Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
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Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Admin escribió:La leyenda de la reina de las nieves parece cobrar vida en los bosques nevados de la ciudad helada de Siberia. Desde hace unas semanas, se han visto desapariciones y reapariciones de muchachos por lo general jóvenes de sus casas. Según los testimonios de sus familiares, por la noche desaparecían y regresaban un día después como si nada, pero de alguna manera cambiados. “Se vuelven fríos y distantes”, son las descripciones más escuchadas de cada testigo o interrogado. Lo cierto es que todos muestran una enorme atracción por el bosque más cercano, y a cada momento tratan de huir de sus casas para dirigirse hacia allá; cuando se intenta detenerles, su actitud se vuelve agresiva y ansiosa. Todos comentan acerca de una hermosa mujer blanca como la nieve que les espera allí, aparentemente encantados por la susodicha.
Esta repentina aparición es lo que se va a investigar en esta ocasión. Contamos con los exorcistas Lenalee Lee, Sigma y Allen Walker.
[Off: esta trama es alternativa a la que se está siguiendo actualmente en el foro, por lo cual no interfiere en ella. Los participantes ya han sido mencionados previamente en el contenido del informe.
Se desarrollará como una misión normal (para más información, leed las reglas). El mínimo de hojas para detener la audición es de 3.
Al final, será evaluada y el veredicto se discutirá entre las Administradoras y los usuarios colaboradores que han ofrecido o se les ha pedido su ayuda.
El Orden de turno será el siguiente: Sigma, Allen Walker, Lenalee Lee.
¡Suerte! ^^]
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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
"Mucho frío..." fue lo primero que pasó por mi mente al descender del tren, dejando mi equipaje en el suelo froté mis manos enguantadas y luego me ajusté la bufanda para que cubriera mi boca. Aún me encontraba adormilada por el viaje y aquella luz tenue de invierno lastimaba un poco mis ojos
Un montón de personas caminaban o corrían en distintas direcciones por toda la estación, todas ellas muy bien abrigadas
-Es bonito, me gusta el frío navideño!- exclamó mi tortuga asomando la cabeza desde el bolsillo especial que tenía mi uniforme, Gogu también llevaba un bufanda alrededor del cuello
"Lo admito se ve tierna" me dije mirándola de reojo e ignorando su comentario...
-Hagamos nuestro mayor esfuerzo!- habló entusiasmada Gogu, dirigiéndose a "nuestros" compañeros de misión, yo me limité a girar hacia ellos para mirarles, aunque a decir verdad mi bufanda no permitía hacerlo correctamente
-A dónde vamos ahora?- cuestioné con serenidad esperando que alguno me entendiera pues no me había descubierto el rostro
Un montón de personas caminaban o corrían en distintas direcciones por toda la estación, todas ellas muy bien abrigadas
-Es bonito, me gusta el frío navideño!- exclamó mi tortuga asomando la cabeza desde el bolsillo especial que tenía mi uniforme, Gogu también llevaba un bufanda alrededor del cuello
"Lo admito se ve tierna" me dije mirándola de reojo e ignorando su comentario...
-Hagamos nuestro mayor esfuerzo!- habló entusiasmada Gogu, dirigiéndose a "nuestros" compañeros de misión, yo me limité a girar hacia ellos para mirarles, aunque a decir verdad mi bufanda no permitía hacerlo correctamente
-A dónde vamos ahora?- cuestioné con serenidad esperando que alguno me entendiera pues no me había descubierto el rostro

Sigma-chan-

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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Después de que Sigma hubiese bajado del tren, Allen la imitó, e inmediatamente una ráfaga helada le azotó el rostro. Cerró los ojos, mientras la corriente ondeaba los mechones de su cabello que se habían negado a resguardarse en la capucha, y los volvió a abrir en cuanto su intensidad cesó. A su alrededor, la vida continuaba en la ciudad de Siberia. La gente caminaba de aquí para allá tranquilamente, abrigados bajo atuendos mucho más calentitos que el que él llevaba puesto, seguramente acostumbrados a aquellas bajas temperaturas. Suspiró. Si se hubiese llevado al menos una bufanda como Sigma…
-¿A dónde vamos ahora?
Justamente la voz amortiguada de ella fue la que hizo que Allen centrara la atención nuevamente en sus compañeros de misión. Se abofeteó mentalmente, pensando que en vez de estarse quejando del frío, debería estar empezando a hacer algo, pero incluso tenía las ideas congeladas. Definitivamente, a él no le iban las temperaturas extremistas. No tenía preferencia ni por el frío ni por el calor. Komui una vez le había dicho que eso no podía ser bueno, y Allen empezó a estar de acuerdo con las palabras del hermano de Lenalee.
-Según lo que nos dijo Komui-san, todo tuvo su inicio en el bosque más cercano de aquí, así que deberíamos empezar a investigar justamente allí, pero… -Allen miró hacia el cielo siberiano, perennemente nublado. Le daba la impresión de que la nieve empezaba a descender cada vez con más insistencia, sin contar con el viento agitado que comenzaba a arremolinarse cerca de ellos.- Algo me dice que el clima hoy no estará a nuestro favor. Si nos agarra una tormenta helada en un lugar tan alejado como el bosque, creo que estaríamos en un aprieto.
El joven exorcista volvió a mirar a sus compañeras, dispuesto a escuchar sus opiniones. Por el rabillo del ojo podía ver cómo los pobladores empezaban a acelerar la marcha, quizá queriendo llegar a tiempo a sus casas para evitarse pasar por una tormenta afuera. Podía ser que las suposiciones de Allen no estaban erradas.
-¿A dónde vamos ahora?
Justamente la voz amortiguada de ella fue la que hizo que Allen centrara la atención nuevamente en sus compañeros de misión. Se abofeteó mentalmente, pensando que en vez de estarse quejando del frío, debería estar empezando a hacer algo, pero incluso tenía las ideas congeladas. Definitivamente, a él no le iban las temperaturas extremistas. No tenía preferencia ni por el frío ni por el calor. Komui una vez le había dicho que eso no podía ser bueno, y Allen empezó a estar de acuerdo con las palabras del hermano de Lenalee.
-Según lo que nos dijo Komui-san, todo tuvo su inicio en el bosque más cercano de aquí, así que deberíamos empezar a investigar justamente allí, pero… -Allen miró hacia el cielo siberiano, perennemente nublado. Le daba la impresión de que la nieve empezaba a descender cada vez con más insistencia, sin contar con el viento agitado que comenzaba a arremolinarse cerca de ellos.- Algo me dice que el clima hoy no estará a nuestro favor. Si nos agarra una tormenta helada en un lugar tan alejado como el bosque, creo que estaríamos en un aprieto.
El joven exorcista volvió a mirar a sus compañeras, dispuesto a escuchar sus opiniones. Por el rabillo del ojo podía ver cómo los pobladores empezaban a acelerar la marcha, quizá queriendo llegar a tiempo a sus casas para evitarse pasar por una tormenta afuera. Podía ser que las suposiciones de Allen no estaban erradas.
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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
La joven salio del tren al final siguiendo a sus camaradas, el viento helado le dio una buena sacudida cuando salio de este, entrecerro los ojos sintiendo aquel helado y fugaz viento moviendo sus cabellos, mientras observaba detenidamente a las personas avanzar, veia como cada una tomaba su rumbo de forma apresurada, impaciente, sin tiempo de descansar. Sintio de nuevo ese frio intenso cuando otra rafaga golpeo sus piernas, se quejo un poco pero no dijo nada, su uniforme no estaba apto para misiones como esas, despues de todo, llevaba falda, aun asi, aquella gabardina café que cubria su uniforme le daba un poco de aire caliente, pero no el suficiente como para salvarse del frio.
La joven retomó esta vez su vista a sus compañeros, y esuchando las palabras de Allen,Observó el cielo y comprendio que era verdad, tal vez ocurriria una tormenta.
-Allen-kun tiene razon, Pero, que pasaria si los sucesos ocurren en medio de la tormenta?-
Comentó la joven preocupada, una tormenta helada en estos momentos no era algo que les favorecia, sentia algo de miedo por el bienestar de sus compañeros. No queria que algo malo les ocurriera menos en la situacion de la mision y en medio de ese frio. Lenalee sacó por un momento los informes de la mision y los leyó en voz alta. despues de eso, suspiro un poco por la situacion,ya en su rostro podia notarse ese cierto aire de preocupacion.
-Por el momento lo mejor que podemos hacer es investigar un poco mas, despues de todo, lo mejor seria evitar que uno de los afectados se quede en medio de la noche, sobretodo si ocurre una tormenta-
Dijo esta simulando una sonrisa en su rostro, sabia que tambien debian pensar en el bien de la mision, y en aquellos que debian ayudar en ella, pero..una parte de ella no podia dejar de pensar en sus compañeros de equipo, aun asi continuo con su sonrisa y mantuvo la mente en positivo, deseaba con ansias que todo saliera bien.
La joven retomó esta vez su vista a sus compañeros, y esuchando las palabras de Allen,Observó el cielo y comprendio que era verdad, tal vez ocurriria una tormenta.
-Allen-kun tiene razon, Pero, que pasaria si los sucesos ocurren en medio de la tormenta?-
Comentó la joven preocupada, una tormenta helada en estos momentos no era algo que les favorecia, sentia algo de miedo por el bienestar de sus compañeros. No queria que algo malo les ocurriera menos en la situacion de la mision y en medio de ese frio. Lenalee sacó por un momento los informes de la mision y los leyó en voz alta. despues de eso, suspiro un poco por la situacion,ya en su rostro podia notarse ese cierto aire de preocupacion.
-Por el momento lo mejor que podemos hacer es investigar un poco mas, despues de todo, lo mejor seria evitar que uno de los afectados se quede en medio de la noche, sobretodo si ocurre una tormenta-
Dijo esta simulando una sonrisa en su rostro, sabia que tambien debian pensar en el bien de la mision, y en aquellos que debian ayudar en ella, pero..una parte de ella no podia dejar de pensar en sus compañeros de equipo, aun asi continuo con su sonrisa y mantuvo la mente en positivo, deseaba con ansias que todo saliera bien.
Última edición por -Rhapsody- el Miér Ago 05, 2009 6:31 pm, editado 1 vez

-Rhapsody--

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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Finalmente todos nos encontrábamos fuera del vagón y al parecer mi compañero si había logrado escuchar mi pregunta
"Nee... creo que tiene razón" pensé al oír su respuesta y dirigir mi mirada a las afueras de la estación, observé que la gente del lugar comenzaba a agitarse y apresuraba su paso "quizá si preguntamos..." me dije dispuesta a ir dónde la taquilla, sin embargo la voz de mi compañera me detuvo, Lenalee quien se notaba realmente preocupada por la situación también dio su opinión
-Allen-kun tiene razón, pero, qué ocurriría si los sucesos ocurren en medio de la tormenta?- y poco después comenzó a leer nuevamente el informe de la misión, supuse que querría que la escucháramos puesto que lo hizo en voz alta así que me coloqué a su lado para oírla mejor
-Por el momento lo mejor que podemos hacer es investigar un poco más, después de todo, lo mejor sería evitar que uno de los afectados se quede en medio de la noche, sobretodo si ocurre una tormenta- dijo sonriendo
"Le noto nerviosa? será el frío?" me dije mirando su rostro con detenimiento era la primera vez que me encontraba con una persona como ella, aunque se sonreía seguro que estaba pensando en todo aquello que pudiese lastimar a alguien y como evitarlo "creo que estoy analizando mucho las cosas" concluí mentalmente y cerré un momento mis párpados
-Entonces busquemos un lugar dónde alojarnos y podamos recabar información!- habló alegremente mi peluche y se colocó en uno de mis hombros al parecer tenía ganas de ayudar
-Dale tu bufanda a Lenalee- le murmuré tranquilamente, pues sabía que aunque no me escuchara bien sabría interpretarlo correctamente
-Quieres mi bufanda Lena-san? no es muy grande pero seguro que te cubrirá por una vuelta el cuello- comentó dirigiéndose a la susodicha, sin embargo antes de que Lenalee pudiese continuar un hombre tosco y alto me empujó con su costado
-Por qué no se quitan?! Llevan ya varios minutos estorbando! Malcriados...- exclamó haciendo ademanes con las manos y siguió con su camino, para mi suerte había caído sentada sobre mi equipaje, pero para mala suerte del sujeto estaba molesta
"Me desagrada" pensé con un aura negra a mi alrededor y comencé a seguirle con todas las ganas de vengarme olvidando a mis compañeros
"Nee... creo que tiene razón" pensé al oír su respuesta y dirigir mi mirada a las afueras de la estación, observé que la gente del lugar comenzaba a agitarse y apresuraba su paso "quizá si preguntamos..." me dije dispuesta a ir dónde la taquilla, sin embargo la voz de mi compañera me detuvo, Lenalee quien se notaba realmente preocupada por la situación también dio su opinión
-Allen-kun tiene razón, pero, qué ocurriría si los sucesos ocurren en medio de la tormenta?- y poco después comenzó a leer nuevamente el informe de la misión, supuse que querría que la escucháramos puesto que lo hizo en voz alta así que me coloqué a su lado para oírla mejor
-Por el momento lo mejor que podemos hacer es investigar un poco más, después de todo, lo mejor sería evitar que uno de los afectados se quede en medio de la noche, sobretodo si ocurre una tormenta- dijo sonriendo
"Le noto nerviosa? será el frío?" me dije mirando su rostro con detenimiento era la primera vez que me encontraba con una persona como ella, aunque se sonreía seguro que estaba pensando en todo aquello que pudiese lastimar a alguien y como evitarlo "creo que estoy analizando mucho las cosas" concluí mentalmente y cerré un momento mis párpados
-Entonces busquemos un lugar dónde alojarnos y podamos recabar información!- habló alegremente mi peluche y se colocó en uno de mis hombros al parecer tenía ganas de ayudar
-Dale tu bufanda a Lenalee- le murmuré tranquilamente, pues sabía que aunque no me escuchara bien sabría interpretarlo correctamente
-Quieres mi bufanda Lena-san? no es muy grande pero seguro que te cubrirá por una vuelta el cuello- comentó dirigiéndose a la susodicha, sin embargo antes de que Lenalee pudiese continuar un hombre tosco y alto me empujó con su costado
-Por qué no se quitan?! Llevan ya varios minutos estorbando! Malcriados...- exclamó haciendo ademanes con las manos y siguió con su camino, para mi suerte había caído sentada sobre mi equipaje, pero para mala suerte del sujeto estaba molesta
"Me desagrada" pensé con un aura negra a mi alrededor y comencé a seguirle con todas las ganas de vengarme olvidando a mis compañeros

