Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Allen se retiraba, en verdad el no había empezado la lucha contra la decisión de aquel capitan. Solo Alice y Kanda habían alzado la voz. Ahora s elo había tomado personal, pero solo fue un momento ya que al final se resigno, al ver a Allen irse. Maldijo interiormente al capitan de la embarcación, suspiro y salió detrás de Allen.
Afuera el barco seguía su curso, podía escuchar el mar que se movía al paso de la embarcación y los sonidos de los adultos y niños que iban en el mismo. El sol de la mañana ya estaba alumbrando todo el lugar. Alice hubiese disfrutado de aquello verdaderamente, pero sabía que no era real, aunque se sintiera como si lo fuera.
-Creo que tendremos que actuar a hurtadillas, si de verdad queremos encontrar el origen del fenómeno y solucionar esto cuanto antes.- Fue lo que dijo el de cabellos blancos una vez estuvieron afuera. La sugerencia de Allen era tan obvia, que Alice apenas si le escucho.
- No puedo creer lo de ese capitán.- exclamo mirando hacia atrás.- Nos trato como si fueramos unos niños inventando una absurda fantasia.- se cruzo de brazos con el ceño funrcido y varias venitas resaltando sobre su cabeza. Luego observo a su compañero quien ahora tenía a Timcanpy con el, la bola amarilla había salido de su traje.- Además Allen fuiste muy pasivo.- le apunto ella acusadoramente.- Tu amigo fue el único que hablo.- se refería a Kanda, con un movimiento de su mano también le apunto.
- Bueno... creo que es mejor ir investigando como has dicho Allen. Kanda tu no opinarás nada.- le pregunto ella al samurai.
Mientras el capitán daba ciertas orden a su subordinado cuando los esos tres chicos se había ido.
- No me dan mucha confianza, sobre todo ese chico con la espada. - se refería a Kanda.- Decidles ha algunos marineros que los vigilen de cerca pero que no se dejen descubrir .- El otro marinero escucho todo lo dicho por su capitán.- Cualquier movimiento extraño por parte de ellos se me debe ser avisado inmediaamente. Si llegan alarmar a los pasajeros con aquella historia traedlos aquí, quieran o no .- Con un "si, mi capitán", el marinero estaba listo para dar aquellas labores a los demás.
Afuera el barco seguía su curso, podía escuchar el mar que se movía al paso de la embarcación y los sonidos de los adultos y niños que iban en el mismo. El sol de la mañana ya estaba alumbrando todo el lugar. Alice hubiese disfrutado de aquello verdaderamente, pero sabía que no era real, aunque se sintiera como si lo fuera.
-Creo que tendremos que actuar a hurtadillas, si de verdad queremos encontrar el origen del fenómeno y solucionar esto cuanto antes.- Fue lo que dijo el de cabellos blancos una vez estuvieron afuera. La sugerencia de Allen era tan obvia, que Alice apenas si le escucho.
- No puedo creer lo de ese capitán.- exclamo mirando hacia atrás.- Nos trato como si fueramos unos niños inventando una absurda fantasia.- se cruzo de brazos con el ceño funrcido y varias venitas resaltando sobre su cabeza. Luego observo a su compañero quien ahora tenía a Timcanpy con el, la bola amarilla había salido de su traje.- Además Allen fuiste muy pasivo.- le apunto ella acusadoramente.- Tu amigo fue el único que hablo.- se refería a Kanda, con un movimiento de su mano también le apunto.
- Bueno... creo que es mejor ir investigando como has dicho Allen. Kanda tu no opinarás nada.- le pregunto ella al samurai.
Mientras el capitán daba ciertas orden a su subordinado cuando los esos tres chicos se había ido.
- No me dan mucha confianza, sobre todo ese chico con la espada. - se refería a Kanda.- Decidles ha algunos marineros que los vigilen de cerca pero que no se dejen descubrir .- El otro marinero escucho todo lo dicho por su capitán.- Cualquier movimiento extraño por parte de ellos se me debe ser avisado inmediaamente. Si llegan alarmar a los pasajeros con aquella historia traedlos aquí, quieran o no .- Con un "si, mi capitán", el marinero estaba listo para dar aquellas labores a los demás.
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Alice Blenhein - Fou - Lulubell

Lilium- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Luego de que Kanda hablara, nuevamente se apoyó en la pared, para luego de que el capitán se quedara pensante, se marcharan de donde estaban. Realmente no avanzaría si aquel regordete no los dejaba moverse. Ojalá existiera una manera de mostrarles a aquellas personas que dudaban, una muestra de lo que decían, pero no había manera, la otra forma era que salieran en un bote del barco, y salieran a alta mar, pero arriesgándose a salir de aquel campo de fuerza, y no regresar.
Todo estaba en su contra, y por supuesto, se movería sin permiso del jefe del barco, haciendo lo que le diera la gana, y poder desvelar todo el misterio.
Una vez que salió detrás de los otros 2 exorcistas, dio un último vistazo hacia el capitán, mostrando su seriedad, para luego cerrar la puerta a su espalda.
El sol los recibió con uan gran iluminación, el sol parecía contento, ante no presentarse nubes a su alrededor, y como era obvio, todo parecía ser real, más no lo era.
Allen dijo algo tan obvio, que Kanda simplemente cerró los ojos y miró a otro lado, sin prestarle atención, lo que le llamó la atención fue lo que dijo la chica, sobre que era amigo de Allen, fue allí donde volteo hacia la chica, molesto.
-¿Amigo de ese patético...?
No quiso terminar, ya que era tan obvio lo que diría que sobraban las palabras. Cuando la chica resaltó, "Kanda, tu no opinarás nada" este simplemente caminó hacia el frente.
-Cállate
Siguió por su lado, para ir por el barco, y revisar cada lado, intentando pasar desapercibido y no ser descubierto, por si tal inocencia se encontraba dentro del barco, o caso contrario, estaría en el mar, muy cerca de ellos.
Todo estaba en su contra, y por supuesto, se movería sin permiso del jefe del barco, haciendo lo que le diera la gana, y poder desvelar todo el misterio.
Una vez que salió detrás de los otros 2 exorcistas, dio un último vistazo hacia el capitán, mostrando su seriedad, para luego cerrar la puerta a su espalda.
El sol los recibió con uan gran iluminación, el sol parecía contento, ante no presentarse nubes a su alrededor, y como era obvio, todo parecía ser real, más no lo era.
Allen dijo algo tan obvio, que Kanda simplemente cerró los ojos y miró a otro lado, sin prestarle atención, lo que le llamó la atención fue lo que dijo la chica, sobre que era amigo de Allen, fue allí donde volteo hacia la chica, molesto.
-¿Amigo de ese patético...?
No quiso terminar, ya que era tan obvio lo que diría que sobraban las palabras. Cuando la chica resaltó, "Kanda, tu no opinarás nada" este simplemente caminó hacia el frente.
-Cállate
Siguió por su lado, para ir por el barco, y revisar cada lado, intentando pasar desapercibido y no ser descubierto, por si tal inocencia se encontraba dentro del barco, o caso contrario, estaría en el mar, muy cerca de ellos.
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Inmediatamente después de que Allen se voltease para mirar nada en especial, Alice empezó a quejarse abiertamente. El tono de voz de ella, y su modo de expresarse, le pareció similar al de cualquier chica común y corriente, armando un pequeño berrinche.
-No puedo creer lo de ese capitán. Nos trató como si fuéramos unos niños inventando una absurda fantasía.- de Alice emanaba cierta aura de furia contenida, que hizo retroceder un poco al peliblanco, mientras sudaba una gota. Le miró entonces directamente y él dio un pequeño respingo- Además Allen, fuiste muy pasivo.- le recriminó, señalándolo- Tu amigo fue el único que hablo.- y apuntó a Kanda. Él estuvo a punto de aclarar la clase de “relación” que llevaba con el nipón –si es que se le podía llamar así al trato que se daban- cuando éste se tomó la molestia de hacerlo a su manera, y con más anticipación.
-¿Amigo de ese patético...?
Allen le fulminó con la mirada mientras fruncía el seño, como solo él sabía hacerlo cuando se trataba del irritable de Kanda, pero no dijo nada, o se abstuvo de hacerlo para así no terminar de coronar la situación, estando todos enojados por una razón u otra. Luego volteó el rostro, con la expresión todavía impregnada de la amargura, para mirar a su otra amiga exorcista.
-De todas formas el capitán no parecía muy dispuesto a creernos, Alice –replicó, para luego resoplar levemente y exhalar el aire caliente retenido en los pulmones por el repentino y corto acceso de rabia. Para disimular aquella actitud ácida de la cual no se sentía orgulloso, se alcanzó la capucha del abrigo y la colocó sobre su cabeza para cubrirse- No es la primera vez que pasa algo como eso. Las personas sólo tienden a creernos cuando comprueban lo que les decimos con sus propios ojos –esta vez sonó más tranquilo, e incluso, resignado. El largo suspiro que soltó fue lo que confirmó eso. Timcanpy avanzó unos cortos pasitos por la cabeza del albino, para asomarse entre los pliegues de la capucha, y bajó su redonda cabecita para así mirar a Allen, quién le devolvió la mirada y luego le sonrió- Estoy bien, Tim.
Entonces sus ojos se fijaron en Kanda, que como de costumbre, tomaba acciones de forma individualista. Llevaba un buen tiempo caminando, alejándose de ellos e inspeccionando la nave en busca del objetivo en común para ellos tres: la Inocencia. La mirada de Allen hacia el japonés era si bien, no enojada, seria.
-Ahora que lo pienso, la Inocencia puede encontrarse no sólo en el barco, sino también en el fondo del mar –mencionó mirando con un gesto impasible a su compañera, con el brillo de su propia deducción asomada en sus plateados ojos- Si se encuentra aquí dentro, probablemente en el momento en el que el fenómeno comenzó, reaccionó ante algo o alguien y así acabó provocando esto –Allen miró el mar que pasaba a su alrededor, y el avance del barco que no iba a ningún lado en realidad para recalcar el significado de sus palabras- Lo mismo pasaría si se encuentra en realidad en el mar. Probablemente se habría visto perturbada por el repentino encuentro con el barco e hizo suceder esto.
El viento se agitó un poco, y avanzó de lleno contra el rostro de Allen, que cerró los ojos y bajó un poco la cabeza para así resguardarse del repentino ataque. Los mechones que no se habían quedado cubiertos por la capucha, se mecían al son de la melodía invisible.
-Si lo prefieres, podemos ir los dos juntos a inspeccionar por otra dirección –volvió a hablar de nuevo mirándole a los ojos y sonriendo un poco, más animado- Kanda nunca gusta de trabajar en equipo, así que seguramente se sentirá mejor si busca por ese lado él solo –agregó mientras volvía la vista hacia el lugar por donde se había perdido el japonés. Luego regresó a mirar a Alice- ¿Vamos?
Cerca de donde estaban ellos, varias siluetas les espiaban con curiosidad contenida. Una de ellas llevaba binoculares parecidos a los usados para los teatros y enfocaba en aquellos precisos instantes, a Allen. Luego viró la vista hasta el camino ya vacío por donde se había marchado Kanda y bufó infantilmente.
-Aw, ese chico de cabello largo y profunda mirada se ha ido –informó con desconsuelo en su voz. Seguido de eso, un coro de pequeños “lloriqueos” se escuchó entre el grupo. Cuatro jóvenes de apariencia acaudalada y vestidos ostentosos eran las que conformaban aquel extraño movimiento de espionaje.
