Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
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Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Komui escribió:Uno de los barcos más grandes y lujosos de Inglaterra, parece haberse extraviado en medio del océano pacífico. Según los reportes de los cuales se ha hecho la Orden, llevaba consigo en el momento de partir hasta Oceanía, alrededor de 3500 personas a bordo y otro montón más sin confirmar. El caso en cuestión, es que se le encontró después de búsquedas infructuosas, en todo el centro del mar, detenido y con las luces apagadas. Cuando los barcos de rescate se acercaron a examinar qué sucedía, los controles se volvían locos y no les permitían avanzar hasta allá; y cuando enviaban un equipo de buzos, sucedía algo parecido: terminaban desorientados y yendo en dirección contraria a la estimada. Parece que de alguna forma, el barco los aleja de el, todavía sin dar algún indicio de que los tripulantes se encuentren bien o sigan con vida.
Es la misión de los exorcistas, Kanda Yuu, Allen Walker y Alice Blenhein, determinar qué sucede allí, incluso aunque tengan que penetrar en el lugar a nado.
[Off: esta trama es alternativa a la que se está siguiendo actualmente en el foro, por lo cual no interfiere en ella. Los participantes exorcistas ya han sido mencionados previamente en el contenido del informe. Se integrará entonces, un cuarto miembro perteneciente a la familia Noé.
Se desarrollará como una misión normal (para más información, leed las reglas). El mínimo de hojas para detener la audición es de 3.
Al final, será evaluada y el veredicto se discutirá entre las Administradoras y los usuarios colaboradores que han ofrecido o se les ha pedido su ayuda.
El Orden de turno será el siguiente: Kanda Yuu, Allen Walker, Alice Blenhein.
El usuario Shiba, como es Noé, no se ve afectado por un orden estricto de turno.
¡Suerte! ^^]
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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
El peli azul se encontraba en su habitación, sin camisa encima, sentado en la punta inferior de su cama, mirando la flor de loto dentro de un vidrio. Ya se sabía que esta indicaba su vida, se quedaba mirando fijamente a esta, esperando cual sería el siguiente pétalo en caer, y dar un paso más hacia la muerte. No le prestaba atención a los pasos frente a su puerta. Todos sabían que era la habitación tan conocida de Kanda. El gruñón de la Orden. Nadie se quería llevar una paliza de él, y todos hacían silencio al pasar frente a ella.
<< Toc Toc >> se escuchó un sonido hueco proveniente de la puerta. Un buscador del otro lado de la puerta, con su uniforme Beis. Su cabello era algo largo, notable al verlo de frente, de un tono oscuro.
-Exorcista Kanda, se le llama para ir a la oficina del supervisor Komui, es urgente.
Kanda volteo su mirad,a más no su cabeza hacia la puerta, escuchando lo que tenía que decir.
Una vez se escucharan los pasos de uqe se alejaba, Kanda se levantó, y agarró su camisa encima de su cama, mirando por la ventana antes de ponérsela. No tardó más que unos segundos en ponérsela, y dando un último vistazo a la flor de lotto. Agarró su Mugen y la enfundó. Abriendo la puerta con su fría mirada, pasó el umbral y dio un paso, para cerrarla y caminar hacia la oficina de Komui, pisos más arriba.
Una vez arriba, y esperado a que todos se reunieran. Komui se encontraba dormido frente a su escritorio, su cabello igual tocando la mesa fría, rodeada de papeles variados. Informes, contratos, etc. Sus lentes estaban movidas hacia arriba, por el movimiento contra el escritorio. Kanda ya se estaba molestando por esperar, y antes de que su ira fuera a mostrarse, Reever se acercó al escritorio, y agitó levemente a Komui.
-Supervisor...
Agitó nuevamente.
-Supervisor...
Se detuvo, notando que sus esfuerzos eran en vano. Suspiró hacia abajo, dándole una última mirada y bajando su cabeza en dirección al oido del supervisor, poniendo su mano para que lo escuchase más claro.
-Lenalee se va a casar
Komui levantó la mano hacia arriba, alzándola, y gritando.
-Noooooooo, Lenale~~. ¡No te cases! ¡no lo acepto!, ¡no lo acepto!
Agarró un libro, acarisiándolo contra su mejilla, simulando que era ella. Fue entonces cuando abrió sus ojos y miró a los exorcistas cuando se reunieron. Tosiendo en su mano y caminando hacia donde se indiciaba el mapamundi, señaló el lugar que debían ir, y lo que tenían que hacer, llevando no solo uno, sino 3 buscadores que los acompañarían en el viaje. Era una misión muy peligrosa, pero no era la misión lo que le preocupaba, sino...
-¡¿Otra vez con el brote de habas?!
Se quejó, para luego quedarse callado y mirar a otro lado.
Una vez acabado todo lo que necesitaban hacer en la orden, era hora de ir a un bote que los llevara al océano pacífico, llevando equipaje para respirar bajo el agua en todo caso que se necesitase. Kanda no llevó mucho en su equipaje, solo lo que hacía falta, y entró al bote, sin despedirse de nadie, o hablar, solo dejar sus pertenencias en el carguero y esperar hasta llegar al lugar, solo fijándose en su objetivo. Lo menos que quería hacer era pasar tiempo con el peli blanco.
<< Toc Toc >> se escuchó un sonido hueco proveniente de la puerta. Un buscador del otro lado de la puerta, con su uniforme Beis. Su cabello era algo largo, notable al verlo de frente, de un tono oscuro.
-Exorcista Kanda, se le llama para ir a la oficina del supervisor Komui, es urgente.
Kanda volteo su mirad,a más no su cabeza hacia la puerta, escuchando lo que tenía que decir.
Una vez se escucharan los pasos de uqe se alejaba, Kanda se levantó, y agarró su camisa encima de su cama, mirando por la ventana antes de ponérsela. No tardó más que unos segundos en ponérsela, y dando un último vistazo a la flor de lotto. Agarró su Mugen y la enfundó. Abriendo la puerta con su fría mirada, pasó el umbral y dio un paso, para cerrarla y caminar hacia la oficina de Komui, pisos más arriba.
Una vez arriba, y esperado a que todos se reunieran. Komui se encontraba dormido frente a su escritorio, su cabello igual tocando la mesa fría, rodeada de papeles variados. Informes, contratos, etc. Sus lentes estaban movidas hacia arriba, por el movimiento contra el escritorio. Kanda ya se estaba molestando por esperar, y antes de que su ira fuera a mostrarse, Reever se acercó al escritorio, y agitó levemente a Komui.
-Supervisor...
Agitó nuevamente.
-Supervisor...
Se detuvo, notando que sus esfuerzos eran en vano. Suspiró hacia abajo, dándole una última mirada y bajando su cabeza en dirección al oido del supervisor, poniendo su mano para que lo escuchase más claro.
-Lenalee se va a casar
Komui levantó la mano hacia arriba, alzándola, y gritando.
-Noooooooo, Lenale~~. ¡No te cases! ¡no lo acepto!, ¡no lo acepto!
Agarró un libro, acarisiándolo contra su mejilla, simulando que era ella. Fue entonces cuando abrió sus ojos y miró a los exorcistas cuando se reunieron. Tosiendo en su mano y caminando hacia donde se indiciaba el mapamundi, señaló el lugar que debían ir, y lo que tenían que hacer, llevando no solo uno, sino 3 buscadores que los acompañarían en el viaje. Era una misión muy peligrosa, pero no era la misión lo que le preocupaba, sino...
-¡¿Otra vez con el brote de habas?!
Se quejó, para luego quedarse callado y mirar a otro lado.
Una vez acabado todo lo que necesitaban hacer en la orden, era hora de ir a un bote que los llevara al océano pacífico, llevando equipaje para respirar bajo el agua en todo caso que se necesitase. Kanda no llevó mucho en su equipaje, solo lo que hacía falta, y entró al bote, sin despedirse de nadie, o hablar, solo dejar sus pertenencias en el carguero y esperar hasta llegar al lugar, solo fijándose en su objetivo. Lo menos que quería hacer era pasar tiempo con el peli blanco.
Última edición por master_ichigo el Jue Sep 03, 2009 11:23 pm, editado 1 vez
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
La reacción de Allen no había sido ni de lejos, mejor que la de Kanda al saber que iba a tener que tomar una misión en compañía de él. Cuando llegó a la oficina de Komui, quién se encontraba ocupadísimo acariciando un libro como si fuese la propia Lenalee y gritando algo parecido a que no se casara, que no aceptaba, Allen buscó esperanzas de que en realidad se trataba de dos misiones, y en una el japonés se iría y él en otra por ende. No tenía ánimos de cruzar el mismo camino que el espadachín. Lamentablemente, la suerte le dijo adiós agitando un pañito blanco con gesto melancólico y se esfumó. La misión resultaba seria, puesto que de ir allí, quedarían en medio del mar sin nada sólido que les diera seguridad. Allen comprendía eso. Lo que en realidad no terminaba de cuadrarle en toda la situación era…
-¡¿Otra vez con el brote de habas?!
-¿¡Otra vez con Kanda!? –habían gritado al unísono. Luego Allen le dirigió una mirada mordaz, que si pudiese, habría matado al japonés- Es Allen –recalcó con acidez, y como si su antagonista no existiese, salió del despacho con un paso apresurado y la mirada en alto.
Sin embargo, no todo era tan malo como pintaba.
-Al menos estás tú aquí, Alice. La misión no será tan pesada con tu compañía –Allen entró al bote especialmente grande y diseñado para la ocasión sonriéndole a la chica a contraluz de su actitud pasada al lado del japonés.
Esta vez su transporte no era uno de esos ligeros, que se conducían con tan sólo un remo. Parecía más bien como los que usaba la policía, con motor de vapor, lo último que podría haber sacado la tecnología en aquellos tiempos. Por lo visto, el viaje en el mar sería bastante largo. En ese instante, Allen sintió un poco de nervio. Después de todo, a dónde iban era a las inmediaciones de un océano, nada seguro, para variar.
Agradecía de todos modos, haber aprendido a nadar en aquella época donde había estado obligado a vivir con su maestro Cross. Huir de los barcos donde trataban a los trabajadores como animales, con látigo incluido, había sido su principal motivo. Casi podía asegurar que había aprendido instintivamente. Todo por unas malditas deudas. El albino apretó la mandíbula, e intentó pensar en otra cosa. Tenía que racionar su paciencia, si es que quería llevar la fiesta en paz en aquella misión.