Sigma-chan-

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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Allen sonrió de forma comprensiva ante las palabras de Lenalee. De alguna manera podía saber lo que pensaba su compañera, a juzgar por la expresión de su rostro y sus palabras. El dilema entre el bienestar de sus amigos y el de la misión.
Luego de que Gogu sugiriera el marchar hasta una posada y aprovechar en ella la búsqueda de información, Allen posó una mano sobre el hombro de la china y le sonrió mientras asentía.
-No te preocupes, Lenalee. Podríamos buscar alguna posada cercana al bosque –sugirió-, quizá no sea de mucha ayuda, pero también puede que así podamos estar atentos a lo que pase allá desde ese lugar si de verdad inicia una tormenta.-Allen volvió a mirar el cielo, y luego regresó la vista hacia los rostros de sus compañeras- pero si mis suposiciones no son ciertas y el clima no se nos hace un problema, entonces podremos ir cuanto antes al bosque a averiguar de qué se trata la aparición de esa misteriosa mujer. –agregó. Era lo mejor que podía sugerir en esos momentos.
Hubo un breve intercambio de palabras entre el curioso peluche parlante de Sigma y la mismísima dueña, y luego la primera le ofreció su pequeña bufanda a Lenalee. Allen no pudo evitar conmoverse un poco ante la escena. Gogu, peluche o no, era enternecedora a su manera. Pero el buen aire de la escena se vio interrumpido por un hombretón que pasó por en frente del albino y de paso, empujó con uno de sus costados a Sigma, haciéndole caer.
-¡¿Por qué no se quitan?! ¡Llevan ya varios minutos estorbando! Malcriados...- vociferó malhumorado mientras remarcaba sus palabras con los gestos de sus manos, y sin embargo continuó su camino cuchicheando otras cosas más que Allen no se molestó en pensar qué eran.
El albino frunció el ceño, notablemente herido en su orgullo como caballero al ver pasar una escena tan desagradable y brusca, y que además, una señorita fuese la agredida por ello. Sin embargo, su rostro cambió a sorpresa cuando se percató del aura negra y el notable gesto de enojo que mostraba la exorcista mientras se levantaba y seguía a aquel sujeto. Allen percibió un instinto no muy alejado del asesino recorrerle a ella y buscó alcanzarla.
-¿Eh? ¿Ahora qué quieres, mocosa? –fue el mismo hombre el que se percató de que Sigma le seguía, y le dio la cara mostrando toda su enorme fisonomía de una manera intimidante. No parecía la clase de persona que se amilanaba frente a una mujer, o a alguien menor que él.
Dio dos pasos al frente, remarcando su aire imponente, y cuando iba a dar el tercero Allen se interpuso entre ambos extendiendo las manos a los lados como si fuese una barrera. Luego los bajó, y avanzó hacia el sujeto hasta quedar cara a cara.
-Me gustaría que se disculpase con mi compañera, señor. Su comportamiento brusco con ella no fue el más indicado –replicó el albino mirando con una expresión seria al sujeto.
-¿Qué estás diciendo? – bufó el hombre y frunció el ceño; su rostro se afeó un poco más de lo que ya era- Mocoso, me parece que no sabes cual es tu lugar en este mundo. No es mi culpa que unos críos como ustedes se atravesaran en todo el camino, ella se lo buscó –respondió hosco, fulminando con la mirada a Allen y avanzó otro paso.
-Si eso es así entonces ella no tiene la culpa de que una persona tan maleducada como usted se hubiese pasado por allí y se la hubiese llevado por el medio como un animal –el exorcista menor avanzó otro paso, y ambos pechos chocaron entonces. Se notaba la diferencia de tamaño entre el peliblanco y aquel hombre. Aquella persona robusta le llevaba por lo mínimo dos cabezas y media de altura. La gente que pasaba por allí se detenía y miraba estupefacta a Allen ¿es que no notaba que tenía todas las de perder?
Ante sus palabras, el hombre estalló, y las venas cerca de sus sienes se hincharon.
-¿¡A-animal dices!? ¿Me has llamado animal, mocoso? –A pesar del frío, el señor se arremangó las mangas de su abrigo y de su camisa a la vez, mostrando brazos gruesos y musculosos- Te vas a enterar, chaval. Nadie me llama animal y sale sin ni un solo diente roto por lo menos. Que quede claro que tú también te has buscado algo como esto. –dijo, y sin detenerse a avisar con algún gesto, soltó un gancho que robó una exclamación de sorpresa del “público”.
Allen lo detuvo en seco con su brazo izquierdo, tomándolo de la muñeca y haciendo gala de su magnífica precisión. Seguía con el gesto grave, pero luego sonrió tiernamente, como quién no rompe un plato y ejerció presión allí con un poco de la fuerza de su arma anti-akuma.
-Huh, ¿Ahora le ofrecerá disculpas a Sigma? –preguntó inocentemente mientras le doblaba el brazo hacia otro lado.
El hombre soltó un grito de dolor y terror, ¿cómo un simple niño podía tener aquella fuerza del demonio?
-Maldita sea, tú no eres humano –exhaló sin quitar la vista del muchacho. Ahora que reparaba más en él, su aspecto era todo menos normal: cabello blanco, una enorme cicatriz que le cruzaba el ojo izquierdo y en forma de pentágono invertido…- ¡Eres…eres un demonio! –sabrían los que le conocían si era supersticioso o no, pero ante esa sola suposición, intentó zafarse desesperadamente del agarre del albino. Allen lo soltó por la sorpresa, y enseguida aquel hombre se perdió de vista corriendo como alma que lleva el diablo, gritando.
Aquello no le gustó al peliblanco, y sin embargo no pudo hacer otra cosa más que volverse hacia sus compañeras de misión y sonreír avergonzado.
-Lo siento, quizá me excedí, sólo quería que te ofreciera disculpas, Sigma –rió nerviosamente mientras se llevaba una mano a la nuca, incómodo.
Luego de que Gogu sugiriera el marchar hasta una posada y aprovechar en ella la búsqueda de información, Allen posó una mano sobre el hombro de la china y le sonrió mientras asentía.
-No te preocupes, Lenalee. Podríamos buscar alguna posada cercana al bosque –sugirió-, quizá no sea de mucha ayuda, pero también puede que así podamos estar atentos a lo que pase allá desde ese lugar si de verdad inicia una tormenta.-Allen volvió a mirar el cielo, y luego regresó la vista hacia los rostros de sus compañeras- pero si mis suposiciones no son ciertas y el clima no se nos hace un problema, entonces podremos ir cuanto antes al bosque a averiguar de qué se trata la aparición de esa misteriosa mujer. –agregó. Era lo mejor que podía sugerir en esos momentos.
Hubo un breve intercambio de palabras entre el curioso peluche parlante de Sigma y la mismísima dueña, y luego la primera le ofreció su pequeña bufanda a Lenalee. Allen no pudo evitar conmoverse un poco ante la escena. Gogu, peluche o no, era enternecedora a su manera. Pero el buen aire de la escena se vio interrumpido por un hombretón que pasó por en frente del albino y de paso, empujó con uno de sus costados a Sigma, haciéndole caer.
-¡¿Por qué no se quitan?! ¡Llevan ya varios minutos estorbando! Malcriados...- vociferó malhumorado mientras remarcaba sus palabras con los gestos de sus manos, y sin embargo continuó su camino cuchicheando otras cosas más que Allen no se molestó en pensar qué eran.
El albino frunció el ceño, notablemente herido en su orgullo como caballero al ver pasar una escena tan desagradable y brusca, y que además, una señorita fuese la agredida por ello. Sin embargo, su rostro cambió a sorpresa cuando se percató del aura negra y el notable gesto de enojo que mostraba la exorcista mientras se levantaba y seguía a aquel sujeto. Allen percibió un instinto no muy alejado del asesino recorrerle a ella y buscó alcanzarla.
-¿Eh? ¿Ahora qué quieres, mocosa? –fue el mismo hombre el que se percató de que Sigma le seguía, y le dio la cara mostrando toda su enorme fisonomía de una manera intimidante. No parecía la clase de persona que se amilanaba frente a una mujer, o a alguien menor que él.
Dio dos pasos al frente, remarcando su aire imponente, y cuando iba a dar el tercero Allen se interpuso entre ambos extendiendo las manos a los lados como si fuese una barrera. Luego los bajó, y avanzó hacia el sujeto hasta quedar cara a cara.
-Me gustaría que se disculpase con mi compañera, señor. Su comportamiento brusco con ella no fue el más indicado –replicó el albino mirando con una expresión seria al sujeto.
-¿Qué estás diciendo? – bufó el hombre y frunció el ceño; su rostro se afeó un poco más de lo que ya era- Mocoso, me parece que no sabes cual es tu lugar en este mundo. No es mi culpa que unos críos como ustedes se atravesaran en todo el camino, ella se lo buscó –respondió hosco, fulminando con la mirada a Allen y avanzó otro paso.
-Si eso es así entonces ella no tiene la culpa de que una persona tan maleducada como usted se hubiese pasado por allí y se la hubiese llevado por el medio como un animal –el exorcista menor avanzó otro paso, y ambos pechos chocaron entonces. Se notaba la diferencia de tamaño entre el peliblanco y aquel hombre. Aquella persona robusta le llevaba por lo mínimo dos cabezas y media de altura. La gente que pasaba por allí se detenía y miraba estupefacta a Allen ¿es que no notaba que tenía todas las de perder?
Ante sus palabras, el hombre estalló, y las venas cerca de sus sienes se hincharon.
-¿¡A-animal dices!? ¿Me has llamado animal, mocoso? –A pesar del frío, el señor se arremangó las mangas de su abrigo y de su camisa a la vez, mostrando brazos gruesos y musculosos- Te vas a enterar, chaval. Nadie me llama animal y sale sin ni un solo diente roto por lo menos. Que quede claro que tú también te has buscado algo como esto. –dijo, y sin detenerse a avisar con algún gesto, soltó un gancho que robó una exclamación de sorpresa del “público”.
Allen lo detuvo en seco con su brazo izquierdo, tomándolo de la muñeca y haciendo gala de su magnífica precisión. Seguía con el gesto grave, pero luego sonrió tiernamente, como quién no rompe un plato y ejerció presión allí con un poco de la fuerza de su arma anti-akuma.
-Huh, ¿Ahora le ofrecerá disculpas a Sigma? –preguntó inocentemente mientras le doblaba el brazo hacia otro lado.
El hombre soltó un grito de dolor y terror, ¿cómo un simple niño podía tener aquella fuerza del demonio?
-Maldita sea, tú no eres humano –exhaló sin quitar la vista del muchacho. Ahora que reparaba más en él, su aspecto era todo menos normal: cabello blanco, una enorme cicatriz que le cruzaba el ojo izquierdo y en forma de pentágono invertido…- ¡Eres…eres un demonio! –sabrían los que le conocían si era supersticioso o no, pero ante esa sola suposición, intentó zafarse desesperadamente del agarre del albino. Allen lo soltó por la sorpresa, y enseguida aquel hombre se perdió de vista corriendo como alma que lleva el diablo, gritando.
Aquello no le gustó al peliblanco, y sin embargo no pudo hacer otra cosa más que volverse hacia sus compañeras de misión y sonreír avergonzado.
-Lo siento, quizá me excedí, sólo quería que te ofreciera disculpas, Sigma –rió nerviosamente mientras se llevaba una mano a la nuca, incómodo.
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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
La joven continuaba con su sonrisa mientras observaba a Allen y a Sigma, mientras esta intercambiaba algunas palabras con su peluche, Gogu, estos al final terminaron por ofrecerle la bufanda del pequeño animalito, la joven respondió con un leve sonrojo debido a la pena que sentía, después de todo, habían notado que la joven tenia frío.
-muchas gracias en verdad se los…-Lenalee no pudo alcanzar a articular unas ultimas palabras cuando vio como su compañera caía al suelo sentada mientras un hombre de gran estatura y musculatura se quejaba de ellos, “como puede pensar eso?” pensó ella. Cuando volteo y trató de ayudarla a levantarse, su sorpresa fue mucha al ver como la joven iba por el hombre, iba por venganza? Lo mas seguro es que si.
Lenalee y Allen fueron por ella, antes de que aquel hombre pudiera hacer algo, Allen se interpuso en ánimos de defender Sigma, la chica se coloco junto a su compañera, mientras tenia aquella bufanda que le habían ofrecido en las manos, escuchando atentamente la conversación que tenían.
Pero el señor estallo de furia en cuanto Allen trato de defenderse solo con palabras.
-Te vas a enterar, chaval. Nadie me llama animal y sale sin ni un solo diente roto por lo menos. Que quede claro que tú también te has buscado algo como esto. –Dijo aquel hombre mientras se acercaba con porte impotente para darle un fuerte golpe al su compañero.
-Deténgase por favor…!-dijo la joven en un tono desesperado, pero su cara cambio a sorpresa cuando vio la defensa de Allen ante el caso del golpe, y como sonreía mientras le pedía amablemente que el señor se disculpara con Sigma, pero lo que escuchó después la haría estallar a ella, internamente.
Lenalee no era de esas chicas que demostraba su enojo tan fácilmente, debía estar lo bastante enojada o alterada como para gritar en medio de un publico, además, ella fue enseñada para tratar a las personas con respeto, pero, al ver como aquel hombre llamo a Allen “demonio...” hizo que tomara con algo de fuerza la bufanda que llevaba en sus manos. Cuando todo acabo, ella se acerco a su compañero, supo que el comentario le afecto en cuanto bajo la mirada, pero vio como retomaba aire sereno y regresaba a fijar su vista en su compañera de equipo.
-Lo siento, quizá me excedí, sólo quería que te ofreciera disculpas, Sigma–dijo el joven mientras reía de forma nerviosa, Lenalee bajo la mirada ante esto, pero luego fijo su vista en su compañero y trató de animarlo “dándole calor”.
-Allen-kun, ten…-Alcanzó a decir ella mientras le colocaba la bufanda en el cuello del chico, cuando el trató de decir algo, ella de inmediato le interrumpió..-es algo pequeña pero te queda bien.-
Ella le sonrío con sinceridad, después volteo a ver a Sigma y a Gogu e hizo una reverencia.
-Lo siento, lamento que tuvieras que pasar por esto por mi culpa, tal vez si no hubiéramos estado en frente del tren mientras leía los informes, esto no hubiera pasado, por favor perdona- dijo esta mientras le sonreía a la jovencita, la sonrisa que le daba mostraba calma, aun así se sentía algo culpable por lo sucedido.-pero bueno, trabajo es trabajo, así que salgamos e investiguemos un poco-
Dijo finalmente para tomar las manos de sus compañeros y adelantarse para salir de la estación de trenes.
-muchas gracias en verdad se los…-Lenalee no pudo alcanzar a articular unas ultimas palabras cuando vio como su compañera caía al suelo sentada mientras un hombre de gran estatura y musculatura se quejaba de ellos, “como puede pensar eso?” pensó ella. Cuando volteo y trató de ayudarla a levantarse, su sorpresa fue mucha al ver como la joven iba por el hombre, iba por venganza? Lo mas seguro es que si.
Lenalee y Allen fueron por ella, antes de que aquel hombre pudiera hacer algo, Allen se interpuso en ánimos de defender Sigma, la chica se coloco junto a su compañera, mientras tenia aquella bufanda que le habían ofrecido en las manos, escuchando atentamente la conversación que tenían.
Pero el señor estallo de furia en cuanto Allen trato de defenderse solo con palabras.
-Te vas a enterar, chaval. Nadie me llama animal y sale sin ni un solo diente roto por lo menos. Que quede claro que tú también te has buscado algo como esto. –Dijo aquel hombre mientras se acercaba con porte impotente para darle un fuerte golpe al su compañero.
-Deténgase por favor…!-dijo la joven en un tono desesperado, pero su cara cambio a sorpresa cuando vio la defensa de Allen ante el caso del golpe, y como sonreía mientras le pedía amablemente que el señor se disculpara con Sigma, pero lo que escuchó después la haría estallar a ella, internamente.
Lenalee no era de esas chicas que demostraba su enojo tan fácilmente, debía estar lo bastante enojada o alterada como para gritar en medio de un publico, además, ella fue enseñada para tratar a las personas con respeto, pero, al ver como aquel hombre llamo a Allen “demonio...” hizo que tomara con algo de fuerza la bufanda que llevaba en sus manos. Cuando todo acabo, ella se acerco a su compañero, supo que el comentario le afecto en cuanto bajo la mirada, pero vio como retomaba aire sereno y regresaba a fijar su vista en su compañera de equipo.
-Lo siento, quizá me excedí, sólo quería que te ofreciera disculpas, Sigma–dijo el joven mientras reía de forma nerviosa, Lenalee bajo la mirada ante esto, pero luego fijo su vista en su compañero y trató de animarlo “dándole calor”.
-Allen-kun, ten…-Alcanzó a decir ella mientras le colocaba la bufanda en el cuello del chico, cuando el trató de decir algo, ella de inmediato le interrumpió..-es algo pequeña pero te queda bien.-
Ella le sonrío con sinceridad, después volteo a ver a Sigma y a Gogu e hizo una reverencia.
-Lo siento, lamento que tuvieras que pasar por esto por mi culpa, tal vez si no hubiéramos estado en frente del tren mientras leía los informes, esto no hubiera pasado, por favor perdona- dijo esta mientras le sonreía a la jovencita, la sonrisa que le daba mostraba calma, aun así se sentía algo culpable por lo sucedido.-pero bueno, trabajo es trabajo, así que salgamos e investiguemos un poco-
Dijo finalmente para tomar las manos de sus compañeros y adelantarse para salir de la estación de trenes.