-¡No puede ser! –rezongó una voz más chillona- Pero no habrá ido muy lejos, ¿verdad? Todavía podemos darle alcance. Era tan guapo~ -canturreó ilusionada-.
-Seguro –respondió otra nueva voz, y luego soltó una risita- ese muchacho, el de cabellos blancos tampoco está mal, ¿no es así Eugeen?
La interpelada, que era la que sostenía los binoculares y además, parecía la líder del grupo, dejó a un lado sus visores, con los cuales estaba enfocando el rostro de Allen y luego del Alice, seguidamente, y se giró hasta sus otras amigas inseparables con una expresión decidida.
-Exactamente, Juliette –respondió, mientras se situaba en el centro del grupo solemnemente- Señoritas, queridas mías, una fuerza poderosa ha escuchado nuestras súplicas, y parece habernos enviado algo interesante en este viaje tan tedioso al cual nos han sometido nuestros rigurosos padres. Que unos chicos tan guapos como esos hayan aparecido de la nada, como supuestos náufragos no puede ser coincidencia.
-¡Tiene razón!
-Es por eso que no vamos a desaprovechar esta oportunidad, claro que no. Arianne y Claudia le seguirán el rastro a ese joven apuesto de cabello largo, y que llevaba consigo una espada –las interpeladas sonrieron abiertamente y se miraron emocionadas. Eugeen miró a la que restaba: Juliette, que ya sabía qué era lo que seguía- tú me acompañarás. Vamos a por el chico de piel y cabellos blancos como la nieve.
Juliette asintió sonriendo. A pesar de ser la más cuerda del grupo de amigas, también estaba dispuesta a participar en aquel disparate.
-¡Adelante, chicas! Buena suerte –así las despidió Eugeen, con una mueca sonriente y triunfal, mientras giraba la vista hacia donde estaban Allen y Alice. De repente frunció el ceño, al accidentar la vista hasta el rostro de la exorcista fémina. ¿Qué tan enlazada estaba con su nueva presa? Se mordió los labios, esperando lo peor, pero también decidida a quitar de su camino a cualquiera que se le atravesara. Los de su clase, no tendían a dejar su brazo torcer ante el primer impedimento en un objetivo. Y eso era lo que significaba aquel galante chico de cabellos blancos y rostro perfecto.
-No puedo creer lo de ese capitán. Nos trató como si fuéramos unos niños inventando una absurda fantasía.- de Alice emanaba cierta aura de furia contenida, que hizo retroceder un poco al peliblanco, mientras sudaba una gota. Le miró entonces directamente y él dio un pequeño respingo- Además Allen, fuiste muy pasivo.- le recriminó, señalándolo- Tu amigo fue el único que hablo.- y apuntó a Kanda. Él estuvo a punto de aclarar la clase de “relación” que llevaba con el nipón –si es que se le podía llamar así al trato que se daban- cuando éste se tomó la molestia de hacerlo a su manera, y con más anticipación.
-¿Amigo de ese patético...?
Allen le fulminó con la mirada mientras fruncía el seño, como solo él sabía hacerlo cuando se trataba del irritable de Kanda, pero no dijo nada, o se abstuvo de hacerlo para así no terminar de coronar la situación, estando todos enojados por una razón u otra. Luego volteó el rostro, con la expresión todavía impregnada de la amargura, para mirar a su otra amiga exorcista.
-De todas formas el capitán no parecía muy dispuesto a creernos, Alice –replicó, para luego resoplar levemente y exhalar el aire caliente retenido en los pulmones por el repentino y corto acceso de rabia. Para disimular aquella actitud ácida de la cual no se sentía orgulloso, se alcanzó la capucha del abrigo y la colocó sobre su cabeza para cubrirse- No es la primera vez que pasa algo como eso. Las personas sólo tienden a creernos cuando comprueban lo que les decimos con sus propios ojos –esta vez sonó más tranquilo, e incluso, resignado. El largo suspiro que soltó fue lo que confirmó eso. Timcanpy avanzó unos cortos pasitos por la cabeza del albino, para asomarse entre los pliegues de la capucha, y bajó su redonda cabecita para así mirar a Allen, quién le devolvió la mirada y luego le sonrió- Estoy bien, Tim.
Entonces sus ojos se fijaron en Kanda, que como de costumbre, tomaba acciones de forma individualista. Llevaba un buen tiempo caminando, alejándose de ellos e inspeccionando la nave en busca del objetivo en común para ellos tres: la Inocencia. La mirada de Allen hacia el japonés era si bien, no enojada, seria.
-Ahora que lo pienso, la Inocencia puede encontrarse no sólo en el barco, sino también en el fondo del mar –mencionó mirando con un gesto impasible a su compañera, con el brillo de su propia deducción asomada en sus plateados ojos- Si se encuentra aquí dentro, probablemente en el momento en el que el fenómeno comenzó, reaccionó ante algo o alguien y así acabó provocando esto –Allen miró el mar que pasaba a su alrededor, y el avance del barco que no iba a ningún lado en realidad para recalcar el significado de sus palabras- Lo mismo pasaría si se encuentra en realidad en el mar. Probablemente se habría visto perturbada por el repentino encuentro con el barco e hizo suceder esto.
El viento se agitó un poco, y avanzó de lleno contra el rostro de Allen, que cerró los ojos y bajó un poco la cabeza para así resguardarse del repentino ataque. Los mechones que no se habían quedado cubiertos por la capucha, se mecían al son de la melodía invisible.
-Si lo prefieres, podemos ir los dos juntos a inspeccionar por otra dirección –volvió a hablar de nuevo mirándole a los ojos y sonriendo un poco, más animado- Kanda nunca gusta de trabajar en equipo, así que seguramente se sentirá mejor si busca por ese lado él solo –agregó mientras volvía la vista hacia el lugar por donde se había perdido el japonés. Luego regresó a mirar a Alice- ¿Vamos?
Cerca de donde estaban ellos, varias siluetas les espiaban con curiosidad contenida. Una de ellas llevaba binoculares parecidos a los usados para los teatros y enfocaba en aquellos precisos instantes, a Allen. Luego viró la vista hasta el camino ya vacío por donde se había marchado Kanda y bufó infantilmente.
-Aw, ese chico de cabello largo y profunda mirada se ha ido –informó con desconsuelo en su voz. Seguido de eso, un coro de pequeños “lloriqueos” se escuchó entre el grupo. Cuatro jóvenes de apariencia acaudalada y vestidos ostentosos eran las que conformaban aquel extraño movimiento de espionaje.
-¡No puede ser! –rezongó una voz más chillona- Pero no habrá ido muy lejos, ¿verdad? Todavía podemos darle alcance. Era tan guapo~ -canturreó ilusionada-.
-Seguro –respondió otra nueva voz, y luego soltó una risita- ese muchacho, el de cabellos blancos tampoco está mal, ¿no es así Eugeen?
La interpelada, que era la que sostenía los binoculares y además, parecía la líder del grupo, dejó a un lado sus visores, con los cuales estaba enfocando el rostro de Allen y luego del Alice, seguidamente, y se giró hasta sus otras amigas inseparables con una expresión decidida.
-Exactamente, Juliette –respondió, mientras se situaba en el centro del grupo solemnemente- Señoritas, queridas mías, una fuerza poderosa ha escuchado nuestras súplicas, y parece habernos enviado algo interesante en este viaje tan tedioso al cual nos han sometido nuestros rigurosos padres. Que unos chicos tan guapos como esos hayan aparecido de la nada, como supuestos náufragos no puede ser coincidencia.
-¡Tiene razón!
-Es por eso que no vamos a desaprovechar esta oportunidad, claro que no. Arianne y Claudia le seguirán el rastro a ese joven apuesto de cabello largo, y que llevaba consigo una espada –las interpeladas sonrieron abiertamente y se miraron emocionadas. Eugeen miró a la que restaba: Juliette, que ya sabía qué era lo que seguía- tú me acompañarás. Vamos a por el chico de piel y cabellos blancos como la nieve.
Juliette asintió sonriendo. A pesar de ser la más cuerda del grupo de amigas, también estaba dispuesta a participar en aquel disparate.
-¡Adelante, chicas! Buena suerte –así las despidió Eugeen, con una mueca sonriente y triunfal, mientras giraba la vista hacia donde estaban Allen y Alice. De repente frunció el ceño, al accidentar la vista hasta el rostro de la exorcista fémina. ¿Qué tan enlazada estaba con su nueva presa? Se mordió los labios, esperando lo peor, pero también decidida a quitar de su camino a cualquiera que se le atravesara. Los de su clase, no tendían a dejar su brazo torcer ante el primer impedimento en un objetivo. Y eso era lo que significaba aquel galante chico de cabellos blancos y rostro perfecto.
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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Allen tenía razón en lo que decía acerca de lo que había pasado, después de todo, el capitán se notaba que era un total escéptico. Por lo menos les había dejado quedarse en barco como meros pasajeros más de este.
-Cállate
- ¡Óyeme tu no me haces callar!- le grito Alice haciendo una mueca en su rostro, pero dudaba que le hubiera hecho caso. El espadachín ya había tomado su propio rumbo hacia algún lugar indeterminado. Eso no importaba mientras hiciera su trabajo, cosa que Alice creía que eso debía hacer. Se notaba, en la actitud borde de Kanda, que quería terminar la misión para alejarse de ellos. Es que el chico no se parecía para nada social y eso lo pudo confirmar apenas noto su presencia, además no por nada llamo patético a Allen hace minutos.
- Ahora que lo pienso, la Inocencia puede encontrarse no sólo en el barco, sino también en el fondo del mar - El peliblanco comenzaba a contarle las su opinión al respecto de la misión. Alice escucho atentamente las palabras de Allen, asintiendo a ellas.
Al terminar de hablar solo pudo rogar por que lo que sea que estuviera haciendo esto no estuviera en el mar. Aunque eso último podía ser lo mas posible, en verdad sumergirse en el agua en busca de aquello, no era uno de sus planes para ese día.
El viento hizo mover sus largos cabellos negros y hizo que un escalofrío corriera por su cuerpo, provocando que se abrazara automáticamente. En verdad parecía que estuvieran navegando aunque en realidad no fuera así.
- Si lo prefieres, podemos ir los dos juntos a inspeccionar por otra dirección.- Estaba claro que se refería a ir al camino contrario que había tomado su otro compañero.- Kanda nunca gusta de trabajar en equipo, así que seguramente se sentirá mejor si busca por ese lado él solo... ¿Vamos?
- ¡Claro!- exclamo Alice alegremente ante la proposición de su compañero, en verdad que andar con aquel japonés no era algo divertido. Por otro lado a veces se perdía cuando iba por ahí pensando en otras cosas, la misión por ejemplo, y era mejor perderse acompañada que sola, así podía echarle la culpa al otro.- Andando…- le dijo mas animada.
- ...Sabes siento que alguien nos esta observando.- comento Alice inocentemente, mirando hacia varios lados pero sin encontrar a nadie remotamente sospechoso. Había tenido la extraña sensación de ser una amenaza para alguien o algo.
Las chicas que tenían por objetivo a Allen se habían ocultado, al menos la que tenía los binoculares- ¿Paso Algo? -pregunto Juliette al ver a su amiga tan asustada.