-¡¿Otra vez con el brote de habas?!
-¿¡Otra vez con Kanda!? –habían gritado al unísono. Luego Allen le dirigió una mirada mordaz, que si pudiese, habría matado al japonés- Es Allen –recalcó con acidez, y como si su antagonista no existiese, salió del despacho con un paso apresurado y la mirada en alto.
Sin embargo, no todo era tan malo como pintaba.
-Al menos estás tú aquí, Alice. La misión no será tan pesada con tu compañía –Allen entró al bote especialmente grande y diseñado para la ocasión sonriéndole a la chica a contraluz de su actitud pasada al lado del japonés.
Esta vez su transporte no era uno de esos ligeros, que se conducían con tan sólo un remo. Parecía más bien como los que usaba la policía, con motor de vapor, lo último que podría haber sacado la tecnología en aquellos tiempos. Por lo visto, el viaje en el mar sería bastante largo. En ese instante, Allen sintió un poco de nervio. Después de todo, a dónde iban era a las inmediaciones de un océano, nada seguro, para variar.
Agradecía de todos modos, haber aprendido a nadar en aquella época donde había estado obligado a vivir con su maestro Cross. Huir de los barcos donde trataban a los trabajadores como animales, con látigo incluido, había sido su principal motivo. Casi podía asegurar que había aprendido instintivamente. Todo por unas malditas deudas. El albino apretó la mandíbula, e intentó pensar en otra cosa. Tenía que racionar su paciencia, si es que quería llevar la fiesta en paz en aquella misión.
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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
-¡¿Otra vez con el brote de habas?!
-¿¡Otra vez con Kanda!? –
Asi se habían gritado los dos, a Komui no parecía importarle. Hasta parecía que se querían sacar los ojos entre ambos y agarrarse a golpe allí mismo.
-Al menos estás tú aquí, Alice. La misión no será tan pesada con tu compañía
- ¿eh?- giro su mirada hacia Allen no parecía muy animada, mas bien parecía cansada, agregando además la extraña aura negra que emitía. En Resumen, no se veía muy feliz con la misión, especialmente en la forma en que la sacaron de su habitación para avisarle.
Alice había pasado la noche en vela investigando algo, tanto que sus horas de sueños se alargaron mas de lo normal. Por lo tanto no había alcanzado ni ha tomar su desayuno, y si alcanzo, comio lo minimo. Agregando además que todavía tenía mucho sueño.
Camino, o mas bien parecía ser arrastrada hacia el barco solo por obligación. Ya en la cubierta apenas si se fijo en el lugar o en como era, o siquiera se fijo en sus compañero. En un segundo un delicioso aroma invadió su olfato, era comida y no era cualquiera.
- Hay... comida...- pensó ella, por fin despertaba de su "depresión" y sus ojitos brillaron, cual niño hubiera descubierto algo nuevo. Rápidamente siguió el origen de ese agradable aroma, olvidándose momentaneamente de la misión y sus compañeros, quienes no parecían ser tan buenos amigos.
Apareció en la cocina del barco, era un lugar cuadrangular, lleno de instrumentos para hacer la comida. Además de muebles lleno de lo mismo. Cerca, había una mesa con platillos ya hechos, Alice se había ganado la loteria.
- Pobre, debes tener hambre.- una de los hombres de allí, al parecer el chef en jefe se fijo en la chica y también en el extraño uniforme que tenía puesto. No estaba muy informado sobre el asunto; lo único que sabía es que gente importante, relacionada con el vaticano, iba a ir en ese barco.- Puedes comer un poco si quieres.
- En serio y ¿Puedo llevarle algo a mis amigos?- le pregunto ella inocentemente y con ojitos brillosos.
- Claro.. claro que puedes.- encantado con alice le dejo llevar un carrito lleno de comida. En la parte de abajo del carrito llevaba algunos postres y bebidas, mientras que en la parte de arriba llevaba los platos con una comida exquisita, como filete, pollo, verduras, ensaladas, etc. Todo preparado en una excelente presentación.
Iba felizmente con el carrito hacia donde estaban sus compañeros.- "Que buena soy... logre que me dieran comida, es bueno ser pequeña..."- aquel pensamiento le dejo en blanco un buen rato.- "En que estoy pensando ¡¡Eso no es bueno!!"- se critico ella misma mentalmente, mientras seguía caminando hasta que encontro a los chicos.
- Les traje comida.- anunció ella, siendo la primera en servirse algo y poder degustarlo, en verdad tenía hambre. Comer era un gran alivio para ella, especialmente por que en una misión debía estar atenta y con enrgía. De seguro, luego de comer, domiría un poco.
[off: y me dio hambre a mi... al final -w-]
-¿¡Otra vez con Kanda!? –
Asi se habían gritado los dos, a Komui no parecía importarle. Hasta parecía que se querían sacar los ojos entre ambos y agarrarse a golpe allí mismo.
-Al menos estás tú aquí, Alice. La misión no será tan pesada con tu compañía
- ¿eh?- giro su mirada hacia Allen no parecía muy animada, mas bien parecía cansada, agregando además la extraña aura negra que emitía. En Resumen, no se veía muy feliz con la misión, especialmente en la forma en que la sacaron de su habitación para avisarle.
Alice había pasado la noche en vela investigando algo, tanto que sus horas de sueños se alargaron mas de lo normal. Por lo tanto no había alcanzado ni ha tomar su desayuno, y si alcanzo, comio lo minimo. Agregando además que todavía tenía mucho sueño.
Camino, o mas bien parecía ser arrastrada hacia el barco solo por obligación. Ya en la cubierta apenas si se fijo en el lugar o en como era, o siquiera se fijo en sus compañero. En un segundo un delicioso aroma invadió su olfato, era comida y no era cualquiera.
- Hay... comida...- pensó ella, por fin despertaba de su "depresión" y sus ojitos brillaron, cual niño hubiera descubierto algo nuevo. Rápidamente siguió el origen de ese agradable aroma, olvidándose momentaneamente de la misión y sus compañeros, quienes no parecían ser tan buenos amigos.
Apareció en la cocina del barco, era un lugar cuadrangular, lleno de instrumentos para hacer la comida. Además de muebles lleno de lo mismo. Cerca, había una mesa con platillos ya hechos, Alice se había ganado la loteria.
- Pobre, debes tener hambre.- una de los hombres de allí, al parecer el chef en jefe se fijo en la chica y también en el extraño uniforme que tenía puesto. No estaba muy informado sobre el asunto; lo único que sabía es que gente importante, relacionada con el vaticano, iba a ir en ese barco.- Puedes comer un poco si quieres.
- En serio y ¿Puedo llevarle algo a mis amigos?- le pregunto ella inocentemente y con ojitos brillosos.
- Claro.. claro que puedes.- encantado con alice le dejo llevar un carrito lleno de comida. En la parte de abajo del carrito llevaba algunos postres y bebidas, mientras que en la parte de arriba llevaba los platos con una comida exquisita, como filete, pollo, verduras, ensaladas, etc. Todo preparado en una excelente presentación.
Iba felizmente con el carrito hacia donde estaban sus compañeros.- "Que buena soy... logre que me dieran comida, es bueno ser pequeña..."- aquel pensamiento le dejo en blanco un buen rato.- "En que estoy pensando ¡¡Eso no es bueno!!"- se critico ella misma mentalmente, mientras seguía caminando hasta que encontro a los chicos.
- Les traje comida.- anunció ella, siendo la primera en servirse algo y poder degustarlo, en verdad tenía hambre. Comer era un gran alivio para ella, especialmente por que en una misión debía estar atenta y con enrgía. De seguro, luego de comer, domiría un poco.
[off: y me dio hambre a mi... al final -w-]
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- Spoiler:
Alice Blenhein - Fou - Lulubell

Lilium- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Día soleado y sin nubes, era lo que se pronosticaba en el clima de hoy. Notable al sarpar por el puerto y diriguirse hacia el océano pacífico. Era un largo viaje, no tan digno de ser esperado.
Kanda se sentó en una de las sillas en el exterior del barco, doblando sus piernas una encima de la otra y apoyando su codo derecho en el brazo de la silla, para luego poner su puño en su barbilla, y mirar el mar. No era una persona muy tranquila, la verdad todo lo contrario, sin embargo, no tenía nada más que hacer que esperar a llegar. Observaba el mar y sus ruidos. Las olas romper, el viento que tocaba la cubierta y las aves pasando encima de ellos. Era una total y aburrida mañana como cualquier otra. Sin Akumas, sin peligro, sin nada.
El peli azul miraba con desdén a todo el que pasaba, no por odio, sino por no tener nada que hacer más que eso. Pero si llegaba a ver al Moyashi, realmente se pondría enojado. Ver a aquella persona con una personalidad tan ingenua, amable, realmente le alteraba los nervios. Simplemente verlo lo repudiaba. Si, ese era él, Kanda.
Mientras se encontraba mirando el mar, un carrito se escuchó venir, y con una rápida mirada, Kanda se dio cuenta de que era su compañera de misión. No la conocía, pero si llegaba a ser igual que el peli blanco, realmente la iba a tomar como si hablara con Allen. "Les traje comida" fue lo que contestó. Este miró la comida, y ninguna de ellas era el Soba, su comida preferida. Por lo que le daba igual esa comida.
-No quiero esa asquerosa comida
Cruzó los brazos y siguió mirando el mar, esperando a que realmente sucediera algo interesante.
Pasando unas horas, casi llegaban al lugar, se podía saber por los tres botes que se encontraban a lo lejos, pertenecientes a los 3 buscadores mandados. Ellos le guiarían hacia dentro del barco, y correrían el riesgo igual que los exorcistas al entrar en ella. No sabían lo que sucedería, pero lo que si era verdad, fue que Kanda estaba preparado para todo. Conseguir lo que buscaban y regresar, era todo lo que tenía en mente, y destruir todo lo que se interpusiera en su paso. No importa lo que fuera, lo haría. Sus compañeros se podrían preocupar de las demás cosas, pero el a lo suyo.
