Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
[OFF= página tres <_< ]
El akuma se dirigía directamente a Kanda, por la velocidad con la que iba parecía imposible que se detuviera a medio camino. Se vislumbro, lo que al parecer era, una sonrisa, fue tan fugaz como el momento en que el akuma desapareció.
- ¿Dónde esta?- Alice corrió hacia donde estaba Kanda, le había seguido con los ojos e iba intentar detener al akuma, pero solo habían pasado menos de medio segundo y el akuma ya no estaba. Había desaparecido al frente de sus ojos.
- ¡Kanda... detrás tuyo!- el akuma estaba apunto de sacarle la cabeza al japonés, sin embargo su ataque se vio interrumpido justo en ese momento. Alguien o algo, había disparado en contra de la pared del lugar, dejando un enorme agujero, donde se podía apreciar el paisaje del océano a una gran altura.
Otro akuma nivel tres hacia presencia en el lugar, pero no parecía interesado en los exorcistas, no por el momento. Si no mas bien en el otro akuma que se encontraba allí, ya que ahora estaba parado encima de este último.
- Hermano... te fuiste y disfrutas solo.- le reclamo el otro akuma como si se tratara de un pequeño.
- ¡Bájate, no ves que pesas!- le reclamo él y por fin los ojos del akuma nivel tres, que había hecho una extraña entrada, se fijaban en Kanda y en Alice. Mientras se bajaba del otro akuma, caminando lentamente hacia el par que se encontraba allí.
- Que divertido... quiero ver como caen los ¡exorcistas!.- exclamo este, en sus manos se hallaban dos cuchillas que combinaban muy bien con el color y diseño de aquel nivel tres, también eran algo transparentes, pero se notaban muy sólidas y además con mucho filo. Mientras una brisa marina llenaba el lugar, después de todo había un enorme agujero en la pared.
El akuma que llevaba aquellas cuchillas ataco a Kanda, mientras el otro akuma se quejaba de que le había robado su presa. Ataque tras ataque, imponía mas y mas fuerza, con el objetivo de que el japonés retrocediera hacia aquel enorme agujero, donde al final solo había una larga caída al mar.- vamos haber si vuelas exorcista...
Mientras Alice se enfrentaba al otro akuma, que ya recuperado de la extraña entrada de su "colega", atacaba a la chica confundiéndola con su velocidad. La chica parecía algo mareada al voltear a verlo en cada momento, cuando le veía.- Oye la cabeza de ese tipo es mía, no la dañes mucho.- le grito el akuma al otro, el cual atacaba a Kanda.
Alice aprovecho ese momento para atacarlo, ya que se había detenido para hablarle. Corrió hacia él para darle un golpe con su inocencia activada, pero este lo esquivo tan fácil que Alice solo golpeo el aire, había usado su velocidad. Fue entonces cuando se dio cuenta del plan del akuma, también quería verla caer, Alice había golpeado aquella brisa marina que podían sentir gracias al enorme agujero que había allí.
- ... ¡aah!- dio un grito antes de si quiera de caer por ahí. Pero no alcanzo a caer completamente, con uno de sus brazos se sujeto firmemente, quedando colgando. Ahora debía subir, pero el otro akuma no se lo permitiría.
- Eso mismo te pasara exorcista.- el akuma que estaba con Kanda empujo y ataco nuevamente, para así hacerlo caer.
El akuma se dirigía directamente a Kanda, por la velocidad con la que iba parecía imposible que se detuviera a medio camino. Se vislumbro, lo que al parecer era, una sonrisa, fue tan fugaz como el momento en que el akuma desapareció.
- ¿Dónde esta?- Alice corrió hacia donde estaba Kanda, le había seguido con los ojos e iba intentar detener al akuma, pero solo habían pasado menos de medio segundo y el akuma ya no estaba. Había desaparecido al frente de sus ojos.
- ¡Kanda... detrás tuyo!- el akuma estaba apunto de sacarle la cabeza al japonés, sin embargo su ataque se vio interrumpido justo en ese momento. Alguien o algo, había disparado en contra de la pared del lugar, dejando un enorme agujero, donde se podía apreciar el paisaje del océano a una gran altura.
Otro akuma nivel tres hacia presencia en el lugar, pero no parecía interesado en los exorcistas, no por el momento. Si no mas bien en el otro akuma que se encontraba allí, ya que ahora estaba parado encima de este último.
- Hermano... te fuiste y disfrutas solo.- le reclamo el otro akuma como si se tratara de un pequeño.
- ¡Bájate, no ves que pesas!- le reclamo él y por fin los ojos del akuma nivel tres, que había hecho una extraña entrada, se fijaban en Kanda y en Alice. Mientras se bajaba del otro akuma, caminando lentamente hacia el par que se encontraba allí.