- Nada... Hay que apresurarnos....- dijo luego, en ese instante unos marineros pasaban al lado de ellas. Quienes le saludaron amablemente y de manera formal, al ser ellas de tan alta clase. Las chicas también hicieron un saludo simple ante ellos, manteniendo las apariencias, no querían que supieran lo que estaban haciendo o lo que planeaban hacer. Una vez los marineros lejos, ambas buscaron con la mirada a su objetivo, pero ambos ya se movían hacia algún lugar así que optaron por seguirlos.
En otro lugar lejos de donde estaba la pareja de exorcista, dos chicas con unas sonrisas en sus rostros buscaban al chico japonés que estaba por allí.- ¿Dónde esta?- se pregunto Arianne mordiendo su pañuelo de seda blanco, de la agonía por no poder divisar al chico de largos cabellos oscuros.
- No debe andar muy lejos.- le dijo Claudia, tan apesadumbrada como ella, el barco era grande, pero es que ¿Caminaba tan rápido? A pocos metros tuvieron que doblar, pero volvieron rápidamente sobre sus pasos, como si hubieran visto un fantasma o algo mucho, mucho mejor que eso.
- ¡Allí esta!- gritaron al unísono tomándose las manos y con ojitos brillantes, dando un leve grito de alegría. Las chicas estaban emocionadas y deseosas de estar al lado de aquel chico. Que en comparación con los otros hombres que venían en el barco, este no se comparaba, al menos para ellas así era.
-Cállate
- ¡Óyeme tu no me haces callar!- le grito Alice haciendo una mueca en su rostro, pero dudaba que le hubiera hecho caso. El espadachín ya había tomado su propio rumbo hacia algún lugar indeterminado. Eso no importaba mientras hiciera su trabajo, cosa que Alice creía que eso debía hacer. Se notaba, en la actitud borde de Kanda, que quería terminar la misión para alejarse de ellos. Es que el chico no se parecía para nada social y eso lo pudo confirmar apenas noto su presencia, además no por nada llamo patético a Allen hace minutos.
- Ahora que lo pienso, la Inocencia puede encontrarse no sólo en el barco, sino también en el fondo del mar - El peliblanco comenzaba a contarle las su opinión al respecto de la misión. Alice escucho atentamente las palabras de Allen, asintiendo a ellas.
Al terminar de hablar solo pudo rogar por que lo que sea que estuviera haciendo esto no estuviera en el mar. Aunque eso último podía ser lo mas posible, en verdad sumergirse en el agua en busca de aquello, no era uno de sus planes para ese día.
El viento hizo mover sus largos cabellos negros y hizo que un escalofrío corriera por su cuerpo, provocando que se abrazara automáticamente. En verdad parecía que estuvieran navegando aunque en realidad no fuera así.
- Si lo prefieres, podemos ir los dos juntos a inspeccionar por otra dirección.- Estaba claro que se refería a ir al camino contrario que había tomado su otro compañero.- Kanda nunca gusta de trabajar en equipo, así que seguramente se sentirá mejor si busca por ese lado él solo... ¿Vamos?
- ¡Claro!- exclamo Alice alegremente ante la proposición de su compañero, en verdad que andar con aquel japonés no era algo divertido. Por otro lado a veces se perdía cuando iba por ahí pensando en otras cosas, la misión por ejemplo, y era mejor perderse acompañada que sola, así podía echarle la culpa al otro.- Andando…- le dijo mas animada.
- ...Sabes siento que alguien nos esta observando.- comento Alice inocentemente, mirando hacia varios lados pero sin encontrar a nadie remotamente sospechoso. Había tenido la extraña sensación de ser una amenaza para alguien o algo.
Las chicas que tenían por objetivo a Allen se habían ocultado, al menos la que tenía los binoculares- ¿Paso Algo? -pregunto Juliette al ver a su amiga tan asustada.
- Nada... Hay que apresurarnos....- dijo luego, en ese instante unos marineros pasaban al lado de ellas. Quienes le saludaron amablemente y de manera formal, al ser ellas de tan alta clase. Las chicas también hicieron un saludo simple ante ellos, manteniendo las apariencias, no querían que supieran lo que estaban haciendo o lo que planeaban hacer. Una vez los marineros lejos, ambas buscaron con la mirada a su objetivo, pero ambos ya se movían hacia algún lugar así que optaron por seguirlos.
En otro lugar lejos de donde estaba la pareja de exorcista, dos chicas con unas sonrisas en sus rostros buscaban al chico japonés que estaba por allí.- ¿Dónde esta?- se pregunto Arianne mordiendo su pañuelo de seda blanco, de la agonía por no poder divisar al chico de largos cabellos oscuros.
- No debe andar muy lejos.- le dijo Claudia, tan apesadumbrada como ella, el barco era grande, pero es que ¿Caminaba tan rápido? A pocos metros tuvieron que doblar, pero volvieron rápidamente sobre sus pasos, como si hubieran visto un fantasma o algo mucho, mucho mejor que eso.
- ¡Allí esta!- gritaron al unísono tomándose las manos y con ojitos brillantes, dando un leve grito de alegría. Las chicas estaban emocionadas y deseosas de estar al lado de aquel chico. Que en comparación con los otros hombres que venían en el barco, este no se comparaba, al menos para ellas así era.
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Alice Blenhein - Fou - Lulubell

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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Mientras caminaba, su vista solo se fijaba en el frente, mientras varias personas le pasaban al lado, este no le tomaba importancia. Tenía que saber si alguien conocía la ubicación de la Inocencia, pero nadie parecía preocupado, o algo por el estilo.
-(Si alguien supiera lo que pasara en el barco, alguien debería actuar raro, pero nadie parece preocupado... o se comporta de una manera extraña... si nadie sabe, ¿dónde se encontraría la Inocencia...? en alguna habitación, en las reservas del barco, debajo de este pedazo de madera... donde sea, la ubicaré)
A su izquierda se podía ver el movimiento del mar, sabiendo de por sí que no iban a ninguna parte. Era tan real que todos los del barco podrían caer en ello, pero ninguno sabía la verdad. No se veían aves, como gaviotas o palomas, solo estaban ellos.
Detrás de él se escuchaban pasos rápidos, y una pequeña sonrisa. Su reflejo actuo, y aunque no volteo, estaba a punto de agarrar su espada y voltear a golpear con el mango de su arma a quien se le acercaba con rapidez, pero "eso" fue más rápido, y le agarró de la pierna. Su mirada se diriguió hacia su pierna, para ver una chica pequeña; Arianne.
-¡Uu-uu~! Chico guapo~
La chica de cabello oscuro y de un tamaño de una niña, con una cara adorable, y un traje de una dama, perteneciente a aquellos años. El traje parecía ser de alta calidad, podría ser de la alta sociedad, de acuerdo a la calidad de la tela. El color del mismo era de un color azul claro.
-¿Quien eres tú?
Preguntó muy serio, mirando con sus fijos ojos oscuros, pero brillantes. Era al cara perteneciente a un asiático, de eso no se dudaba.
-Arianne... la chica de tus sueños
-Suelta... no tengo tiempo que perder contigo...
La chica apretó más, y no se quito apartar. Kanda no le dio importancia, y se volteo para intentar arrastrar el pie con la chica ahí, y ante solo dar un paso, la pierna que estaba libre, en la parte de atrás, fue sujeta por alguien, de un tamaño un poco más pesada. Y cuando vio hacia al derecha por detrás, otra chica, un poco más grande.
-No te vas a ir sin mi...
Ya esto era el colmo. No era una, sino ya dos chicas agarradas a sus piernas. Si no fuera por que eran tan chicas, y por que tenía una misión, las lanzaría por la borda, pero ahora tenía algo más importante que eso, y era encontrar la Inocencia que estaba en los alrededores.
-¡Chich!
Este siguió arrastrando los pies con las chicas abajo, esforzándose por ignorarlas y seguir buscando.
Lo que ninguno sabía era que más lejos, a unos cuantos kilómetros, una manada de Akumas de nivel 1 y 2 se acercaban volando. Acercádose a donde sintieron la inocencia, muy pronto a ocasionarles problemas a los exorcistas, y tener que defender el barco.
-(Si alguien supiera lo que pasara en el barco, alguien debería actuar raro, pero nadie parece preocupado... o se comporta de una manera extraña... si nadie sabe, ¿dónde se encontraría la Inocencia...? en alguna habitación, en las reservas del barco, debajo de este pedazo de madera... donde sea, la ubicaré)
A su izquierda se podía ver el movimiento del mar, sabiendo de por sí que no iban a ninguna parte. Era tan real que todos los del barco podrían caer en ello, pero ninguno sabía la verdad. No se veían aves, como gaviotas o palomas, solo estaban ellos.
Detrás de él se escuchaban pasos rápidos, y una pequeña sonrisa. Su reflejo actuo, y aunque no volteo, estaba a punto de agarrar su espada y voltear a golpear con el mango de su arma a quien se le acercaba con rapidez, pero "eso" fue más rápido, y le agarró de la pierna. Su mirada se diriguió hacia su pierna, para ver una chica pequeña; Arianne.
-¡Uu-uu~! Chico guapo~
La chica de cabello oscuro y de un tamaño de una niña, con una cara adorable, y un traje de una dama, perteneciente a aquellos años. El traje parecía ser de alta calidad, podría ser de la alta sociedad, de acuerdo a la calidad de la tela. El color del mismo era de un color azul claro.
-¿Quien eres tú?
Preguntó muy serio, mirando con sus fijos ojos oscuros, pero brillantes. Era al cara perteneciente a un asiático, de eso no se dudaba.
-Arianne... la chica de tus sueños
-Suelta... no tengo tiempo que perder contigo...
La chica apretó más, y no se quito apartar. Kanda no le dio importancia, y se volteo para intentar arrastrar el pie con la chica ahí, y ante solo dar un paso, la pierna que estaba libre, en la parte de atrás, fue sujeta por alguien, de un tamaño un poco más pesada. Y cuando vio hacia al derecha por detrás, otra chica, un poco más grande.
-No te vas a ir sin mi...
Ya esto era el colmo. No era una, sino ya dos chicas agarradas a sus piernas. Si no fuera por que eran tan chicas, y por que tenía una misión, las lanzaría por la borda, pero ahora tenía algo más importante que eso, y era encontrar la Inocencia que estaba en los alrededores.
-¡Chich!
Este siguió arrastrando los pies con las chicas abajo, esforzándose por ignorarlas y seguir buscando.
Lo que ninguno sabía era que más lejos, a unos cuantos kilómetros, una manada de Akumas de nivel 1 y 2 se acercaban volando. Acercádose a donde sintieron la inocencia, muy pronto a ocasionarles problemas a los exorcistas, y tener que defender el barco.
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master_ichigo- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
-... ¿Sabes? siento que alguien nos está observando. –comentó Alice en cuanto ambos jóvenes comenzaron a caminar por el barco, en su disimulada búsqueda por el trozo de Inocencia.
El girar el rostro hacia sus costados en busca de algo fue un gesto que contagió al albino ante la sola mención de unos posibles perseguidores.
-Ahora que lo dices, yo también sentí algo parecido a estar siendo vigilado por alguien –convino. Su ojo maldito no parecía activarse ante las siluetas que pasaban delante de él, por lo que no podía ser una verdadera amenaza como los Akuma. Se encogió de hombros, sin darle mucha importancia- ¿Qué te parece si primero buscamos en la cubierta? –sugirió, cambiando el tema.