Su mirada contestó al mirar a los botes, con levantarse de su silla y acercarse a los tubos que lo detenían para seguir, agarrándolas y mirando el barco enorme que se encontraba a flote. Apagadas todas las luces, pero sin embargo y extraño, no tenía ni un rasguño. Personas no se veían, era como si estuviera abandonado. ¿Qué misteriores ocultaba aquel barco enorme que tripulaba a tantas personas? que ahora se encontraba aparentemente abandonado, y que ningún exorcista alcanzaba a llegarle.
Los buscadores alzaban sus manos para indicar su posición, aun como si la distancia no les revelara su lugar..
Kanda se sentó en una de las sillas en el exterior del barco, doblando sus piernas una encima de la otra y apoyando su codo derecho en el brazo de la silla, para luego poner su puño en su barbilla, y mirar el mar. No era una persona muy tranquila, la verdad todo lo contrario, sin embargo, no tenía nada más que hacer que esperar a llegar. Observaba el mar y sus ruidos. Las olas romper, el viento que tocaba la cubierta y las aves pasando encima de ellos. Era una total y aburrida mañana como cualquier otra. Sin Akumas, sin peligro, sin nada.
El peli azul miraba con desdén a todo el que pasaba, no por odio, sino por no tener nada que hacer más que eso. Pero si llegaba a ver al Moyashi, realmente se pondría enojado. Ver a aquella persona con una personalidad tan ingenua, amable, realmente le alteraba los nervios. Simplemente verlo lo repudiaba. Si, ese era él, Kanda.
Mientras se encontraba mirando el mar, un carrito se escuchó venir, y con una rápida mirada, Kanda se dio cuenta de que era su compañera de misión. No la conocía, pero si llegaba a ser igual que el peli blanco, realmente la iba a tomar como si hablara con Allen. "Les traje comida" fue lo que contestó. Este miró la comida, y ninguna de ellas era el Soba, su comida preferida. Por lo que le daba igual esa comida.
-No quiero esa asquerosa comida
Cruzó los brazos y siguió mirando el mar, esperando a que realmente sucediera algo interesante.
Pasando unas horas, casi llegaban al lugar, se podía saber por los tres botes que se encontraban a lo lejos, pertenecientes a los 3 buscadores mandados. Ellos le guiarían hacia dentro del barco, y correrían el riesgo igual que los exorcistas al entrar en ella. No sabían lo que sucedería, pero lo que si era verdad, fue que Kanda estaba preparado para todo. Conseguir lo que buscaban y regresar, era todo lo que tenía en mente, y destruir todo lo que se interpusiera en su paso. No importa lo que fuera, lo haría. Sus compañeros se podrían preocupar de las demás cosas, pero el a lo suyo.
Su mirada contestó al mirar a los botes, con levantarse de su silla y acercarse a los tubos que lo detenían para seguir, agarrándolas y mirando el barco enorme que se encontraba a flote. Apagadas todas las luces, pero sin embargo y extraño, no tenía ni un rasguño. Personas no se veían, era como si estuviera abandonado. ¿Qué misteriores ocultaba aquel barco enorme que tripulaba a tantas personas? que ahora se encontraba aparentemente abandonado, y que ningún exorcista alcanzaba a llegarle.
Los buscadores alzaban sus manos para indicar su posición, aun como si la distancia no les revelara su lugar..
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Al ver el aspecto de Alice, que era todo menos lo que él se esperaba como “alguien con quién contar”, sudó una gota y prácticamente se hizo a un lado.
Ella tampoco parece muy animada que digamos, suspiró. De alguna manera, la entendía, aunque fuese por motivos distintos a los de ella, y quizá más personales. Qué se va a hacer… la misión es lo que importa. Allen se encogió de hombros. Realmente le molestaba tener que volver a tener de compañía a Kanda en una misión, pero si eso era lo que podía disponer la Orden para aquella situación riesgosa…
No hay manera, y volvió a suspirar resignado.
Por lo tanto, la mayoría del tiempo estuvo en la cubierta admirando el mar. Era lo que solía hacer casi siempre que iba en bote hacia algún lugar, fuese el que fuese. Se apoyaba de la baranda de metal, y admiraba. No le importaba mucho que la brisa a veces fuese húmeda y fría, o que no hubiese sol. Le parecía reconfortante independientemente del clima. Cuando el agua salpicada le rociaba el rostro de lleno, incluso sonreía complacido. Timcanpy estaba con él, inseparable, acomodado sobre su cabeza haciéndose un nido. Era costumbre, y también era su lugar favorito… al menos desde que quedó separado del lado de Cross, el maestro del albino y dueño del Golem.
Sin embargo, no tardó ni dos horas cuando su estómago comenzó a reprochar la falta de alimento. Allen salió de su ensoñación y pensó en sí mismo por primera vez desde que zarparon. Se dio cuenta que además de necesitar alimento, también era menester que se sentara un rato. Las piernas comenzaban a acalambrársele de tanto mantenerse de pie. Se estiró, soltando un suspiro, y luego se dirigió hacia donde se suponía que estaban sus compañeros de misión.
-¡Oh!
Justo en ese momento, casi simultáneamente, Alice se aparecía por allí con un carrito lleno de platos de comida fuerte y dulces. A Allen se le hizo agua la boca en cuanto el aroma empezó a envolverlo casi como una seductora invitación.
-Les traje comida. –fueron las palabras de ella, más animada que antes.
-¡Ah! ¡Muchísimas gracias, Alice! Ha sido un gran detalle de tu parte, empezaba a darme hambre –agradeció el albino acercándose hasta el carrito, ya teniendo en la mira cual sería su primera víctima.
Pero incluso antes de lograr dar un paso más, Kanda cortó la atmósfera de plano.
-No quiero esa asquerosa comida.
La mirada de Allen volvió a ser tediosa.
-Nadie te está rogando que comas, Kanda. No es nuestro problema que quieras morirte de hambre antes de llegar a nuestro destino –respondió con un tono de voz amable, sin mirar a su compañero, y con la nota de sarcasmo claramente marcada en cada una de sus palabras, aunque sonasen dulces. Quitó su atención del amargado compañero, y volvió a sonreír al constatar que parte de la comida seguía allí, esperándole- ¡Qué aproveche!
Tuvo que compartir la mitad de la comida con Alice a regañadientes ante su instinto devorador. Después de todo, ella seguía siendo una señorita, y él un caballero. Eran normas de etiqueta. Lo que siguió fue casi monótono. Allen se dirigió de nuevo hasta la cubierta, para admirar el paisaje y distraerse, hasta que el centro del océano pacífico, donde se encontraba el barco, comenzaba a hacerse visible. Había algunos botes más cerca de ellos para ese entonces, y Allen reconoció la vestimenta de los buscadores en tres de aquellas personas. Cuando el barco se acercó hasta ellos, aparte de él, Kanda ya había salido a mirar.
Uno de los buscadores se las arregló para subir hasta aquel bote y reunirse con ellos.
-Un gusto tenerlos aquí, exorcistas-dono –saludó haciendo una zalema- Mi nombre es Casio, y soy uno de los buscadores que los acompañará en esta misión –el hombre giró la vista hacia el enorme barco detenido y pareció preocupado- En todo este tiempo no hemos logrado tener señal alguna de la embarcación. Al parecer, está desierto increíblemente, puesto que no hemos visto a nadie salir en ningún momento a la cubierta.
-El gusto es mío, Casio-san. Mi nombre es Allen Walker –correspondió el saludo con educación, y arrugó el ceño tras las últimas palabras del hombre.- Komui-san nos relató algo parecido antes de partir. Nos dijo que no habían logrado acercarse ni un poco, sin importar qué método empleaban, ¿es así?
-Efectivamente, Walker-dono. Si se trata de un caso de Inocencia o algo parecido, entonces ustedes deberían ser capaces de entrar con facilidad a diferencia de nosotros.
Allen dirigió sus plateados ojos hasta donde se encontraba el barco. Era grande, incluso en la lejanía, sabía cómo alzarse con arrogancia.
-Bueno, no lo sabremos hasta que lo intentemos, ¿no? –comentó, y se volvió hacia sus compañeros.
Ella tampoco parece muy animada que digamos, suspiró. De alguna manera, la entendía, aunque fuese por motivos distintos a los de ella, y quizá más personales. Qué se va a hacer… la misión es lo que importa. Allen se encogió de hombros. Realmente le molestaba tener que volver a tener de compañía a Kanda en una misión, pero si eso era lo que podía disponer la Orden para aquella situación riesgosa…
No hay manera, y volvió a suspirar resignado.
Por lo tanto, la mayoría del tiempo estuvo en la cubierta admirando el mar. Era lo que solía hacer casi siempre que iba en bote hacia algún lugar, fuese el que fuese. Se apoyaba de la baranda de metal, y admiraba. No le importaba mucho que la brisa a veces fuese húmeda y fría, o que no hubiese sol. Le parecía reconfortante independientemente del clima. Cuando el agua salpicada le rociaba el rostro de lleno, incluso sonreía complacido. Timcanpy estaba con él, inseparable, acomodado sobre su cabeza haciéndose un nido. Era costumbre, y también era su lugar favorito… al menos desde que quedó separado del lado de Cross, el maestro del albino y dueño del Golem.
Sin embargo, no tardó ni dos horas cuando su estómago comenzó a reprochar la falta de alimento. Allen salió de su ensoñación y pensó en sí mismo por primera vez desde que zarparon. Se dio cuenta que además de necesitar alimento, también era menester que se sentara un rato. Las piernas comenzaban a acalambrársele de tanto mantenerse de pie. Se estiró, soltando un suspiro, y luego se dirigió hacia donde se suponía que estaban sus compañeros de misión.
-¡Oh!
Justo en ese momento, casi simultáneamente, Alice se aparecía por allí con un carrito lleno de platos de comida fuerte y dulces. A Allen se le hizo agua la boca en cuanto el aroma empezó a envolverlo casi como una seductora invitación.
-Les traje comida. –fueron las palabras de ella, más animada que antes.
-¡Ah! ¡Muchísimas gracias, Alice! Ha sido un gran detalle de tu parte, empezaba a darme hambre –agradeció el albino acercándose hasta el carrito, ya teniendo en la mira cual sería su primera víctima.
Pero incluso antes de lograr dar un paso más, Kanda cortó la atmósfera de plano.
-No quiero esa asquerosa comida.
La mirada de Allen volvió a ser tediosa.