- Que divertido... quiero ver como caen los ¡exorcistas!.- exclamo este, en sus manos se hallaban dos cuchillas que combinaban muy bien con el color y diseño de aquel nivel tres, también eran algo transparentes, pero se notaban muy sólidas y además con mucho filo. Mientras una brisa marina llenaba el lugar, después de todo había un enorme agujero en la pared.
El akuma que llevaba aquellas cuchillas ataco a Kanda, mientras el otro akuma se quejaba de que le había robado su presa. Ataque tras ataque, imponía mas y mas fuerza, con el objetivo de que el japonés retrocediera hacia aquel enorme agujero, donde al final solo había una larga caída al mar.- vamos haber si vuelas exorcista...
Mientras Alice se enfrentaba al otro akuma, que ya recuperado de la extraña entrada de su "colega", atacaba a la chica confundiéndola con su velocidad. La chica parecía algo mareada al voltear a verlo en cada momento, cuando le veía.- Oye la cabeza de ese tipo es mía, no la dañes mucho.- le grito el akuma al otro, el cual atacaba a Kanda.
Alice aprovecho ese momento para atacarlo, ya que se había detenido para hablarle. Corrió hacia él para darle un golpe con su inocencia activada, pero este lo esquivo tan fácil que Alice solo golpeo el aire, había usado su velocidad. Fue entonces cuando se dio cuenta del plan del akuma, también quería verla caer, Alice había golpeado aquella brisa marina que podían sentir gracias al enorme agujero que había allí.
- ... ¡aah!- dio un grito antes de si quiera de caer por ahí. Pero no alcanzo a caer completamente, con uno de sus brazos se sujeto firmemente, quedando colgando. Ahora debía subir, pero el otro akuma no se lo permitiría.
- Eso mismo te pasara exorcista.- el akuma que estaba con Kanda empujo y ataco nuevamente, para así hacerlo caer.
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Alice Blenhein - Fou - Lulubell

Lilium- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Kanda, el joven peli azul con su aspecto serio y delgado, estaba teniendo problemas con el nivel 3, quien con su gran velocidad no se dejaba ganar por Kanda. El peli azul lanzaba corte por corte, y ninguno daba en el blanco, sino era esquivado por el, usaba sus brazos para darle en un costado a la espada, y desviarla. Al igual estaba Kanda, quien esquivaba golpes y cortes, patadas y cabezasos, pero no se rendía por nada del mundo. Y si llegaba a ser molestado por otro ser, como lo era su compañera, esta podría correr el riesgo de ser cortada por él. Así era el exorcista, al estar en una pelea con el enemigo, quien interfería podría correr el mismo riesgo que el enemigo.
En un segundo el nivel 3 desapareció, y su compañera se acercó, aunque este no le prestó atención a ella, sino a donde posiblemente podría aparecer su enemigo.
Escuchó el sonido del viento venir detrás de él, y a parte, una advertencia de parte de Alice, que fue cuando se volteo, y vio al Akuma frente a frente, su mano la hizo plana, como si pareciera que con el costado fuera una navaja, que cortaría a todo el que se interfiera.
Una explosión lo salvó, y fue en ese momento que saltó hacia atrás, salvándose del daño.
Un nuevo Akuma dio presencia, era más pequeño, pero las apareciencias engañaban, eso era un hecho.
-Tsk
Ahora si estaba molesto, era una completa pérdida de tiempo, tener que pelear no solo con un Akuma, ahora con dos nivel 3. Apretó sus espadas, y no esperó para salir a pelear con quien se le vino encima, ahora no era el grande, ahora era el pequeño nivel 3. Ahora estaba un poco más aventajado, gracias a que usaba cuchillas, y que no era tan rápido como el otro Akuma, su desventaja sería que tenía menos rango de ataque contra él, era muy escurridizo lanzando ataques.
El Akuma saltaba y se agachaba, esquivando ambas espadas, y lanzaba ataques simultáneos con sus cuchillas, parecía un samurai profesional usando tácticas que jamás había visto.
Sin darse cuenta, el Akuma lo estaba llevando al gran hueco que había en la pared, en el que se podia ver el mar y el horizonte infinito.
Kanda no se daba cuenta, pero estaba retrocediendo ante las habilidades del Akuma, y en un momento dado, sintió la brisa detrás de él, que fue en el momento que se plantó en el suelo, y detuvo varios ataques del AKuma.
No le importaba su compañera, pero ahora estaba casi a unos pasos de caer en el mar, y si se descuidaba, estaría nadando con los peses pronto.
El Akuma sonrió, y salió a empujarlo. Kanda se puso todavía más serio, y puso sus espadas una hacia arriba y otra horizontalmente, para luego lanzar su mejor ataque.
-Nigentou...¡Hakka Tourou!
Este hizo cortes, haciendo que le mismo viento se convirtiera en un arma, e hizo 8 en total. Estas formaban como si fueran una flor, que unas cantas impactaron en el Akuam que estaba peleando, y otras en el que estaba a su lado. Estos retrocedieron y golpearon la pared, siendo empujados por estas y traspasándola, llegando a otra habitación.