Pero como antes, Eugeen y Juliette les seguían los pasos con cautela, buscando el mejor momento para irrumpir en la vida de Allen, de la forma demoledora que ellas pensaban hacer. Cuando ambos exorcistas empezaron a alejarse más de la cuenta, Juliette le jaló del vestido a su compañera para así llamar su atención. En cuanto Eugeen bajó los binoculares y le dedicó una mirada interrogante, habló:
-Creo que ya es hora de actuar, ¿no te parece? Si seguimos dándole vueltas a la situación, nunca podremos estar cerca de él y conocerlo.
Eugeen pareció meditarlo unos breves segundos.
-Tienes razón. Iré yo primero –declaró y luego le dio la espalda al rostro de una Juliette perpleja ante aquella iniciativa arrebatadora.
En la cubierta había varias personas, ora apoyadas de los barandales para observar el mar, ora de pie en el centro o en los alrededores tomando el sol y hablando en numerosos grupos. Todos iban trajeados y sostenían copas de champán, entre otras bebidas en sus manos, galardonados como la clase social más alta que podía existir en Europa.
Allen suspiró.
-Pensé que aquí iba a haber muy pocas personas, pero creo que me equivoqué –rezongó. Había elegido comenzar por aquel sitio especialmente por lo que le inspiraba: un lugar poco concurrido y apropiado para búsquedas furtivas y disimuladas- de todas formas veamos si por aquí logramos encontrar alguna pista del paradero del fenómeno.
De repente, entre las personas se elevó un murmullo de duda y curiosidad. Frases como “¿Qué es eso?” o “Allá en el cielo hay algo” comenzaron a repetirse varias veces, mientras más adelante del barco, en todo lo alto, se empezaban a vislumbrar puntitos negros que con cada segundo empezaban a acercarse y definirse más.
Justo en ese momento, Eugeen chocó “accidentalmente” contra la espalda de Allen, distrayendo al peliblanco que apenas había empezado a seguir las otras miradas curiosas hasta el cielo. La fingida cara de sorpresa de ella, no era capaz de tapar la involuntaria sonrisa que le jalaba con insistencia las comisuras de sus labios, al ver que por primera vez, el exorcista posaba aquellos relucientes y plateados ojos sobre ella.
-¡Oh! Lo lamento muchísimo, joven. Yo sólo estaba caminando y creo que no le estaba poniendo verdadera atención a lo que había a mi alrededor…
Allen no le hizo caso, porque en ese mismo instante, su ojo izquierdo reaccionó ante la presencia de Akumas cerca. Curiosamente, apuntaba hacia la parte donde todas las personas observaban.
-Hay Akumas aquí, Alice –exclamó el muchacho a su compañera- ¡Todos salgan de aquí, es peligroso! –vociferó, mientras su mano diestra aferraba la izquierda y deslizaba el guante que cubría su arma anti-akuma.
Lamentablemente, los muchos globos metálicos ya habían fijado su mira en el barco, y comenzaron a disparar a diestra y siniestra, desatando una lluvia de balas de sangre por todos los lados.
Allen activó su Inocencia, y con la enorme garra en la que ahora se había convertido su brazo izquierdo formó un escudo entre los disparos y Eugeen, quién gritaba asustada. En un ademán protector, el peliblanco la abrazó contra su cuerpo para así cubrirla completamente, mientras pasaba a la ofensiva y transmutaba su arma en un cañón de largo alcance, con el cual pasó a liberar una descarga de perdigones que se precipitaron contra los Akumas que había apuntado.
-¿Se encuentra bien, señorita? -le preguntó preocupado, en cuanto tuvo el tiempo de hacerlo.
Eugeen, que debatida entre el horror y la alegría, por llegar a estar tan cerca de Allen y con tanta prontitud, sólo que en medio del ataque de terribles monstruos, no pudo responderle, y cuando intentó hacerlo, Allen ya había vuelto la atención a otros Akumas que se les acercaban.
La gente no tardó ni un minuto en correr a resguardarse dentro del barco, dejando la cubierta libre y como un campo de batalla espacioso donde los exorcistas podrían maniobrar fácilmente.
El girar el rostro hacia sus costados en busca de algo fue un gesto que contagió al albino ante la sola mención de unos posibles perseguidores.
-Ahora que lo dices, yo también sentí algo parecido a estar siendo vigilado por alguien –convino. Su ojo maldito no parecía activarse ante las siluetas que pasaban delante de él, por lo que no podía ser una verdadera amenaza como los Akuma. Se encogió de hombros, sin darle mucha importancia- ¿Qué te parece si primero buscamos en la cubierta? –sugirió, cambiando el tema.
Pero como antes, Eugeen y Juliette les seguían los pasos con cautela, buscando el mejor momento para irrumpir en la vida de Allen, de la forma demoledora que ellas pensaban hacer. Cuando ambos exorcistas empezaron a alejarse más de la cuenta, Juliette le jaló del vestido a su compañera para así llamar su atención. En cuanto Eugeen bajó los binoculares y le dedicó una mirada interrogante, habló:
-Creo que ya es hora de actuar, ¿no te parece? Si seguimos dándole vueltas a la situación, nunca podremos estar cerca de él y conocerlo.
Eugeen pareció meditarlo unos breves segundos.
-Tienes razón. Iré yo primero –declaró y luego le dio la espalda al rostro de una Juliette perpleja ante aquella iniciativa arrebatadora.
En la cubierta había varias personas, ora apoyadas de los barandales para observar el mar, ora de pie en el centro o en los alrededores tomando el sol y hablando en numerosos grupos. Todos iban trajeados y sostenían copas de champán, entre otras bebidas en sus manos, galardonados como la clase social más alta que podía existir en Europa.
Allen suspiró.
-Pensé que aquí iba a haber muy pocas personas, pero creo que me equivoqué –rezongó. Había elegido comenzar por aquel sitio especialmente por lo que le inspiraba: un lugar poco concurrido y apropiado para búsquedas furtivas y disimuladas- de todas formas veamos si por aquí logramos encontrar alguna pista del paradero del fenómeno.
De repente, entre las personas se elevó un murmullo de duda y curiosidad. Frases como “¿Qué es eso?” o “Allá en el cielo hay algo” comenzaron a repetirse varias veces, mientras más adelante del barco, en todo lo alto, se empezaban a vislumbrar puntitos negros que con cada segundo empezaban a acercarse y definirse más.
Justo en ese momento, Eugeen chocó “accidentalmente” contra la espalda de Allen, distrayendo al peliblanco que apenas había empezado a seguir las otras miradas curiosas hasta el cielo. La fingida cara de sorpresa de ella, no era capaz de tapar la involuntaria sonrisa que le jalaba con insistencia las comisuras de sus labios, al ver que por primera vez, el exorcista posaba aquellos relucientes y plateados ojos sobre ella.
-¡Oh! Lo lamento muchísimo, joven. Yo sólo estaba caminando y creo que no le estaba poniendo verdadera atención a lo que había a mi alrededor…
Allen no le hizo caso, porque en ese mismo instante, su ojo izquierdo reaccionó ante la presencia de Akumas cerca. Curiosamente, apuntaba hacia la parte donde todas las personas observaban.
-Hay Akumas aquí, Alice –exclamó el muchacho a su compañera- ¡Todos salgan de aquí, es peligroso! –vociferó, mientras su mano diestra aferraba la izquierda y deslizaba el guante que cubría su arma anti-akuma.
Lamentablemente, los muchos globos metálicos ya habían fijado su mira en el barco, y comenzaron a disparar a diestra y siniestra, desatando una lluvia de balas de sangre por todos los lados.
Allen activó su Inocencia, y con la enorme garra en la que ahora se había convertido su brazo izquierdo formó un escudo entre los disparos y Eugeen, quién gritaba asustada. En un ademán protector, el peliblanco la abrazó contra su cuerpo para así cubrirla completamente, mientras pasaba a la ofensiva y transmutaba su arma en un cañón de largo alcance, con el cual pasó a liberar una descarga de perdigones que se precipitaron contra los Akumas que había apuntado.
-¿Se encuentra bien, señorita? -le preguntó preocupado, en cuanto tuvo el tiempo de hacerlo.
Eugeen, que debatida entre el horror y la alegría, por llegar a estar tan cerca de Allen y con tanta prontitud, sólo que en medio del ataque de terribles monstruos, no pudo responderle, y cuando intentó hacerlo, Allen ya había vuelto la atención a otros Akumas que se les acercaban.
La gente no tardó ni un minuto en correr a resguardarse dentro del barco, dejando la cubierta libre y como un campo de batalla espacioso donde los exorcistas podrían maniobrar fácilmente.
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Elipthi Khanon- Admin
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Luego de la sugerencia de Allen, ambos comenzaron con la cubierta del barco, olvidando aquella extraña sensación de ser vigilados. No debía ser nada malo, al menos algo que ellos pudieran manejar con total normalidad, sin depender de sus poderes como exorcista.
La cubierta se veía llena, y una gran gota de sudor adornaba la cabeza de Alice al ver tanta elegancia y “dinero” juntos. La gente en verdad parecía perdida en sus propios problemas, conversando alegremente, paseando con una sonrisa, riendo y comiendo algún bocadillo, pero siempre manteniendo ese toque de elegancia que les caracterizaba de lo que eran.
Se sintió observaba nuevamente, de seguro era por el traje que llevaba puesto, estaba claro que no era el adecuado para una señorita. En pocas palabras desentonaban con los glamorosos trajes de los demás.- Pensé que aquí iba a haber muy pocas personas, pero creo que me equivoqué .- Eso estaba claro, no por nada era un barco inmenso, se notaba desde lejos que este era un viaje de placer.- de todas formas veamos si por aquí logramos encontrar alguna pista del paradero del fenómeno.- Alice asintió gustosa, ya estaban aquí y debían investigar. No perdían nada con intentarlo.
Sin embargo el plan de Allen quedo en eso, solo palabras. Apenas si pasaron segundos cuando la gente notaba algo en el cielo, Alice también lo notaba. Esta última volteo a ver a Allen, su ojo se había transformado indicando que estaban en peligro.- Hay Akumas aquí, Alice.
- Ya me di cuenta.- Comento Alice ante su aviso, no se había esperado aquello de ninguna forma, además estaban en medio del occeano. Su amigo gritaba a la gente que se refugiara, Alice le imito.- Todos dentro del barco ¡¡Ahora!!- ordeno ella rápidamente luego de que Allen gritará, en ese preciso instante los akumas lanzaban sus disparos sobre el barco y sobre la pobre gente que no estaba atenta a este. Un gran numero de personas corrieron rápidamente para resguardar sus vidas, todos asustados, ignorantes y temblando por lo que había pasado.
La chica exorcista rápidamente corrió para poder estar mas cerca de los akumas, que no se animaban a acercarse, ya que solo disparaban a distancia. Con toda la agilidad y gracia que pudo, esquivo los disparos de aquellas bolas metálicas. Se dio cuenta pronto que la cubierta estaba vacía.
