir en la oscuridad… que era lo que se acercaba.
Un qué era lo que más se parecía en lugar de un quién a aquello que se avecinaba a toda prisa gritando algo como: ¡UN HADA!, ¡Ven aquí hadita~!, instintivamente retrocedió unos pasos, mientras iba discerniendo lo que venía, tenía figura humana, corría, y una capa de barro con hojas lo hacía muy confundible con el follaje. La persona cayó de rodillas cerca de ella, tratando de acercarse a la lámpara que, otra vez por reflejo, apartó de su alcance, dejando a esa extraña persona rezongando por alcanzarla.
— ¡Oh, hijo mío!, ¿Por qué has vuelto a escaparte? —dijo una voz femenina, mucho más apaciguada y un poco angustiosa por el “joven” que estaba en el suelo, tirado y cubierto de lodo con hojas adheridas. Era una mujer adulta, joven aún, parecía ser de la comunidad y tener relación con el muchacho. —Ruego que lo perdone, no sabe lo que hace generalmente… —se disculpó, y Klaud solamente negó con suavidad.
—No se preocupe, no ha pasado nada —le disuadió quitándole importancia, a pesar de llevarse un buen susto y encima… encontrar a una persona tan peculiar… ¿Sería algún caso de enfermedades mentales?, podría que la general tuviese poco tiempo para saberlo en el momento. Tuvo la tentativa de ayudar al muchacho a que se incorporara, pero no estaba segura de que si eso haría ganarse una respuesta agresiva. En todo caso lo intentaría, fue acercándose con seguridad cautelosa con el ademán de tratar de ayudar al chico a levantarse, colocando la lámpara lejos de este.

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
La tormentaba se acercaba poco a poco a medida que un carruaje,bastante carcomido por la antiguedad, se acercaba cada vez mas a las puertas de la ciudad de Brontë.Las ruedas chirriaban siniestramente y algunos trauseuntes que pasaban cerca del carruaje, se apartaban de forma instantanea, como si supieran que nada bueno traia aquel carruaje
Contrariamente al panorama de fuera,en el interior se respiraba un aire parecido a la alegria de una fiesta, y es que parecia una fiesta.Tres personas estabn en su interior, una de ellas un muchacho rubio de ojos azules con un enorme rollo a su lado,pero que apenas parecia compartir la alegria de sus dos compañeros.El segundo tratabase de un pequeño niño con una katanita y una bufanda que le cubria la mitad de la cara, pero que en ese momento no lo hacia porque estaba comiendo chocolate a toda prisa
Pero mas sorprendente era el tercero de ellos,un hombre de unos cuarenta años,de gran tamaño y que prorrumpia una gran risa al tiempo que comia un trozo de pollo de forma bastante salvaje para su estatus social.Aquel hombre,conocido en su tierra natal como "el hacedor del nuevo mundo",cuyo verdadero nombre era Marshall D Teach, se divertia con sus dos "amigos" antes de realizar la mision que se les habia encomendado
-¡Zehahahahaha!¡Esto es la gloria! -rio Teach- En breve llegaremos a Brontë y tendremos que ponernos a investigar, pero de eso nos encargaremos luego,ahora ¡vamos a divertirnos un rato!
El niño rio tambien aunque su voz sono un poco mas estropeada de lo que deberia haber sido para un niño de su edad.Se giro al hombre con el rollo,el cual miraba por la ventana sin mucho animo precisamente
-Ey Terrax,disfruta un poco de estos manjares tan exquisitos del amo Teach -le ofrecio un trozo de chocolate, el cual fue apartado de un manotazo por el hombre
-Prefiero comer otras cosas antes que un alimento humano -repuso siniestramente- Teach ¿como piensas localizar lo que sea que hayamos venido a buscar?
Normalmente nadie se dirigia a Teach de forma tan irrespetuosa, pero entre que a Teach le gustaba mas que le hablaran de igual y que aquel hombre habia estado con el desde hacia mucho tiempo no le dio mucha importancia.Carraspeo un poco y aparto algunos platos de la pequeña mesita fijada en el suelo del carruaje, poniendo en su lugar un mapa de la zona
La ciudad estaba rodeada por un gran bosque,ademas de los montes de Mourne,considerados los mas altos de aquella pequeña region.Cabia destacar tambien la situacion de la llamada "Vieja posada", a pocos kilometros de la ciudad y tambien el pequeño riachuelo que apenas cabia destacar por su ligera importancia en la zona
-Segun nuestros informes -les informo Teach algo mas serio- Tenemos algun tipo de akuma o espiritu,causado probablemente por una Inocencia de esas, vagando por toda esta zona de aqui.Simplemente debemos encontrarlo y llevarselo al Conde, aunque claro...
Teach sonrio siniestramente
-Ya sabeis que si es un Akuma nos lo llevaremos con nosotros -los dos acompañantes asintieron.Ellos tambien eran akumas,pero Teach los habia "recogido" de las filas del Conde y se habian convertido en su guardia personal- Primero dejaremos a Zhevalon vagar un poco por ahi con algunos akumas de nivel uno,veinte o treinta como mucho, mientras nosotros veremos desde las sombras las actuaciones del extraño "ser"
Ni uno de los akumas dijo nada, y menos aun Zhevalon que era el akuma de nivel dos que conducia el carruaje en aquel momento y que lo detuvo bruscamente,haciendo que cayeran los platos.Teach salio por la ventana a reñirle un poco cuando de pronto vio que era lo que le habia echo detenerse
-Vaya,vaya una nube de pajaros siempre indica el camino ¡Zehahahahaha!
Contrariamente al panorama de fuera,en el interior se respiraba un aire parecido a la alegria de una fiesta, y es que parecia una fiesta.Tres personas estabn en su interior, una de ellas un muchacho rubio de ojos azules con un enorme rollo a su lado,pero que apenas parecia compartir la alegria de sus dos compañeros.El segundo tratabase de un pequeño niño con una katanita y una bufanda que le cubria la mitad de la cara, pero que en ese momento no lo hacia porque estaba comiendo chocolate a toda prisa
Pero mas sorprendente era el tercero de ellos,un hombre de unos cuarenta años,de gran tamaño y que prorrumpia una gran risa al tiempo que comia un trozo de pollo de forma bastante salvaje para su estatus social.Aquel hombre,conocido en su tierra natal como "el hacedor del nuevo mundo",cuyo verdadero nombre era Marshall D Teach, se divertia con sus dos "amigos" antes de realizar la mision que se les habia encomendado
-¡Zehahahahaha!¡Esto es la gloria! -rio Teach- En breve llegaremos a Brontë y tendremos que ponernos a investigar, pero de eso nos encargaremos luego,ahora ¡vamos a divertirnos un rato!
El niño rio tambien aunque su voz sono un poco mas estropeada de lo que deberia haber sido para un niño de su edad.Se giro al hombre con el rollo,el cual miraba por la ventana sin mucho animo precisamente
-Ey Terrax,disfruta un poco de estos manjares tan exquisitos del amo Teach -le ofrecio un trozo de chocolate, el cual fue apartado de un manotazo por el hombre
-Prefiero comer otras cosas antes que un alimento humano -repuso siniestramente- Teach ¿como piensas localizar lo que sea que hayamos venido a buscar?
Normalmente nadie se dirigia a Teach de forma tan irrespetuosa, pero entre que a Teach le gustaba mas que le hablaran de igual y que aquel hombre habia estado con el desde hacia mucho tiempo no le dio mucha importancia.Carraspeo un poco y aparto algunos platos de la pequeña mesita fijada en el suelo del carruaje, poniendo en su lugar un mapa de la zona
La ciudad estaba rodeada por un gran bosque,ademas de los montes de Mourne,considerados los mas altos de aquella pequeña region.Cabia destacar tambien la situacion de la llamada "Vieja posada", a pocos kilometros de la ciudad y tambien el pequeño riachuelo que apenas cabia destacar por su ligera importancia en la zona
-Segun nuestros informes -les informo Teach algo mas serio- Tenemos algun tipo de akuma o espiritu,causado probablemente por una Inocencia de esas, vagando por toda esta zona de aqui.Simplemente debemos encontrarlo y llevarselo al Conde, aunque claro...
Teach sonrio siniestramente
-Ya sabeis que si es un Akuma nos lo llevaremos con nosotros -los dos acompañantes asintieron.Ellos tambien eran akumas,pero Teach los habia "recogido" de las filas del Conde y se habian convertido en su guardia personal- Primero dejaremos a Zhevalon vagar un poco por ahi con algunos akumas de nivel uno,veinte o treinta como mucho, mientras nosotros veremos desde las sombras las actuaciones del extraño "ser"
Ni uno de los akumas dijo nada, y menos aun Zhevalon que era el akuma de nivel dos que conducia el carruaje en aquel momento y que lo detuvo bruscamente,haciendo que cayeran los platos.Teach salio por la ventana a reñirle un poco cuando de pronto vio que era lo que le habia echo detenerse
-Vaya,vaya una nube de pajaros siempre indica el camino ¡Zehahahahaha!