-Rhapsody--

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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Mi tortuga se había resguardado en el bolsillo una vez empecé mi persecución contra el desagradable sujeto, mi objetivo era darle unas buenas patadas en la cara no creía que fuera a ser difícil después de todo no era la primera vez que me enfrentaba a un tipo de su complexión
-¿Eh? ¿Ahora qué quieres, mocosa?-
"Ja... enseguida te enteraras..." pensé al verle acercarse, aunque mantenía mi inexpresividad un brillo especial se notó en mis ojos pocas cosas lograban enfadarme de esa forma y el hecho de que se aprovecharan de mi por el tamaño era una de ellas... finalmente iba a dar un paso para cumplir con mi venganza cuando Allen se interpuso
"Eh?" me dije al ver su noble acción y lo que seguiría después, la acalorada discusión parecía tomar un rumbo bastante turbio puesto que a aquel horrible sujeto no le gustaba "la verdad". Lenalee quien también se encontraba cerca de la escena exclamó porque se detuvieran, sin embargo eso no sucedió
-¡Eres…eres un demonio!- concluyó con suma cobardía el "animal" mientras se alejaba de ahí
-Basura humana...- dije con firmeza al verlo huir, ese desecho ya me había vuelto a hacer enfadar aunque ya no podría darle su merecido
-Lo siento, quizá me excedí, sólo quería que te ofreciera disculpas, Sigma–
"Eres muy bueno Allen..." pensé y sin ánimos de continuar con aquello le reverencié en signo de agradecimiento "pero al desecho le caerá mi maldición... nee" me dije antes de reincorporarme para ver que Lenalee le había puesto la bufanda al peliblanco y después se disculpaba por lo sucedido
-No te preocupes Lena-san seguro que al sujeto lo muerde un perro, tú para nada que tienes la culpa- dijo Gogu subiendo a mi cabeza y con tono consolador, aunque no era muy coherente le di la razón haciendo otra reverencia dirigida a Lenalee la cual me tomó de la mano al igual que Allen y nos llevó hacia la salida
"Me alegra haber terminado con ese suceso" pensé una vez habíamos logrado conseguir un carruaje que nos llevase, el chofer se llamaba Thomas y muy amablemente se había ofrecido a llevarnos a la posada más cercana al bosque aunque antes hubo que darle explicación del por qué un grupo de jóvenes quería ir a ese lugar
"Es realmente peligroso, han estado pasando cosas muy extrañas en ese sitio" había dicho él...
"Me alegra que dijera que no habría tormenta..." pensé balanceando mis pies en el asiento, no quería dormirme en el camino pues siempre que me hube encontrado en un clima frío y yo estuviera cálida eso solía suceder... además el hecho de que mi tortuga se acurrucara en mi cabeza no ayudaba mucho... al final no resistí y me quedé dormida
-Hemos llegado- dijo Thomas al abrir la puerta del carruaje, el viento que entró logró despertarme completamente
"Rayos, me dormí" pensé con molestia, luego miré a los presentes
-Lo lamento mucho- dije descubriendo mi rostro y estando de pie hice una reverencia
-¿Eh? ¿Ahora qué quieres, mocosa?-
"Ja... enseguida te enteraras..." pensé al verle acercarse, aunque mantenía mi inexpresividad un brillo especial se notó en mis ojos pocas cosas lograban enfadarme de esa forma y el hecho de que se aprovecharan de mi por el tamaño era una de ellas... finalmente iba a dar un paso para cumplir con mi venganza cuando Allen se interpuso
"Eh?" me dije al ver su noble acción y lo que seguiría después, la acalorada discusión parecía tomar un rumbo bastante turbio puesto que a aquel horrible sujeto no le gustaba "la verdad". Lenalee quien también se encontraba cerca de la escena exclamó porque se detuvieran, sin embargo eso no sucedió
-¡Eres…eres un demonio!- concluyó con suma cobardía el "animal" mientras se alejaba de ahí
-Basura humana...- dije con firmeza al verlo huir, ese desecho ya me había vuelto a hacer enfadar aunque ya no podría darle su merecido
-Lo siento, quizá me excedí, sólo quería que te ofreciera disculpas, Sigma–
"Eres muy bueno Allen..." pensé y sin ánimos de continuar con aquello le reverencié en signo de agradecimiento "pero al desecho le caerá mi maldición... nee" me dije antes de reincorporarme para ver que Lenalee le había puesto la bufanda al peliblanco y después se disculpaba por lo sucedido
-No te preocupes Lena-san seguro que al sujeto lo muerde un perro, tú para nada que tienes la culpa- dijo Gogu subiendo a mi cabeza y con tono consolador, aunque no era muy coherente le di la razón haciendo otra reverencia dirigida a Lenalee la cual me tomó de la mano al igual que Allen y nos llevó hacia la salida
"Me alegra haber terminado con ese suceso" pensé una vez habíamos logrado conseguir un carruaje que nos llevase, el chofer se llamaba Thomas y muy amablemente se había ofrecido a llevarnos a la posada más cercana al bosque aunque antes hubo que darle explicación del por qué un grupo de jóvenes quería ir a ese lugar
"Es realmente peligroso, han estado pasando cosas muy extrañas en ese sitio" había dicho él...
"Me alegra que dijera que no habría tormenta..." pensé balanceando mis pies en el asiento, no quería dormirme en el camino pues siempre que me hube encontrado en un clima frío y yo estuviera cálida eso solía suceder... además el hecho de que mi tortuga se acurrucara en mi cabeza no ayudaba mucho... al final no resistí y me quedé dormida
-Hemos llegado- dijo Thomas al abrir la puerta del carruaje, el viento que entró logró despertarme completamente
"Rayos, me dormí" pensé con molestia, luego miré a los presentes
-Lo lamento mucho- dije descubriendo mi rostro y estando de pie hice una reverencia