-Nadie te está rogando que comas, Kanda. No es nuestro problema que quieras morirte de hambre antes de llegar a nuestro destino –respondió con un tono de voz amable, sin mirar a su compañero, y con la nota de sarcasmo claramente marcada en cada una de sus palabras, aunque sonasen dulces. Quitó su atención del amargado compañero, y volvió a sonreír al constatar que parte de la comida seguía allí, esperándole- ¡Qué aproveche!
Tuvo que compartir la mitad de la comida con Alice a regañadientes ante su instinto devorador. Después de todo, ella seguía siendo una señorita, y él un caballero. Eran normas de etiqueta. Lo que siguió fue casi monótono. Allen se dirigió de nuevo hasta la cubierta, para admirar el paisaje y distraerse, hasta que el centro del océano pacífico, donde se encontraba el barco, comenzaba a hacerse visible. Había algunos botes más cerca de ellos para ese entonces, y Allen reconoció la vestimenta de los buscadores en tres de aquellas personas. Cuando el barco se acercó hasta ellos, aparte de él, Kanda ya había salido a mirar.
Uno de los buscadores se las arregló para subir hasta aquel bote y reunirse con ellos.
-Un gusto tenerlos aquí, exorcistas-dono –saludó haciendo una zalema- Mi nombre es Casio, y soy uno de los buscadores que los acompañará en esta misión –el hombre giró la vista hacia el enorme barco detenido y pareció preocupado- En todo este tiempo no hemos logrado tener señal alguna de la embarcación. Al parecer, está desierto increíblemente, puesto que no hemos visto a nadie salir en ningún momento a la cubierta.
-El gusto es mío, Casio-san. Mi nombre es Allen Walker –correspondió el saludo con educación, y arrugó el ceño tras las últimas palabras del hombre.- Komui-san nos relató algo parecido antes de partir. Nos dijo que no habían logrado acercarse ni un poco, sin importar qué método empleaban, ¿es así?
-Efectivamente, Walker-dono. Si se trata de un caso de Inocencia o algo parecido, entonces ustedes deberían ser capaces de entrar con facilidad a diferencia de nosotros.
Allen dirigió sus plateados ojos hasta donde se encontraba el barco. Era grande, incluso en la lejanía, sabía cómo alzarse con arrogancia.
-Bueno, no lo sabremos hasta que lo intentemos, ¿no? –comentó, y se volvió hacia sus compañeros.
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-No quiero esa asquerosa comida.
Fue lo que pudo escuchar del chico que le acompañaba, era mucho mayor que ambos. Se notaba que no se llevaba bien con Allen por que luego este le respondió a aquel innecesario comentario.
-Nadie te está rogando que comas, Kanda. No es nuestro problema que quieras morirte de hambre antes de llegar a nuestro destino- A Alice le salió una gota detrás de la cabeza al escuchar aquellas palabras, a pesar de la sonrisa que emitía el peliblanco, no iban en ese plan "cariñoso".
- Tal vez Kanda este adieta.- sonrió ella y luego metió un jugoso bocado de carne a su boca.- ¡Esta delicioso!.
Asi Allen y Alice comenzaron a comer, en proporciones comieron la mitad, a pesar de que aquellos platos eran para al menos 6 personas. Pero a pesar de comer arto, Alice tal vez debió haber alejado a Allen de su comida. No toques mi comida pequeño bastar.. Eso había pasado por la mente de Alice, cuando le vio comer otro plato, pero algo le decía mejor llevarse bien con Allen. Asi que siguió comiendo tranquilamente y sonriente, sin molestar a nadie, esperando que Allen fuera un caballero y que ambos compartieran. Cosa que al final asi fue, claro que ella seguía con la misma aura de tranquilidad de siempre.
Luego de comer busco un lugar donde sentarse, para poder descansar, donde por fin pudo dormir un poco. No supo cuanto tiempo durmió pero le habá despertado el ruido de personas hablando, al parecer había llegado. Aún somnolienta, limpio su ojo izquierdo, cuando se fijo bien, a metros de ellos se encontraba un barco varado.
Allen conversaba con un buscador, Alice no lo había visto antes subido en el barco. Se dio cuenta de la existencia de otros tres botes mas pequeños, en comparación con el barco en que iban los tres exorcistas. El buscador le explicaba a Allen las condiciones en que estaba el barco y como no había podido entrar, dando como hipotesis que ellos tres si podían entrar debido a la inocencia que poseían.
-Bueno, no lo sabremos hasta que lo intentemos, ¿no?
Alice no escucho la pregunta de Allen, mas bien la escucho pero no le tomo imporantacia, por que en un abrir y cerrar de ojos había cambiado de barco. Ahora se encontraba en uno de los barcos de donde había salido aquel buscador.
- !Yo digo... que son muy lentos¡- les dijo a Allen y Kanda, no lo dijo a modo de insulto, pero sonaba como tal.- ¡Vamos que esta misión suena interesante!- les grito a ambos sonrientemente, moviendo su brazo de un lado a otro.
- ¿Cu-cuando llego allá?- pregunto Casio, mirando a la exorcista, seriamente consternado.
- Ese barco es... extraño...- penso Alice por un momento, dirigiendo su mirada nuevamente al barco que se encontraba sin vida. Pero reconsidero eso, tal vez no era el barco, si no el lugar, no creía que una tercera persona estuviera involucrada.
Fue lo que pudo escuchar del chico que le acompañaba, era mucho mayor que ambos. Se notaba que no se llevaba bien con Allen por que luego este le respondió a aquel innecesario comentario.
-Nadie te está rogando que comas, Kanda. No es nuestro problema que quieras morirte de hambre antes de llegar a nuestro destino- A Alice le salió una gota detrás de la cabeza al escuchar aquellas palabras, a pesar de la sonrisa que emitía el peliblanco, no iban en ese plan "cariñoso".
- Tal vez Kanda este adieta.- sonrió ella y luego metió un jugoso bocado de carne a su boca.- ¡Esta delicioso!.
Asi Allen y Alice comenzaron a comer, en proporciones comieron la mitad, a pesar de que aquellos platos eran para al menos 6 personas. Pero a pesar de comer arto, Alice tal vez debió haber alejado a Allen de su comida. No toques mi comida pequeño bastar.. Eso había pasado por la mente de Alice, cuando le vio comer otro plato, pero algo le decía mejor llevarse bien con Allen. Asi que siguió comiendo tranquilamente y sonriente, sin molestar a nadie, esperando que Allen fuera un caballero y que ambos compartieran. Cosa que al final asi fue, claro que ella seguía con la misma aura de tranquilidad de siempre.
Luego de comer busco un lugar donde sentarse, para poder descansar, donde por fin pudo dormir un poco. No supo cuanto tiempo durmió pero le habá despertado el ruido de personas hablando, al parecer había llegado. Aún somnolienta, limpio su ojo izquierdo, cuando se fijo bien, a metros de ellos se encontraba un barco varado.
Allen conversaba con un buscador, Alice no lo había visto antes subido en el barco. Se dio cuenta de la existencia de otros tres botes mas pequeños, en comparación con el barco en que iban los tres exorcistas. El buscador le explicaba a Allen las condiciones en que estaba el barco y como no había podido entrar, dando como hipotesis que ellos tres si podían entrar debido a la inocencia que poseían.
-Bueno, no lo sabremos hasta que lo intentemos, ¿no?
Alice no escucho la pregunta de Allen, mas bien la escucho pero no le tomo imporantacia, por que en un abrir y cerrar de ojos había cambiado de barco. Ahora se encontraba en uno de los barcos de donde había salido aquel buscador.
- !Yo digo... que son muy lentos¡- les dijo a Allen y Kanda, no lo dijo a modo de insulto, pero sonaba como tal.- ¡Vamos que esta misión suena interesante!- les grito a ambos sonrientemente, moviendo su brazo de un lado a otro.
- ¿Cu-cuando llego allá?- pregunto Casio, mirando a la exorcista, seriamente consternado.
- Ese barco es... extraño...- penso Alice por un momento, dirigiendo su mirada nuevamente al barco que se encontraba sin vida. Pero reconsidero eso, tal vez no era el barco, si no el lugar, no creía que una tercera persona estuviera involucrada.
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-Y nadie pidio tu opinión, Moyashi.
Contestó a lo que le dijo Allen, y levantarse al ver el enorme barco. Estaba como nuevo y no aprecía haber recibido nada de daño, la única cosa extraña era ver que no había personas. Un buscador se acercó al barco, aun sin subir a él, y explicó las cosas a Allen. Kanda tenía su espada enfundada en su mano, y con ganas de acabar con esto de una buena vez, sin importarle nadie.
Escuchó a Allen decir algo, y lo único que hizo fue ignorarlo, pasando al lado de él y cambiar su mirada a otra parte.
Puso su pie en la baranda y se apoyó en ella para luego lanzarse hacia uno de los botes y caer entero en ella. El bote se agitó ante la velocidad y peso hacia donde cayó Kanda, más no se llenó de agua, o se movió tan fuerte como para tumbar a alguien ahí.
Cayó con sus pies, con las rodillas dobladas, para luego levantarse y ver el barco más cerca, con los pocos metros que había avanzado. Tenía su katana en su mano izquierda y su mirada seguía igual de seria, como siempre. Esperaba que ya empezaran a ir hacia el barco, agarrando los remos y empezar a remar hacia el barco él solo. Sin esperar a nadie.
Dejó su katana en el bote para remar con las dos manos y diriguirse a su objetivo.
Contestó a lo que le dijo Allen, y levantarse al ver el enorme barco. Estaba como nuevo y no aprecía haber recibido nada de daño, la única cosa extraña era ver que no había personas. Un buscador se acercó al barco, aun sin subir a él, y explicó las cosas a Allen. Kanda tenía su espada enfundada en su mano, y con ganas de acabar con esto de una buena vez, sin importarle nadie.
Escuchó a Allen decir algo, y lo único que hizo fue ignorarlo, pasando al lado de él y cambiar su mirada a otra parte.
Puso su pie en la baranda y se apoyó en ella para luego lanzarse hacia uno de los botes y caer entero en ella. El bote se agitó ante la velocidad y peso hacia donde cayó Kanda, más no se llenó de agua, o se movió tan fuerte como para tumbar a alguien ahí.