Aldous-

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
La extraña situación ameritaba una reacción de sorpresa ante el muchacho. De lo que apenas lograba recordar, no tenía en mente a aquella persona…una madre. Estaba a punto de hacérsele sospechoso, tanto que iba a voltearse para ver de quién se trataba esta fémina que parecía estar buscándole…hasta que lo olvidó por completo y miró una mano acercándosele.
Reaccionó haciéndose hacia atrás asustado, al menos al principio. Luego creyó ver algo en la mujer que llamó su atención. Debía de tomar esa mano.
Acercó con mucha lentitud y cautela la derecha, luego de un mini-momento de pensarlo estrecha su mano y hace un poco de fuerza para poder ponerse de pie. Una vez sobre ambas plantas su cuerpo se balancea un poco, aunque por medio de su otra mano logra mantener su equilibrio. Una vez así su mirada despistada se enseria…algo, algo estaba mal en toda esa situación. Y él se encargaría de darlo a la luz…
-¡¡Ajá!!-grita con fuerza mientras se acerca a quien le ayudó a levantarse con agilidad, acercando su nariz a su abrigo y olfateando este con la normalidad con la que un perro lo haría. Sin esperar su reacción comienza a ascender con su cabeza hasta su hombro, y levemente acercarse a su cuello. Luego de “captar” algo, sonríe complacido mientras susurra algo que únicamente ella podría escuchar
-Tienes a un físico infiltrado ilegalmente en el país escondido allí, lo se, pero no le diré nada a nadie –Acerca el rostro más a su oído y se coloca el dedo frente a los labios- Eso si tu me ayudas a saber quien es esta señora~…shhhh-hace dicho sonido mientras se hacía hacia atrás. Luego voltea hasta la otra rubia, aquella de los bucles casi perfectos y los cautivadores ojos, que miraba la escena con una cara de sorpresa, aunque en sus adentros la desconfianza le hacía mella…Podía deshacerse de aquellos dos estúpidos humanos si así lo quería, pero uno sabía dónde estaba algo que buscaba, y sin su ayuda no habría forma de encontrarle.
-Hijo, deja a la señorita en paz y ven aquí-son las palabras de aquella mujer, que sonriente abre los brazos para recibir a este. Art con la misma lentitud soltó a con quien hablaba…mas de su cabeza aquellas ideas y sospechas se esfumaron como a quien se le pierde un bolso en un parque…y la cosa era difícil de conseguir después. El muchacho se lanzó a abrazar a la fémina quien le llamaba y luego de apretujarla un poco y de impregnarle algo del barro en él, le lamió la mejilla y ante la atónita mirada de ella le suelta para irse bailoteando a recoger el hacha que tiró a un lado cuando fue hacia “el hada”.
Sin más que hacer ante la escena montó la cabeza del hacha en su hombro mientras le sostiene con la derecha en el mango y camina hacia un rumbo incierto. La dama le indica a la extraña el camino por el que él caminaba, aún sin salir del shock en el que entró…¿qué tendría ese chaval en la mente?
-Eh…eh…puede venir con nosotros si así lo quiere -pronuncia esta sonriente, aunque notándose un poco su falsedad ante las luces de los fuegos en las lámparas-. Mi nombre es Julliet, por cierto, un placer-hace una reverencia tomando parte de su vestido y flectando las rodillas, para luego indicar con su mano el camino por la cual el extraño joven caminaba, procediendo a andar hacia donde este, llegando a su lado.
Los planes se habían complicado. Debía fingir amabilidad con aquella intrusa…mas cuando llegaran a la casa de los Hunter se desharía de ella y luego se encargaría del chico.
Reaccionó haciéndose hacia atrás asustado, al menos al principio. Luego creyó ver algo en la mujer que llamó su atención. Debía de tomar esa mano.
Acercó con mucha lentitud y cautela la derecha, luego de un mini-momento de pensarlo estrecha su mano y hace un poco de fuerza para poder ponerse de pie. Una vez sobre ambas plantas su cuerpo se balancea un poco, aunque por medio de su otra mano logra mantener su equilibrio. Una vez así su mirada despistada se enseria…algo, algo estaba mal en toda esa situación. Y él se encargaría de darlo a la luz…
-¡¡Ajá!!-grita con fuerza mientras se acerca a quien le ayudó a levantarse con agilidad, acercando su nariz a su abrigo y olfateando este con la normalidad con la que un perro lo haría. Sin esperar su reacción comienza a ascender con su cabeza hasta su hombro, y levemente acercarse a su cuello. Luego de “captar” algo, sonríe complacido mientras susurra algo que únicamente ella podría escuchar
-Tienes a un físico infiltrado ilegalmente en el país escondido allí, lo se, pero no le diré nada a nadie –Acerca el rostro más a su oído y se coloca el dedo frente a los labios- Eso si tu me ayudas a saber quien es esta señora~…shhhh-hace dicho sonido mientras se hacía hacia atrás. Luego voltea hasta la otra rubia, aquella de los bucles casi perfectos y los cautivadores ojos, que miraba la escena con una cara de sorpresa, aunque en sus adentros la desconfianza le hacía mella…Podía deshacerse de aquellos dos estúpidos humanos si así lo quería, pero uno sabía dónde estaba algo que buscaba, y sin su ayuda no habría forma de encontrarle.
-Hijo, deja a la señorita en paz y ven aquí-son las palabras de aquella mujer, que sonriente abre los brazos para recibir a este. Art con la misma lentitud soltó a con quien hablaba…mas de su cabeza aquellas ideas y sospechas se esfumaron como a quien se le pierde un bolso en un parque…y la cosa era difícil de conseguir después. El muchacho se lanzó a abrazar a la fémina quien le llamaba y luego de apretujarla un poco y de impregnarle algo del barro en él, le lamió la mejilla y ante la atónita mirada de ella le suelta para irse bailoteando a recoger el hacha que tiró a un lado cuando fue hacia “el hada”.
Sin más que hacer ante la escena montó la cabeza del hacha en su hombro mientras le sostiene con la derecha en el mango y camina hacia un rumbo incierto. La dama le indica a la extraña el camino por el que él caminaba, aún sin salir del shock en el que entró…¿qué tendría ese chaval en la mente?
-Eh…eh…puede venir con nosotros si así lo quiere -pronuncia esta sonriente, aunque notándose un poco su falsedad ante las luces de los fuegos en las lámparas-. Mi nombre es Julliet, por cierto, un placer-hace una reverencia tomando parte de su vestido y flectando las rodillas, para luego indicar con su mano el camino por la cual el extraño joven caminaba, procediendo a andar hacia donde este, llegando a su lado.
Los planes se habían complicado. Debía fingir amabilidad con aquella intrusa…mas cuando llegaran a la casa de los Hunter se desharía de ella y luego se encargaría del chico.
Almagor-