Sigma-chan-

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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
[Off: epic post largo~ rayos, de verdad me gustó la trama de esta misión xD]
Allen le dedicó una sonrisa a Sigma cuando ella respondió a sus palabras con una reverencia. Luego, Lenalee le colocó la bufanda que momentos atrás Gogu se la había ofrecido a ella en el cuello. Allen la miró un poco confundido.
-Es algo pequeña, pero te queda bien.- le dijo entonces, sonrió y al albino no le quedó otra cosa más que corresponderle el gesto con otra. Luego ella se disculpó por haberles entretenido en la vía pública, como si de verdad todo se hubiese causado por motivo suyo. Gogu intentó disuadirla de esa idea con una de sus palabras, y Sigma le ayudó con otra zalema. Lenalee entonces, más animada, les tomó de las manos, para apurarles en dirigirse a la búsqueda de alguna posada cercana al bosque.
-Gogu tiene razón, no tienes la culpa. Nadie sabía que alguien como ese sujeto se nos iba a atravesar en el camino –le dijo mientras ahora él las dirigía a ellas hacia la carretera, en busca de alguna persona que pudiese tener la amabilidad de servirles de guía y transporte hasta donde querían llegar. Siberia era un poco grande, y gracias al frío que hacía eran muy pocos los ánimos del albino por recorrer hasta las afueras a pie para luego buscar algún lugar donde quedarse.
La suerte les sonrió entonces, y aquel hombre que respondía por el nombre de Thomas fue el samaritano que les ahorró el recorrido. Aún con sus advertencias, Allen le insistió mientras hablaban, en que era a los límites de la ciudad y el bosque donde querían ir, donde según el ciudadano, había una posada que recibía a los viajeros que llegaban por aquel lado a la ciudad.
Él insistió una última vez en que podía ser peligroso para unos niños, viendo los casos que empezaban a suceder allá, pero acabó desistiendo en cuanto se dio cuenta de que el peliblanco, así como sus compañeras, no iban a cambiar de opinión. De modo que les acomodó en el interior del carruaje y se puso en marcha.
El albino se hizo un espacio al lado de la ventana, y empezó a mirar por ella con curiosidad. Las calles siberianas pasaban delante de sus ojos como la cinta de una película, y la vista del blanco inmaculado de la nieve, que tapizaba las calles y los techos de las casas, así como descendía lentamente desde el cielo afuera, comenzó a adormecerle. La visión empezó a hacérsele borrosa, a medida que iba desenfocando la mirada sin darse cuenta. Cuando ya casi cerraba los ojos, la silueta de una mujer completamente blanca parada a un lado de la acerca, mirando directamente hacia el carruaje, a él, llamó su atención e hizo que nuevamente recobrase el sentido.
-¿Eh? –pero cuando volvió a mirar hacia allá con mayor atención, ella no estaba.- ¿Habrá sido mi imaginación? –se murmuró a sí mismo, y luego le dio la espalda a la ventana para mirar a Lenalee y a Sigma, esta última se había quedado dormida.
Cuando el carruaje se detuvo, Allen volvió a mirar por la ventana, y pudo observar cómo se alzaba a su frente una edificación más o menos alta, que de seguro era la posada.
-Hemos llegado –anunció Thomas en cuanto abrió la puerta del carruaje. Aquella acción hizo que el viento que se agitaba afuera entrase. Sigma pareció despertarse con el repentino contraste de temperaturas.
-Lo lamento mucho- se disculpó, e hizo de nuevo una reverencia.
Allen sudó una gota tras la nuca. Ya ha hecho muchas desde que llegamos aquí…
-No te preocupes –respondió él aún así, y luego se bajó del carruaje primero, para ayudarlas a ella y a Lenalee a bajar tranquilamente.
Justo en ese momento, la puerta de la posada se abrió abruptamente y de ella un muchacho que aparentaba menos de veinte años salió corriendo lo más rápido posible de allí.
-¡Espera, Michael! ¡No vayas, vuelve aquí, es peligroso! –al instante, una niña mucho más pequeña que Allen se asomó por el umbral y miró en dirección a aquel muchacho, más que preocupada, asustada.- Oh, por favor, detengan a mi hermano, se los ruego, no sabe lo que hace. Está a punto de irse al bosque sabiendo que pronto habrá una tormenta. Por favor –suplicó ella mirando a los ojos al peliblanco. Parecía que en cualquier momento se echaría a llorar.
Allen dejó en el suelo la pequeña maleta que siempre cargaba como su único equipaje, y les hizo un gesto a sus compañeras mientras emprendía una carrera en dirección a aquel muchacho.
-¡Esperen aquí! Lo traeré de vuelta –exclamó, y luego centró la mirada en él.
-Oh, Mike nii-san –sollozó la pequeña mientras se llevaba las manos a los ojos, tratando de ocultarse las lágrimas.- ¿Por qué nos quieres abandonar?
Michael era de cabellos negros, ojos verdes y piel blanca. Su complexión rayaba lo delgado, y no exactamente de modo atlético. Aún así, sus piernas eran largas, y los pasos que daba cuando corría eran de alguna manera intimidantes. Corría como un poseso, mirando solamente hacia delante. Cuando la entrada del bosque empezó a hacérsele visible, desplegó una sonrisa alegre.
-Por fin…-dijo, y justo en ese momento, algo se le lanzó encima e hizo que se cayera de boca contra el suelo nevado.- ¡Agh! ¿¡Qué rayos sucede!?
Cuando se dio la vuelta, el rostro de Allen lo miraba con atención encima de él, mientras sonreía como si aquello fuese natural.
-Lo siento mucho, pero creo que debería regresarse a la posada. Hay alguien que está muy preocupada por usted esperándolo.
-¿Eh? ¿Qué? ¡Suéltame, niño! –Poco a poco, Mike empezó a temblar desesperado.- No sabes lo que estás haciendo, ¡nadie puede detenerme!- exclamó, mientras se agitaba e intentaba sacarse al exorcista de encima.
-Usted es el que no sabe lo que hace, arriesgándose a ir al bosque estando una tormenta a punto de iniciar –replicó Allen agarrando al muchacho por la cintura con toda la fuerza de la que era capaz.
-No, ¡no!, ¡no pueden detenerme! ¡no pueden separarme de ella!
-¿Ella? –De pronto recordó cuando en la estación, Lenalee releía el informe del suceso que ellos debían de investigar allí.- ¿ La Reina de las nieves?
De pronto Mike dejó de forcejear y se giró a mirar a Allen con sorpresa.
-¿La conoces? ¿Sabes donde está? ¿Sabes en qué lugar me espera? –el brillo de sus ojos desprendía esperanza y ansiedad. Volvió a sonreír con una mueca idiota. Parecía mirar a la nada, más allá del albino.- Sigue tan hermosa como siempre, ¿verdad? Ella siempre lo es. Hasta las mismísimas flores le tendrían envidia de su belleza, si no fuera porque le encanta la nieve.
O es idea mía, o este chico está perdidamente enamorado, de pronto se sintió incómodo ante el repentino tema de conversación. No se dio cuenta de que había aflojado su agarre hasta que Michael se zafó de él y lo tomó por los hombros, agitándolo.
-¡Tú sabes dónde está! ¿No es así? Llévame con ella, por favor. ¡Tengo que verla!
-N-no se dónde podría estar…
-¡Mientes! –Le acusó de repente, y en su mirada brilló repentinamente la desconfianza- Debe ser… tú también debes estar tratando de quedarte con ella ¿verdad? ¡también quieres estar con ella!
-E-escuche, le he dicho que no tengo ni idea de qué está hablando…
-¡Eres otro sucio canalla! ¡Lo sabía!, pero esta batalla la gano yo –siseó, y sus manos serpentearon hasta el cuello del albino y se cerraron en torno a él. Michael se levantó, y con él, alzó a Allen despegando sus pies del suelo- Seré yo el que esté a su lado para siempre, ¿me oyes?
Lo oía, pero más que eso, se sorprendía de la enorme fuerza que ahora cargaba en sus brazos ¿cómo alguien tan delgado…?
-Ugh, Michael, suélteme por favor. Usted está equivocado…
-¡Silencio! Acabaré con todos mis rivales, ¡no quedará ninguno! -y una sonrisa demencial adornó su rostro.
-P-pero yo no soy…-de pronto Allen se dio cuenta de aquel muchacho no le escucharía. Estaba fuera de sí. El albino juntó sus fuerzas y le propinó una patada en el estómago que hizo que lo soltara. Mike aulló de dolor, y no se dio cuenta en qué momento el pequeño niño peliblanco le había noqueado, hasta que cayó en el suelo inconsciente.
Allen trató de cargarlo, y regresar con él hasta donde había dejado a Lenalee, Sigma y a la pequeña hermana de aquel hombre cuya cordura había desaparecido.
Allen le dedicó una sonrisa a Sigma cuando ella respondió a sus palabras con una reverencia. Luego, Lenalee le colocó la bufanda que momentos atrás Gogu se la había ofrecido a ella en el cuello. Allen la miró un poco confundido.
-Es algo pequeña, pero te queda bien.- le dijo entonces, sonrió y al albino no le quedó otra cosa más que corresponderle el gesto con otra. Luego ella se disculpó por haberles entretenido en la vía pública, como si de verdad todo se hubiese causado por motivo suyo. Gogu intentó disuadirla de esa idea con una de sus palabras, y Sigma le ayudó con otra zalema. Lenalee entonces, más animada, les tomó de las manos, para apurarles en dirigirse a la búsqueda de alguna posada cercana al bosque.
-Gogu tiene razón, no tienes la culpa. Nadie sabía que alguien como ese sujeto se nos iba a atravesar en el camino –le dijo mientras ahora él las dirigía a ellas hacia la carretera, en busca de alguna persona que pudiese tener la amabilidad de servirles de guía y transporte hasta donde querían llegar. Siberia era un poco grande, y gracias al frío que hacía eran muy pocos los ánimos del albino por recorrer hasta las afueras a pie para luego buscar algún lugar donde quedarse.
La suerte les sonrió entonces, y aquel hombre que respondía por el nombre de Thomas fue el samaritano que les ahorró el recorrido. Aún con sus advertencias, Allen le insistió mientras hablaban, en que era a los límites de la ciudad y el bosque donde querían ir, donde según el ciudadano, había una posada que recibía a los viajeros que llegaban por aquel lado a la ciudad.
Él insistió una última vez en que podía ser peligroso para unos niños, viendo los casos que empezaban a suceder allá, pero acabó desistiendo en cuanto se dio cuenta de que el peliblanco, así como sus compañeras, no iban a cambiar de opinión. De modo que les acomodó en el interior del carruaje y se puso en marcha.
El albino se hizo un espacio al lado de la ventana, y empezó a mirar por ella con curiosidad. Las calles siberianas pasaban delante de sus ojos como la cinta de una película, y la vista del blanco inmaculado de la nieve, que tapizaba las calles y los techos de las casas, así como descendía lentamente desde el cielo afuera, comenzó a adormecerle. La visión empezó a hacérsele borrosa, a medida que iba desenfocando la mirada sin darse cuenta. Cuando ya casi cerraba los ojos, la silueta de una mujer completamente blanca parada a un lado de la acerca, mirando directamente hacia el carruaje, a él, llamó su atención e hizo que nuevamente recobrase el sentido.
-¿Eh? –pero cuando volvió a mirar hacia allá con mayor atención, ella no estaba.- ¿Habrá sido mi imaginación? –se murmuró a sí mismo, y luego le dio la espalda a la ventana para mirar a Lenalee y a Sigma, esta última se había quedado dormida.
Cuando el carruaje se detuvo, Allen volvió a mirar por la ventana, y pudo observar cómo se alzaba a su frente una edificación más o menos alta, que de seguro era la posada.
-Hemos llegado –anunció Thomas en cuanto abrió la puerta del carruaje. Aquella acción hizo que el viento que se agitaba afuera entrase. Sigma pareció despertarse con el repentino contraste de temperaturas.
-Lo lamento mucho- se disculpó, e hizo de nuevo una reverencia.
Allen sudó una gota tras la nuca. Ya ha hecho muchas desde que llegamos aquí…
-No te preocupes –respondió él aún así, y luego se bajó del carruaje primero, para ayudarlas a ella y a Lenalee a bajar tranquilamente.
Justo en ese momento, la puerta de la posada se abrió abruptamente y de ella un muchacho que aparentaba menos de veinte años salió corriendo lo más rápido posible de allí.
-¡Espera, Michael! ¡No vayas, vuelve aquí, es peligroso! –al instante, una niña mucho más pequeña que Allen se asomó por el umbral y miró en dirección a aquel muchacho, más que preocupada, asustada.- Oh, por favor, detengan a mi hermano, se los ruego, no sabe lo que hace. Está a punto de irse al bosque sabiendo que pronto habrá una tormenta. Por favor –suplicó ella mirando a los ojos al peliblanco. Parecía que en cualquier momento se echaría a llorar.
Allen dejó en el suelo la pequeña maleta que siempre cargaba como su único equipaje, y les hizo un gesto a sus compañeras mientras emprendía una carrera en dirección a aquel muchacho.
-¡Esperen aquí! Lo traeré de vuelta –exclamó, y luego centró la mirada en él.
-Oh, Mike nii-san –sollozó la pequeña mientras se llevaba las manos a los ojos, tratando de ocultarse las lágrimas.- ¿Por qué nos quieres abandonar?
Michael era de cabellos negros, ojos verdes y piel blanca. Su complexión rayaba lo delgado, y no exactamente de modo atlético. Aún así, sus piernas eran largas, y los pasos que daba cuando corría eran de alguna manera intimidantes. Corría como un poseso, mirando solamente hacia delante. Cuando la entrada del bosque empezó a hacérsele visible, desplegó una sonrisa alegre.
-Por fin…-dijo, y justo en ese momento, algo se le lanzó encima e hizo que se cayera de boca contra el suelo nevado.- ¡Agh! ¿¡Qué rayos sucede!?
Cuando se dio la vuelta, el rostro de Allen lo miraba con atención encima de él, mientras sonreía como si aquello fuese natural.
-Lo siento mucho, pero creo que debería regresarse a la posada. Hay alguien que está muy preocupada por usted esperándolo.
-¿Eh? ¿Qué? ¡Suéltame, niño! –Poco a poco, Mike empezó a temblar desesperado.- No sabes lo que estás haciendo, ¡nadie puede detenerme!- exclamó, mientras se agitaba e intentaba sacarse al exorcista de encima.
-Usted es el que no sabe lo que hace, arriesgándose a ir al bosque estando una tormenta a punto de iniciar –replicó Allen agarrando al muchacho por la cintura con toda la fuerza de la que era capaz.
-No, ¡no!, ¡no pueden detenerme! ¡no pueden separarme de ella!
-¿Ella? –De pronto recordó cuando en la estación, Lenalee releía el informe del suceso que ellos debían de investigar allí.- ¿ La Reina de las nieves?
De pronto Mike dejó de forcejear y se giró a mirar a Allen con sorpresa.
-¿La conoces? ¿Sabes donde está? ¿Sabes en qué lugar me espera? –el brillo de sus ojos desprendía esperanza y ansiedad. Volvió a sonreír con una mueca idiota. Parecía mirar a la nada, más allá del albino.- Sigue tan hermosa como siempre, ¿verdad? Ella siempre lo es. Hasta las mismísimas flores le tendrían envidia de su belleza, si no fuera porque le encanta la nieve.
O es idea mía, o este chico está perdidamente enamorado, de pronto se sintió incómodo ante el repentino tema de conversación. No se dio cuenta de que había aflojado su agarre hasta que Michael se zafó de él y lo tomó por los hombros, agitándolo.
-¡Tú sabes dónde está! ¿No es así? Llévame con ella, por favor. ¡Tengo que verla!
-N-no se dónde podría estar…
-¡Mientes! –Le acusó de repente, y en su mirada brilló repentinamente la desconfianza- Debe ser… tú también debes estar tratando de quedarte con ella ¿verdad? ¡también quieres estar con ella!
-E-escuche, le he dicho que no tengo ni idea de qué está hablando…
-¡Eres otro sucio canalla! ¡Lo sabía!, pero esta batalla la gano yo –siseó, y sus manos serpentearon hasta el cuello del albino y se cerraron en torno a él. Michael se levantó, y con él, alzó a Allen despegando sus pies del suelo- Seré yo el que esté a su lado para siempre, ¿me oyes?
Lo oía, pero más que eso, se sorprendía de la enorme fuerza que ahora cargaba en sus brazos ¿cómo alguien tan delgado…?
-Ugh, Michael, suélteme por favor. Usted está equivocado…
-¡Silencio! Acabaré con todos mis rivales, ¡no quedará ninguno! -y una sonrisa demencial adornó su rostro.
-P-pero yo no soy…-de pronto Allen se dio cuenta de aquel muchacho no le escucharía. Estaba fuera de sí. El albino juntó sus fuerzas y le propinó una patada en el estómago que hizo que lo soltara. Mike aulló de dolor, y no se dio cuenta en qué momento el pequeño niño peliblanco le había noqueado, hasta que cayó en el suelo inconsciente.
Allen trató de cargarlo, y regresar con él hasta donde había dejado a Lenalee, Sigma y a la pequeña hermana de aquel hombre cuya cordura había desaparecido.
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Allen Walker: 56 pts.