- Inocencia…- murmuro ella con los ojos cerrados, poniendo su mano cerca de su cuello. Al sentir que ya estaba lista, abrió los ojos y observo a sus objetivos, dio un grito alto y fluido, comparado a cualquier soprano. Este solo grito hizo que los akumas comenzarán a destruirse uno por uno, como siguiendo una cadena imparable. Las ondas, que eran tan invisibles como la misma brisa, habían hecho trizas solo el cuerpo redondo de aquellas maquinas. Pero aún así todavía quedaban, el número de ellos era grande.
Por otro lado, el ataque de los akumas no había terminado allí, luego de que Alice dejara de gritar esplendorosamente, comenzaban a disparar nuevamente. Otra vez la lluvia de balas de sangre caía sobre la cubierta, haciendo trizas el plano piso de allí. Alice retrocedió hacia atrás en un salto rápidamente, al ver que el ataque se dirigía hacia donde estaba.
.- ¡¡Allen cuidado!! Empiezan atacar nuevamente.- le dijo a su compañero, quien seguía con aquella mujer, las balas de sangre iban rápidamente a su posición. Al principio solo venían de una dirección los disparos, cuando varios akumas mas aparecieron desde la parte de atrás del barco. Su objetivo era claro, ahora que habían visto el uniforme de la orden, sus balas irían directamente hacia ellos.
La cubierta se veía llena, y una gran gota de sudor adornaba la cabeza de Alice al ver tanta elegancia y “dinero” juntos. La gente en verdad parecía perdida en sus propios problemas, conversando alegremente, paseando con una sonrisa, riendo y comiendo algún bocadillo, pero siempre manteniendo ese toque de elegancia que les caracterizaba de lo que eran.
Se sintió observaba nuevamente, de seguro era por el traje que llevaba puesto, estaba claro que no era el adecuado para una señorita. En pocas palabras desentonaban con los glamorosos trajes de los demás.- Pensé que aquí iba a haber muy pocas personas, pero creo que me equivoqué .- Eso estaba claro, no por nada era un barco inmenso, se notaba desde lejos que este era un viaje de placer.- de todas formas veamos si por aquí logramos encontrar alguna pista del paradero del fenómeno.- Alice asintió gustosa, ya estaban aquí y debían investigar. No perdían nada con intentarlo.
Sin embargo el plan de Allen quedo en eso, solo palabras. Apenas si pasaron segundos cuando la gente notaba algo en el cielo, Alice también lo notaba. Esta última volteo a ver a Allen, su ojo se había transformado indicando que estaban en peligro.- Hay Akumas aquí, Alice.
- Ya me di cuenta.- Comento Alice ante su aviso, no se había esperado aquello de ninguna forma, además estaban en medio del occeano. Su amigo gritaba a la gente que se refugiara, Alice le imito.- Todos dentro del barco ¡¡Ahora!!- ordeno ella rápidamente luego de que Allen gritará, en ese preciso instante los akumas lanzaban sus disparos sobre el barco y sobre la pobre gente que no estaba atenta a este. Un gran numero de personas corrieron rápidamente para resguardar sus vidas, todos asustados, ignorantes y temblando por lo que había pasado.
La chica exorcista rápidamente corrió para poder estar mas cerca de los akumas, que no se animaban a acercarse, ya que solo disparaban a distancia. Con toda la agilidad y gracia que pudo, esquivo los disparos de aquellas bolas metálicas. Se dio cuenta pronto que la cubierta estaba vacía.
- Inocencia…- murmuro ella con los ojos cerrados, poniendo su mano cerca de su cuello. Al sentir que ya estaba lista, abrió los ojos y observo a sus objetivos, dio un grito alto y fluido, comparado a cualquier soprano. Este solo grito hizo que los akumas comenzarán a destruirse uno por uno, como siguiendo una cadena imparable. Las ondas, que eran tan invisibles como la misma brisa, habían hecho trizas solo el cuerpo redondo de aquellas maquinas. Pero aún así todavía quedaban, el número de ellos era grande.
Por otro lado, el ataque de los akumas no había terminado allí, luego de que Alice dejara de gritar esplendorosamente, comenzaban a disparar nuevamente. Otra vez la lluvia de balas de sangre caía sobre la cubierta, haciendo trizas el plano piso de allí. Alice retrocedió hacia atrás en un salto rápidamente, al ver que el ataque se dirigía hacia donde estaba.
.- ¡¡Allen cuidado!! Empiezan atacar nuevamente.- le dijo a su compañero, quien seguía con aquella mujer, las balas de sangre iban rápidamente a su posición. Al principio solo venían de una dirección los disparos, cuando varios akumas mas aparecieron desde la parte de atrás del barco. Su objetivo era claro, ahora que habían visto el uniforme de la orden, sus balas irían directamente hacia ellos.
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- Spoiler:
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Lilium- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Mientras caminaba por dentro del barco, en los pasillos, nada ocurría, menos lo que era obvio, dos chicas, ambas con trajes absolutamente diferentes de las demás personas, trajes solo disponibles para personas con dinero. Las chicas eran apenas si cruzaban la edad de los 11 años, sin embargo, eran suficientemente grandes para sentir apreciasión hacia alguien, y era suficiente como para acercarse hacia Kanda y lanzarse hacia sus pies, literalmente. Este las arrastraba paso a paso, ya que estaba demasiado ocupado buscando la Inocencia para ponerse a pelear con chicas, y menos de su tamaño. Su mirada solo estaba seria, como siempre, y fija en el medio, y fue justo ahí cuando todo comenzó.
Rayos púrpuras empezaron a lanzarse desde lo alto del cielo hacia el barco, algunas impactando en el agua, otras atinando a la cubierta, donde se movía el barco un poco por el impacto. Este miró hacia el mar, donde una manada de Akumas de gran número que se acercaban a dispararles. Parecía ser que ellos también sentían la Inocencia, o alguien los había enviado hasta ahí, de cualquier forma, el barco y las personas en ella estaban en peligro, y Kanda tenía que hacer algo al respecto.
-Suéltenme ahora mismo y vayanse de aquí a otro lugar...
Este elevó su mano hacia su espalda y sacar su espada a gran velocidad, mirándolas a ellas para que se quitaran.
-Pero... quiero estar contigo por el resto de mi vida
Contestaba la chica de vestido azul, que era la más chica de entre las dos.
-Me siento más protegida contigo
Agarró más fuerte a Kanda, y puso su mejilla en la batata del peli azul. La otra chica que era un poco mayor parecía estar pensándolo, pero concordó con su compañera.
-Yo estoy igual, estar contigo es más seguro
Hizo lo mismo que la otra chica, y este se molestó más. Cuando miró nuevamente por la vista amplia del mar, los Akumas parecían ser destruidos por alguien, esos deberían ser Allen y Alice, quienes estaban en la cubierta. Pero pronto como terminaron, inicio la nueva descarga de balas de los Akuma. Estas dispararon hacia donde estaba Kanda y las chicas, y este, por acto de reflejo, las agarro de la camisa y salto hacia el lado izquierdo, soltándolas en cuanto la descarga dejó de apuntarles, y dejarlas en el suelo, para después poner los dos dedos (índice y del medio) en la punta más gruesa...
-Inocencia...
Para después subirla hasta la punta. El color de la espada cambiaba cuando los dedos pasaban la espada, hasta acabar en la punta, y que toda la espada se pusiera plateada.
-... Activada... ¡Mugen!
Este corrió por los pasillos rápidamente, dejando a las chicas atrás lo más pronto posible, para que se alejaran de él y buscaran un sitio seguro, además de dejarlo en paz. Corrió tan rápido que en solo 5 segundos desapareció. Subiendo escaleras y llegando hasta la popa. Estaba alejado de los otros dos exorcistas, pero eso hacía diferente para poder atacar sin estrivos. Ya las personas estaban dentro del barco, quizá en sus habitaciones, protegidas por la fuerte estructura del barco.
Este alzó su espada y cerró los ojos, para después abrirlos rápidamente con gran determinación.
-Kaichū... ¡Ichigen! [Primera ilusión: Mundo de Insectos]
Este lanzó un corte al aire, mientras desencía su espada, soltando un enjambre de insectos que salieron de la espada y diriguirse hacia los Akumas, destruyendo a varios de ellos. Estaban demasiado lejos como para atacar de cerca, así que era la única técnica momentaneamente disponible para atacar, no hasta que se acercaran.
Rayos púrpuras empezaron a lanzarse desde lo alto del cielo hacia el barco, algunas impactando en el agua, otras atinando a la cubierta, donde se movía el barco un poco por el impacto. Este miró hacia el mar, donde una manada de Akumas de gran número que se acercaban a dispararles. Parecía ser que ellos también sentían la Inocencia, o alguien los había enviado hasta ahí, de cualquier forma, el barco y las personas en ella estaban en peligro, y Kanda tenía que hacer algo al respecto.
-Suéltenme ahora mismo y vayanse de aquí a otro lugar...
Este elevó su mano hacia su espalda y sacar su espada a gran velocidad, mirándolas a ellas para que se quitaran.
-Pero... quiero estar contigo por el resto de mi vida
Contestaba la chica de vestido azul, que era la más chica de entre las dos.
-Me siento más protegida contigo
Agarró más fuerte a Kanda, y puso su mejilla en la batata del peli azul. La otra chica que era un poco mayor parecía estar pensándolo, pero concordó con su compañera.
-Yo estoy igual, estar contigo es más seguro
Hizo lo mismo que la otra chica, y este se molestó más. Cuando miró nuevamente por la vista amplia del mar, los Akumas parecían ser destruidos por alguien, esos deberían ser Allen y Alice, quienes estaban en la cubierta. Pero pronto como terminaron, inicio la nueva descarga de balas de los Akuma. Estas dispararon hacia donde estaba Kanda y las chicas, y este, por acto de reflejo, las agarro de la camisa y salto hacia el lado izquierdo, soltándolas en cuanto la descarga dejó de apuntarles, y dejarlas en el suelo, para después poner los dos dedos (índice y del medio) en la punta más gruesa...
-Inocencia...
Para después subirla hasta la punta. El color de la espada cambiaba cuando los dedos pasaban la espada, hasta acabar en la punta, y que toda la espada se pusiera plateada.
-... Activada... ¡Mugen!
Este corrió por los pasillos rápidamente, dejando a las chicas atrás lo más pronto posible, para que se alejaran de él y buscaran un sitio seguro, además de dejarlo en paz. Corrió tan rápido que en solo 5 segundos desapareció. Subiendo escaleras y llegando hasta la popa. Estaba alejado de los otros dos exorcistas, pero eso hacía diferente para poder atacar sin estrivos. Ya las personas estaban dentro del barco, quizá en sus habitaciones, protegidas por la fuerte estructura del barco.
Este alzó su espada y cerró los ojos, para después abrirlos rápidamente con gran determinación.
-Kaichū... ¡Ichigen! [Primera ilusión: Mundo de Insectos]
Este lanzó un corte al aire, mientras desencía su espada, soltando un enjambre de insectos que salieron de la espada y diriguirse hacia los Akumas, destruyendo a varios de ellos. Estaban demasiado lejos como para atacar de cerca, así que era la única técnica momentaneamente disponible para atacar, no hasta que se acercaran.
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Él al escuchar la advertencia de Alice, volteó a mirarla e hizo un pequeño asentimiento, entendiéndola, y luego miró a la muchacha que tenía resguardada entre sus brazos sin haberse fijado realmente en el hecho.
-Se que es un mal momento para preguntarlo, pero ¿cómo se llama, señorita?