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
Sentía la cautela del muchacho, igual a la de un animal silvestre cuando observa la mano extraña y se medita cuidadosamente si debe acercarse o no. Dejó la mano extendida por varios segundos, en las que el embarrado muchacho observaba y meditaba si tomar o no la ayuda. Retrocedió él y luego se fue acercando lentamente y dudoso, hasta que sus palmas hicieron contacto, con algo de fuerza e impulso ya estaba reincorporado.
Por si las cosas no acababan de ser inusuales, por no decir extrañas, el embarrado muchacho se le acercó luego de soltar un sorpresivo “¡¡Ajaaá!!”, que le hizo enmarcar una ceja –la única visible en su rostro- con suspicacia. Permaneció completamente inmóvil mientras él investigaba, similar a como lo hacen los sabuesos de los detectives, cosa que por supuesto no le agradaba en lo absoluto, pero la parte dominante de su mente le decía que no hiciera nada y esperara… esperar a ver qué hacía el personaje.
Tras unos segundos se detuvo, pareciendo que había encontrado lo que buscaba, Klaud ya se estaba cansando de que el lodoso personaje irrumpiera en su espacio personal, y aún así aguantó, creyéndose preparada para cualquier reacción por parte del otro. Estaba equivocada, sus palabras fueron inconexas, sorpresivas, y muy descolocadas.
—Tienes a un físico infiltrado ilegalmente en el país escondido allí, lo sé, pero no le diré nada a nadie.
¿Un físico infiltrado ilegalmente en el país?, ¿Lau Jimin?, pues era el único acompañante suyo que de por sí siempre venía infiltrado en sus viajes.
—Eso si tu me ayudas a saber quien es esta señora~…shhhh —dijo como último antes de retirarse, alejándose hasta llegar a donde estaba la mujer rubia a la que se refería, quien los miraba completamente fuera de lugar en la escena, podría estar sintiendo vergüenzas por las actitudes de su hijo, quien si de verdad tenía deficiencias mentales como su forma de ser daba a manifestar podría fácilmente haber olvidado quien era la señora.
Mismamente, podría también ser todo lo contrario, y Klaud no dejaba ese punto de lado.
No había otra manera de salir de dudas que observar la situación. Él muchacho había acudido al llamado de la mujer, incluso manifestó su confianza lamiéndole la mejilla –vaya forma pero era algo-, la que sí se veía nuevamente fuera de lugar era a la madre, o supuesta madre, ahí iban las dudas de nuevo. El muchacho se separó de ella y fue a tomar el hacha que soltó tras su corrida hacia su luz, tildada de hada, y comenzó a caminar en cierta dirección por el bosque, una que por lo visto la mujer rubia no conocía. De lo contrario… no estuviera sintiendo esa tensión en su interior cuando percibes que algo no está del todo bien en una situación ¿cierto?, cuando sabes que hay algo tras lo que se te muestra, o tratan de engañarte.
Sin poder asegurarlo, no le quedaba otra alternativa que seguirle el juego a ambos sujetos que en menos de un minuto habían cambiado su sorteo por el bosque.
—Soy Klaud Nine, encantada —respondió tras la presentación de Julliet, con voz segura y neutra, no parecía estar sospechando nada, solo seguía su juego. —Por ahora buscaba salir de aquí, me gustaría acompañarles ya que no soy de por aquí y no conozco lo alrededores —se sinceró la rubia del rostro tapado a la mitad, tratando de al mismo tiempo no perder de vista al chico, con todo ese lodo era difícil de localizar en esa oscuridad, tenía muy sin quererlo un camuflaje perfecto.
Por si las cosas no acababan de ser inusuales, por no decir extrañas, el embarrado muchacho se le acercó luego de soltar un sorpresivo “¡¡Ajaaá!!”, que le hizo enmarcar una ceja –la única visible en su rostro- con suspicacia. Permaneció completamente inmóvil mientras él investigaba, similar a como lo hacen los sabuesos de los detectives, cosa que por supuesto no le agradaba en lo absoluto, pero la parte dominante de su mente le decía que no hiciera nada y esperara… esperar a ver qué hacía el personaje.
Tras unos segundos se detuvo, pareciendo que había encontrado lo que buscaba, Klaud ya se estaba cansando de que el lodoso personaje irrumpiera en su espacio personal, y aún así aguantó, creyéndose preparada para cualquier reacción por parte del otro. Estaba equivocada, sus palabras fueron inconexas, sorpresivas, y muy descolocadas.
—Tienes a un físico infiltrado ilegalmente en el país escondido allí, lo sé, pero no le diré nada a nadie.
¿Un físico infiltrado ilegalmente en el país?, ¿Lau Jimin?, pues era el único acompañante suyo que de por sí siempre venía infiltrado en sus viajes.
—Eso si tu me ayudas a saber quien es esta señora~…shhhh —dijo como último antes de retirarse, alejándose hasta llegar a donde estaba la mujer rubia a la que se refería, quien los miraba completamente fuera de lugar en la escena, podría estar sintiendo vergüenzas por las actitudes de su hijo, quien si de verdad tenía deficiencias mentales como su forma de ser daba a manifestar podría fácilmente haber olvidado quien era la señora.
Mismamente, podría también ser todo lo contrario, y Klaud no dejaba ese punto de lado.
No había otra manera de salir de dudas que observar la situación. Él muchacho había acudido al llamado de la mujer, incluso manifestó su confianza lamiéndole la mejilla –vaya forma pero era algo-, la que sí se veía nuevamente fuera de lugar era a la madre, o supuesta madre, ahí iban las dudas de nuevo. El muchacho se separó de ella y fue a tomar el hacha que soltó tras su corrida hacia su luz, tildada de hada, y comenzó a caminar en cierta dirección por el bosque, una que por lo visto la mujer rubia no conocía. De lo contrario… no estuviera sintiendo esa tensión en su interior cuando percibes que algo no está del todo bien en una situación ¿cierto?, cuando sabes que hay algo tras lo que se te muestra, o tratan de engañarte.
Sin poder asegurarlo, no le quedaba otra alternativa que seguirle el juego a ambos sujetos que en menos de un minuto habían cambiado su sorteo por el bosque.
—Soy Klaud Nine, encantada —respondió tras la presentación de Julliet, con voz segura y neutra, no parecía estar sospechando nada, solo seguía su juego. —Por ahora buscaba salir de aquí, me gustaría acompañarles ya que no soy de por aquí y no conozco lo alrededores —se sinceró la rubia del rostro tapado a la mitad, tratando de al mismo tiempo no perder de vista al chico, con todo ese lodo era difícil de localizar en esa oscuridad, tenía muy sin quererlo un camuflaje perfecto.