Cross Marian: -1 pts.
No atiendo los MP y/o mensajes en el msn que tenga que ver con fichas.

Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Ella los llevaba de la mano para partir de la estación de trenes, aun sintiéndose algo culpable por el “pequeño” incidente por el que habían pasado allí dentro, pero cuando Sigma y Allen le ayudaron a sentirse mejor, ella soltó otra sonrisa dedicándoselas a ambos, mientras ya afuera buscaban la forma de poder transportarse y así saber un poco mas de la situación. Para su fortuna, Thomas, un hombre de buen corazón les ofreció su carruaje, estos con gusto aceptaron y subieron a el.
Ellos les comentaron un poco sobre lo que ocurría, y aunque Thomas les advirtió que eran algo jóvenes parta encargarse, ellos aun así decidieron hacerlo, ya que era por el bien de su misión y también para salvar a las personas involucradas. Lenalee en el camino permaneció callada, observando a sus dos compañeros, primero a Allen, quien estaba observando el paisaje a través de la ventana, luego fijo su vista hacia Sigma y Gogu, la joven se encontraba dormida, lo que ocasiono que una risita silenciosa saliera de sus labios, pensó en lo linda que se veía durmiendo y que quizás estaba algo cansada debido al viaje. Suspiro un rato tranquila mientras imitaba a Allen y miro hacia la ventana, aquel paisaje blanco le agradaba, lleno de pureza y de tranquilidad, Lenalee pensó en lo que seria de esta misión, el relato de las desapariciones junto con la reina de las nieves le preocupaba un poco, pero mas, era la intriga de si ellos estarían bien en la misión, tenia miedo de que algo le pasara o a Sigma o a Allen, aun así, ella continuo mirando el paisaje esperanzada de que todo saldría bien y que sus preocupaciones no se cumplirían.
-Ya hemos llegado- Dijo Thomas mientras se detenían, todos salieron del carruaje mientras Sigma hacia una reverencia para disculparse por haberse quedado dormida en el camino.
-no te preocupes, te notabas algo cansada, aunque...-Lenalee hizo una pausa mientras observaba a la joven algo preocupada.-Sigma, te encuentras…?-“Bien” era la palabra exacta que iba a terminar su preguntar, pero una voz desesperada llamo su atención y todos giraron sus vistas hacia lo que ocurría.
Una jovencita, de baja estatura, casi llegando al alto de Allen, tratando de detener a un joven mayor, de contextura delgada, muy delgada, quien corría desesperado hacia el bosque. Ella de inmediato se percató de la situación y trato de hacer algo, pero su compañero se le adelanto y les aviso que se quedaran mientras el iba por el joven, Lenalee trató de detenerlo, pero fue inútil, ella sabia que por mucho que lo intentara, Allen era ese tipo do personas que ayudaban incondicionalmente a los demás.
-que razón tendría para irse de esa manera?- pregunto en ella de forma preocupada.
-Dijo que…iría por ella…-dijo aquella chica en tono triste, tan triste como desesperado.
-Ella?-pregunto en un tono monosílabo mientras conectaba las ideas, era cierto, su mirada se torno un poco mas seria mientras observaba el horizonte por donde se habían ido los dos chicos.
-Mi…mi hermano va a estar bien verdad??-dijo la niña con ojos brillantes, apunto de volver a romper en llanto.
Lenalee la observó con preocupación, y algo de ello le recordaba a ella misma cuando era niña, antes de entrar a la orden ella era igual a ella, y vio el cariño que sentia hacia su hermano, asi como ella con el suyo. La joven sonrío un poco con nostalgia, se agacho un poco la estar a la altura de la niña y con su mano derecha limpió con cuidado, las primeras lagrimas que salían de los ojos de la niña.
-descuida, mi amigo traerá a tu hermano, te lo prometo- dijo esta manteniendo su sonrisa, haciendo que la niña se calmara poco a poco.
Después de un rato, todas observaron a Allen llegar junto con el chico, de nombre Michael, el albino llevaba al chico sujetado, puesto que este último estaba inconsciente. Tanto la pequeña como Lenalee sonrieron al verlos, ella observó a Sigma mientras esta sentía y ambas exorcistas se acercaron al chico.
-se encuentra bien?-dijo la pequeña algo preocupada.
-tranquila, solo esta inconsciente, debió ser el cansancio-dijo Lenalee sonriéndole para calmarla.
La niña sonrío ya mas calmada, mientras esta alegre y muy agradecida por haberles ayudado, les ofreció al entrar a la posada. Los tres se alegraron ante eso, así que comenzaron a caminar mientras entraban, antes de eso, la exorcista de cabellos verdes observo el cielo y sintió como el viento se hacia un poco mas fuerte, ella ya sabia que significaría...ser acercaba una tormenta.
Ellos les comentaron un poco sobre lo que ocurría, y aunque Thomas les advirtió que eran algo jóvenes parta encargarse, ellos aun así decidieron hacerlo, ya que era por el bien de su misión y también para salvar a las personas involucradas. Lenalee en el camino permaneció callada, observando a sus dos compañeros, primero a Allen, quien estaba observando el paisaje a través de la ventana, luego fijo su vista hacia Sigma y Gogu, la joven se encontraba dormida, lo que ocasiono que una risita silenciosa saliera de sus labios, pensó en lo linda que se veía durmiendo y que quizás estaba algo cansada debido al viaje. Suspiro un rato tranquila mientras imitaba a Allen y miro hacia la ventana, aquel paisaje blanco le agradaba, lleno de pureza y de tranquilidad, Lenalee pensó en lo que seria de esta misión, el relato de las desapariciones junto con la reina de las nieves le preocupaba un poco, pero mas, era la intriga de si ellos estarían bien en la misión, tenia miedo de que algo le pasara o a Sigma o a Allen, aun así, ella continuo mirando el paisaje esperanzada de que todo saldría bien y que sus preocupaciones no se cumplirían.
-Ya hemos llegado- Dijo Thomas mientras se detenían, todos salieron del carruaje mientras Sigma hacia una reverencia para disculparse por haberse quedado dormida en el camino.
-no te preocupes, te notabas algo cansada, aunque...-Lenalee hizo una pausa mientras observaba a la joven algo preocupada.-Sigma, te encuentras…?-“Bien” era la palabra exacta que iba a terminar su preguntar, pero una voz desesperada llamo su atención y todos giraron sus vistas hacia lo que ocurría.
Una jovencita, de baja estatura, casi llegando al alto de Allen, tratando de detener a un joven mayor, de contextura delgada, muy delgada, quien corría desesperado hacia el bosque. Ella de inmediato se percató de la situación y trato de hacer algo, pero su compañero se le adelanto y les aviso que se quedaran mientras el iba por el joven, Lenalee trató de detenerlo, pero fue inútil, ella sabia que por mucho que lo intentara, Allen era ese tipo do personas que ayudaban incondicionalmente a los demás.
-que razón tendría para irse de esa manera?- pregunto en ella de forma preocupada.
-Dijo que…iría por ella…-dijo aquella chica en tono triste, tan triste como desesperado.
-Ella?-pregunto en un tono monosílabo mientras conectaba las ideas, era cierto, su mirada se torno un poco mas seria mientras observaba el horizonte por donde se habían ido los dos chicos.
-Mi…mi hermano va a estar bien verdad??-dijo la niña con ojos brillantes, apunto de volver a romper en llanto.
Lenalee la observó con preocupación, y algo de ello le recordaba a ella misma cuando era niña, antes de entrar a la orden ella era igual a ella, y vio el cariño que sentia hacia su hermano, asi como ella con el suyo. La joven sonrío un poco con nostalgia, se agacho un poco la estar a la altura de la niña y con su mano derecha limpió con cuidado, las primeras lagrimas que salían de los ojos de la niña.
-descuida, mi amigo traerá a tu hermano, te lo prometo- dijo esta manteniendo su sonrisa, haciendo que la niña se calmara poco a poco.
Después de un rato, todas observaron a Allen llegar junto con el chico, de nombre Michael, el albino llevaba al chico sujetado, puesto que este último estaba inconsciente. Tanto la pequeña como Lenalee sonrieron al verlos, ella observó a Sigma mientras esta sentía y ambas exorcistas se acercaron al chico.
-se encuentra bien?-dijo la pequeña algo preocupada.
-tranquila, solo esta inconsciente, debió ser el cansancio-dijo Lenalee sonriéndole para calmarla.
La niña sonrío ya mas calmada, mientras esta alegre y muy agradecida por haberles ayudado, les ofreció al entrar a la posada. Los tres se alegraron ante eso, así que comenzaron a caminar mientras entraban, antes de eso, la exorcista de cabellos verdes observo el cielo y sintió como el viento se hacia un poco mas fuerte, ella ya sabia que significaría...ser acercaba una tormenta.