-Tú... eres muy débil...
Se lo decía a Alice, la que parecía no estar al nivel de Kanda, o si quiera de los Akumas, parecía estar de sobra en el combate, y eso lo despreciaba, personas que hablaban mucho, ingenuas y a la vez quienes no eran útiles en la pelea, justo como era ella. Podría ser que Allen y ella congeniaban mucho, se parecían bastante, más en la personalidad.
En un segundo el nivel 3 desapareció, y su compañera se acercó, aunque este no le prestó atención a ella, sino a donde posiblemente podría aparecer su enemigo.
Escuchó el sonido del viento venir detrás de él, y a parte, una advertencia de parte de Alice, que fue cuando se volteo, y vio al Akuma frente a frente, su mano la hizo plana, como si pareciera que con el costado fuera una navaja, que cortaría a todo el que se interfiera.
Una explosión lo salvó, y fue en ese momento que saltó hacia atrás, salvándose del daño.
Un nuevo Akuma dio presencia, era más pequeño, pero las apareciencias engañaban, eso era un hecho.
-Tsk
Ahora si estaba molesto, era una completa pérdida de tiempo, tener que pelear no solo con un Akuma, ahora con dos nivel 3. Apretó sus espadas, y no esperó para salir a pelear con quien se le vino encima, ahora no era el grande, ahora era el pequeño nivel 3. Ahora estaba un poco más aventajado, gracias a que usaba cuchillas, y que no era tan rápido como el otro Akuma, su desventaja sería que tenía menos rango de ataque contra él, era muy escurridizo lanzando ataques.
El Akuma saltaba y se agachaba, esquivando ambas espadas, y lanzaba ataques simultáneos con sus cuchillas, parecía un samurai profesional usando tácticas que jamás había visto.
Sin darse cuenta, el Akuma lo estaba llevando al gran hueco que había en la pared, en el que se podia ver el mar y el horizonte infinito.
Kanda no se daba cuenta, pero estaba retrocediendo ante las habilidades del Akuma, y en un momento dado, sintió la brisa detrás de él, que fue en el momento que se plantó en el suelo, y detuvo varios ataques del AKuma.
No le importaba su compañera, pero ahora estaba casi a unos pasos de caer en el mar, y si se descuidaba, estaría nadando con los peses pronto.
El Akuma sonrió, y salió a empujarlo. Kanda se puso todavía más serio, y puso sus espadas una hacia arriba y otra horizontalmente, para luego lanzar su mejor ataque.
-Nigentou...¡Hakka Tourou!
Este hizo cortes, haciendo que le mismo viento se convirtiera en un arma, e hizo 8 en total. Estas formaban como si fueran una flor, que unas cantas impactaron en el Akuam que estaba peleando, y otras en el que estaba a su lado. Estos retrocedieron y golpearon la pared, siendo empujados por estas y traspasándola, llegando a otra habitación.
-Tú... eres muy débil...
Se lo decía a Alice, la que parecía no estar al nivel de Kanda, o si quiera de los Akumas, parecía estar de sobra en el combate, y eso lo despreciaba, personas que hablaban mucho, ingenuas y a la vez quienes no eran útiles en la pelea, justo como era ella. Podría ser que Allen y ella congeniaban mucho, se parecían bastante, más en la personalidad.
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master_ichigo- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
En aquellos instantes Allen empezaba a comprender que luchar contra un nivel tres con una Inocencia como la suya no era realmente moco de pavo.
Nunca en su vida como exorcista se había visto en la obligación de cambiar la forma de su arma parasitaria tantas veces como en aquel momento. Su adversario era muy, muy rápido, tanto que si no fuera por la maldición de su ojo, que podía atisbar el relucir de un púrpura podrido que era el aura que envolvía el alma humana yacente en el interior de la máquina, estaba seguro que en varias ocasiones le hubiera perdido de vista, y mira que si uno de esos fuesen de los movimientos más letales…
-¿Qué sucede exorcista? ¿Es que sólo puedes esquivar mis ataques? –se mofó el nivel tres.
Allen apretó los dientes y chistó con irritación. Tenía razón, hasta su aparición no había hecho nada más que vanos intentos por darle con sus balas así como retroceder y protegerse con su garra convertida en un santiamén de los golpes que infringía el que ahora llevaba la ventaja en aquel encuentro. Las acometidas del Akuma se hacían cada vez más frecuentes, así que la mayoría de los movimientos del exorcista habían sido en pos a su defensa únicamente.
No puedo seguir así, sino acabará conmigo y luego con toda la gente del barco, pensó mientras el rostro serio se le congestionaba de preocupación, aunque aún determinado. Tengo que empezar a atacarlo y destruirlo de una vez por todas.