Dream- General Klaud

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
En un extremo del bosque,Teach estaba sentado sobre un tronco caido y bebiendo de una botella de Sake avidamente.Hacia ya unos minutos que el grupo de akumas liderado por Zhevalon se habia ido a explorar la zona, dejando a Teach y sus dos acompañantes a la entrada del bosque,aunque cada cual expresaba aquella espera de manera distinta
El akuma con cuerpo de niño corria feliz detras de una libelula que revoloteba aveloz delante suyo.Se comportaba como lo haria un niño pequeño cualquiera, incluso se reia de forma que parecia aun "humana".Lo cierto era que aquel akuma siempre habia sido extraño en cualquier situacion,pero precisamente por su enorme poder era un elemento indispensable en las salidas de Teach
Por su parte,el llamado Terrax no parecia estar muy a gusto con aquella situacion, y las risas de su compañero no ayudaban a mejorar su humor.Cuando paso al lado suyo riendo como un tonto, se harto y le dio un puñetazo en la cabeza,haciendole caer al suelo
-¡Aaaaaah! -lloro el niño-akuma- ¡Terrax eres malo!Seguro me saldra un chichon-siguio lloriqueando
-¡Estupido!¡Eres un akuma comportate como tal,Ryuma!- se volvio a Teach con gesto de enfado y cabreo monumental en su faceta humana- Estoy harto de esperar a que ese vago aparezca,Teach.Dejame ir a buscar a ese akuma y te lo traigo arrastrandose
Teach empezo a reirse notablemente ante la pequeña pelea de ambos akumas.Sin embargo no contesto a la peticion de Terrax inmediatamente,sino que simplemente siguio riendose durante un buen rato ante la asesina mirada del akuma.Terminado aquello,y aun rojo de la risa,o quizas por el alcohol, le sonrio.
De pronto se dio cuenta de que habia vaciado la botella de Sake por completo y de subito su expresion cambio a una mas seria y firme.Incluso Terrax quedo algo cohibido pero algo emocionado por la mirada de su lider,pensando "-¿Acaso planea actuar por fin?Jamas pense que llegaria este dia"
Sin decir nada,se levanto y fue al carruaje,situado unos metros mas atras de ellos,y se metio dentro.Se oyeron unos ruidos extraños,como de golpes y de cosas tiradas,algo bastante desconcertante puesto que era un transporte bastante pequeño
Unos segundos mas tarde salio con una mirada sombria y oculta por una pequeña sombra.Camino de nuevo hasta el tronco y volvio a sentarse,con Terrax y Ryuma mirandole la espalda.Fue entonces cuando Terrax noto que era lo que Teach habia ido a buscar y que en ese momento levantaba como si fuera lo mas valioso en el mundo.
Era otra botella de Sake
-¡BORRACHO DE MIERDA! -grito Terrax intento abalanzarse sobre el mientras Ryuma le sujetaba como podia
-¡Zehahahaha!¡Tranquilo Terrax,solo esperemos a que vuelva Zhevalon,no creo que tarde mucho mas! -bebio un trago de Sake y miro con su siniestra sonrisa al bosque- Presiento que encontrara algo interesante
(En un lugar del bosque)
El pesado akuma de dos cabezas avanzaba por el bosque con lentamente,con un pequeño grupo de humanos,aproximadamente veinte, de los cuales dos seguian por detras a su lider.Este akuma de nombre Zhevalon era un nivel dos modificado especialmente por el Conde,presentando un aspecto bastante grande y dos cabezas,una de algo parecido a un hombre y un chacal, y la otra una mujer con dos antenas.
De pronto se paro en seco,como si hubiera visto algun tipo de espectro
-¿Ahora que pasa? -pregunto uno de los akumas camuflado en un cuerpo humano
Una de las cabezas de Zhevalon,la de nombre "Zhe",se volio al grupo.Su mirada furibunda hizo temer al akuma que acababa de decir algo malo,pero al girarse la otra,con una mirada tristona y que respondia al nombre de "valon",temio haberle desanimado
-¡Escondeos ahora mismo atajo de escoria! -ordeno Zhe amenazando con la mano derecha.Pero entonces Valon levanto la mano izquierda y repuso con voz deprimente- Siempre eres igual de cascarrabisas, no servira de nada porque nos encontrara...
-¡A callar ahora mismo imbecil!
-Cascarrabias....
El brazo derecho salio disparado a la cara de Valon,pero se detuvo en mitad del trayecto.Ambas cabezas empezaron a discutir de forma bastante escandalosa,pero los akumas de su grupo prefirieron ignorar el numerito y esconderse.Solo cuando todos se ocultaron,las dos cabezas se cayaron y se pegaron a un arbol
Al instante su piel metalica cobro el color,la forma y el tacto del arbol,de forma que parecia uno de los muchos arboles que habia en el lugar,con la pequeña diferencia de que su corteza era dura como el acero.Sigilosamente,los ojos brillantes de Zhevalon contemplaron el extraño espectaculo de las dos mujeres en la lejania del oscuro bosque
El akuma con cuerpo de niño corria feliz detras de una libelula que revoloteba aveloz delante suyo.Se comportaba como lo haria un niño pequeño cualquiera, incluso se reia de forma que parecia aun "humana".Lo cierto era que aquel akuma siempre habia sido extraño en cualquier situacion,pero precisamente por su enorme poder era un elemento indispensable en las salidas de Teach
Por su parte,el llamado Terrax no parecia estar muy a gusto con aquella situacion, y las risas de su compañero no ayudaban a mejorar su humor.Cuando paso al lado suyo riendo como un tonto, se harto y le dio un puñetazo en la cabeza,haciendole caer al suelo
-¡Aaaaaah! -lloro el niño-akuma- ¡Terrax eres malo!Seguro me saldra un chichon-siguio lloriqueando
-¡Estupido!¡Eres un akuma comportate como tal,Ryuma!- se volvio a Teach con gesto de enfado y cabreo monumental en su faceta humana- Estoy harto de esperar a que ese vago aparezca,Teach.Dejame ir a buscar a ese akuma y te lo traigo arrastrandose
Teach empezo a reirse notablemente ante la pequeña pelea de ambos akumas.Sin embargo no contesto a la peticion de Terrax inmediatamente,sino que simplemente siguio riendose durante un buen rato ante la asesina mirada del akuma.Terminado aquello,y aun rojo de la risa,o quizas por el alcohol, le sonrio.
De pronto se dio cuenta de que habia vaciado la botella de Sake por completo y de subito su expresion cambio a una mas seria y firme.Incluso Terrax quedo algo cohibido pero algo emocionado por la mirada de su lider,pensando "-¿Acaso planea actuar por fin?Jamas pense que llegaria este dia"
Sin decir nada,se levanto y fue al carruaje,situado unos metros mas atras de ellos,y se metio dentro.Se oyeron unos ruidos extraños,como de golpes y de cosas tiradas,algo bastante desconcertante puesto que era un transporte bastante pequeño
Unos segundos mas tarde salio con una mirada sombria y oculta por una pequeña sombra.Camino de nuevo hasta el tronco y volvio a sentarse,con Terrax y Ryuma mirandole la espalda.Fue entonces cuando Terrax noto que era lo que Teach habia ido a buscar y que en ese momento levantaba como si fuera lo mas valioso en el mundo.
Era otra botella de Sake
-¡BORRACHO DE MIERDA! -grito Terrax intento abalanzarse sobre el mientras Ryuma le sujetaba como podia
-¡Zehahahaha!¡Tranquilo Terrax,solo esperemos a que vuelva Zhevalon,no creo que tarde mucho mas! -bebio un trago de Sake y miro con su siniestra sonrisa al bosque- Presiento que encontrara algo interesante
(En un lugar del bosque)
El pesado akuma de dos cabezas avanzaba por el bosque con lentamente,con un pequeño grupo de humanos,aproximadamente veinte, de los cuales dos seguian por detras a su lider.Este akuma de nombre Zhevalon era un nivel dos modificado especialmente por el Conde,presentando un aspecto bastante grande y dos cabezas,una de algo parecido a un hombre y un chacal, y la otra una mujer con dos antenas.
De pronto se paro en seco,como si hubiera visto algun tipo de espectro
-¿Ahora que pasa? -pregunto uno de los akumas camuflado en un cuerpo humano
Una de las cabezas de Zhevalon,la de nombre "Zhe",se volio al grupo.Su mirada furibunda hizo temer al akuma que acababa de decir algo malo,pero al girarse la otra,con una mirada tristona y que respondia al nombre de "valon",temio haberle desanimado
-¡Escondeos ahora mismo atajo de escoria! -ordeno Zhe amenazando con la mano derecha.Pero entonces Valon levanto la mano izquierda y repuso con voz deprimente- Siempre eres igual de cascarrabisas, no servira de nada porque nos encontrara...
-¡A callar ahora mismo imbecil!
-Cascarrabias....
El brazo derecho salio disparado a la cara de Valon,pero se detuvo en mitad del trayecto.Ambas cabezas empezaron a discutir de forma bastante escandalosa,pero los akumas de su grupo prefirieron ignorar el numerito y esconderse.Solo cuando todos se ocultaron,las dos cabezas se cayaron y se pegaron a un arbol
Al instante su piel metalica cobro el color,la forma y el tacto del arbol,de forma que parecia uno de los muchos arboles que habia en el lugar,con la pequeña diferencia de que su corteza era dura como el acero.Sigilosamente,los ojos brillantes de Zhevalon contemplaron el extraño espectaculo de las dos mujeres en la lejania del oscuro bosque