Cayó con sus pies, con las rodillas dobladas, para luego levantarse y ver el barco más cerca, con los pocos metros que había avanzado. Tenía su katana en su mano izquierda y su mirada seguía igual de seria, como siempre. Esperaba que ya empezaran a ir hacia el barco, agarrando los remos y empezar a remar hacia el barco él solo. Sin esperar a nadie.
Dejó su katana en el bote para remar con las dos manos y diriguirse a su objetivo.
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
-¡Yo digo… que son muy lentos! –la voz de Alice sobresaltó al peliblanco, y sus ojos se llenaron de sorpresa cuando vio a su compañera encima de unos de aquellos botes, y no a su lado, como momentos atrás. ¿Cómo…?- ¡Vamos, que esta misión suena interesante!
Allen la miró perplejo. Era una Alice distinta a la que había salido del despacho de Komui. Antes estaba desanimada y alicaída, pero ahora se veía fuerte y llena de energía. Quizá sólo necesitaba algo de comida, así que sonrió tranquilamente, mientras asentía.
-¿Cu-cuando llegó allá? –preguntó Casio, también estupefacto.
-No lo se –respondió otra voz igual de atónita. Aquello le hizo llevarse a Allen el susto de su vida. Cuando se percató de que repentinamente a su espalda, se encontraba otra persona, el alma casi le bajaba hasta los pies. El segundo buscador miró con curiosidad al exorcista, viendo cómo su rostro cambiaba del miedo, al reconocimiento, y luego al alivio- Oh, disculpe si lo alarmé, exorcista-dono, pero es que me vi obligado a abandonar mi bote, en cuanto su compañero saltó hasta el –explicó.
-Uff, no se preocupe –Allen le sonrió más tranquilo, y luego se quedó estático al analizar las últimas palabras del buscador- Espere, ¿Que mi otro compañero qué?
-Si, es ese que va remando ¿no es así?
Y señaló a Kanda, que llevaba ya varios metros recorridos en dirección al enorme barco. Alice prácticamente estaba en las mismas, y Allen se sintió abandonado.
-¡E-espérenme! Oigan, que yo también voy –reprochó el albino frunciendo el seño de forma infantil.
Con un salto ligero y felino, aterrizó en la barca de Alice. Como había sucedido con Kanda, el móvil apenas se balanceó un poco, salpicando algo de agua hacia fuera. El peliblanco suspiró aliviado, y luego miró a su amiga con un gesto de reproche. Tomó de uno de los remos, y se dispuso a ayudar a remar en silencio.
-Vamos, tenemos que darle alcance a Kanda –animó, como si la escenita anterior nunca hubiese sucedido, mientras hacía caso a sus propias palabras.
Más adelante, sin que se hubiese movido un ápice de su sitio, se encontraba el enorme barco. Tan silencioso y misterioso como lo había mirado la primera vez. Los exorcistas empezaron a salvar distancias con él, a medida que se movilizaban con aquellos pequeños botes, y ya cuando estaban muy, muy cerca, Allen se percató de que comenzaban a atravesar alguna especie de barrera invisible. Aquello le recordó súbitamente la vez cuando Lenalee y él habían accesado a la ciudad donde el tiempo se repetía, y conocieron a Miranda. Era algo similar a lo de aquella vez, ¿se llevarían una sorpresa en esa misión también?
Al menos es otro factor que apunta que de verdad puede tratarse de Inocencia, constató.
Cuando pasaron definitivamente a través de lo que parecía haber sido el impedimento de las demás personas para llegar hasta el barco, el ambiente en este cambió de forma notoria.
-¿Eh? –farfulló el albino al ver que ahora las luces de la embarcación estaban encendidas, y no sólo eso, sino que de alguna forma, el agua alrededor de la base del barco parecía mecerse, como si estuviese en movimiento.
Pero obviamente, seguía detenido. El eco de voces y risas les llegaba desde aquella distancia como débiles murmullos, pero aún así, audibles. Habían personas todavía allí dentro.
-Alice, ¿estás escuchando y viendo lo mismo que yo? –le preguntó a su compañera, todavía sorprendido por el repentino cambio de las cosas.
[Off: síganme el juego, o los cuelgo o.ó]
Allen la miró perplejo. Era una Alice distinta a la que había salido del despacho de Komui. Antes estaba desanimada y alicaída, pero ahora se veía fuerte y llena de energía. Quizá sólo necesitaba algo de comida, así que sonrió tranquilamente, mientras asentía.
-¿Cu-cuando llegó allá? –preguntó Casio, también estupefacto.
-No lo se –respondió otra voz igual de atónita. Aquello le hizo llevarse a Allen el susto de su vida. Cuando se percató de que repentinamente a su espalda, se encontraba otra persona, el alma casi le bajaba hasta los pies. El segundo buscador miró con curiosidad al exorcista, viendo cómo su rostro cambiaba del miedo, al reconocimiento, y luego al alivio- Oh, disculpe si lo alarmé, exorcista-dono, pero es que me vi obligado a abandonar mi bote, en cuanto su compañero saltó hasta el –explicó.
-Uff, no se preocupe –Allen le sonrió más tranquilo, y luego se quedó estático al analizar las últimas palabras del buscador- Espere, ¿Que mi otro compañero qué?
-Si, es ese que va remando ¿no es así?
Y señaló a Kanda, que llevaba ya varios metros recorridos en dirección al enorme barco. Alice prácticamente estaba en las mismas, y Allen se sintió abandonado.
-¡E-espérenme! Oigan, que yo también voy –reprochó el albino frunciendo el seño de forma infantil.
Con un salto ligero y felino, aterrizó en la barca de Alice. Como había sucedido con Kanda, el móvil apenas se balanceó un poco, salpicando algo de agua hacia fuera. El peliblanco suspiró aliviado, y luego miró a su amiga con un gesto de reproche. Tomó de uno de los remos, y se dispuso a ayudar a remar en silencio.
-Vamos, tenemos que darle alcance a Kanda –animó, como si la escenita anterior nunca hubiese sucedido, mientras hacía caso a sus propias palabras.
Más adelante, sin que se hubiese movido un ápice de su sitio, se encontraba el enorme barco. Tan silencioso y misterioso como lo había mirado la primera vez. Los exorcistas empezaron a salvar distancias con él, a medida que se movilizaban con aquellos pequeños botes, y ya cuando estaban muy, muy cerca, Allen se percató de que comenzaban a atravesar alguna especie de barrera invisible. Aquello le recordó súbitamente la vez cuando Lenalee y él habían accesado a la ciudad donde el tiempo se repetía, y conocieron a Miranda. Era algo similar a lo de aquella vez, ¿se llevarían una sorpresa en esa misión también?
Al menos es otro factor que apunta que de verdad puede tratarse de Inocencia, constató.
Cuando pasaron definitivamente a través de lo que parecía haber sido el impedimento de las demás personas para llegar hasta el barco, el ambiente en este cambió de forma notoria.
-¿Eh? –farfulló el albino al ver que ahora las luces de la embarcación estaban encendidas, y no sólo eso, sino que de alguna forma, el agua alrededor de la base del barco parecía mecerse, como si estuviese en movimiento.
Pero obviamente, seguía detenido. El eco de voces y risas les llegaba desde aquella distancia como débiles murmullos, pero aún así, audibles. Habían personas todavía allí dentro.
-Alice, ¿estás escuchando y viendo lo mismo que yo? –le preguntó a su compañera, todavía sorprendido por el repentino cambio de las cosas.
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Kanda se había ido por su cuenta y Alice lo siguió con su mirada, como este remaba en dirección al barco sin siquiera despedirse o algo.- "Vaya que agradable compañero..."- pensó, obviamente con cierto sarcamos, pero no parecía desgradarle del todo aquella acción. Si bien si pasaba algo malo el podría dar el "aviso".
Sintió la barca mecerse suavemente, era por el peso extra que repentinamente se hacia presente.- ¡Allen!- grito Alice al verlo en la barca, en verdad no se esperaba eso. Le vio tomar un remo, asi que ella también hizo lo mismo y remaron para dar alcance al chico ansioso que se había adelantado.
-Vamos, tenemos que darle alcance a Kanda.- Alice no pudo evitar mirar con curiosidad a Allen ante aquel comentario, parecía una competencia de: "haber quien llegaba primero". Sus pensamiento se vieron interrumpidos cuando sintió algo extraño, ya estaban a escasos metros de aquel enorme barco. El cual se veía mucho mas grande ahora que estaban mas cerca, Kanda también se había acercado, asi que habían logrado alcanzarle mas o menos.
- ¿Qué fue eso?- Alice observo hacia atrás.- Pero... que...- no término de hablar ya que se encontraba muy sorprendida. El mar se movía de una manera extraña, las luces del barco estaban encendidas y se podía escuchar la algarabía de las personas en el bote.
-Alice, ¿estás escuchando y viendo lo mismo que yo?
- Claro que lo note, Allen.- comento ella mirando la parte superior del barco, examinando con sus ojos, cada extremo del barco, sin parpadear. En verdad estaba sorprendida.- Es como si.. es como si .- parecía emocionada, como si iba a decir algo muy importante y complicado. Pero para que gastar saliva si sabía que esto, o era provocado por la incoencia o algo mas relacionado con la misma.
- ¿Donde quedo tu amigo Kanda?- pregunto la chica al peliblanco, recordando recién al tercer miembro del grupo. Pero no necesito alguna respuesta ya que al fijarse bien se vio la figura de Kanda. Se pregunto si también había visto y sentido lo mismo.
- uhm... ¡¡Hey!!! ¡¡Alguien nos escucha!!- Sin avisar comenzó a gritar, poniendo sus manos al frente de su boca como si fuera un megafono. No supo si eso dio resultado o no, pero su voz hizo eco contra el material del barco, se seguían escuchando las voces y las risas del lugar. Pocos segundos después un marino les había visto.
- Allen creo que nos vieron...- le informo Alice, el pobre marino salió rapido a buscar ayuda, gritando "naufragos" repetidas veces. No habia nada con que subir a cubierta, asi que esperaron a que el marino pudiera ayudarles.
Al poco rato traía consigo una escalera hecha de cuerdas que tiro hacia los exorcistas.- !!Suban por ella...¡¡- les indico el buen hombre, quien parecía ignorante de lo que pasaba en realidad en el barco, mas parecía preocupado del estado de los chicos a quienes estaba rescatando.