El Akuma en un abrir y cerrar de ojos se materializó a su frente, tan cerca, que le hubiera sentido el aliento de haber tenido. Él abrió los suyos por la sorpresa, y alcanzó a cubrirse de la filosa mano que se le precipitó por los pelos. La extremidad del nivel tres quedó vibrando junto a la garra de Allen, ante la presión que ejercían ambas armas contra sí.
-¿Hoh? ¿Qué sucede? ¿Es que soy demasiado rápido para ti, niño?
-No lo suficiente, diría yo.
Con un movimiento fluido, sacudió su garra hacia arriba, zafándose de la mano del nivel tres que quedó suspendida en el aire, éste pareció perplejo ante la fuerza con la cual le había rechazado la afrenta y cuando volvió a mirar a su enemigo ya en sí, él le tenía apuntando directamente con el cañón que sustituía su brazo izquierdo y que era a su vez su arma anti-akuma.
La detonación sonó hueca y metálica, como el choque de una bala contra el aluminio reforzado.
Nunca en su vida como exorcista se había visto en la obligación de cambiar la forma de su arma parasitaria tantas veces como en aquel momento. Su adversario era muy, muy rápido, tanto que si no fuera por la maldición de su ojo, que podía atisbar el relucir de un púrpura podrido que era el aura que envolvía el alma humana yacente en el interior de la máquina, estaba seguro que en varias ocasiones le hubiera perdido de vista, y mira que si uno de esos fuesen de los movimientos más letales…
-¿Qué sucede exorcista? ¿Es que sólo puedes esquivar mis ataques? –se mofó el nivel tres.
Allen apretó los dientes y chistó con irritación. Tenía razón, hasta su aparición no había hecho nada más que vanos intentos por darle con sus balas así como retroceder y protegerse con su garra convertida en un santiamén de los golpes que infringía el que ahora llevaba la ventaja en aquel encuentro. Las acometidas del Akuma se hacían cada vez más frecuentes, así que la mayoría de los movimientos del exorcista habían sido en pos a su defensa únicamente.
No puedo seguir así, sino acabará conmigo y luego con toda la gente del barco, pensó mientras el rostro serio se le congestionaba de preocupación, aunque aún determinado. Tengo que empezar a atacarlo y destruirlo de una vez por todas.
El Akuma en un abrir y cerrar de ojos se materializó a su frente, tan cerca, que le hubiera sentido el aliento de haber tenido. Él abrió los suyos por la sorpresa, y alcanzó a cubrirse de la filosa mano que se le precipitó por los pelos. La extremidad del nivel tres quedó vibrando junto a la garra de Allen, ante la presión que ejercían ambas armas contra sí.
-¿Hoh? ¿Qué sucede? ¿Es que soy demasiado rápido para ti, niño?
-No lo suficiente, diría yo.
Con un movimiento fluido, sacudió su garra hacia arriba, zafándose de la mano del nivel tres que quedó suspendida en el aire, éste pareció perplejo ante la fuerza con la cual le había rechazado la afrenta y cuando volvió a mirar a su enemigo ya en sí, él le tenía apuntando directamente con el cañón que sustituía su brazo izquierdo y que era a su vez su arma anti-akuma.
La detonación sonó hueca y metálica, como el choque de una bala contra el aluminio reforzado.
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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
El samurai había podido alejar a los dos akumas nivel tres con una de sus técnicas, Alice miraba aquello desde el lugar donde se encontraba. Escucho el estruendo que se produjo, cuando los cuerpos de aquellos akumas chocaron contra la pared, la cual atravesaron pasando a otra habitación.
Rápidamente subió, ya que quedarse allí mirando la escena no era algo que debiera hacer. Haciendo fuerza en sus brazos, soportando su peso, logro subir a medias por que cierto comentario le hizo detenerse y casi caerse nuevamente pero logro sujetarse.-Tú... eres muy débil...
- ¡¡Que!!- le grito ella a Kanda, parecía enfada. En verdad había sido un poco despistada, pero él no podía decirle eso. Se levanto y se puso frente a él, con el ceño fruncido y un semblante verdaderamente molesto. Parecía además que el barco se estuviera estremeciendo, al menos los vidrios.- ¡Escúchame samurai de cuarta!- con su brazo y dedo índice estirados, le apunto muy cerca de su rostro.
- Ese exorcista nos empujo hermano.- En la otra habitación los akumas se levantaban del golpe que les había proporcionado el exorcista.
- Es imperdonable… - el otro akuma nivel tres, quien apretó su mano en un puño. Además estaba muy cerca de matar a la chica de no ser por el otro entrometido que tenían en ese momento.
- ¡No me vuelvas a decir así escuchaste...!- por otro lado Alice seguía molesta por el comentario de Kanda y no estaría satisfecha hasta dejarle claro ciertas cosas al samurai. Mientras las ventanas del barco y todo lo que era de cristal parecían temblar, se podría decir que el barco temblaba levemente.