Aldous-

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
La caminata desde aquella escena tan poco común seguiría igual, el extravagante joven de cabello rojizo, aún cubierto de musgo, hojas y lodo, andaba extrañamente tranquilo al lado de aquella mujer que se había identificado como Julliet. Tras ellos pero con el mismo ritmo se encontraba la extranjera que se había presentado con el nombre de Klaud Nine. La de bucles casi perfectos sonreía con una incomodidad que rayaba lo obvio mientras caminaba al lado del pelirrojo.
Llevaba preguntándose todavía el cómo consiguió que aquel niño accediera a responder ante ella como a su madre… ¿podría realmente ser que aquel muchacho fuera enfermo mental, como le dijo a la visitante? No importaba igualmente, con aquello se le facilitaban más el hacer explicaciones, y una actitud extraña de parte del muchacho en esos momentos solo confirmaría a Klaud que se trataba de alguien con problemas. Alguien con problemas y tendencia a desaparecer, como hacía en esos momentos mientras seguían caminando. Llevaba bastante tiempo tranquilo y en silencio mirando fijamente hacia una sola dirección, era hora de que mostrara más motivos para sorprenderse con él.
Este al principio corrió hacia el frente, mas luego tomó una trayectoria curva a la vez que sus sonoros pasos se hacía cada vez más silenciosos. La supuesta mujer apretó el puño, fúrica, pero cambiando el estrés por preocupación en un instante al recordar que no estaba “sola”.
-Hijo…¡¡Hijo!! ¡¡Ven aquí!!-vociferó esta con preocupación mientras empezaba a trotar, obviamente sin ser competencia para aquel jovenzuelo que de por si ya estaba ligado al bosque por su suciedad.
Sus pasos se alentaban, y calmados dejaron de hacer ruido alguno para que la “madre” hiciera uso de su propia linterna para guiarse en el camino y buscar a su hijo.
Mientras esto ocurría, el muchacho despistado ya se encontraba de espaldas contra un árbol. Habiendo olvidado el motivo por el que había corrido, se coloca entre los dientes el mango de su hacha y se voltea, usando las rugosas marcas de aquel tronco para subir por este. Olvidó que sus ojos se habían conseguido con otros dos, o al menos eso parecía aquel brillo que se distinguía en la oscuridad. Iba a caminar en línea recta, pero luego aquellas ideas se esfumaron de repente, sin razón alguna, mas había conseguido llegar al lado contrario de donde creía que se había conseguido con el inusual y diminuto resplandor…y su mente recordó entonces: Había visto otra hada.
Julliet creyó oír algo en la cercanía, por lo que se movió hasta uno de los árboles cercanos, con lámpara alzada. Finalmente sus orbes miran con sorpresa lo que había allí…
Art es encontraba con ambas piernas aguantando a su cuerpo de caerse de la gruesa rama sobre la que se columpiaba. En su derecha colgaba el hacha que anteriormente estaba en su boca, y con su izquierda señalaba hacia el tronco de la planta.
-¿Por qué me causas estos problemas, pequeño?-pronunció con suavidad, esperando que la fachada de la madre siguiese en pie.-Ven, baja de allí…
-El hada, ¡vi otra más!-dice energético, mientras sigue señalando al tronco.
En su mente, aquel jinete que ahora era una mujer empezaba a perder la paciencia. No sabía si resistiría mucho tiempo más antes de matarlo a él por pesado y a la otra mujer por aparecer tan inoportunamente…
Llevaba preguntándose todavía el cómo consiguió que aquel niño accediera a responder ante ella como a su madre… ¿podría realmente ser que aquel muchacho fuera enfermo mental, como le dijo a la visitante? No importaba igualmente, con aquello se le facilitaban más el hacer explicaciones, y una actitud extraña de parte del muchacho en esos momentos solo confirmaría a Klaud que se trataba de alguien con problemas. Alguien con problemas y tendencia a desaparecer, como hacía en esos momentos mientras seguían caminando. Llevaba bastante tiempo tranquilo y en silencio mirando fijamente hacia una sola dirección, era hora de que mostrara más motivos para sorprenderse con él.
Este al principio corrió hacia el frente, mas luego tomó una trayectoria curva a la vez que sus sonoros pasos se hacía cada vez más silenciosos. La supuesta mujer apretó el puño, fúrica, pero cambiando el estrés por preocupación en un instante al recordar que no estaba “sola”.
-Hijo…¡¡Hijo!! ¡¡Ven aquí!!-vociferó esta con preocupación mientras empezaba a trotar, obviamente sin ser competencia para aquel jovenzuelo que de por si ya estaba ligado al bosque por su suciedad.
Sus pasos se alentaban, y calmados dejaron de hacer ruido alguno para que la “madre” hiciera uso de su propia linterna para guiarse en el camino y buscar a su hijo.
Mientras esto ocurría, el muchacho despistado ya se encontraba de espaldas contra un árbol. Habiendo olvidado el motivo por el que había corrido, se coloca entre los dientes el mango de su hacha y se voltea, usando las rugosas marcas de aquel tronco para subir por este. Olvidó que sus ojos se habían conseguido con otros dos, o al menos eso parecía aquel brillo que se distinguía en la oscuridad. Iba a caminar en línea recta, pero luego aquellas ideas se esfumaron de repente, sin razón alguna, mas había conseguido llegar al lado contrario de donde creía que se había conseguido con el inusual y diminuto resplandor…y su mente recordó entonces: Había visto otra hada.
Julliet creyó oír algo en la cercanía, por lo que se movió hasta uno de los árboles cercanos, con lámpara alzada. Finalmente sus orbes miran con sorpresa lo que había allí…
Art es encontraba con ambas piernas aguantando a su cuerpo de caerse de la gruesa rama sobre la que se columpiaba. En su derecha colgaba el hacha que anteriormente estaba en su boca, y con su izquierda señalaba hacia el tronco de la planta.
-¿Por qué me causas estos problemas, pequeño?-pronunció con suavidad, esperando que la fachada de la madre siguiese en pie.-Ven, baja de allí…
-El hada, ¡vi otra más!-dice energético, mientras sigue señalando al tronco.
En su mente, aquel jinete que ahora era una mujer empezaba a perder la paciencia. No sabía si resistiría mucho tiempo más antes de matarlo a él por pesado y a la otra mujer por aparecer tan inoportunamente…
Almagor-