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Mi pequeña siesta no había sido problema para mis compañeros quienes amablemente me disculparon... Lenalee iba a formular una pregunta, sin embargo y al parecer no habíamos llegado en el mejor momento puesto que en cuanto bajamos del transporte, hubo cierto revuelo encabezado por un joven y una mujer menor que nos interrumpió, la última exclamaba por qué se detuviera a aquel hombre pelinegro
-Oh, por favor, detengan a mi hermano, se los ruego, no sabe lo que hace. Está a punto de irse al bosque sabiendo que pronto habrá una tormenta. Por favor– rogó la pequeña, Allen fue quien reaccionó más rápido ante sus palabras y se dispuso a seguir al susodicho
"Nee... tormenta?" pensé de repente y me giré a ver a Thomas quien aún seguía con nosotros y también miraba preocupado aquella escena, le dirigí una mirada tal que le surgió una gotita de sudor en la frente
-Creo que si habrá tormenta después de todo...- comentó nerviosamente y en voz baja
-Dijo que iría por ella...- escuché decir a la chica con preocupación
"Ella?" me cuestioné casi al mismo tiempo que mi compañera lo preguntase
-Mi... Mi hermano va a estar bien, verdad?- hubo un pequeño silencio antes de que Lenalee contestara
-Descuida, mi amigo traerá a tú hermano, te lo prometo-
-Allen-san es bueno!- exclamó Gogu desde mi hombro
-Cuál es tu nombre?- cuestioné con calma y de repente a la chica
-Me llamó Amanda...- respondió ella
Instantes después ambos chicos regresaban salvos a nuestro encuentro aunque Michael se encontraba inconsciente, todos los presentes nos dirigimos hacia ellos
-Permíteme ayudarle joven- dijo Thomas y se acomodo bajo el brazo disponible del pelinegro, ayudando a Allen a cargarlo, su hermana se encontraba preocupada por su estado sin embargo Lenalee logró calmarle y nos invitó a pasar a la posada
Una vez nos encontramos dentro y que Michel se encontrara recostado en un sofá de la recepción, Thomas salió en busca de un médico yo me ofrecí para acompañarlo pero el insistió en que me quedase
-Les agradezco mucho su ayuda, no sabía que hacer estando solo mi hermano y yo- dijo la chica ofreciéndonos una bebida caliente a mis compañeros y a mi
-Entonces ustedes viven aquí?- preguntó curiosa mi peluche, la pequeña sonrió
-Si, nosotros somos los dueños... aunque mi hermano es quien se encarga de todo lo difícil- y dando un suspiro continuó -pero como se darán cuenta el lugar esta vacio desde que comenzaron a suceder las apariciones... por cierto me gustaría saber sus nombres- dijo sonriendo
-Yo soy Gogu y ella es mi Maestra Sigma, yo me encargo de interpretarla porque no le gusta hablar mucho!- dijo Gogu felizmente
"El burro siempre por delante..." pensé respecto a su acción, tenía una personalidad propia muy incoherente
-Podría abrazarte Gogu? Quizá podamos jugar juntas Sigma-chan- comentó con ternura mientras mi peluche le daba los brazos, ahora que caía en cuenta era cierto que parecía una menor
-En realidad tengo 19 años...- dije con mi típica inexpresividad y en tono calmo, luego le di un sorbo a mi bebida -aunque no es mala idea- agregué notando su sorpresa
-Oh, por favor, detengan a mi hermano, se los ruego, no sabe lo que hace. Está a punto de irse al bosque sabiendo que pronto habrá una tormenta. Por favor– rogó la pequeña, Allen fue quien reaccionó más rápido ante sus palabras y se dispuso a seguir al susodicho
"Nee... tormenta?" pensé de repente y me giré a ver a Thomas quien aún seguía con nosotros y también miraba preocupado aquella escena, le dirigí una mirada tal que le surgió una gotita de sudor en la frente
-Creo que si habrá tormenta después de todo...- comentó nerviosamente y en voz baja
-Dijo que iría por ella...- escuché decir a la chica con preocupación
"Ella?" me cuestioné casi al mismo tiempo que mi compañera lo preguntase
-Mi... Mi hermano va a estar bien, verdad?- hubo un pequeño silencio antes de que Lenalee contestara
-Descuida, mi amigo traerá a tú hermano, te lo prometo-
-Allen-san es bueno!- exclamó Gogu desde mi hombro
-Cuál es tu nombre?- cuestioné con calma y de repente a la chica
-Me llamó Amanda...- respondió ella
Instantes después ambos chicos regresaban salvos a nuestro encuentro aunque Michael se encontraba inconsciente, todos los presentes nos dirigimos hacia ellos
-Permíteme ayudarle joven- dijo Thomas y se acomodo bajo el brazo disponible del pelinegro, ayudando a Allen a cargarlo, su hermana se encontraba preocupada por su estado sin embargo Lenalee logró calmarle y nos invitó a pasar a la posada
Una vez nos encontramos dentro y que Michel se encontrara recostado en un sofá de la recepción, Thomas salió en busca de un médico yo me ofrecí para acompañarlo pero el insistió en que me quedase
-Les agradezco mucho su ayuda, no sabía que hacer estando solo mi hermano y yo- dijo la chica ofreciéndonos una bebida caliente a mis compañeros y a mi
-Entonces ustedes viven aquí?- preguntó curiosa mi peluche, la pequeña sonrió
-Si, nosotros somos los dueños... aunque mi hermano es quien se encarga de todo lo difícil- y dando un suspiro continuó -pero como se darán cuenta el lugar esta vacio desde que comenzaron a suceder las apariciones... por cierto me gustaría saber sus nombres- dijo sonriendo
-Yo soy Gogu y ella es mi Maestra Sigma, yo me encargo de interpretarla porque no le gusta hablar mucho!- dijo Gogu felizmente
"El burro siempre por delante..." pensé respecto a su acción, tenía una personalidad propia muy incoherente
-Podría abrazarte Gogu? Quizá podamos jugar juntas Sigma-chan- comentó con ternura mientras mi peluche le daba los brazos, ahora que caía en cuenta era cierto que parecía una menor
-En realidad tengo 19 años...- dije con mi típica inexpresividad y en tono calmo, luego le di un sorbo a mi bebida -aunque no es mala idea- agregué notando su sorpresa