- ¡Acabémoslo hermano!- Los otros dos akumas se preparaban para su próximo ataque, el primer akuma se levanto, haciendo que los escombros cayeran al suelo.- Primero a ese tipo que nos daño…
- … luego a la chica.- completo la oración el otro, también levantándose del piso. Se miraron cómplices para correr, mas bien volar, rápidamente hacia donde estaban los otros dos exorcistas.
- ¡Y si crees que te tengo miedo! ¡Estas equivo…!
- ¡Mueran exorcistas!- gritaron a la vez los akumas de nivel tres acercándose peligrosamente a ellos. Mientras a Alice le aparecía una venia roja en su cabeza. Levanto su puño en señal de mal humor y se dio la vuelta para encarar a los akumas.
- ¡¡Ya dejen de molestar!!- Fue lo que les grito apenas los tenía en su campo visual. Eso hizo que los akumas se detuvieran en seco, retrocediendo unos cuantos metros y cayendo al suelo retorciéndose. La voz de Alice era un veneno mortal para ellos, todavía sentían el eco de su voz una y otra vez dentro de ellos, era como miles de dagas que habían penetrado la armadura que les caracterizaba como niveles tres.
Pero además de eso, la voz de Alice no solo había dañado a los akumas, al mismo tiempo todas las ventanas de aquel pasillo –que eran de vidrio- se rompieron en miles de pedazo. Al menos la ventanas que solo abarcan todo ese pasillo, lo que fuera de cristal y que estaba cerca también sufrieron, sus trozos estaban en el suelo o habían caído al mar.
- “Demonios, olvide que mi inocencia estaba activada”- pensó ella, llevando sus manos a su boca, viendo el desastre de aquellos vidrios y los akumas que seguían retorciéndose en el suelo.- ¡Es verdad…!
- Oye tu…- llamo con un tono amargo en su voz, volviéndose a Kanda.- Dales el golpe final - parecía una orden de parte de Alice, aunque en verdad quería que terminará rápido todo esto e ir a buscar a Allen, que hace horas que no veía.- No durarán mucho así…- le dijo ella, mientras los akumas seguían temblando en el piso, pero menos que antes.
Rápidamente subió, ya que quedarse allí mirando la escena no era algo que debiera hacer. Haciendo fuerza en sus brazos, soportando su peso, logro subir a medias por que cierto comentario le hizo detenerse y casi caerse nuevamente pero logro sujetarse.-Tú... eres muy débil...
- ¡¡Que!!- le grito ella a Kanda, parecía enfada. En verdad había sido un poco despistada, pero él no podía decirle eso. Se levanto y se puso frente a él, con el ceño fruncido y un semblante verdaderamente molesto. Parecía además que el barco se estuviera estremeciendo, al menos los vidrios.- ¡Escúchame samurai de cuarta!- con su brazo y dedo índice estirados, le apunto muy cerca de su rostro.
- Ese exorcista nos empujo hermano.- En la otra habitación los akumas se levantaban del golpe que les había proporcionado el exorcista.
- Es imperdonable… - el otro akuma nivel tres, quien apretó su mano en un puño. Además estaba muy cerca de matar a la chica de no ser por el otro entrometido que tenían en ese momento.
- ¡No me vuelvas a decir así escuchaste...!- por otro lado Alice seguía molesta por el comentario de Kanda y no estaría satisfecha hasta dejarle claro ciertas cosas al samurai. Mientras las ventanas del barco y todo lo que era de cristal parecían temblar, se podría decir que el barco temblaba levemente.
- ¡Acabémoslo hermano!- Los otros dos akumas se preparaban para su próximo ataque, el primer akuma se levanto, haciendo que los escombros cayeran al suelo.- Primero a ese tipo que nos daño…
- … luego a la chica.- completo la oración el otro, también levantándose del piso. Se miraron cómplices para correr, mas bien volar, rápidamente hacia donde estaban los otros dos exorcistas.
- ¡Y si crees que te tengo miedo! ¡Estas equivo…!
- ¡Mueran exorcistas!- gritaron a la vez los akumas de nivel tres acercándose peligrosamente a ellos. Mientras a Alice le aparecía una venia roja en su cabeza. Levanto su puño en señal de mal humor y se dio la vuelta para encarar a los akumas.
- ¡¡Ya dejen de molestar!!- Fue lo que les grito apenas los tenía en su campo visual. Eso hizo que los akumas se detuvieran en seco, retrocediendo unos cuantos metros y cayendo al suelo retorciéndose. La voz de Alice era un veneno mortal para ellos, todavía sentían el eco de su voz una y otra vez dentro de ellos, era como miles de dagas que habían penetrado la armadura que les caracterizaba como niveles tres.
Pero además de eso, la voz de Alice no solo había dañado a los akumas, al mismo tiempo todas las ventanas de aquel pasillo –que eran de vidrio- se rompieron en miles de pedazo. Al menos la ventanas que solo abarcan todo ese pasillo, lo que fuera de cristal y que estaba cerca también sufrieron, sus trozos estaban en el suelo o habían caído al mar.