Antes de que Eugeen pudiese articular las palabras debidamente, unas balas se estrellaron a su alrededor, muy cerca a juzgar por el fuerte ruido que retumbó en sus oídos, ella soltó un grito y acto seguido, aquel muchacho con aspecto de haber salido de un cuento de hadas de acción, a ojos de ella como el héroe, la alzó en brazos y prorrumpió un salto que los dejó volando en el aire, hasta llegar a lo alto de la superestructura del barco, quizá sobre el techo de la cabina del capitán, alejándolos momentáneamente del peligro de aquellas balas.
Allen la dejó en el suelo, mientras la muchacha tomaba aliento, saliendo del shock, y le dirigió una sonrisa cordial, contrastando con el caos reinante.
-Perdón, ¿me decía?
-Eugeen –balbuceó, reprochándose mentalmente por el ridículo tono de su voz en aquel momento. No se detuvo a pensar que era algo comprensible, puesto que había estado casi a punto de ser asesinada y ahora se hallaba estupefacta por eso. Sólo le conmocionó, más que su propia vida en un hilo, haber quedado de forma tan patética ante aquel apuesto joven, que ahora se había convertido además en su salvador.
Por otra parte, el exorcista peliblanco amplió más su sonrisa, y fue como si su rostro se iluminara de alguna manera misteriosa.
-Encantado de conocerla, Eugeen-san. Mi nombre es Allen Walker –sin perder la compostura y con un gesto seco, volteó su mano izquierda, que ahora era un cañón anti-Akuma –del cual no había reparado la pelirroja aún- hasta su espalda, por uno de sus costados, y simultáneamente se topó con la superficie metálica del Akuma que había intentado tomarle por sorpresa. El movimiento frustrado se convirtió en su muerte bajo el sonido del disparo del albino.
Eugeen, estupefacta, no se dio cuenta de que ahora boqueaba como un pez, ¡Qué sagacidad!, ¡Había predicho un movimiento sorpresa sin siquiera voltear la mirada!, ¿Pero quién era este joven albino tan, tan interesante, así como su compañía?
-Vaya –exclamó en un hilo de voz maravillada. Allen ni siquiera había desviado la mirada- Gracias.
-No hay de qué –respondió con educación. De un momento a otro parecía preocupado- Será mejor que salga de aquí y busque un lugar seguro. Si esas balas llegan a tocarle aunque sea un poco, estará perdida –volvió a cargarla en volandas, para luego saltar y aterrizar en uno de los pasillos externos que daban hacia la cubierta, aparentemente el más desolado- vuélvase al interior del barco y resguárdese, Eugeen-san.
Acto seguido, desapareció con otro salto. Un rato después, escuchó la secuencia de unos disparos de los cuales con una velocidad sorprendente, se había habituado. La pelirroja se dio la media vuelta y dobló por la esquina que daba hasta la cocina interna del restaurante del barco. Bajo techo.
-Allen Walker –el nombre de su salvador en sus labios la emocionó de alguna manera inexplicable, y una sonrisa monocorde a sus sentimientos se alzó, a pesar de todavía estar temblando por el extraño pero aterrador suceso de antes. Echó a andar, queriendo reunirse con sus padres.
En un instante, le pareció notar en sus recuerdos, que el ojo izquierdo del peliblanco se encontraba al rojo vivo, justo después de haberse topado “accidentalmente” con él. Ante lo inverosímil de la idea, la desechó, y continuó con su recorrido. Tenía que contarle a Juliette lo que había vivido. Si tan sólo supiera…
-Se que es un mal momento para preguntarlo, pero ¿cómo se llama, señorita?
Antes de que Eugeen pudiese articular las palabras debidamente, unas balas se estrellaron a su alrededor, muy cerca a juzgar por el fuerte ruido que retumbó en sus oídos, ella soltó un grito y acto seguido, aquel muchacho con aspecto de haber salido de un cuento de hadas de acción, a ojos de ella como el héroe, la alzó en brazos y prorrumpió un salto que los dejó volando en el aire, hasta llegar a lo alto de la superestructura del barco, quizá sobre el techo de la cabina del capitán, alejándolos momentáneamente del peligro de aquellas balas.
Allen la dejó en el suelo, mientras la muchacha tomaba aliento, saliendo del shock, y le dirigió una sonrisa cordial, contrastando con el caos reinante.
-Perdón, ¿me decía?
-Eugeen –balbuceó, reprochándose mentalmente por el ridículo tono de su voz en aquel momento. No se detuvo a pensar que era algo comprensible, puesto que había estado casi a punto de ser asesinada y ahora se hallaba estupefacta por eso. Sólo le conmocionó, más que su propia vida en un hilo, haber quedado de forma tan patética ante aquel apuesto joven, que ahora se había convertido además en su salvador.
Por otra parte, el exorcista peliblanco amplió más su sonrisa, y fue como si su rostro se iluminara de alguna manera misteriosa.
-Encantado de conocerla, Eugeen-san. Mi nombre es Allen Walker –sin perder la compostura y con un gesto seco, volteó su mano izquierda, que ahora era un cañón anti-Akuma –del cual no había reparado la pelirroja aún- hasta su espalda, por uno de sus costados, y simultáneamente se topó con la superficie metálica del Akuma que había intentado tomarle por sorpresa. El movimiento frustrado se convirtió en su muerte bajo el sonido del disparo del albino.
Eugeen, estupefacta, no se dio cuenta de que ahora boqueaba como un pez, ¡Qué sagacidad!, ¡Había predicho un movimiento sorpresa sin siquiera voltear la mirada!, ¿Pero quién era este joven albino tan, tan interesante, así como su compañía?
-Vaya –exclamó en un hilo de voz maravillada. Allen ni siquiera había desviado la mirada- Gracias.
-No hay de qué –respondió con educación. De un momento a otro parecía preocupado- Será mejor que salga de aquí y busque un lugar seguro. Si esas balas llegan a tocarle aunque sea un poco, estará perdida –volvió a cargarla en volandas, para luego saltar y aterrizar en uno de los pasillos externos que daban hacia la cubierta, aparentemente el más desolado- vuélvase al interior del barco y resguárdese, Eugeen-san.
Acto seguido, desapareció con otro salto. Un rato después, escuchó la secuencia de unos disparos de los cuales con una velocidad sorprendente, se había habituado. La pelirroja se dio la media vuelta y dobló por la esquina que daba hasta la cocina interna del restaurante del barco. Bajo techo.
-Allen Walker –el nombre de su salvador en sus labios la emocionó de alguna manera inexplicable, y una sonrisa monocorde a sus sentimientos se alzó, a pesar de todavía estar temblando por el extraño pero aterrador suceso de antes. Echó a andar, queriendo reunirse con sus padres.
En un instante, le pareció notar en sus recuerdos, que el ojo izquierdo del peliblanco se encontraba al rojo vivo, justo después de haberse topado “accidentalmente” con él. Ante lo inverosímil de la idea, la desechó, y continuó con su recorrido. Tenía que contarle a Juliette lo que había vivido. Si tan sólo supiera…
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- Genial se acercan mas akumas...- pensó Alice por un momento, justo en ese instante ve unas formas extrañas saliendo de algún lugar del barco. Estas fueron hacia los akumas destruyéndolos instantáneamente, parecían insectos pero mucho mas terroríficos de los usuales, y demás eran grandes.
Se pregunto si esa era la inocencia de Kanda, pues menuda inocencia, esas cosas parecían salidas del infierno. No era momento para aquello ya que los akumas comenzaron a disparar otra vez, mientras Allen protegía a la chica y la dejaba en algún lugar seguro, Alice hacia lo mismo consigo misma. Evita las balas de los akumas que iban dirigidas hacia su posición.
El capitán del barco y sus marineros estaban tan sorprendidos por la presencia de estos “seres” que apenas podían contener el aliento o cerrar sus ojos ante tal sorpresa. Aquella estupefacción duro poco, por que justo una bala de sangre caía sobre ellos. La cabina central había sido destrozada en su lado izquierdo y con ello se había llevado la vida de dos marineros. El horrorizado capitán miro como aquellos cuerpos se cubrían de estrellas negras rápidamente, para luego volverse mas que solo polvo que fue llevado por el viento, dejando solo sus ropas.
El gordinflón capitán salió asustado de su cabina, corrió por los pasillos, rápidamente. Mientras algunos de esos akumas entraban por aquella abertura que le habían hecho momentos antes que saliera el capitán. Este último seguía corriendo sin fijarse por donde iba, tropezando por la velocidad con la que iba y corriendo sin llegar siquiera pensar hacia donde iba. Hasta que tropezó directamente con alguien, cayendo al suelo. Era uno de los tres chicos, el de cabellos largos amarrados, quien ahora llevaba su espada desenfundada en mano.
- El barco… esas cosas entraron al barco…- fue lo que le dijo el capitán al chico.
Alice también se había fijado, apenas se dio cuenta salió corriendo y entro al lugar por donde se habían refugiado las demás personas. Su figura se perdió entre las personas que se encontraban allí, quienes le miraban atónitos.- ¡Busquen alguna habitación cerrada y quédense ahí!- les grito ella, algunos estaban mas curiosos en ver lo que pasaba que aterrados, pero su miedo parecía ganarle a aquella curiosidad.
Alice se perdió entre los pasillos, cuando se encontró cara a cara con los akumas de bola redonda. Sin embargo solo basto un débil grito para que explotaran y que sus almas volvieran a descansar en paz. Empezó a toser por el humo que provoco la explosión. Cuando este se hubo disipado casi por completo vio una sombra oscura en el otro extremo del pasillo, estaba inmóvil y parada allí como esperando algo.
Mientras tanto en la parte de afuera los akumas no daban descansando, al parecer estaban comandados por alguien, porque seguían sin acercarse los suficiente al barco, mientras que otro grupo de akumas ya había penetrado el barco. Los de niveles uno de afuera, seguían disparando.
[Off: emm... lo del noe va? o no? pregunto por que ya vamos en la pagina dos .__. y no aparece xD]
Se pregunto si esa era la inocencia de Kanda, pues menuda inocencia, esas cosas parecían salidas del infierno. No era momento para aquello ya que los akumas comenzaron a disparar otra vez, mientras Allen protegía a la chica y la dejaba en algún lugar seguro, Alice hacia lo mismo consigo misma. Evita las balas de los akumas que iban dirigidas hacia su posición.
El capitán del barco y sus marineros estaban tan sorprendidos por la presencia de estos “seres” que apenas podían contener el aliento o cerrar sus ojos ante tal sorpresa. Aquella estupefacción duro poco, por que justo una bala de sangre caía sobre ellos. La cabina central había sido destrozada en su lado izquierdo y con ello se había llevado la vida de dos marineros. El horrorizado capitán miro como aquellos cuerpos se cubrían de estrellas negras rápidamente, para luego volverse mas que solo polvo que fue llevado por el viento, dejando solo sus ropas.
El gordinflón capitán salió asustado de su cabina, corrió por los pasillos, rápidamente. Mientras algunos de esos akumas entraban por aquella abertura que le habían hecho momentos antes que saliera el capitán. Este último seguía corriendo sin fijarse por donde iba, tropezando por la velocidad con la que iba y corriendo sin llegar siquiera pensar hacia donde iba. Hasta que tropezó directamente con alguien, cayendo al suelo. Era uno de los tres chicos, el de cabellos largos amarrados, quien ahora llevaba su espada desenfundada en mano.