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
Zhevalon no se explicaba el estado de aquel niñato.Sabia que los humanos eran tontos,pero aquel parecia serlo aun mas por no haber salido corriendo en cuanto percibio que aquello en lo que estaba subido no era precisamente un arbol,dado que en cualquier momento podria disparar una "bala de sangre" y reventarle los sesos a aquel mocoso
Su mitad de furia se estremecio de placer ante aquella idea,pero su mitad de tristeza se opuso ante la reaccion y se mantuvo inmovil mientras el niño trepaba con su hacha por uno de los brazos de Zhevalon.Pensandolo friamente,era normal que le hubiera visto,dado que se habia acercado lo suficiente para notar algunas de las protuberancias de sus ojos
De pronto una de las mujeres se acerco a por el niño con aire cansino.Desde tan cerca no parece diferente del resto de mujeres humanas,pero cuando subio la lampara un poco y sus miradas se encontraron el efecto fue distinto.Mentalmente,Zhevalon recibio un especie de mensaje en su cabeza y comprendio que era realmente.Los akumas con nivel superior al uno eran capaces de comunicarse mentalmente entre ellos,por lo que o era una medium excelente o habian encontrado al "objetivo"
-"¿Que haceis aqui?" -sono en sus cabezas- "Este es mi territorio ¡Largo!"
Zhevalon se sorprendio un poco ante aquella orden,y su mitad de furia repuso mentalmente
-"¡Idiota,si estamos aqui no es porque queramos,precisamente!Nuestro amo te esta buscando"
-"¿Vuestro amo?Me importa un rabano quien me busque,no respondo ante seres con un poder por debajo del mio" -le critico- "No eres mas que un absurdo akuma marioneta,yo por el contrario mato libremente y este humano es mi victima,asi que ¡Largo!"
Dicho esto,se giro al niño y le dijo con voz suave,aunque tal y como la escucho Zhevalon pudo reconocer algunos tintes ligeramente metalicos caracteristicos de un akuma camuflado en un cuerpo humano
-¿Por qué me causas estos problemas, pequeño?.Ven, baja de allí…
El pequeño humano no obedecio la orden,simplemente giro su hacha hacia Zhevalon y empezo a gritar como loco que habia visto un "hada".Era evidente que con hada se referia a el,pero estaba claro que no conocia la naturaleza verdadera de aquella "mujer"
Zhevalon no se preocupo ams por el niño,si no que se centro mas bien en la otra mujer que habia estado hablando con su "objetivo".A pesar de la oscuridad del bosque, se quedo de piedra al ver estampada en un bordado una cruz dorada con una rosa de los vientos detras de ella.Aquella mujer era una exorcista,y si la memoria no le fallaba,el color dorado indicaba que se trataba de una general
-"¿Que hacemos?" -planteo Valon con algo de resignacion,mentalmente- "No podemos enfrentarnos nosotros solos a esa mujer ¡Nos despedazaria!"
-"Odio tener que estar de acuerdo contigo,pero no tenemos ninguna posibilidad contra ella" -admitio enfadado Zhe- "Sugiero que hagamos que estos akumas de nivel uno combatan y volvamos con el amo Teach y pidamos ayuda a esos dos despojos de nivel tres y que por si acaso el amo llame a los que haya en la ciudad"
Admitido el plan,Zhevalon se deslizo con cuidado del arbol,dejando al niño colgado en la rama y ocultando su cuerpo entre las sombras con su habilidad mimetica.Cuando paso al lado del escondite de los veinte humanos,solo dijo una palabr en voz baja antes de salir a toda velocidad de la zona con un sigilo enorme y encontrarse a un kilometro de la zona
-Matarlos
off:Oye Dream,si no te importa no me mates a ninguno de mis "pequeñines" en esta mision XD.Aun los quiero para otras misiones y ademas los manejo yo en calidad de que son mis personajes
Su mitad de furia se estremecio de placer ante aquella idea,pero su mitad de tristeza se opuso ante la reaccion y se mantuvo inmovil mientras el niño trepaba con su hacha por uno de los brazos de Zhevalon.Pensandolo friamente,era normal que le hubiera visto,dado que se habia acercado lo suficiente para notar algunas de las protuberancias de sus ojos
De pronto una de las mujeres se acerco a por el niño con aire cansino.Desde tan cerca no parece diferente del resto de mujeres humanas,pero cuando subio la lampara un poco y sus miradas se encontraron el efecto fue distinto.Mentalmente,Zhevalon recibio un especie de mensaje en su cabeza y comprendio que era realmente.Los akumas con nivel superior al uno eran capaces de comunicarse mentalmente entre ellos,por lo que o era una medium excelente o habian encontrado al "objetivo"
-"¿Que haceis aqui?" -sono en sus cabezas- "Este es mi territorio ¡Largo!"
Zhevalon se sorprendio un poco ante aquella orden,y su mitad de furia repuso mentalmente
-"¡Idiota,si estamos aqui no es porque queramos,precisamente!Nuestro amo te esta buscando"
-"¿Vuestro amo?Me importa un rabano quien me busque,no respondo ante seres con un poder por debajo del mio" -le critico- "No eres mas que un absurdo akuma marioneta,yo por el contrario mato libremente y este humano es mi victima,asi que ¡Largo!"
Dicho esto,se giro al niño y le dijo con voz suave,aunque tal y como la escucho Zhevalon pudo reconocer algunos tintes ligeramente metalicos caracteristicos de un akuma camuflado en un cuerpo humano
-¿Por qué me causas estos problemas, pequeño?.Ven, baja de allí…
El pequeño humano no obedecio la orden,simplemente giro su hacha hacia Zhevalon y empezo a gritar como loco que habia visto un "hada".Era evidente que con hada se referia a el,pero estaba claro que no conocia la naturaleza verdadera de aquella "mujer"
Zhevalon no se preocupo ams por el niño,si no que se centro mas bien en la otra mujer que habia estado hablando con su "objetivo".A pesar de la oscuridad del bosque, se quedo de piedra al ver estampada en un bordado una cruz dorada con una rosa de los vientos detras de ella.Aquella mujer era una exorcista,y si la memoria no le fallaba,el color dorado indicaba que se trataba de una general
-"¿Que hacemos?" -planteo Valon con algo de resignacion,mentalmente- "No podemos enfrentarnos nosotros solos a esa mujer ¡Nos despedazaria!"
-"Odio tener que estar de acuerdo contigo,pero no tenemos ninguna posibilidad contra ella" -admitio enfadado Zhe- "Sugiero que hagamos que estos akumas de nivel uno combatan y volvamos con el amo Teach y pidamos ayuda a esos dos despojos de nivel tres y que por si acaso el amo llame a los que haya en la ciudad"
Admitido el plan,Zhevalon se deslizo con cuidado del arbol,dejando al niño colgado en la rama y ocultando su cuerpo entre las sombras con su habilidad mimetica.Cuando paso al lado del escondite de los veinte humanos,solo dijo una palabr en voz baja antes de salir a toda velocidad de la zona con un sigilo enorme y encontrarse a un kilometro de la zona
-Matarlos
off:Oye Dream,si no te importa no me mates a ninguno de mis "pequeñines" en esta mision XD.Aun los quiero para otras misiones y ademas los manejo yo en calidad de que son mis personajes

Aldous-

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
Permanecieron un buen rato en simple silencio, caminando por el bosque a la luz de las lámparas. Klaud iba unos cortos pasos tras de la extraña pareja de madre e hijo, o lo que fuera que diesen a entender, cada segundo que pasaba la general dudaba y dudaba más. Sobretodo por las veces en la que la mujer de bucles perfectos volteaba para asegurarse de que les seguía el paso, mostrando esa sonrisa nerviosa que rayaba en la sobreactuación.
El tiempo climático tampoco ayudaba mucho en el escenario, las nubes planteaban una gran tormenta en poco, todavía no se presentaban los relámpagos pero no demorarían en aparecer en ese cielo irlandés tan siniestro y oscuro.
Dentro del abrigo, Lau Jimin se acurrucaba lo más ajustado posible para mantener su pelaje caliente. Klaud sabía más que nadie que su pequeño amigo detestaba los climas gélidos, su temperatura corporal y sistema de adaptación no compaginaban bien con esos ambientes. De vez en cuando, ella le pasaba una suave mano por encima del abrigo al bulto donde estaba Lau, en señal de ánimo. No era su intención tenerlo en padecimiento por mucho tiempo. De paso ella también quería, y se merecía un descanso al calor.
¿Pero cómo piensas en esas cosas cuando la situación es tan extraña?
No lo pensaba, por esa razón le tenía sin cuidado.
El chico embarrado hizo una vez más de las suyas, trepándose a un árbol con habilidades dignas de un primate. Klaud daba por sentado que si los seres humanos evolucionaron de los monos, entonces el chico era una clara representación de ello ahora mismo. Por un momento incluso se preocupó porque el muchacho se fuese a caer y hasta allí le llevara el río, pero le otorgó el beneficio de la duda por la habilidad que demostraba.
—¿Por qué me causas estos problemas, pequeño?, ven baja de allí… —le llamó la madre al hijo, preocupada. La general estuvo pensando en cómo interceder en esa situación tan problemática, -y seguramente más adelante tendrían otras-. Cuando las palabras del muchacho la invitaron a pensar otra cosa.
—El hada… ¡Vi otra más! —exclamó energético el muchacho, cual mono orangután posado en la rama, señalando al árbol. Klaud trató de interpretar las palabras del chico, en su pobre dialecto mental. La primera vez confundió su lámpara con un hada, seguramente por la luz que esta emitía, entonces lo mismo podría haber sido en ese caso ¿no?, que hubiese visto algo brillante en el árbol…
Por eso, Klaud jamás olvida que no todo lo que brilla es oro.
Inmediatamente, de la nada surgieron múltiples siluetas esféricas en la oscuridad, apuntando con sus cañones a los tres individuos que estaban de paso por el bosque. No lo meditó ni un segundo más y antes de que los akumas nivel uno abriesen fuego, ya tenían en frente una barrera bloqueándoles el paso. Un enorme simio de proporciones monstruoficas y ojos igual que las brasas de Hefesto. Las balas de sangre no le hicieron ni cosquillas a aquella bestia blanca que, ahora arremetía contra ellos con tal maestría, a base de puños, patadas voladoras y piruetas dignas de un equilibrista.
Mientras eso se sucedía así, la general tampoco quitaba la vista de los otros dos que serían como sus protegidos, aunque eso estaba por ponerse en duda. Empezaba a sospechar con mayor severidad de la mujer, y podría tener una razón para hacerlo con el chico, si no fuera porque sabía que los akumas no eran demasiado listos para urdir planes muy elaborados, y un doble engaño iba más allá de sus capacidades cerebrales.
Post muy muy MUY cutre, y lo reconozco, pero no quería seguir estancando el reclutamiento y me forcé a hacerlo. Fue muy apresurado lo de los akumas nivel uno pero no quería darle largas a ello, tampoco ni que fueran gran cosa para Klaud y Lau Jimin xDU. Y Aldous, no tengo problema en dejar vivos a tus akumas/personajes, respeto que después los quieras emplear en otras misiones. Solo dame razones creíbles para que Lau no se los aviene y listocomo tenerlos a kilómetros de distancia por ejemplo. Me disculpan esta u.u ando con 0 inspiración~
El tiempo climático tampoco ayudaba mucho en el escenario, las nubes planteaban una gran tormenta en poco, todavía no se presentaban los relámpagos pero no demorarían en aparecer en ese cielo irlandés tan siniestro y oscuro.
Dentro del abrigo, Lau Jimin se acurrucaba lo más ajustado posible para mantener su pelaje caliente. Klaud sabía más que nadie que su pequeño amigo detestaba los climas gélidos, su temperatura corporal y sistema de adaptación no compaginaban bien con esos ambientes. De vez en cuando, ella le pasaba una suave mano por encima del abrigo al bulto donde estaba Lau, en señal de ánimo. No era su intención tenerlo en padecimiento por mucho tiempo. De paso ella también quería, y se merecía un descanso al calor.
¿Pero cómo piensas en esas cosas cuando la situación es tan extraña?
No lo pensaba, por esa razón le tenía sin cuidado.
El chico embarrado hizo una vez más de las suyas, trepándose a un árbol con habilidades dignas de un primate. Klaud daba por sentado que si los seres humanos evolucionaron de los monos, entonces el chico era una clara representación de ello ahora mismo. Por un momento incluso se preocupó porque el muchacho se fuese a caer y hasta allí le llevara el río, pero le otorgó el beneficio de la duda por la habilidad que demostraba.
—¿Por qué me causas estos problemas, pequeño?, ven baja de allí… —le llamó la madre al hijo, preocupada. La general estuvo pensando en cómo interceder en esa situación tan problemática, -y seguramente más adelante tendrían otras-. Cuando las palabras del muchacho la invitaron a pensar otra cosa.
—El hada… ¡Vi otra más! —exclamó energético el muchacho, cual mono orangután posado en la rama, señalando al árbol. Klaud trató de interpretar las palabras del chico, en su pobre dialecto mental. La primera vez confundió su lámpara con un hada, seguramente por la luz que esta emitía, entonces lo mismo podría haber sido en ese caso ¿no?, que hubiese visto algo brillante en el árbol…
Por eso, Klaud jamás olvida que no todo lo que brilla es oro.
Inmediatamente, de la nada surgieron múltiples siluetas esféricas en la oscuridad, apuntando con sus cañones a los tres individuos que estaban de paso por el bosque. No lo meditó ni un segundo más y antes de que los akumas nivel uno abriesen fuego, ya tenían en frente una barrera bloqueándoles el paso. Un enorme simio de proporciones monstruoficas y ojos igual que las brasas de Hefesto. Las balas de sangre no le hicieron ni cosquillas a aquella bestia blanca que, ahora arremetía contra ellos con tal maestría, a base de puños, patadas voladoras y piruetas dignas de un equilibrista.
Mientras eso se sucedía así, la general tampoco quitaba la vista de los otros dos que serían como sus protegidos, aunque eso estaba por ponerse en duda. Empezaba a sospechar con mayor severidad de la mujer, y podría tener una razón para hacerlo con el chico, si no fuera porque sabía que los akumas no eran demasiado listos para urdir planes muy elaborados, y un doble engaño iba más allá de sus capacidades cerebrales.
Post muy muy MUY cutre, y lo reconozco, pero no quería seguir estancando el reclutamiento y me forcé a hacerlo. Fue muy apresurado lo de los akumas nivel uno pero no quería darle largas a ello, tampoco ni que fueran gran cosa para Klaud y Lau Jimin xDU. Y Aldous, no tengo problema en dejar vivos a tus akumas/personajes, respeto que después los quieras emplear en otras misiones. Solo dame razones creíbles para que Lau no se los aviene y listo