Sigma-chan-

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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
–Ella…ella está aquí, puedo sentirla. Déjame ir –murmuró a mitad de camino el joven, como quien habla en sueños. Aquello sobresaltó a Allen, puesto que mientras avanzaba, lo único que podía escuchar claramente era su propia respiración congelada. Los alrededores se hallaban silenciosos.
Debe estar soñando con esa tal reina de las nieves, pensó el muchacho mirando de reojo a Michael para comprobar su estado. Era un poco más pesado que él, fue por eso que no le dificultó mucho el caminar llevándole a cuestas. Sin embargo, fue consciente del largo tramo que se había comido el chico corriendo a toda velocidad, y que ahora parecía interminable bajo el lento paso que se veía obligado a llevar el exorcista.
-Ya estamos cerca –se alentó a sí mismo. A pesar de llevar el abrigo de exorcista y la capucha puesta, el frío empezaba a rodearle como si de una presa se tratase, y a atenazarle los músculos.
Estaba empezando a darse cuenta de que había perdido la sensibilidad de sus mejillas, cuando casi como en un Déjà Vu, divisó por unos instantes por el rabillo del ojo la silueta de algo o alguien de un blanco inmaculado, a uno de sus costados. Cuando se volteó con algo de esfuerzo, para ver qué era, había desaparecido.
-Creo que esta vez eso no fue mi imaginación – susurró. Barrió el lugar rápidamente con la mirada, y luego emprendió de nuevo la marcha. Si hubiese podido, habría investigado un poco más, pero no podía hacer que el joven pagase las consecuencias, estando inconsciente y un poco desabrigado.
Cuando llegó, Lenalee, Sigma, Thomas y la pequeña niña seguían allí. Al verlo, sonrieron y se acercaron a él y a Michael.
-Permítame ayudarle, joven –ofreció al instante Thomas, y tomó por el otro lado a Michael repartiéndose la carga.
-Sería de mucha ayuda, gracias –fue la respuesta de Allen, casi sin aliento. Ante la preocupación de la pequeña, y las palabras conciliadoras de Lenalee, él sólo pudo sonreírle a la menor, como si asintiera a sus palabras. Lo siguiente fue entrar a la posada.
Estando todo aparentemente en orden, la hermana de Michael invitó a los exorcistas al salón de la posada, donde había varias sillas y una chimenea calentando el lugar. Allen acercó a las llamas sus manos congeladas, y suspiró de alivio cuando éstas empezaron a aliviarse. Entre tanto él se calentaba, las chicas y Gogu hablaban.
-Yo soy Allen Walker, encantado de conocerte –intervino, ganándose la mirada de la pequeña que le sonrió también.
-Creo que usted no estuvo cuando yo me presenté, Walker-san. Mi nombre es Amanda, y como ya debe saber soy la hermana menor de Michael –la pequeña abandonó su lugar y se acercó al albino para tomarle de las manos- agradezco mucho que haya logrado detener a mi hermano, de verdad. Pensé que algo malo le sucedería si de verdad planeaba internarse en el bosque en esas condiciones. No es la primera vez que ocurre, y estoy muy preocupada por él. –se lamentó, bajando el rostro.
-Puedes llamarme Allen si quieres, Amanda –contestó el peliblanco, y ante el repentino gesto de abatimiento de la pequeña, él le colocó una mano sobre su cabeza y le acarició un poco- Y no te preocupes, que ahora lo importante es que Michael-san se encuentra a salvo –se alejó un poco de la chimenea, y luego se arrodilló para estar al nivel de ella, mirándola directamente al rostro- Umm, dijiste que no era la primera vez que sucedía ¿cierto? ¿Nos puedes comentar un poco más acerca de eso?
Amanda lo miró un poco perpleja, y luego paseó la mirada viendo a Sigma, Gogu y a Lenalee, que de seguro estaban también expectantes a sus palabras. Pensó que quizá estarían allí para ayudarla, fue por eso que tomó aire y comenzó a hablar.
-Si. Verán, eso sucedió hace más o menos dos semanas atrás: habíamos escuchado de varios clientes tan jóvenes como mi hermano, que habían visto a una hermosa mujer rondando por el lugar, y de la cual se declaraban totalmente enamorados por ella. Esas personas no tardaron en internarse al bosque a cada momento, saliendo de la seguridad de la cabaña, afirmando que era allá donde aquella persona los esperaba todas las noches. Nosotros siempre les advertíamos de lo peligroso que era ir hasta allá en medio de la oscuridad, y más aún cuando hay osos rondando por estos días, pero no nos hacían caso. La gente empezó a alarmarse verdaderamente cuando uno de ellos fue atacado por uno de esos animales, y tuvieron que llevarlo de emergencia al hospital más cercano, sin contar tres desapariciones reportadas ese mismo día. De allí, los familiares se llevaban a los que residían aquí lo más rápido que podían, y los pobladores que viven cerca, han tenido que encerrar severamente a sus hijos para que no salgan –Amanda esbozó una sonrisa apesadumbrada- desde ese entonces, todas las noches se escuchan las discusiones que hay cerca, de los padres con sus hijos… yo pensé que se solucionaría, que quizá esa mujer misteriosa pronto se iría, hasta que… hasta que…
-Le pasó también a Michael.
-Exactamente –la pequeña hizo esfuerzos por parecer normal y no echarse a llorar- Mike nii-san también empezó a actuar así desde hace cinco días, y también me contó que había visto a esa mujer y se había enamorado de ella. Desde entonces ha empezado a intentar cometer la misma imprudencia que los otros. La odio –exclamó de repente con un brillo furioso en los ojos- esa tal Reina de las nieves. Se aprovecha de las personas para quién sabe qué, y luego hace que se pongan en peligro por su culpa. Eso es egoísta.
Allen miró con preocupación a la chica, dedicando unos breves instantes para asimilar la información. Al parecer, las cosas eran más graves de lo que aparentaban: un herido y tres desaparecidos. Todo eso en dos semanas apenas.
-Tranquilízate, Amanda –el albino le sonrió a la chica, y posó una mano sobre el hombro de ella con afecto- Hemos venido aquí a solucionar ese asunto ¿Sabes? Nosotros nos haremos cargo de esa mujer que se hace llamar Reina.
-¿De verdad Walker…quiero decir, Allen-san? si es así puedo ayudarles en todo lo que pueda. Lo que sea por hacer que mi verdadero hermano vuelva, y se libre del hechizo de esa mala arpía.
Para ser una niña, usa palabras muy maduras y fuertes, el albino sudó una gota, mientras dirigía una mirada un poco perpleja a sus dos amigas.
Afuera, los vientos comenzaban a agitarse, y la nieve aumentaba su grosor y descenso. Las nubes se oscurecieron, y el ambiente se opacó un poco. La tormenta estaba por comenzar.
Debe estar soñando con esa tal reina de las nieves, pensó el muchacho mirando de reojo a Michael para comprobar su estado. Era un poco más pesado que él, fue por eso que no le dificultó mucho el caminar llevándole a cuestas. Sin embargo, fue consciente del largo tramo que se había comido el chico corriendo a toda velocidad, y que ahora parecía interminable bajo el lento paso que se veía obligado a llevar el exorcista.
-Ya estamos cerca –se alentó a sí mismo. A pesar de llevar el abrigo de exorcista y la capucha puesta, el frío empezaba a rodearle como si de una presa se tratase, y a atenazarle los músculos.
Estaba empezando a darse cuenta de que había perdido la sensibilidad de sus mejillas, cuando casi como en un Déjà Vu, divisó por unos instantes por el rabillo del ojo la silueta de algo o alguien de un blanco inmaculado, a uno de sus costados. Cuando se volteó con algo de esfuerzo, para ver qué era, había desaparecido.
-Creo que esta vez eso no fue mi imaginación – susurró. Barrió el lugar rápidamente con la mirada, y luego emprendió de nuevo la marcha. Si hubiese podido, habría investigado un poco más, pero no podía hacer que el joven pagase las consecuencias, estando inconsciente y un poco desabrigado.
Cuando llegó, Lenalee, Sigma, Thomas y la pequeña niña seguían allí. Al verlo, sonrieron y se acercaron a él y a Michael.
-Permítame ayudarle, joven –ofreció al instante Thomas, y tomó por el otro lado a Michael repartiéndose la carga.
-Sería de mucha ayuda, gracias –fue la respuesta de Allen, casi sin aliento. Ante la preocupación de la pequeña, y las palabras conciliadoras de Lenalee, él sólo pudo sonreírle a la menor, como si asintiera a sus palabras. Lo siguiente fue entrar a la posada.
Estando todo aparentemente en orden, la hermana de Michael invitó a los exorcistas al salón de la posada, donde había varias sillas y una chimenea calentando el lugar. Allen acercó a las llamas sus manos congeladas, y suspiró de alivio cuando éstas empezaron a aliviarse. Entre tanto él se calentaba, las chicas y Gogu hablaban.
-Yo soy Allen Walker, encantado de conocerte –intervino, ganándose la mirada de la pequeña que le sonrió también.
-Creo que usted no estuvo cuando yo me presenté, Walker-san. Mi nombre es Amanda, y como ya debe saber soy la hermana menor de Michael –la pequeña abandonó su lugar y se acercó al albino para tomarle de las manos- agradezco mucho que haya logrado detener a mi hermano, de verdad. Pensé que algo malo le sucedería si de verdad planeaba internarse en el bosque en esas condiciones. No es la primera vez que ocurre, y estoy muy preocupada por él. –se lamentó, bajando el rostro.
-Puedes llamarme Allen si quieres, Amanda –contestó el peliblanco, y ante el repentino gesto de abatimiento de la pequeña, él le colocó una mano sobre su cabeza y le acarició un poco- Y no te preocupes, que ahora lo importante es que Michael-san se encuentra a salvo –se alejó un poco de la chimenea, y luego se arrodilló para estar al nivel de ella, mirándola directamente al rostro- Umm, dijiste que no era la primera vez que sucedía ¿cierto? ¿Nos puedes comentar un poco más acerca de eso?
Amanda lo miró un poco perpleja, y luego paseó la mirada viendo a Sigma, Gogu y a Lenalee, que de seguro estaban también expectantes a sus palabras. Pensó que quizá estarían allí para ayudarla, fue por eso que tomó aire y comenzó a hablar.
-Si. Verán, eso sucedió hace más o menos dos semanas atrás: habíamos escuchado de varios clientes tan jóvenes como mi hermano, que habían visto a una hermosa mujer rondando por el lugar, y de la cual se declaraban totalmente enamorados por ella. Esas personas no tardaron en internarse al bosque a cada momento, saliendo de la seguridad de la cabaña, afirmando que era allá donde aquella persona los esperaba todas las noches. Nosotros siempre les advertíamos de lo peligroso que era ir hasta allá en medio de la oscuridad, y más aún cuando hay osos rondando por estos días, pero no nos hacían caso. La gente empezó a alarmarse verdaderamente cuando uno de ellos fue atacado por uno de esos animales, y tuvieron que llevarlo de emergencia al hospital más cercano, sin contar tres desapariciones reportadas ese mismo día. De allí, los familiares se llevaban a los que residían aquí lo más rápido que podían, y los pobladores que viven cerca, han tenido que encerrar severamente a sus hijos para que no salgan –Amanda esbozó una sonrisa apesadumbrada- desde ese entonces, todas las noches se escuchan las discusiones que hay cerca, de los padres con sus hijos… yo pensé que se solucionaría, que quizá esa mujer misteriosa pronto se iría, hasta que… hasta que…
-Le pasó también a Michael.
-Exactamente –la pequeña hizo esfuerzos por parecer normal y no echarse a llorar- Mike nii-san también empezó a actuar así desde hace cinco días, y también me contó que había visto a esa mujer y se había enamorado de ella. Desde entonces ha empezado a intentar cometer la misma imprudencia que los otros. La odio –exclamó de repente con un brillo furioso en los ojos- esa tal Reina de las nieves. Se aprovecha de las personas para quién sabe qué, y luego hace que se pongan en peligro por su culpa. Eso es egoísta.
Allen miró con preocupación a la chica, dedicando unos breves instantes para asimilar la información. Al parecer, las cosas eran más graves de lo que aparentaban: un herido y tres desaparecidos. Todo eso en dos semanas apenas.
-Tranquilízate, Amanda –el albino le sonrió a la chica, y posó una mano sobre el hombro de ella con afecto- Hemos venido aquí a solucionar ese asunto ¿Sabes? Nosotros nos haremos cargo de esa mujer que se hace llamar Reina.
-¿De verdad Walker…quiero decir, Allen-san? si es así puedo ayudarles en todo lo que pueda. Lo que sea por hacer que mi verdadero hermano vuelva, y se libre del hechizo de esa mala arpía.
Para ser una niña, usa palabras muy maduras y fuertes, el albino sudó una gota, mientras dirigía una mirada un poco perpleja a sus dos amigas.
Afuera, los vientos comenzaban a agitarse, y la nieve aumentaba su grosor y descenso. Las nubes se oscurecieron, y el ambiente se opacó un poco. La tormenta estaba por comenzar.
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Elipthi Khanon- Admin
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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
(Off: Nota. Tuve un derroche de imaginación! xD)
Ya había llegado la calma en ese momento, aun así, los vientos y el caer de la nieve comenzaba a notarse en los alrededores, todos fueron bienvenidos en aquella posada por parte de a pequeña Amanda, luego de que Allen y Thomas llevaran a su hermano Michael a descansar, Thomas fue en busca de un doctor, los demás esperaban que la tormenta no comenzara mientras el estaba fuera, ya que podría preocuparles bastante.
Cada uno de los exorcistas de presento ante la pequeña niña.
-Yo soy Lenalee, es un placer conocerte Amanda- dijo esta mostrando una sonrisa.
-Igual a mi Lenalee-chan, y gracias por ayudarme- le dijo la pequeña mientras tenia al pequeño Gogu de sigma en sus brazos.
-No hay problema, lo que sea con tal de ayudar.- .- respondió Lenalee volviendo a sonreír.
El tiempo paso y Amanda comenzó a contarles la situación poco a poco, la aparacicion repentina de “La reina de las nieves” ya había causado estragos entre los habitantes del lugar, no solo a las familias de los jóvenes, ya incluso había gente herida de por medio, la misión era algo bastante serio y ellos como enviados que eran de la orden, debían detener este fenómeno cuanto antes, Lenalee observo a sus compañeros mientras Amanda terminaba de detallar la situación. Sin embargo, Allen la animo un poco cuando la dijo que todo estaría bien.
-Nosotros nos haremos cargo de esa mujer que se hace llamar reina- le dijo el albino mientras la pequeña sonreía.
Lenalee le segundo en eso en sus pensamientos, Allen tenia toda la razón, ellos debían detener a la reina de las nieves, no solo por evitar mas desapariciones, si no ahora por ayudar a la pequeña Amanda, cuando la vio, nuevamente pensó en su niñez, en lo que había vivido en la orden justo cuando fue compatible con su inocencia, su vida y su infancia, antes y después de que su hermano llegara a la orden para estar con ella. Los amigos, la familia que había echo en la orden, todas aquellas personas importantes para ella, eran como aquella relación que llevaban los hermanos, aquella hermandad que ahora, alguien desconocido trataba de arruinarla, la joven bajo un poco la cabeza haciendo que el fleco de su caballo ocultara su vista, apretó un poco sus manos, el solo echo de pensar que la pequeña sufriría si la misión saldría mal, le hizo sentirse presionada, además, aquel miedo volvía a su mente, sus amigos también estaban en esto, si a ellos les pasaba algo….ella….
-Lenalee-chan, te encuentras bien?-Amanda sacándola de sus pensamientos.
-eh?-dijo ella monosílaba mente observándola, luego miro a sus compañeros y suspiro, para después sonreírle a la pequeña..-tranquila, estoy bien no te preocupes.-
La pequeña aun tenia a Gogu en sus manos, la exorcista poso su mano en la cabeza del muñeco yb lo acaricio un poco, luego, esta desvío la mirada y se froto los ojos, como si tratara de sacarse algún sucio que a estos hubiera llegado, pero en realidad se quitaba de sus ojos las silenciosas lagrimas que comenzaron a salir de estos, a partir de allí, ella se prometió, que daría todo de ella para que todo saliera bien, para que nadie sufriera en esta misión.