- “Demonios, olvide que mi inocencia estaba activada”- pensó ella, llevando sus manos a su boca, viendo el desastre de aquellos vidrios y los akumas que seguían retorciéndose en el suelo.- ¡Es verdad…!
- Oye tu…- llamo con un tono amargo en su voz, volviéndose a Kanda.- Dales el golpe final - parecía una orden de parte de Alice, aunque en verdad quería que terminará rápido todo esto e ir a buscar a Allen, que hace horas que no veía.- No durarán mucho así…- le dijo ella, mientras los akumas seguían temblando en el piso, pero menos que antes.
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Alice Blenhein - Fou - Lulubell

Lilium- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Kanda había lanzado a los Akumas fuera del pasillo, hecho romper una pared y enviarlos a las otra habitación, logrando dañarlos bastante, pero no lo suficiente para destruirlos. Este se quedó en su posición y preparó sus espadas para lanzarse al ataque, sin embargo, una voz repentinamente aguda y resonante hizo que se detuviera. Ese ruido horripilante, como si estuvieran rayando un pizarrón, era el que resonaba por cada letra que decía la chica. Aunque pareciera que lo estuviera tolerando, sus ojos estaban fijos en al chica, poniéndose molesto ante tales gritos en sus oidos.
Aunque cuando se lanzaron al ataque los Akumas, este agarró más sus espadas y casi empujaba a la chica para lanzar su ataque contra los seres mosntruosos, la chica lo hizo antes, gritando aun más fuerte, hasta romper ventanas y volverlas en cientos de trozos. Los oidos de Kanda sufrieron también, llevándose al oido sus manos con sus espadas, siguiendo mirando a la exorcista, quien había hecho retroceder a los Akumas y los dejó aturdidos.
Cuando la chica le ordenó que los acabara, esa no era una orden para él, sin embargo, quería completar su tarea de terminar a los AKumas, y dio un paso hacia adelante.
-Tú... Quítate del medio... estorbas
Lo mejor que hacía con las mujeres así, era ignorarlas y seguir a hacer su trabajo. Siguió hacia adelante, pasando al lado de la chica, si no se apartaba, le daría un pequeño empujón.
Estaba a unos cuantos metros de los Akumas, que estaban en el suelo, y alzó sus espadas, para luego lanzar a rebanarles las cabezas, para acabar con ellos de una vez con ambas espadas. Al alzarlas un poco, las bajó con fuerza suficiente para rebanarles la cabeza, y poder acabar con ellos.
Aunque cuando se lanzaron al ataque los Akumas, este agarró más sus espadas y casi empujaba a la chica para lanzar su ataque contra los seres mosntruosos, la chica lo hizo antes, gritando aun más fuerte, hasta romper ventanas y volverlas en cientos de trozos. Los oidos de Kanda sufrieron también, llevándose al oido sus manos con sus espadas, siguiendo mirando a la exorcista, quien había hecho retroceder a los Akumas y los dejó aturdidos.
Cuando la chica le ordenó que los acabara, esa no era una orden para él, sin embargo, quería completar su tarea de terminar a los AKumas, y dio un paso hacia adelante.
-Tú... Quítate del medio... estorbas
Lo mejor que hacía con las mujeres así, era ignorarlas y seguir a hacer su trabajo. Siguió hacia adelante, pasando al lado de la chica, si no se apartaba, le daría un pequeño empujón.
Estaba a unos cuantos metros de los Akumas, que estaban en el suelo, y alzó sus espadas, para luego lanzar a rebanarles las cabezas, para acabar con ellos de una vez con ambas espadas. Al alzarlas un poco, las bajó con fuerza suficiente para rebanarles la cabeza, y poder acabar con ellos.
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Lo primero de lo cual se percató era de que no podía respirar, cuando entreabrió los ojos, se vio a él mismo flotando en el fondo del mar y a su alrededor, varios hilillos de sangre que fluían a través de las heridas que tenía bajo sus ropas rasgadas descolorándose en el agua. Una punzada le cruzó por las sienes e hizo que abriera la boca por el dolor, acto seguido la gran cantidad de agua se abalanzó contra su garganta y empezó a llenarle el estómago y por descontado, los pulmones. Se ahogaba.
Maldición, dibujó la palabra en sus labios y luego cerró la boca, tratando de recuperar algo de aire, si es que a esas alturas había un poco de eso en su interior. Sentía la sensación opresiva de quién aguanta la respiración por mucho tiempo, sólo que esta vez se debía a que el agua le taponaba todas las vías por las cuales podía obtener aire. Algo de lo cual carecía el medio en donde se encontraba ahora.