La chica exorcista tiro de la cuerda, para comprobar si estaba firme.- Allen ve tu primero, tu amigo "ansioso" también debe querer llegar primero.- indico ella. Si no subía primero, era por obvias razones de como era el diseño de su uniforme como exorcista
[off: xDD... ahi quedo, espero no haber hecho nada malo o.O no quero me cuelguen T^T (?) xDDDD ]
Sintió la barca mecerse suavemente, era por el peso extra que repentinamente se hacia presente.- ¡Allen!- grito Alice al verlo en la barca, en verdad no se esperaba eso. Le vio tomar un remo, asi que ella también hizo lo mismo y remaron para dar alcance al chico ansioso que se había adelantado.
-Vamos, tenemos que darle alcance a Kanda.- Alice no pudo evitar mirar con curiosidad a Allen ante aquel comentario, parecía una competencia de: "haber quien llegaba primero". Sus pensamiento se vieron interrumpidos cuando sintió algo extraño, ya estaban a escasos metros de aquel enorme barco. El cual se veía mucho mas grande ahora que estaban mas cerca, Kanda también se había acercado, asi que habían logrado alcanzarle mas o menos.
- ¿Qué fue eso?- Alice observo hacia atrás.- Pero... que...- no término de hablar ya que se encontraba muy sorprendida. El mar se movía de una manera extraña, las luces del barco estaban encendidas y se podía escuchar la algarabía de las personas en el bote.
-Alice, ¿estás escuchando y viendo lo mismo que yo?
- Claro que lo note, Allen.- comento ella mirando la parte superior del barco, examinando con sus ojos, cada extremo del barco, sin parpadear. En verdad estaba sorprendida.- Es como si.. es como si .- parecía emocionada, como si iba a decir algo muy importante y complicado. Pero para que gastar saliva si sabía que esto, o era provocado por la incoencia o algo mas relacionado con la misma.
- ¿Donde quedo tu amigo Kanda?- pregunto la chica al peliblanco, recordando recién al tercer miembro del grupo. Pero no necesito alguna respuesta ya que al fijarse bien se vio la figura de Kanda. Se pregunto si también había visto y sentido lo mismo.
- uhm... ¡¡Hey!!! ¡¡Alguien nos escucha!!- Sin avisar comenzó a gritar, poniendo sus manos al frente de su boca como si fuera un megafono. No supo si eso dio resultado o no, pero su voz hizo eco contra el material del barco, se seguían escuchando las voces y las risas del lugar. Pocos segundos después un marino les había visto.
- Allen creo que nos vieron...- le informo Alice, el pobre marino salió rapido a buscar ayuda, gritando "naufragos" repetidas veces. No habia nada con que subir a cubierta, asi que esperaron a que el marino pudiera ayudarles.
Al poco rato traía consigo una escalera hecha de cuerdas que tiro hacia los exorcistas.- !!Suban por ella...¡¡- les indico el buen hombre, quien parecía ignorante de lo que pasaba en realidad en el barco, mas parecía preocupado del estado de los chicos a quienes estaba rescatando.
La chica exorcista tiro de la cuerda, para comprobar si estaba firme.- Allen ve tu primero, tu amigo "ansioso" también debe querer llegar primero.- indico ella. Si no subía primero, era por obvias razones de como era el diseño de su uniforme como exorcista
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
[Que miedo~~ nos vas a colgar... dime algo nuevo -w-]
Kanda seguía remando en dirección hacia el barco, sin llegar a mirar hacia atrás, solo tenía a su vista el enorme barco solitario y enorme. Cualquiera podría decir que el barco estaba abandonado, y por su lado era cierto, sin embargo, no era completamente toda la verdad.
Su mirada seria y su cabello moviéndose por el viento de la tarde, hacía que su cabello casi le tapara la mirada hacia el barco, pero poco después, sintió algo raro recorriendo su cuerpo. Como si se tratara de un viento recorriendo cada parte de su cuerpo, un viento frío y algo pesado. Había pasado un campo invisible, que solo pasarían los que ocuparan Inocencia.
Todo cambió totalmente, ahora al pasar aquel campo invisible, se escuchaban voces, murmullos, algunos que otros gritos, pero más que todo, era la multitud que hablaba entre si. El aspecto de todo cambio. Las luces a esta altura estaban encendidas, algunas que otras cabezas de las personas que se veían a tal altura se veian yendo de un lado a otro, como si estubiesen desesperados.
El peli azul se levantó de bote, dejando de remar y mirando al alrededor, como buscando algo. Esta vez si miró hacia atrás, mirando absolutamente nada, en unos 3 segundos, aparecía el bote de Alice y Allen, como pasando un manto invisible.
Nuevamente volteo hacia arriba, notando que había personas, muchas, la verdad, y aunque no lo pudiera explicar, y poco le importaba, Alice entró en escena y gritó para que supieran que estaban allí. Uno de los marineron avisó, y bajaron una cuerda para que subieran.
Este no esperó ni un segundo, doblando sus piernas y agachándose un poco, para luego saltar fuertemente y agarrar la cuerda, ya estaba a la mitad de la altura, solo faltaba agarrar la cuerda para terminar la otra parte de la cuerda, y subir. Quería subir de primero para acabar esto de una vez, conseguir la Inocencia, destruir a los Akumas, o lo que se interfiriera, e irse nuevamente. Hasta ahora no había presencia de Akumas, y como tal, esperaba que todo fuese rápido.
Kanda seguía remando en dirección hacia el barco, sin llegar a mirar hacia atrás, solo tenía a su vista el enorme barco solitario y enorme. Cualquiera podría decir que el barco estaba abandonado, y por su lado era cierto, sin embargo, no era completamente toda la verdad.
Su mirada seria y su cabello moviéndose por el viento de la tarde, hacía que su cabello casi le tapara la mirada hacia el barco, pero poco después, sintió algo raro recorriendo su cuerpo. Como si se tratara de un viento recorriendo cada parte de su cuerpo, un viento frío y algo pesado. Había pasado un campo invisible, que solo pasarían los que ocuparan Inocencia.
Todo cambió totalmente, ahora al pasar aquel campo invisible, se escuchaban voces, murmullos, algunos que otros gritos, pero más que todo, era la multitud que hablaba entre si. El aspecto de todo cambio. Las luces a esta altura estaban encendidas, algunas que otras cabezas de las personas que se veían a tal altura se veian yendo de un lado a otro, como si estubiesen desesperados.
El peli azul se levantó de bote, dejando de remar y mirando al alrededor, como buscando algo. Esta vez si miró hacia atrás, mirando absolutamente nada, en unos 3 segundos, aparecía el bote de Alice y Allen, como pasando un manto invisible.
Nuevamente volteo hacia arriba, notando que había personas, muchas, la verdad, y aunque no lo pudiera explicar, y poco le importaba, Alice entró en escena y gritó para que supieran que estaban allí. Uno de los marineron avisó, y bajaron una cuerda para que subieran.
Este no esperó ni un segundo, doblando sus piernas y agachándose un poco, para luego saltar fuertemente y agarrar la cuerda, ya estaba a la mitad de la altura, solo faltaba agarrar la cuerda para terminar la otra parte de la cuerda, y subir. Quería subir de primero para acabar esto de una vez, conseguir la Inocencia, destruir a los Akumas, o lo que se interfiriera, e irse nuevamente. Hasta ahora no había presencia de Akumas, y como tal, esperaba que todo fuese rápido.
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
[Off: buenos chicos n.n -baja la soga y patea la silla-.]
Ante las palabras de Alice, el peliblanco miró las escaleras colgantes.
-Ah, está bien –asintió.
Pero incluso antes de que alargara la mano, Kanda ya se encontraba agazapado en ellas, ascendiendo con prisa hasta el enorme barco. El albino decidió pasar de eso, así que sólo frunció levemente el ceño. Cuando llevaba ya el espadachín una distancia considerable, él decidió subir también. Tomó de las cuerdas y se impulsó con facilidad, acomodando sus pies en los primeros tubos de soga, recubiertos por un plástico algo duro, para luego escalar tal y como lo hacía su “amigo ansioso” –nótese el sarcasmo-.
Ahora las cosas comenzaban a ser realmente extrañas. Aquel marinero lucía normal, y su actuación mostraba la que cualquiera de su cargo hubiese hecho, en una situación de verdadero naufragio, pero… ¿no eran ellos realmente los náufragos?
-Muchísimas gracias –dijo Allen al hombre tras llegar por fin al barco.
-¿Se encuentran bien?, ¿cómo llegaron hasta esa situación, jóvenes? ¿Y sus padres? –preguntó éste mirando de pies a cabeza al peliblanco. Obviamente, parecía llamarle la atención su extraño atuendo y apariencia. No todos los días veías a alguien con una cicatriz cruzándole toda la parte izquierda de la cara y de cabellos canos, vestido con sendo abrigo de adornos ostentosos.- Ustedes… ¿quiénes son?
-Permítame responderle, señor –pidió rápidamente el muchacho juntado las palmas de sus manos al frente para remarcar su ruego y sudando una gota ante el torrente inacabable de preguntas. Cuando el marinero guardó silencio y le puso atención, Allen suspiró- Somos exorcistas de la Orden Oscura, y hemos venido hasta acá no exactamente por un naufragio, sino para resolver un fenómeno que parece estar sucediendo en este barco.
-¿Exorcistas?, ¿fenómeno?–aquel levantó las cejas, mientras rodaba la mirada hasta la insignia plateada que adornaba el pecho del muchacho. Había visto aquel símbolo en algún momento de su carrera, y siempre que aparecían personas como aquellas, se les debía tratar con consideración y amabilidad. Tragó saliva, ¿y si venían de estatutos inmensamente altos?- Ya…veo –repasó la vista por los tres, con cautela.- Creo que… esto debería de saberlo el capitán –concluyó por fin.
Allen pareció aliviarse ante eso. Al menos no los habían sacado de patitas de la embarcación por ser monstruos o “ladrones”, como él pensaba. De buena gana, aceptó ir hasta donde estaba el jefe de todo el navío.
-Así que vienen de parte de “la Orden Oscura”.
La habitación donde estaba el capitán era obviamente donde se manejaba el barco. La rueda con la cual se manipulaba el timón, estaba sola, puesto que por los momentos, al parecer, para esas personas, no era necesario cambiar el rumbo de la nave. Había una sola silla allí, y era donde reposaba el capitán. Aquel era un poco regordete, alto, y de pómulos sobresalientes. Sus pequeños ojos negros se fijaban directamente en la cicatriz de Allen, con atención en el pentágono. Era como si eso pusiese en duda la veracidad de su explicación.