- El barco… esas cosas entraron al barco…- fue lo que le dijo el capitán al chico.
Alice también se había fijado, apenas se dio cuenta salió corriendo y entro al lugar por donde se habían refugiado las demás personas. Su figura se perdió entre las personas que se encontraban allí, quienes le miraban atónitos.- ¡Busquen alguna habitación cerrada y quédense ahí!- les grito ella, algunos estaban mas curiosos en ver lo que pasaba que aterrados, pero su miedo parecía ganarle a aquella curiosidad.
Alice se perdió entre los pasillos, cuando se encontró cara a cara con los akumas de bola redonda. Sin embargo solo basto un débil grito para que explotaran y que sus almas volvieran a descansar en paz. Empezó a toser por el humo que provoco la explosión. Cuando este se hubo disipado casi por completo vio una sombra oscura en el otro extremo del pasillo, estaba inmóvil y parada allí como esperando algo.
Mientras tanto en la parte de afuera los akumas no daban descansando, al parecer estaban comandados por alguien, porque seguían sin acercarse los suficiente al barco, mientras que otro grupo de akumas ya había penetrado el barco. Los de niveles uno de afuera, seguían disparando.
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Tras los continuas explosiones que ocurrieron en el cielo, provenientes de los Akuma, parecía al estilo dominó, puesto que cada insecto que tocaba a los Akuma, estos explotaban, hasta que los insectos no pudieron más y explotaron junto al último Akuma que destruyeron.
Kanda seguía con su mirada seria a los Akumas que seguían sin destruir, preparado para volver a atacar con la misma técnica nuevamente, pero en ese mismo momento que alzó su espada, las máscaras gritaron, y empezaron a disparar continuamente con sus cañones hacia el barco, justamente donde se encontraba Kanda, haciéndole mostrar los dientes y saltar hacia un lado, mientras corría para evitar las balas.
Estos siguieron disparando en dirección dle barco, y algunos acercándose por la lateral del barco. Y disparando a los pasillos en los que se podía ver hacia el mar. Algunas personas que quedaban en los pasillos fueron convertidas en polvo, a la vez que la estructura del barco se iba deteriorando.
El peli azul se preparaba para atacar nuevamente, cuando alguien chocó con él. Este se meció un poco, pero se mantuvo parado. Mirando a su lado quien era con quien lo chocó.
-¿Qué haces aquí?... vete, que estorbas
Este volteo la mirada hacia los Akumas, vereficando que no atacaría nuevamente.
"El barco… esas cosas entraron al barco"
Nombró el capitán asustado. En ese momento, Kanda volteo, aun con su mirada seria. Cualquiera podría definir que estaba molesto, pero esa era la misma cara que ponía siempre.
-Vete...
Dos Akumas se acercaron a disparar y este pateo al capitán a un lado para que las balas no le dieran, y este se lanzó hacia atrás, para después dar una vuelta y caer de pies.
Una vez cayó, caorrió hacia los Akumas y saltó fuertemente para cortar a uno de ellos, y que este despidiera sangre de su herida, manchando un poco su cara y su traje, para destruirse segundos después.
Aprobechó la explosión para cortar al otro Akuma, y nuevamente, mancharse un poco más de sangre y después explotar el Akuma. Cayó en el suelo con sus piernas dobladas, se levantó y miró a los lados, y ver que el capitán estaba detrás de la superestructura, escondido de los disparos. Salió cuando todo se detuvo.
Kanda ni lo miró, y corrió hacia las escaleras para bajar hacia los pasillos, y el capitán lo siguió por detrás, para estar protegido por el hombre flacucho y cabello largo. Parecía muy hombresote cuando estaba ante sus marineros, pero ante algo así, solo podría estar detrás de una espalda de los exorcistas.
Kanda seguía con su mirada seria a los Akumas que seguían sin destruir, preparado para volver a atacar con la misma técnica nuevamente, pero en ese mismo momento que alzó su espada, las máscaras gritaron, y empezaron a disparar continuamente con sus cañones hacia el barco, justamente donde se encontraba Kanda, haciéndole mostrar los dientes y saltar hacia un lado, mientras corría para evitar las balas.
Estos siguieron disparando en dirección dle barco, y algunos acercándose por la lateral del barco. Y disparando a los pasillos en los que se podía ver hacia el mar. Algunas personas que quedaban en los pasillos fueron convertidas en polvo, a la vez que la estructura del barco se iba deteriorando.
El peli azul se preparaba para atacar nuevamente, cuando alguien chocó con él. Este se meció un poco, pero se mantuvo parado. Mirando a su lado quien era con quien lo chocó.
-¿Qué haces aquí?... vete, que estorbas
Este volteo la mirada hacia los Akumas, vereficando que no atacaría nuevamente.
"El barco… esas cosas entraron al barco"
Nombró el capitán asustado. En ese momento, Kanda volteo, aun con su mirada seria. Cualquiera podría definir que estaba molesto, pero esa era la misma cara que ponía siempre.
-Vete...
Dos Akumas se acercaron a disparar y este pateo al capitán a un lado para que las balas no le dieran, y este se lanzó hacia atrás, para después dar una vuelta y caer de pies.
Una vez cayó, caorrió hacia los Akumas y saltó fuertemente para cortar a uno de ellos, y que este despidiera sangre de su herida, manchando un poco su cara y su traje, para destruirse segundos después.
Aprobechó la explosión para cortar al otro Akuma, y nuevamente, mancharse un poco más de sangre y después explotar el Akuma. Cayó en el suelo con sus piernas dobladas, se levantó y miró a los lados, y ver que el capitán estaba detrás de la superestructura, escondido de los disparos. Salió cuando todo se detuvo.
Kanda ni lo miró, y corrió hacia las escaleras para bajar hacia los pasillos, y el capitán lo siguió por detrás, para estar protegido por el hombre flacucho y cabello largo. Parecía muy hombresote cuando estaba ante sus marineros, pero ante algo así, solo podría estar detrás de una espalda de los exorcistas.
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master_ichigo- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
El tumulto de Akumas a su alrededor cada vez se hacía más y más numeroso. Allen se había alejado un poco de sus compañeros, ocupando otras áreas descuidadas para que así la destrucción no se expandiese por otros lados distintos a la cubierta y lo que seguía un poco más adelante. Estaba defendiendo una zona él solo, donde se encontraba el personal obrero del barco. Sus habitaciones.
Lo bueno era que podía disparar sin concentrarse demasiado en un blanco, puesto que a donde llegaban sus perdigones, siempre había algún Akuma que salía perjudicado y explotaba. Lo malo era cuando comenzaban a contraatacar y disparaban casi simultáneamente, que tenía que esquivar el montón de balas por su propia integridad, y eso significaba dejar a su merced la estructura del barco, e incluso a las personas indefensas.
De pronto una sombra se precipitó a su espalda y le propinó un fuerte y seco golpe que lo arrojó con violencia hasta uno de los barandales del barco.
-¡Boo! –exclamó una voz sarcástica y divertida a la vez, en el momento en el que le sorprendió de aquella manera sigilosa. No le costó adivinar, a pesar de no haberlo visto, de que se trataba de un Akuma de nivel avanzado.
Allen casi se cae del barco, sino fuera porque tenía buenos reflejos y además, había logrado asirse a los tubos metálicos que bordeaban los extremos del barco a tiempo. Sus piernas quedaron colgando, mientras bajo él, el mar se mecía y rugía ante el movimiento del barco. No le apetecía darse una ducha en aquellas circunstancias, ¿Dónde estarían sus compañeros?
[Off: en teoría si... pero ni idea de si va a participar por fin o no.]
Lo bueno era que podía disparar sin concentrarse demasiado en un blanco, puesto que a donde llegaban sus perdigones, siempre había algún Akuma que salía perjudicado y explotaba. Lo malo era cuando comenzaban a contraatacar y disparaban casi simultáneamente, que tenía que esquivar el montón de balas por su propia integridad, y eso significaba dejar a su merced la estructura del barco, e incluso a las personas indefensas.
De pronto una sombra se precipitó a su espalda y le propinó un fuerte y seco golpe que lo arrojó con violencia hasta uno de los barandales del barco.
-¡Boo! –exclamó una voz sarcástica y divertida a la vez, en el momento en el que le sorprendió de aquella manera sigilosa. No le costó adivinar, a pesar de no haberlo visto, de que se trataba de un Akuma de nivel avanzado.
Allen casi se cae del barco, sino fuera porque tenía buenos reflejos y además, había logrado asirse a los tubos metálicos que bordeaban los extremos del barco a tiempo. Sus piernas quedaron colgando, mientras bajo él, el mar se mecía y rugía ante el movimiento del barco. No le apetecía darse una ducha en aquellas circunstancias, ¿Dónde estarían sus compañeros?
[Off: en teoría si... pero ni idea de si va a participar por fin o no.]
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Allen Walker: 56 pts.

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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
El humo se desvanecía lentamente, su visión mejoraba cada vez mas y pudo distinguir la figura a metros de ella. Abrió los ojos asombraba al ver aquella figura allí ¿Cómo no la había visto antes? ¿Cómo llego hasta allí si solo había visto akumas nivel uno entrar al barco? Se preparo para una batalla ante aquel akuma de nivel tres que veía, allí parado. Su figura de caballero medieval delataba el rango que tenía, dio un paso hacia Alice y esta se preparo por sí tenía que hacer un movimiento más.
- Tu cabello es tan largo.- no supo como, pero la voz de ese akuma le llego desde atrás ¿En qué momento había aparecido allí? ¿Podía teletransportarse?- Quiero tu cabeza… para así tenerlo.- fue lo que escucho y seguido de esto Alice se agacho rápidamente, antes de que su arma pudiera cortarle el cuello, cortándole apenas las puntas de sus cabellos.- ¡¡Que terrible!!- exclamo el akuma al ver su error tan grande, parecía verdaderamente arrepentido por haber fallado.
- ¡Óyeme tu! ¿Quién te crees que eres?- la voz de Alice le hizo sentir una pequeña molestia en su interior. Escucho claramente sus palabras, pero cada una de ellas parecía como una estaca atravesando su armadura.
Mientras tanto Alice se hallaba en suelo, por haber esquivado el golpe, observaba al akuma con mucho cuidado. Se levanto enseguida y corrió del lugar, el pasillo no era un lugar ideal para luchar. Sin embargo el akuma le alcanzo fácilmente, era veloz no había duda. Su velocidad era sorprendente, tal vez era un habilidad innata de ese akuma, no lo sabía con certeza.
- Tu voz es molesta niñita.- dando unos cuantos pasos hacia ella.- Pero cuando corte tu cabeza para tener ese cabello, eso ya no será un problema.
- Ya veremos si puedes hacerlo.- le desafió ella, molestando nuevamente al akuma con su propia voz. Eso hizo que el akuma lanzara golpe tras golpe para poder callarla, Alice solo los esquivaba para no ser dañada por los mismos. Fue en ese momento que los pasillos en que estaban Alice y Kanda se cruzaron. El akuma al ver al samurai, rió malignamente, una nueva presa que tenía las características que el buscaba: largo cabello.
- Es mi día de suerte…- exclamo el akuma mirando a Kanda.- ¿No lo crees, guapo?- pregunto de una manera bastante extraña hacia el samurai.