Nada, se ordenó a sí mismo en un intento de salir de aquel estado de inconsciencia, y entonces empezó a bracear y patalear hasta que se vio ascendiendo desde las profundidades. Tenía la sensación de que llevaba recorriendo varios metros, ¿tanto había bajado?, ¿y qué exactamente había sucedido? recordaba al nivel tres, y su lucha contra él. Había logrado desmembrarle un brazo y una pierna, pero eso a costa de todas las cortadas, golpes y moratones que llevaba encima ahora.
Cuando visualizó la superficie, la mirada se le nubló gracias a la falta de aire por tanto tiempo. Parpadeó varias veces para así mantenerse y se detuvo. Podía mirar bajo aquella pared cristalina el barco a su lado, justamente el lugar en el cual había estado enfrentándose al Akuma. Estaba seguro de que no habría nadie por los alrededores para auxiliarlo, de manera que tenía que ser él mismo el que subiera hasta allí, ¿pero cómo?
Ante lo desesperante de la situación, su mente le brindó una respuesta rápida. Allen se miró el brazo izquierdo, desactivado y rígido (si le ponía toda su atención, podía notar cierto dolor palpitándole por dentro), y concentró todas sus fuerzas en él. Activó el cañón y disparó una fuerte descarga que lo propulsó hacia arriba. Cuanto estuvo ya fuera del agua, y a una altura precaria, cesó el fuego e inclinó su cuerpo mientras caía para así quedar en el suelo del barco. Cayó con un fuerte estrépito que le cobró un fuerte calambre en ambos brazos. Comenzó entonces a toser compulsivamente, escupiendo el agua que le tenía calado los pulmones. Creyó haber visto botar un poco de sangre, pero no le prestó mucha atención. Ahora que todo empezaba a aclararse más en su mente, recordó dónde había dejado al Akuma antes de que éste le empujara violentamente fuera de la borda.
Algo parecía aproximarse rápidamente desde arriba, y Allen esquivó a tiempo la embestida de su adversario, del cual su puño quedó atorado entre las astillas del piso de la embarcación hundido bajo su fuerza (que se estremeció entero ante el impacto), mientras bufaba malhumorado.
-¡Nada mal! –escupió con sarcasmo. Él también estaba en situaciones críticas, y se notaba que estaba haciendo uso de sus últimas fuerzas para acabar de una buena vez con aquel exorcista- Veo que todavía tienes energía para mantenerte en pie. Me pregunto, ¿Cuánto te durarán, exorcista? –y se apresuró en desatascarse, aún con resultados nulos en la operación.
-Las suficientes para terminar con esto de una vez por todas –Allen se encontraba a su frente, con su brazo convertido en algo parecido a una espada láser de dorado fulgor en lo alto.
Cuando el Akuma alzó la cabeza para mirar lo que se proponía hacer el muchacho, Allen descargó el peso de su brazo sobre la cabeza de este, partiéndola en dos. La sangre de aquel le salpicó y bañó su rostro en un rojo opaco, antes de desaparecer en una explosión.
-Espero que ellos se encuentren bien –murmuró mientras se arrodillaba ante la repentina debilidad de sus piernas y su Inocencia desaparecía. Al cabo de un rato frunció el ceño. Había dicho “ellos” en vez de Alice, y eso incluía al imbécil de Kanda- Bueno, que ella se encuentre bien –repuso para sí mismo.
-¡Allen-san! –De la nada Eugeen se apareció a su lado y le pasó los brazos para ayudarle a pararse- ¿se encuentra bien?
Por la expresión de su rostro, Allen dedujo que se encontraba realmente preocupada por él. Lo tomó como algo más humano que personal, así que asintió lentamente mientras dibujaba una sonrisa tranquilizadora, única en él, en sus labios. El gesto le iluminó el rostro e hizo que Eugeen se ruborizara un poco y desviara la mirada. Él no se dio por enterado de esto.
-No se preocupe, sólo necesito descansar un poco y estaré bien –se sentó y Eugeen le ayudó, uniéndosele.- ¿sabe algo acerca de mis compañeros? Me gustaría saber cómo están.
-¡Pero si está sangrando! –Exclamó ella aún más preocupada, pero de todas formas le respondió:- No sé nada, pero me han dicho que ya se han acabado todos los monstruos, por lo que creo que están bien, sanos y salvos. Vamos a llevarle a la enfermería, que necesita que alguien le atienda esas heridas.
Aquello sonó más a un ruego que a otra cosa, por lo que Allen sólo atinó a volver a asentir con la cabeza levemente.
-Qué bueno.
Eugeen le pasó un brazo por los hombros para ayudarlo a mantener el equilibrio, y emprendieron la marcha hasta dentro del barco.
Maldición, dibujó la palabra en sus labios y luego cerró la boca, tratando de recuperar algo de aire, si es que a esas alturas había un poco de eso en su interior. Sentía la sensación opresiva de quién aguanta la respiración por mucho tiempo, sólo que esta vez se debía a que el agua le taponaba todas las vías por las cuales podía obtener aire. Algo de lo cual carecía el medio en donde se encontraba ahora.