-Si así es, señor capitán –asintió el muchacho, un poco incómodo ante la mal disimulada inspección.- Como le dije a su colaborador, hemos venido aquí porque algo extraño está sucediendo en este barco, y tenemos que investigarlo.
-¿Qué hay un fenómeno en mi barco? –El hombre bufó, dirigiendo su mirada a los mares, a través de la enorme ventana de la superestructura donde se encontraban.- ¿Y qué está pasando? Si se puede saber.
Allen se lo explicó con detalles. Todo lo que tenía que ver con la misión a la cual le habían enviado a él y a sus compañeros. Incluso le contó cuando habían recién llegado al barco, y cómo estaba desde "aquella perspectiva". Decía que podía tratarse de algo llamado Inocencia, y ésta vez la explicación fue más breve y reservada en detalles. Al terminar, el capitán miraba al albino con los ojos totalmente abiertos por la impresión, pero luego se echó a reír a carcajada limpia.
-¡Esa historia…! Por poco y me la creo, pequeño –dijo con la voz ahogada por sus propias risas- -has sido muy bueno, estabas a punto de convencerme de que era verdad –continuó burlándose. Allen le mantuvo la mirada inexpresiva, fija en sus ojos. Cuando el hombre notó su silencio, se calló y enjugó las lágrimas mientras carraspeaba ruidosamente de nuevo recompuesto.- Mira, no se de qué va todo este chiste, pero en realidad, no me lo trago ni aunque me pongan el anzuelo en la boca. Tú y tus amiguitos pueden permanecer en el barco, como unos simples náufragos que socorrimos, pero de allí más nada. No quiero que llamen la atención de los pasajeros con sus historias, hasta asustarlos, porque ahí dejaría de ser chistoso –su cara seria e inflexible dejaba totalmente claro lo que decía- ¿entendido? –Allen, por lo menos él, no dijo nada.
Aquel hombre parecía no conocer nada acerca de la Orden Oscura. Incluso dudaba de su existencia.
Ante las palabras de Alice, el peliblanco miró las escaleras colgantes.
-Ah, está bien –asintió.
Pero incluso antes de que alargara la mano, Kanda ya se encontraba agazapado en ellas, ascendiendo con prisa hasta el enorme barco. El albino decidió pasar de eso, así que sólo frunció levemente el ceño. Cuando llevaba ya el espadachín una distancia considerable, él decidió subir también. Tomó de las cuerdas y se impulsó con facilidad, acomodando sus pies en los primeros tubos de soga, recubiertos por un plástico algo duro, para luego escalar tal y como lo hacía su “amigo ansioso” –nótese el sarcasmo-.
Ahora las cosas comenzaban a ser realmente extrañas. Aquel marinero lucía normal, y su actuación mostraba la que cualquiera de su cargo hubiese hecho, en una situación de verdadero naufragio, pero… ¿no eran ellos realmente los náufragos?
-Muchísimas gracias –dijo Allen al hombre tras llegar por fin al barco.
-¿Se encuentran bien?, ¿cómo llegaron hasta esa situación, jóvenes? ¿Y sus padres? –preguntó éste mirando de pies a cabeza al peliblanco. Obviamente, parecía llamarle la atención su extraño atuendo y apariencia. No todos los días veías a alguien con una cicatriz cruzándole toda la parte izquierda de la cara y de cabellos canos, vestido con sendo abrigo de adornos ostentosos.- Ustedes… ¿quiénes son?
-Permítame responderle, señor –pidió rápidamente el muchacho juntado las palmas de sus manos al frente para remarcar su ruego y sudando una gota ante el torrente inacabable de preguntas. Cuando el marinero guardó silencio y le puso atención, Allen suspiró- Somos exorcistas de la Orden Oscura, y hemos venido hasta acá no exactamente por un naufragio, sino para resolver un fenómeno que parece estar sucediendo en este barco.
-¿Exorcistas?, ¿fenómeno?–aquel levantó las cejas, mientras rodaba la mirada hasta la insignia plateada que adornaba el pecho del muchacho. Había visto aquel símbolo en algún momento de su carrera, y siempre que aparecían personas como aquellas, se les debía tratar con consideración y amabilidad. Tragó saliva, ¿y si venían de estatutos inmensamente altos?- Ya…veo –repasó la vista por los tres, con cautela.- Creo que… esto debería de saberlo el capitán –concluyó por fin.
Allen pareció aliviarse ante eso. Al menos no los habían sacado de patitas de la embarcación por ser monstruos o “ladrones”, como él pensaba. De buena gana, aceptó ir hasta donde estaba el jefe de todo el navío.
-Así que vienen de parte de “la Orden Oscura”.
La habitación donde estaba el capitán era obviamente donde se manejaba el barco. La rueda con la cual se manipulaba el timón, estaba sola, puesto que por los momentos, al parecer, para esas personas, no era necesario cambiar el rumbo de la nave. Había una sola silla allí, y era donde reposaba el capitán. Aquel era un poco regordete, alto, y de pómulos sobresalientes. Sus pequeños ojos negros se fijaban directamente en la cicatriz de Allen, con atención en el pentágono. Era como si eso pusiese en duda la veracidad de su explicación.
-Si así es, señor capitán –asintió el muchacho, un poco incómodo ante la mal disimulada inspección.- Como le dije a su colaborador, hemos venido aquí porque algo extraño está sucediendo en este barco, y tenemos que investigarlo.
-¿Qué hay un fenómeno en mi barco? –El hombre bufó, dirigiendo su mirada a los mares, a través de la enorme ventana de la superestructura donde se encontraban.- ¿Y qué está pasando? Si se puede saber.
Allen se lo explicó con detalles. Todo lo que tenía que ver con la misión a la cual le habían enviado a él y a sus compañeros. Incluso le contó cuando habían recién llegado al barco, y cómo estaba desde "aquella perspectiva". Decía que podía tratarse de algo llamado Inocencia, y ésta vez la explicación fue más breve y reservada en detalles. Al terminar, el capitán miraba al albino con los ojos totalmente abiertos por la impresión, pero luego se echó a reír a carcajada limpia.
-¡Esa historia…! Por poco y me la creo, pequeño –dijo con la voz ahogada por sus propias risas- -has sido muy bueno, estabas a punto de convencerme de que era verdad –continuó burlándose. Allen le mantuvo la mirada inexpresiva, fija en sus ojos. Cuando el hombre notó su silencio, se calló y enjugó las lágrimas mientras carraspeaba ruidosamente de nuevo recompuesto.- Mira, no se de qué va todo este chiste, pero en realidad, no me lo trago ni aunque me pongan el anzuelo en la boca. Tú y tus amiguitos pueden permanecer en el barco, como unos simples náufragos que socorrimos, pero de allí más nada. No quiero que llamen la atención de los pasajeros con sus historias, hasta asustarlos, porque ahí dejaría de ser chistoso –su cara seria e inflexible dejaba totalmente claro lo que decía- ¿entendido? –Allen, por lo menos él, no dijo nada.
Aquel hombre parecía no conocer nada acerca de la Orden Oscura. Incluso dudaba de su existencia.
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Elipthi Khanon- Admin
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Ambos chicos había subido al enorme barco, Alice le siguió de última. Ya arriba el ruido de las personas era mas audible, se notaba que ignoraban la situación. Miro hacia afuera, parecía que el barco se movía, el paisaje alejándose era prueba de ello. Además del pequeño movimiento del barco y el ruido de las olas chocando contra la base del barco le decían eso.
El marinero que les había salvado los acoso con preguntas, Allen rápidamente explico quienes eran. No paso ni un segundo cuando les llevo hacia donde estaba el capitán. La habitación desde donde se controlaba el barco, fácil de reconocer por el timón que se encontraba en medio del cuarto. El capitán tenía la apariencia de cualquier otro, un tipo serio y regordete, características de alguien que no hace más movimientos físicos que manejar el barco.
Mientras Allen le explicaba, el capitán no parecía creerles mucho, ya que rió fuertemente cuando termino de escuchar la explicación.-¡Esa historia…! Por poco y me la creo, pequeño.Has sido muy bueno, estabas a punto de convencerme de que era verdad – A la única chica, que se encontraba en aquella habitación, no le estaba gustando para nada esa situación. Pero este "capitán" logro ahogar sus risas y poder hablar como correspondía.
- Mira, no se de qué va todo este chiste, pero en realidad, no me lo trago ni aunque me pongan el anzuelo en la boca. Tú y tus amiguitos pueden permanecer en el barco, como unos simples náufragos que socorrimos,
pero de allí más nada. No quiero que llamen la atención de los pasajeros con sus historias, hasta asustarlos, porque ahí dejaría de ser chistoso ¿entendido?
- "¿Amiguitos? Claro... ¿Que le pasa a ese tipo? Ni que estuviera tratando con niños".- Alice se encontraba molesta por el comentario final que le daba aquel capitán sobre la situación, en resumen no quería ningún escándalo. Comprendía lo último perfectamente, alarmar a la gente que estaba en el barco era lo último que podría hacer, después de todo se encontraban tranquilos y por ahora no había ningún peligro.
Observo a Allen, cuyo ojo seguía normal, ya que sabía muy bien la función que cumplía, el cual lo encontraba muy práctico.- No, no lo entiendo...- dijo Alice de repente. Eso hizo que el capitán observara a la chica sorprendido.- No al menos del todo. Debe dejarnos por lo menos investigar el barco... claro, si no quiere ningún escándalo.- por un momento el tono de Alice cambió uno mas lúgubre, pero solo fue por unos pocos segundos.
- Esta chica, me esta amenazando.- el capitán se levanto de la silla y el marinero, que aún se encontraba ahí, casi se le sale el alma del puro miedo. Después de todo el capitán no atentaría contra una jovencita, si se enojaba los que resultarían heridos serían los tres chicos que estaban allí. Es decir el marinero, Allen y Kanda, aunque ahora que el marinero había retrocedido, los mas probable, es que uno de sus compañeros exorcistas fueran los que salieran lastimados.
- Es solo una advertencia.- le corrigió ella sin ningún atisbo de miedo en su rostro.- ¿Que dice?