Dream- General Klaud

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
Ante la mirada atónita de la mujer, cuyo rostro se arrugaba de una manera en la que una fémina de su edad jamás podría, delante de los 3, aparecía una figura de enormes proporciones. Con pelaje tan blanco como la nieve, una larga cola y brazos y piernas bastante bien formadas…aquella criatura era como ninguna que hubieran visto los dos en ese sitio…los dos. Pues la mente de Art empezaba a sacar conclusiones precipitadas ante lo que se mostraba frente a él. Una especie de proyectiles que venían de aquellos globos que con anterioridad se habían mostrado desde todas direcciones. Antes de que el pelirrojo pudiera gesticular palabra alguna, impactan contra el primate. Las orbes de Art observan, abiertas como platos.
-¡¡SEÑOR FÍSICO!!-Es lo que grita con todas sus fuerzas ante lo que ve. No se preocupó por observar siquiera que no se había ni movido de su lugar…su mente dejó de abrirse a la realidad al momento de observar ello. Un puño apretaba el mango de madera del arma en sus manos. Sus piernas se dejaron soltar, y como si felino fuera logró ubicar su cuerpo de tal forma de que cayera de pie, ahora enarbolando el hacha con ambas manos. Sus pies parecieran levantarse tomando un impulso para así lanzarse al ataque en una carrera en línea recta, pero es detenido por una mano que sin mucho esfuerzo levantó de la camisa al sujeto, alejado lo suficiente para que el pataleo que causaba por creer que seguía corriendo cesara. Una figura conocida había vuelto a aparecerse…
-Por eso aquel idiota acaba de huir…vaya, no esperaba ver a ninguno de estos perros por aquí-pronuncia con desprecio mientras observa a la rubia. Ya el jinete (Con cabeza sobre sus hombros ante lo que ocurría a su alrededor) no podría arriesgarse a una lucha, sabía que esa extraña criatura solo podía pertenecer a un exorcista. Sabía que no era una casualidad que no estuvieran allí tantos de nivel 1, y aquel que salió huyendo. Un nivel 2 no era nada fácil de derrotar para ellos, por lo que si un sujeto del calibre de aquel salió despavorido así sin más es porque nada bueno puede traer esa mujer. Era momento de fugarse.
Apuntó con su enorme espada las espaldas del joven, mientras dentro del casco que usaba parecía reír.
-Yo que tú no intentaría hacer nada a menos que lo quieras muerto…-dice con malicia, aunque sin esperarse lo que le venía a continuación.
-¡¡DEJEN DE CORRER YA!! ¡¡LOS ANIQUILARÉ POR NEGARSE A LOS CÁLCULOS FÍSICAS!!-gritaba el muchacho con fuerza, girando de un lado a otro con ambas manos el objeto que enarbolaba, e incluso llegando a golpear en el rostro a su captor unas 7 veces…golpes que sin duda dejarían marca. Enojado mas centrado en la situación, aquella leyenda viviente comienza una carrera en sentido contrario al de la mujer, a la que mira con cierto de.
Desaparece con facilidad entre el oscuro bosque, sin mirar ningún momento la batalla que se estaba suscitando, y aprovechando que aquel animal de enormes proporciones seguiría distraído.
Lo que nadie notaría ante tanta agitación es que aquello que Art sostenía y que agitaba con tanta desesperación había cambiado de forma muy minúscula, pero significativa. Un punto brillante del color del sol se notaba y delataba el trote del caballero…¿Qué era?, Art no lo sabía…pero sería quizá lo que le salvaría de seguir como un rehén…cosa que tampoco sabía y que no le vendría a la cabeza en un buen rato.
-¡¡SEÑOR FÍSICO!!-Es lo que grita con todas sus fuerzas ante lo que ve. No se preocupó por observar siquiera que no se había ni movido de su lugar…su mente dejó de abrirse a la realidad al momento de observar ello. Un puño apretaba el mango de madera del arma en sus manos. Sus piernas se dejaron soltar, y como si felino fuera logró ubicar su cuerpo de tal forma de que cayera de pie, ahora enarbolando el hacha con ambas manos. Sus pies parecieran levantarse tomando un impulso para así lanzarse al ataque en una carrera en línea recta, pero es detenido por una mano que sin mucho esfuerzo levantó de la camisa al sujeto, alejado lo suficiente para que el pataleo que causaba por creer que seguía corriendo cesara. Una figura conocida había vuelto a aparecerse…
-Por eso aquel idiota acaba de huir…vaya, no esperaba ver a ninguno de estos perros por aquí-pronuncia con desprecio mientras observa a la rubia. Ya el jinete (Con cabeza sobre sus hombros ante lo que ocurría a su alrededor) no podría arriesgarse a una lucha, sabía que esa extraña criatura solo podía pertenecer a un exorcista. Sabía que no era una casualidad que no estuvieran allí tantos de nivel 1, y aquel que salió huyendo. Un nivel 2 no era nada fácil de derrotar para ellos, por lo que si un sujeto del calibre de aquel salió despavorido así sin más es porque nada bueno puede traer esa mujer. Era momento de fugarse.
Apuntó con su enorme espada las espaldas del joven, mientras dentro del casco que usaba parecía reír.
-Yo que tú no intentaría hacer nada a menos que lo quieras muerto…-dice con malicia, aunque sin esperarse lo que le venía a continuación.
-¡¡DEJEN DE CORRER YA!! ¡¡LOS ANIQUILARÉ POR NEGARSE A LOS CÁLCULOS FÍSICAS!!-gritaba el muchacho con fuerza, girando de un lado a otro con ambas manos el objeto que enarbolaba, e incluso llegando a golpear en el rostro a su captor unas 7 veces…golpes que sin duda dejarían marca. Enojado mas centrado en la situación, aquella leyenda viviente comienza una carrera en sentido contrario al de la mujer, a la que mira con cierto de.
Desaparece con facilidad entre el oscuro bosque, sin mirar ningún momento la batalla que se estaba suscitando, y aprovechando que aquel animal de enormes proporciones seguiría distraído.
Lo que nadie notaría ante tanta agitación es que aquello que Art sostenía y que agitaba con tanta desesperación había cambiado de forma muy minúscula, pero significativa. Un punto brillante del color del sol se notaba y delataba el trote del caballero…¿Qué era?, Art no lo sabía…pero sería quizá lo que le salvaría de seguir como un rehén…cosa que tampoco sabía y que no le vendría a la cabeza en un buen rato.
Almagor-