Nada, se ordenó a sí mismo en un intento de salir de aquel estado de inconsciencia, y entonces empezó a bracear y patalear hasta que se vio ascendiendo desde las profundidades. Tenía la sensación de que llevaba recorriendo varios metros, ¿tanto había bajado?, ¿y qué exactamente había sucedido? recordaba al nivel tres, y su lucha contra él. Había logrado desmembrarle un brazo y una pierna, pero eso a costa de todas las cortadas, golpes y moratones que llevaba encima ahora.
Cuando visualizó la superficie, la mirada se le nubló gracias a la falta de aire por tanto tiempo. Parpadeó varias veces para así mantenerse y se detuvo. Podía mirar bajo aquella pared cristalina el barco a su lado, justamente el lugar en el cual había estado enfrentándose al Akuma. Estaba seguro de que no habría nadie por los alrededores para auxiliarlo, de manera que tenía que ser él mismo el que subiera hasta allí, ¿pero cómo?
Ante lo desesperante de la situación, su mente le brindó una respuesta rápida. Allen se miró el brazo izquierdo, desactivado y rígido (si le ponía toda su atención, podía notar cierto dolor palpitándole por dentro), y concentró todas sus fuerzas en él. Activó el cañón y disparó una fuerte descarga que lo propulsó hacia arriba. Cuanto estuvo ya fuera del agua, y a una altura precaria, cesó el fuego e inclinó su cuerpo mientras caía para así quedar en el suelo del barco. Cayó con un fuerte estrépito que le cobró un fuerte calambre en ambos brazos. Comenzó entonces a toser compulsivamente, escupiendo el agua que le tenía calado los pulmones. Creyó haber visto botar un poco de sangre, pero no le prestó mucha atención. Ahora que todo empezaba a aclararse más en su mente, recordó dónde había dejado al Akuma antes de que éste le empujara violentamente fuera de la borda.
Algo parecía aproximarse rápidamente desde arriba, y Allen esquivó a tiempo la embestida de su adversario, del cual su puño quedó atorado entre las astillas del piso de la embarcación hundido bajo su fuerza (que se estremeció entero ante el impacto), mientras bufaba malhumorado.
-¡Nada mal! –escupió con sarcasmo. Él también estaba en situaciones críticas, y se notaba que estaba haciendo uso de sus últimas fuerzas para acabar de una buena vez con aquel exorcista- Veo que todavía tienes energía para mantenerte en pie. Me pregunto, ¿Cuánto te durarán, exorcista? –y se apresuró en desatascarse, aún con resultados nulos en la operación.
-Las suficientes para terminar con esto de una vez por todas –Allen se encontraba a su frente, con su brazo convertido en algo parecido a una espada láser de dorado fulgor en lo alto.
Cuando el Akuma alzó la cabeza para mirar lo que se proponía hacer el muchacho, Allen descargó el peso de su brazo sobre la cabeza de este, partiéndola en dos. La sangre de aquel le salpicó y bañó su rostro en un rojo opaco, antes de desaparecer en una explosión.
-Espero que ellos se encuentren bien –murmuró mientras se arrodillaba ante la repentina debilidad de sus piernas y su Inocencia desaparecía. Al cabo de un rato frunció el ceño. Había dicho “ellos” en vez de Alice, y eso incluía al imbécil de Kanda- Bueno, que ella se encuentre bien –repuso para sí mismo.
-¡Allen-san! –De la nada Eugeen se apareció a su lado y le pasó los brazos para ayudarle a pararse- ¿se encuentra bien?
Por la expresión de su rostro, Allen dedujo que se encontraba realmente preocupada por él. Lo tomó como algo más humano que personal, así que asintió lentamente mientras dibujaba una sonrisa tranquilizadora, única en él, en sus labios. El gesto le iluminó el rostro e hizo que Eugeen se ruborizara un poco y desviara la mirada. Él no se dio por enterado de esto.
-No se preocupe, sólo necesito descansar un poco y estaré bien –se sentó y Eugeen le ayudó, uniéndosele.- ¿sabe algo acerca de mis compañeros? Me gustaría saber cómo están.
-¡Pero si está sangrando! –Exclamó ella aún más preocupada, pero de todas formas le respondió:- No sé nada, pero me han dicho que ya se han acabado todos los monstruos, por lo que creo que están bien, sanos y salvos. Vamos a llevarle a la enfermería, que necesita que alguien le atienda esas heridas.
Aquello sonó más a un ruego que a otra cosa, por lo que Allen sólo atinó a volver a asentir con la cabeza levemente.
-Qué bueno.
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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Admin escribió:El casting ha alcanzado su límite.
Se ha evaluado por consiguiente y el resultado es:
- Spoiler:
-Los exorcistas Allen Walker y Alice Blenhein recibirán 7 puntos por su colaboración en esta prueba.
Es todo.
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Elipthi Khanon- Admin
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