[off: no se si lo deje igual... o peor... pero le toca a soba-man owo]
El marinero que les había salvado los acoso con preguntas, Allen rápidamente explico quienes eran. No paso ni un segundo cuando les llevo hacia donde estaba el capitán. La habitación desde donde se controlaba el barco, fácil de reconocer por el timón que se encontraba en medio del cuarto. El capitán tenía la apariencia de cualquier otro, un tipo serio y regordete, características de alguien que no hace más movimientos físicos que manejar el barco.
Mientras Allen le explicaba, el capitán no parecía creerles mucho, ya que rió fuertemente cuando termino de escuchar la explicación.-¡Esa historia…! Por poco y me la creo, pequeño.Has sido muy bueno, estabas a punto de convencerme de que era verdad – A la única chica, que se encontraba en aquella habitación, no le estaba gustando para nada esa situación. Pero este "capitán" logro ahogar sus risas y poder hablar como correspondía.
- Mira, no se de qué va todo este chiste, pero en realidad, no me lo trago ni aunque me pongan el anzuelo en la boca. Tú y tus amiguitos pueden permanecer en el barco, como unos simples náufragos que socorrimos,
pero de allí más nada. No quiero que llamen la atención de los pasajeros con sus historias, hasta asustarlos, porque ahí dejaría de ser chistoso ¿entendido?
- "¿Amiguitos? Claro... ¿Que le pasa a ese tipo? Ni que estuviera tratando con niños".- Alice se encontraba molesta por el comentario final que le daba aquel capitán sobre la situación, en resumen no quería ningún escándalo. Comprendía lo último perfectamente, alarmar a la gente que estaba en el barco era lo último que podría hacer, después de todo se encontraban tranquilos y por ahora no había ningún peligro.
Observo a Allen, cuyo ojo seguía normal, ya que sabía muy bien la función que cumplía, el cual lo encontraba muy práctico.- No, no lo entiendo...- dijo Alice de repente. Eso hizo que el capitán observara a la chica sorprendido.- No al menos del todo. Debe dejarnos por lo menos investigar el barco... claro, si no quiere ningún escándalo.- por un momento el tono de Alice cambió uno mas lúgubre, pero solo fue por unos pocos segundos.
- Esta chica, me esta amenazando.- el capitán se levanto de la silla y el marinero, que aún se encontraba ahí, casi se le sale el alma del puro miedo. Después de todo el capitán no atentaría contra una jovencita, si se enojaba los que resultarían heridos serían los tres chicos que estaban allí. Es decir el marinero, Allen y Kanda, aunque ahora que el marinero había retrocedido, los mas probable, es que uno de sus compañeros exorcistas fueran los que salieran lastimados.
- Es solo una advertencia.- le corrigió ella sin ningún atisbo de miedo en su rostro.- ¿Que dice?
[off: no se si lo deje igual... o peor... pero le toca a soba-man owo]
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Alice Blenhein - Fou - Lulubell

Lilium- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Kanda, una vez subió la cuerda, saltó el borde y aterrizó con los pies, mirando los alrededores. Habían muchas personas, personas altas, bajas, todas blancas, había de toda clase. Más que nada muchas mujeres. Pero eso a Kanda poco le interesaba, seguía en su actitud seria y fría como siempre.
Uno de los marineros preguntó muchas cosas, tantas que Kanda no estaba preocupado por saber, y los envió hacia el capitán. Había mucho viento, y algo de movimiento, el barco realmente estaba detenido, pero su movimiento era extraño, como si se moviera.
En cuanto llegaron donde estaba el capitán, el hombre parecía todo un verdadero capitán, con su barriga cervecera y su bigote, y al parecer, la misma actitud que uno. No estaba aprobando que buscaran su objetivo por el barco, y eso era lo primordial del por qué vinieron.
Alice habló de amenazas, amenazas que podía funcionar contra el capitán, pero parecían no surtir efecto.
Kanda se encontraba apoyado en la pared, mirando hacia abajo y cerrando los ojos, aunque prestando ateción a lo que decían, y fue entonces cuando el hombre regordete se levantó, cuando Kanda subió la mirada, y abrió los ojos.
-No vine por que me diera la gana, vine por una misión... una muy molesta... y tú no podrás hacer nada para evitarla. Así que hazme el favor de dejar hacer mi trabajo, y tú al tuyo. No vine jugar...
Su mirada seguía seria, como queriendo retarlo. Realmente él era así, no le interesaba los sentimientos de los demás, sino el punto de todo. Sino podía avanzar, tenía que quitar los obstáculos, fuese como fuese.
Uno de los marineros preguntó muchas cosas, tantas que Kanda no estaba preocupado por saber, y los envió hacia el capitán. Había mucho viento, y algo de movimiento, el barco realmente estaba detenido, pero su movimiento era extraño, como si se moviera.
En cuanto llegaron donde estaba el capitán, el hombre parecía todo un verdadero capitán, con su barriga cervecera y su bigote, y al parecer, la misma actitud que uno. No estaba aprobando que buscaran su objetivo por el barco, y eso era lo primordial del por qué vinieron.
Alice habló de amenazas, amenazas que podía funcionar contra el capitán, pero parecían no surtir efecto.
Kanda se encontraba apoyado en la pared, mirando hacia abajo y cerrando los ojos, aunque prestando ateción a lo que decían, y fue entonces cuando el hombre regordete se levantó, cuando Kanda subió la mirada, y abrió los ojos.
-No vine por que me diera la gana, vine por una misión... una muy molesta... y tú no podrás hacer nada para evitarla. Así que hazme el favor de dejar hacer mi trabajo, y tú al tuyo. No vine jugar...
Su mirada seguía seria, como queriendo retarlo. Realmente él era así, no le interesaba los sentimientos de los demás, sino el punto de todo. Sino podía avanzar, tenía que quitar los obstáculos, fuese como fuese.
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master_ichigo- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
El capitán no se dio por aludido ante las palabras del japonés, y tampoco por las de Alice.
-Digo que eso es todo, chavales. Pueden irse de aquí. Les buscaremos luego algún sitio donde puedan dormir. Y si intentan alarmar a la gente con sus historias, tengan seguro que su siguiente parada será la borda y luego directo al fondo del mar –contraatacó, aunque tardía, la amenaza de Alice. Su voz inflexible daba a entender que no se dejaría manipular ni aunque se tratara de una mujer.
Allen suspiró, acostumbrado a esa clase de situaciones, y no hizo ningún gesto que fuese en contra del capitán. En realidad, ellos podían investigar cuanto se les diese en gana, solo que con más cautela de la acostumbrada para que los marineros y el hombre barrigón no se percataran. No culpaba al hombre por su actitud frente a lo que ellos le decían. Si él hubiese estado en la misma posición, pensaría igual.
-Será mejor que nos vayamos –les dijo a sus compañeros, mientras el capitán les daba la espalda y se acercaba al timón para maniobrarlo- No vamos a conseguir nada permaneciendo aquí.
Él siguió el consejo de sus palabras antes que nadie, y cuando cruzó la salida, el sol de una mañana increíblemente hermosa le saludó con risueño. A Allen le pareció bastante irónico que en tan buen día como aquel, estuviesen pasando por un momento tan tenso como el que habían vivido momentos atrás.
-Creo que tendremos que actuar a hurtadillas, si de verdad queremos encontrar el origen del fenómeno y solucionar esto cuanto antes –sugirió.
Del interior de su abrigo, un pequeño bulto fue ascendiendo hasta asomarse por el cuello de la ropa de Allen. Un Timcanpy curioso y con ganas de estirar las alas emergió hasta alzar el vuelo. Justo en ese momento, el peliblanco se sintió de alguna manera observado, y cuando miró hacia su espalda, no encontró más que un rincón vacío del barco.
[Off: Disculpen el post cutre Dx, pero ando apurada. Me ausentaré probablemente hasta el domingo, por motivos de viaje. Mientras tanto estaré pensando qué bueno agregarle a la misión para no aburrirme xD, ya que Shiba se dará el postín de su vida para aparecer. Agradeceré cualquier iniciativa de su parte ^^. Nos vemos, Lili e Ichi x3]
-Digo que eso es todo, chavales. Pueden irse de aquí. Les buscaremos luego algún sitio donde puedan dormir. Y si intentan alarmar a la gente con sus historias, tengan seguro que su siguiente parada será la borda y luego directo al fondo del mar –contraatacó, aunque tardía, la amenaza de Alice. Su voz inflexible daba a entender que no se dejaría manipular ni aunque se tratara de una mujer.
Allen suspiró, acostumbrado a esa clase de situaciones, y no hizo ningún gesto que fuese en contra del capitán. En realidad, ellos podían investigar cuanto se les diese en gana, solo que con más cautela de la acostumbrada para que los marineros y el hombre barrigón no se percataran. No culpaba al hombre por su actitud frente a lo que ellos le decían. Si él hubiese estado en la misma posición, pensaría igual.
-Será mejor que nos vayamos –les dijo a sus compañeros, mientras el capitán les daba la espalda y se acercaba al timón para maniobrarlo- No vamos a conseguir nada permaneciendo aquí.
Él siguió el consejo de sus palabras antes que nadie, y cuando cruzó la salida, el sol de una mañana increíblemente hermosa le saludó con risueño. A Allen le pareció bastante irónico que en tan buen día como aquel, estuviesen pasando por un momento tan tenso como el que habían vivido momentos atrás.
-Creo que tendremos que actuar a hurtadillas, si de verdad queremos encontrar el origen del fenómeno y solucionar esto cuanto antes –sugirió.
Del interior de su abrigo, un pequeño bulto fue ascendiendo hasta asomarse por el cuello de la ropa de Allen. Un Timcanpy curioso y con ganas de estirar las alas emergió hasta alzar el vuelo. Justo en ese momento, el peliblanco se sintió de alguna manera observado, y cuando miró hacia su espalda, no encontró más que un rincón vacío del barco.
[Off: Disculpen el post cutre Dx, pero ando apurada. Me ausentaré probablemente hasta el domingo, por motivos de viaje. Mientras tanto estaré pensando qué bueno agregarle a la misión para no aburrirme xD, ya que Shiba se dará el postín de su vida para aparecer. Agradeceré cualquier iniciativa de su parte ^^. Nos vemos, Lili e Ichi x3]
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