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Re: La noche del caballero decapitado...¿Eh? ¡¿Dónde estoy?! !¿Qué es esto?!... ¿Hola? (Ciudad de Brontë, Irlanda)
Los niveles bajos no eran problema para Lau Jimin, tan fáciles de destruir como usar un matamoscas. Por esa razón Klaud le confiaba la parte mecánica de la batalla a él, mientras ella se ocupaba de los otros dos, y se enteraba de algunas cosas que estaban por cambiar el ritmo de esa situación, de por sí extraña.
Enmarcó una ceja al ver la expresión de la mujer, rabia se percibía, y la piel se le arrugaba como si solo se tratase del trozo de látex de una máscara. Un disfraz elaborado. Ya había recibido muchas señales sobre su comportamiento extraño, y lo que terminó por convertirse en certeza fue esa criatura medieval de proporciones anormales y motivos escalofriantes.
El caballero sostenía al muchacho con una sola mano, en esa posición Klaud no podía hacer nada por más poder que tuviese para destruirlo. El joven solo se sacudía apretando el hacha con su mano, en busca de liberarse. Al parecer no era por saber que su vida corría peligro –en realidad, Klaud daba por hecho que ni siquiera tenía la más remota idea de la situación-, todo lo que hacía era reclamar la atención del ”físico”, alias Lau Jimin, que estaba por terminar su tarea.
—Yo qué tú no intentaría nada a menos que lo quieras muerto…—siseó el nivel dos, las facciones de Klaud se endurecieron automáticamente. Tenía que hacer algo para acabarlo sin sacrificar la vida del chico, inocente de todo y hasta de sí mismo. Eran obvias las intenciones del akuma, quería escapar usándole a él de rehén.
Otra cosa más inesperada sucedió.
—¡¡¡DEJEN DE CORRER YA!! ¡¡LOS ANIQUILARÉ POR NEGARSE A LOS CÁLCULOS FÍSICOS!! —Bramó el chico, quien empezaba a embestir contra el propio akuma a puros golpes con el hacha. A Klaud se le iba a salir el alma, quería gritarle al muchacho que se dejara de imprudencias y que si no comprendía su situación estaba a punto de morir irremediablemente, pero no fue así, y eso la dejó por segundos confundida. El metal de la hoja no se había quebrado como normalmente debía ocurrir si golpeas la dura coraza de un nivel dos con un arma común. Y el hacha seguía intacta…
Su cerebro hacía deducciones rápidas, pero sus reacciones para el momento eran inversamente lentas.
El nivel dos resolvió por huir aprovechándose de la demora de la general, llevándose consigo al chico. Al ver como escapaba Klaud despertó de su ensueño mental, y afortunadamente Lau Jimin acababa de desocuparse. La domadora llamó a su bestia y la montó con destreza.
—Por ahí, Lau. Temenos que alcanzarlos —le dijo a su compañero, el primate entendió y se dio a la carrera guiándose por sus instintos cazadores de akumas.
En la corrida por el bosque que para una persona normal debió ser vertiginosa, los alrededores eran un borrón y los cabellos como el abrigo de la general se sacudían hacia atrás, permitiéndole una visión periférica más clara. Klaud apenas se podía creer lo que acababa de suceder momentos atrás: el hacha no se había roto, y eso solo significaba una cosa: Inocencia. Y no solo eso, el akuma lo llevaba consigo, no lo había matado en el acto, quería decir que le necesitaba todavía para algo, quizás, precisamente para quitarle la inocencia. Si sus conclusiones eran acertadas debía darse prisa, cada segundo era vital para el chico y para un posible nuevo apóstol.
Lau resopló, acababa de encontrar una señal. Más adelante se observaba un puntito luminoso no muy nítido en la densidad del bosque, pero lo suficiente como para que a esa distancia Klaud lo distinguiera. ¿Sería o no sería?, quedaba averiguarlo.
Enmarcó una ceja al ver la expresión de la mujer, rabia se percibía, y la piel se le arrugaba como si solo se tratase del trozo de látex de una máscara. Un disfraz elaborado. Ya había recibido muchas señales sobre su comportamiento extraño, y lo que terminó por convertirse en certeza fue esa criatura medieval de proporciones anormales y motivos escalofriantes.
El caballero sostenía al muchacho con una sola mano, en esa posición Klaud no podía hacer nada por más poder que tuviese para destruirlo. El joven solo se sacudía apretando el hacha con su mano, en busca de liberarse. Al parecer no era por saber que su vida corría peligro –en realidad, Klaud daba por hecho que ni siquiera tenía la más remota idea de la situación-, todo lo que hacía era reclamar la atención del ”físico”, alias Lau Jimin, que estaba por terminar su tarea.
—Yo qué tú no intentaría nada a menos que lo quieras muerto…—siseó el nivel dos, las facciones de Klaud se endurecieron automáticamente. Tenía que hacer algo para acabarlo sin sacrificar la vida del chico, inocente de todo y hasta de sí mismo. Eran obvias las intenciones del akuma, quería escapar usándole a él de rehén.
Otra cosa más inesperada sucedió.
—¡¡¡DEJEN DE CORRER YA!! ¡¡LOS ANIQUILARÉ POR NEGARSE A LOS CÁLCULOS FÍSICOS!! —Bramó el chico, quien empezaba a embestir contra el propio akuma a puros golpes con el hacha. A Klaud se le iba a salir el alma, quería gritarle al muchacho que se dejara de imprudencias y que si no comprendía su situación estaba a punto de morir irremediablemente, pero no fue así, y eso la dejó por segundos confundida. El metal de la hoja no se había quebrado como normalmente debía ocurrir si golpeas la dura coraza de un nivel dos con un arma común. Y el hacha seguía intacta…
Su cerebro hacía deducciones rápidas, pero sus reacciones para el momento eran inversamente lentas.
El nivel dos resolvió por huir aprovechándose de la demora de la general, llevándose consigo al chico. Al ver como escapaba Klaud despertó de su ensueño mental, y afortunadamente Lau Jimin acababa de desocuparse. La domadora llamó a su bestia y la montó con destreza.
—Por ahí, Lau. Temenos que alcanzarlos —le dijo a su compañero, el primate entendió y se dio a la carrera guiándose por sus instintos cazadores de akumas.
En la corrida por el bosque que para una persona normal debió ser vertiginosa, los alrededores eran un borrón y los cabellos como el abrigo de la general se sacudían hacia atrás, permitiéndole una visión periférica más clara. Klaud apenas se podía creer lo que acababa de suceder momentos atrás: el hacha no se había roto, y eso solo significaba una cosa: Inocencia. Y no solo eso, el akuma lo llevaba consigo, no lo había matado en el acto, quería decir que le necesitaba todavía para algo, quizás, precisamente para quitarle la inocencia. Si sus conclusiones eran acertadas debía darse prisa, cada segundo era vital para el chico y para un posible nuevo apóstol.
Lau resopló, acababa de encontrar una señal. Más adelante se observaba un puntito luminoso no muy nítido en la densidad del bosque, pero lo suficiente como para que a esa distancia Klaud lo distinguiera. ¿Sería o no sería?, quedaba averiguarlo.

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