- “Estos akumas, cada día salen mas raros”- pensó Alice por un momento con una gran gota de sudor sobre su cabeza. Pero no debía distraerse, ese akuma podía atacar inmediatamente.
- Pero es muy injusto que sean dos contra uno.- le dijo el akuma, ignorando al capitán regordete.- Mis otros hermanos de seguro ya vendrán.- Alice se preocupo, eso quería decir que había mas niveles tres con lo que tendrían que luchar. La gente que estaba en el barco peligraría, además ¿Dónde estaba Allen? Esperaba que él pudiera arreglárselas solo por un momento.
El nivel tres no espero más y se lanzó, con una velocidad increíble, hacia sus victimas, primero fue por Kanda.
- Tu cabello es tan largo.- no supo como, pero la voz de ese akuma le llego desde atrás ¿En qué momento había aparecido allí? ¿Podía teletransportarse?- Quiero tu cabeza… para así tenerlo.- fue lo que escucho y seguido de esto Alice se agacho rápidamente, antes de que su arma pudiera cortarle el cuello, cortándole apenas las puntas de sus cabellos.- ¡¡Que terrible!!- exclamo el akuma al ver su error tan grande, parecía verdaderamente arrepentido por haber fallado.
- ¡Óyeme tu! ¿Quién te crees que eres?- la voz de Alice le hizo sentir una pequeña molestia en su interior. Escucho claramente sus palabras, pero cada una de ellas parecía como una estaca atravesando su armadura.
Mientras tanto Alice se hallaba en suelo, por haber esquivado el golpe, observaba al akuma con mucho cuidado. Se levanto enseguida y corrió del lugar, el pasillo no era un lugar ideal para luchar. Sin embargo el akuma le alcanzo fácilmente, era veloz no había duda. Su velocidad era sorprendente, tal vez era un habilidad innata de ese akuma, no lo sabía con certeza.
- Tu voz es molesta niñita.- dando unos cuantos pasos hacia ella.- Pero cuando corte tu cabeza para tener ese cabello, eso ya no será un problema.
- Ya veremos si puedes hacerlo.- le desafió ella, molestando nuevamente al akuma con su propia voz. Eso hizo que el akuma lanzara golpe tras golpe para poder callarla, Alice solo los esquivaba para no ser dañada por los mismos. Fue en ese momento que los pasillos en que estaban Alice y Kanda se cruzaron. El akuma al ver al samurai, rió malignamente, una nueva presa que tenía las características que el buscaba: largo cabello.
- Es mi día de suerte…- exclamo el akuma mirando a Kanda.- ¿No lo crees, guapo?- pregunto de una manera bastante extraña hacia el samurai.
- “Estos akumas, cada día salen mas raros”- pensó Alice por un momento con una gran gota de sudor sobre su cabeza. Pero no debía distraerse, ese akuma podía atacar inmediatamente.
- Pero es muy injusto que sean dos contra uno.- le dijo el akuma, ignorando al capitán regordete.- Mis otros hermanos de seguro ya vendrán.- Alice se preocupo, eso quería decir que había mas niveles tres con lo que tendrían que luchar. La gente que estaba en el barco peligraría, además ¿Dónde estaba Allen? Esperaba que él pudiera arreglárselas solo por un momento.
El nivel tres no espero más y se lanzó, con una velocidad increíble, hacia sus victimas, primero fue por Kanda.
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Alice Blenhein - Fou - Lulubell

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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Mientras corría por los pasillos, tenía su espada ya a la mano. Los pasillos eran largos y extensos, pero gracias a las balas Akumas, habían grandes huecos en los que se podía ver el océano desde su posición. Además de que estos Akumas podrían adentrarse en la estructura como y cuando quisieran, para seguir su destrucción.
Detrás de él estaba el capitán que corría algo más lento, y poco a poco Kanda lo iba dejando atrás, aunque el gordo lo alcanzaba cada vez de que Kanda se detenía un momento para destruir Akumas de nivel 1. Eran muy fáciles de destruir, cualquier novato podría con ellos, y aun así, nadie sabía lo que pasaría en breve.
Al cruzar en uno de los pasillos, y apenas divisar a lo que había lejos, se detuvo. Un Akuma de nivel 3, con una armadura de color estaba muy cerca. Lanzando golpes a Alice mientras esta esquivaba. Este no podía atacar aun, ya que era un lugar algo estrecho para pelear, además de poder herir a Alice.
El Akuma se detuvo, y no tardó en darse cuenta del peli azul, y hablarle de una forma extraña.
-Sino quieres morir, vete de aquí
Dijo diriguiéndose al capitán, aunque sin girar su cabeza, o alguna cosa. Ya que quitarle la mirada a su enemigo significaba la muerte. Agarró su espada con fuerza e intentó evitar los golpes con su espada, desviándolos de su trayectoria actual para hacer que no le golpearan. También esquivana saltando en zig zag y hacia arriba y agachándose. De vez en cuando lanzaba cortes, pero no le hacían absolutamente nada a la armadura del nivel 3.
Usar su técnica como era la de la primera ilusión, podría destruir al barco, y de lo delicado que estaba terminaría por hundir la nave, y acabar con sus vidas. Tenía que haber otra forma, y ahí adentro no la encontraría.
De todas formas no podía huir, no era su estilo, así que si quería ganar, tenía que usar todo su poder, o si no no encontraría a la persona que buscaba desde hace tiempo, a la cual tenía que conseguir a toda costa, y para eso tenía que seguir vivo, cueste lo que cueste.
-Nigentou
Una aura azul empezó a recorrer por la espada, para luego un rayo pasara por encima de su espalda, y recorriera su brazo izquierdo, hasta llegar a la mano y formarse otra espada idéntica a la que tenía en la mano derecha, teniendo en total 2 espadas. Su mirada estaba fija hacia el nivel 3, que en cualquier momento atacaría.
Detrás de él estaba el capitán que corría algo más lento, y poco a poco Kanda lo iba dejando atrás, aunque el gordo lo alcanzaba cada vez de que Kanda se detenía un momento para destruir Akumas de nivel 1. Eran muy fáciles de destruir, cualquier novato podría con ellos, y aun así, nadie sabía lo que pasaría en breve.
Al cruzar en uno de los pasillos, y apenas divisar a lo que había lejos, se detuvo. Un Akuma de nivel 3, con una armadura de color estaba muy cerca. Lanzando golpes a Alice mientras esta esquivaba. Este no podía atacar aun, ya que era un lugar algo estrecho para pelear, además de poder herir a Alice.
El Akuma se detuvo, y no tardó en darse cuenta del peli azul, y hablarle de una forma extraña.
-Sino quieres morir, vete de aquí
Dijo diriguiéndose al capitán, aunque sin girar su cabeza, o alguna cosa. Ya que quitarle la mirada a su enemigo significaba la muerte. Agarró su espada con fuerza e intentó evitar los golpes con su espada, desviándolos de su trayectoria actual para hacer que no le golpearan. También esquivana saltando en zig zag y hacia arriba y agachándose. De vez en cuando lanzaba cortes, pero no le hacían absolutamente nada a la armadura del nivel 3.
Usar su técnica como era la de la primera ilusión, podría destruir al barco, y de lo delicado que estaba terminaría por hundir la nave, y acabar con sus vidas. Tenía que haber otra forma, y ahí adentro no la encontraría.
De todas formas no podía huir, no era su estilo, así que si quería ganar, tenía que usar todo su poder, o si no no encontraría a la persona que buscaba desde hace tiempo, a la cual tenía que conseguir a toda costa, y para eso tenía que seguir vivo, cueste lo que cueste.
-Nigentou
Una aura azul empezó a recorrer por la espada, para luego un rayo pasara por encima de su espalda, y recorriera su brazo izquierdo, hasta llegar a la mano y formarse otra espada idéntica a la que tenía en la mano derecha, teniendo en total 2 espadas. Su mirada estaba fija hacia el nivel 3, que en cualquier momento atacaría.
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Re: Misión en el Océano Pacífico [Prueba para el usuario master_ichigo]
Allen tenía sus propios asuntos que resolver. Se había balanceado fuertemente y a su vez saltado para regresar de nuevo a la estabilidad del barco, lejos del mar, para toparse cara a cara con un nuevo Akuma el cual lucía mucho más amenazador que cualquier que hubiese visto antes.
Oh, no
Su adversario no le dejó si quiera mostrar algún signo de sorpresa, ora por el deterioro que presentaba el alma encerrada en su cuerpo, ora por haber caído en la cuenta de que en efecto, se trataba de un nivel superior de Akuma. Con un fuerte manotazo asestado en su estómago, le mandó a volar varios metros hasta que se estrelló contra el muro trasero de la superestructura.
-¡Agh!
El dolor se propagó por su torso entero, como llamaradas iracundas, y luego fue más o menos cediendo, hasta quedar como un malestar general que en realidad, no le impedía en nada moverse.
El nivel tres se quedó a su frente, y transformando sus dedos en ganchos, contrayendo y extendiendo, le indicó que se atreviera a hacerle frente.
-Vamos, vamos, exorcista, mira que todavía no he calentado –siseó malignamente, con un tono de voz metálico que le heló la sangre al peliblanco.- Quiero divertirme un rato contigo antes de darme la tarea de acabar con todas las personas del barco y tener mi festín.
Ante la sola mención de los inocentes, Allen se crispó en cuerpo entero y miró con severidad a su adversario. Con un movimiento casi inconsciente de la mano, se limpió la sangre que le corría como un pequeño río por la comisura de su labio.
-No te lo permitiré –declaró, levantando su arma y apuntando a la máquina- No vas a hacerle daño a nadie mientras yo siga aquí.
-Perfecto –el nivel tres parecía fascinado- entonces ya se muy bien cómo arreglar eso, ¿eh?
Dicho eso, se abalanzó contra el albino, que a su vez, disparó.
Oh, no
Su adversario no le dejó si quiera mostrar algún signo de sorpresa, ora por el deterioro que presentaba el alma encerrada en su cuerpo, ora por haber caído en la cuenta de que en efecto, se trataba de un nivel superior de Akuma. Con un fuerte manotazo asestado en su estómago, le mandó a volar varios metros hasta que se estrelló contra el muro trasero de la superestructura.
-¡Agh!
El dolor se propagó por su torso entero, como llamaradas iracundas, y luego fue más o menos cediendo, hasta quedar como un malestar general que en realidad, no le impedía en nada moverse.
El nivel tres se quedó a su frente, y transformando sus dedos en ganchos, contrayendo y extendiendo, le indicó que se atreviera a hacerle frente.
-Vamos, vamos, exorcista, mira que todavía no he calentado –siseó malignamente, con un tono de voz metálico que le heló la sangre al peliblanco.- Quiero divertirme un rato contigo antes de darme la tarea de acabar con todas las personas del barco y tener mi festín.
Ante la sola mención de los inocentes, Allen se crispó en cuerpo entero y miró con severidad a su adversario. Con un movimiento casi inconsciente de la mano, se limpió la sangre que le corría como un pequeño río por la comisura de su labio.
-No te lo permitiré –declaró, levantando su arma y apuntando a la máquina- No vas a hacerle daño a nadie mientras yo siga aquí.
-Perfecto –el nivel tres parecía fascinado- entonces ya se muy bien cómo arreglar eso, ¿eh?
Dicho eso, se abalanzó contra el albino, que a su vez, disparó.
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Elipthi Khanon- Admin
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