Poco tiempo después, Thomas llego junto con el doctor, todo se sintieron a gusto de que la tormenta no hubiera comenzado antes de que llegaran, y les dieron la bienvenida calidamente, al cabo de un rato, el doctor reviso cuidadosamente a Michael, asegurándose de que estuviera bien, varios suspiros satisfactorios salieron cuando dijo que no pasaba nada y que solo necesitaba descansar.
-Por el momento llevémoslo a su habitación, estará mejor allí considerando el frío.-Dijo el doctor ayudando al dormido joven a levantarse.
-Le ayudare…-Dijo Thomas también colaborando con el doctor.
Después de eso, todos esperaron en el salón, cada uno haciendo algo diferente, Lenalee de pronto abrió las cortinas y observo el paisaje, ya la tormenta había tomado su curso y era bastante fuerte, se les haría bastante difícil salir con este frío, y no esperaban que ago así ocurriera en medio de la misión, además, debían estar pendiente de si alguna otra desaparición ocurría, pero en tales condiciones…
-la misión será más difícil de lo que pensamos.-Dijo ella en voz alta, sin saber si llamaba o no la atención de sus compañeros.
Al cabo de cinco minutos, Amanda llego hasta donde estaban los tres, llevando una bandeja y algunas tazas de café.
-Les traje algo para evitar el frío, espero que les ayude, la cena estará lista en un momento- Dicho esto paso la bandeja a cada uno de los que estaban en el salón.
-muchas gracias- dijo la joven cuando tomo su taza, y dio unos cuantos sorbos de café..-sabe muy bien.
Amanda le agradeció y luego salio con unas sabanas y otra taza de café, estas serian para su hermano, Lenalee se ofreció en ayudarle puesto que el cuarto de Michael estaba en un tercer piso y la pequeña debía llevar muchas cosas, ambas subieron las escaleras para llegar hasta su destino, en el corto camino, ambas hablaron un poco sobre la situación de Michael, y Amanda comentaba sobre lo bueno que era su hermano, hasta antes de que esto pasara. Eso le hizo pensar a la joven que su cierto parecido era bastante cierto. Pronto, las dos llegaron hasta la puerta de la habitación, supusieron que el joven estaría ya despierto, así que Amanda toco la puerta un par de veces para ver si respondía, pero no paso nada. Trató un par de veces más, pero no hubo respuesta.
-déjame ver.-Lenalee se coloco las sabanas de llevaba en una mano y con la otra trato de abrir.
Lenalee poso su mano lentamente sobre la perilla de la puerta y poco a poco la movió, fue abriendo la puerta despacio pero de pronto la puerta se cerro en sus narices, ambas chicas sorprendidas reaccionaron un poco ante esto, Lenalee lo pensó un poco, observo la puerta ahora mal cerrada, temblando un par de veces, cuando la joven lo comprendió, supo que esto pasaba por al fuerza del viento, la ventana de la habitación debía estar abierta. Lenalee abrió esta vez fuertemente y ambas sintieron el fuerte y frío viento sobre ellas y sobre toda la habitación, Amanda soltó un pequeño grito soltando la taza haciendo que esta se quebrara contar el suelo, las sabanas que llevaba lenalee también las soltó debido a la fuerza del viento de la tormenta que se colaba por la ventana, cuando la joven abrió los ojos, pudo ver a Michael de pie en el balcón de su habitación, sin importarle el frío ni las condiciones en las que estaba antes, el simplemente miraba al horizonte con una sonrisa en su rostro.
El joven se coloco en las barandas del balcón, a punto de saltar, Amanda trato de detenerlo nombrándolo pero fue imposible, el chico simplemente se dejo llevar por el viento, coloco un pie fuera como si el aire tuviera forma sólida, y cayó. Para suerte de la pequeña, Lenalee había llegado rapidamente hacia el para alcanzarlo y sujeto su mano mientras caía, ahora esta estaba tratando de que el chico no cometiera la locura del suicidio. Pero por extraño que seria, Michael estaba demasiado pesado y el frío a la chica no le permitía sujetarlo con mucha fuerza, aun así, con eso lograba evitar que no se cayera.
-Lenalee-chan!-dijo la pequeña aterrorizada al ver la escena.
-Llama a sigma y a allen-kun, por favor.-dijo la nombrada con dificultad y sin mirarla, una sola distracción seria fatal.
Ella seguía sujetando al joven mientras este tenia los pies al aire, estaban en un tercer piso y si caía seria terrible para el, pero las condiciones en las que estaba ya eran demasiadas, lenalee temblaba por e frío y como si fuera poco, Michael estaba muy pesado, perdón, “muy” era decir lo poco.. “Es como su estuviera cargando varias toneladas de plomo, como si es tan delgado puede pasar esto….”.La joven soltó un terrible quejido mientras sentía que poco a poco su mano comenzaba a desistir, ya sin fuerzas y por inercia, la mano del chico comenzaba a resbalársele. Desesperada, a Lenalee le quedaron muy pocas opciones.
-Inocencia..Actívate!-dijo esta mientras tomaba impulso y se empujaba ella misma para que ambos cayeran.
De inmediato, las botas oscuras se formaron en sus piernas y rápidamente, la joven realizo una especie de salto en el aire para evitar una caída, otro quejido tuvo lugar en ella cuando su mano continuo perdiendo fuerzas, ella no tuvo otra opción mas que aterrizar, ambos cayeron de pie y esta se arrodillo entre las capas de nieve observando su mano, su muñeca estaba rota y su mano tenia varios raspones y cortadas. “pero como…?” pensó mientras se quejaba un tanto del dolor, también tenia demasiado frío y la brisa no le permitía ver muy bien, pero vio cuando el joven que había salvado, colapsaba y volvía a perder el conocimiento.
-Oh no...Michael!-grito mientras daba unos pasos hasta dodne estaba, aun cuando su mano estaba herida, debia ayudarlo como fuera.La joven desactivo su inocencia haciendo que las botas oscuras regresaran a su forma basica y poco a poco para evitar nuevos dolores en su mano, de quitó la gabardina que cubria su uniforme, cerro fuertemente sus ojos cuando sintio aun mas el frio de la tormenta, pero era necesatrio para ayudar al chico, la coloco sobre el tratando de darle calor. justo en ese momento,y sintiendose un poco aliviada, los demas fueron en su ayuda.
Ya había llegado la calma en ese momento, aun así, los vientos y el caer de la nieve comenzaba a notarse en los alrededores, todos fueron bienvenidos en aquella posada por parte de a pequeña Amanda, luego de que Allen y Thomas llevaran a su hermano Michael a descansar, Thomas fue en busca de un doctor, los demás esperaban que la tormenta no comenzara mientras el estaba fuera, ya que podría preocuparles bastante.
Cada uno de los exorcistas de presento ante la pequeña niña.
-Yo soy Lenalee, es un placer conocerte Amanda- dijo esta mostrando una sonrisa.
-Igual a mi Lenalee-chan, y gracias por ayudarme- le dijo la pequeña mientras tenia al pequeño Gogu de sigma en sus brazos.
-No hay problema, lo que sea con tal de ayudar.- .- respondió Lenalee volviendo a sonreír.
El tiempo paso y Amanda comenzó a contarles la situación poco a poco, la aparacicion repentina de “La reina de las nieves” ya había causado estragos entre los habitantes del lugar, no solo a las familias de los jóvenes, ya incluso había gente herida de por medio, la misión era algo bastante serio y ellos como enviados que eran de la orden, debían detener este fenómeno cuanto antes, Lenalee observo a sus compañeros mientras Amanda terminaba de detallar la situación. Sin embargo, Allen la animo un poco cuando la dijo que todo estaría bien.
-Nosotros nos haremos cargo de esa mujer que se hace llamar reina- le dijo el albino mientras la pequeña sonreía.
Lenalee le segundo en eso en sus pensamientos, Allen tenia toda la razón, ellos debían detener a la reina de las nieves, no solo por evitar mas desapariciones, si no ahora por ayudar a la pequeña Amanda, cuando la vio, nuevamente pensó en su niñez, en lo que había vivido en la orden justo cuando fue compatible con su inocencia, su vida y su infancia, antes y después de que su hermano llegara a la orden para estar con ella. Los amigos, la familia que había echo en la orden, todas aquellas personas importantes para ella, eran como aquella relación que llevaban los hermanos, aquella hermandad que ahora, alguien desconocido trataba de arruinarla, la joven bajo un poco la cabeza haciendo que el fleco de su caballo ocultara su vista, apretó un poco sus manos, el solo echo de pensar que la pequeña sufriría si la misión saldría mal, le hizo sentirse presionada, además, aquel miedo volvía a su mente, sus amigos también estaban en esto, si a ellos les pasaba algo….ella….
-Lenalee-chan, te encuentras bien?-Amanda sacándola de sus pensamientos.
-eh?-dijo ella monosílaba mente observándola, luego miro a sus compañeros y suspiro, para después sonreírle a la pequeña..-tranquila, estoy bien no te preocupes.-
La pequeña aun tenia a Gogu en sus manos, la exorcista poso su mano en la cabeza del muñeco yb lo acaricio un poco, luego, esta desvío la mirada y se froto los ojos, como si tratara de sacarse algún sucio que a estos hubiera llegado, pero en realidad se quitaba de sus ojos las silenciosas lagrimas que comenzaron a salir de estos, a partir de allí, ella se prometió, que daría todo de ella para que todo saliera bien, para que nadie sufriera en esta misión.
Poco tiempo después, Thomas llego junto con el doctor, todo se sintieron a gusto de que la tormenta no hubiera comenzado antes de que llegaran, y les dieron la bienvenida calidamente, al cabo de un rato, el doctor reviso cuidadosamente a Michael, asegurándose de que estuviera bien, varios suspiros satisfactorios salieron cuando dijo que no pasaba nada y que solo necesitaba descansar.
-Por el momento llevémoslo a su habitación, estará mejor allí considerando el frío.-Dijo el doctor ayudando al dormido joven a levantarse.
-Le ayudare…-Dijo Thomas también colaborando con el doctor.
Después de eso, todos esperaron en el salón, cada uno haciendo algo diferente, Lenalee de pronto abrió las cortinas y observo el paisaje, ya la tormenta había tomado su curso y era bastante fuerte, se les haría bastante difícil salir con este frío, y no esperaban que ago así ocurriera en medio de la misión, además, debían estar pendiente de si alguna otra desaparición ocurría, pero en tales condiciones…
-la misión será más difícil de lo que pensamos.-Dijo ella en voz alta, sin saber si llamaba o no la atención de sus compañeros.
Al cabo de cinco minutos, Amanda llego hasta donde estaban los tres, llevando una bandeja y algunas tazas de café.
-Les traje algo para evitar el frío, espero que les ayude, la cena estará lista en un momento- Dicho esto paso la bandeja a cada uno de los que estaban en el salón.
-muchas gracias- dijo la joven cuando tomo su taza, y dio unos cuantos sorbos de café..-sabe muy bien.
Amanda le agradeció y luego salio con unas sabanas y otra taza de café, estas serian para su hermano, Lenalee se ofreció en ayudarle puesto que el cuarto de Michael estaba en un tercer piso y la pequeña debía llevar muchas cosas, ambas subieron las escaleras para llegar hasta su destino, en el corto camino, ambas hablaron un poco sobre la situación de Michael, y Amanda comentaba sobre lo bueno que era su hermano, hasta antes de que esto pasara. Eso le hizo pensar a la joven que su cierto parecido era bastante cierto. Pronto, las dos llegaron hasta la puerta de la habitación, supusieron que el joven estaría ya despierto, así que Amanda toco la puerta un par de veces para ver si respondía, pero no paso nada. Trató un par de veces más, pero no hubo respuesta.
-déjame ver.-Lenalee se coloco las sabanas de llevaba en una mano y con la otra trato de abrir.
Lenalee poso su mano lentamente sobre la perilla de la puerta y poco a poco la movió, fue abriendo la puerta despacio pero de pronto la puerta se cerro en sus narices, ambas chicas sorprendidas reaccionaron un poco ante esto, Lenalee lo pensó un poco, observo la puerta ahora mal cerrada, temblando un par de veces, cuando la joven lo comprendió, supo que esto pasaba por al fuerza del viento, la ventana de la habitación debía estar abierta. Lenalee abrió esta vez fuertemente y ambas sintieron el fuerte y frío viento sobre ellas y sobre toda la habitación, Amanda soltó un pequeño grito soltando la taza haciendo que esta se quebrara contar el suelo, las sabanas que llevaba lenalee también las soltó debido a la fuerza del viento de la tormenta que se colaba por la ventana, cuando la joven abrió los ojos, pudo ver a Michael de pie en el balcón de su habitación, sin importarle el frío ni las condiciones en las que estaba antes, el simplemente miraba al horizonte con una sonrisa en su rostro.
El joven se coloco en las barandas del balcón, a punto de saltar, Amanda trato de detenerlo nombrándolo pero fue imposible, el chico simplemente se dejo llevar por el viento, coloco un pie fuera como si el aire tuviera forma sólida, y cayó. Para suerte de la pequeña, Lenalee había llegado rapidamente hacia el para alcanzarlo y sujeto su mano mientras caía, ahora esta estaba tratando de que el chico no cometiera la locura del suicidio. Pero por extraño que seria, Michael estaba demasiado pesado y el frío a la chica no le permitía sujetarlo con mucha fuerza, aun así, con eso lograba evitar que no se cayera.
-Lenalee-chan!-dijo la pequeña aterrorizada al ver la escena.
-Llama a sigma y a allen-kun, por favor.-dijo la nombrada con dificultad y sin mirarla, una sola distracción seria fatal.
Ella seguía sujetando al joven mientras este tenia los pies al aire, estaban en un tercer piso y si caía seria terrible para el, pero las condiciones en las que estaba ya eran demasiadas, lenalee temblaba por e frío y como si fuera poco, Michael estaba muy pesado, perdón, “muy” era decir lo poco.. “Es como su estuviera cargando varias toneladas de plomo, como si es tan delgado puede pasar esto….”.La joven soltó un terrible quejido mientras sentía que poco a poco su mano comenzaba a desistir, ya sin fuerzas y por inercia, la mano del chico comenzaba a resbalársele. Desesperada, a Lenalee le quedaron muy pocas opciones.
-Inocencia..Actívate!-dijo esta mientras tomaba impulso y se empujaba ella misma para que ambos cayeran.
De inmediato, las botas oscuras se formaron en sus piernas y rápidamente, la joven realizo una especie de salto en el aire para evitar una caída, otro quejido tuvo lugar en ella cuando su mano continuo perdiendo fuerzas, ella no tuvo otra opción mas que aterrizar, ambos cayeron de pie y esta se arrodillo entre las capas de nieve observando su mano, su muñeca estaba rota y su mano tenia varios raspones y cortadas. “pero como…?” pensó mientras se quejaba un tanto del dolor, también tenia demasiado frío y la brisa no le permitía ver muy bien, pero vio cuando el joven que había salvado, colapsaba y volvía a perder el conocimiento.
-Oh no...Michael!-grito mientras daba unos pasos hasta dodne estaba, aun cuando su mano estaba herida, debia ayudarlo como fuera.La joven desactivo su inocencia haciendo que las botas oscuras regresaran a su forma basica y poco a poco para evitar nuevos dolores en su mano, de quitó la gabardina que cubria su uniforme, cerro fuertemente sus ojos cuando sintio aun mas el frio de la tormenta, pero era necesatrio para ayudar al chico, la coloco sobre el tratando de darle calor. justo en ese momento,y sintiendose un poco aliviada, los demas fueron en su ayuda.

-Rhapsody--

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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
[Off: Lamento el colapso creativo, pero tantos proyectos escolares me tienen "seca" T-T]
El tiempo había transcurrido entre las presentaciones y la constante preocupación por la situación de la Reina...
"Que alivio" me dije en cuanto ví llegar a Thomas junto con el Doctor, quien rápidamente se dispuso a valorar a Michael
-Físicamente se encuentra perfecto, solo necesitara descansar- comentó el médico una vez acabara de revisarle
"Eso es una buena noticia" pensé un poco más tranquila
-Por el momento llevémoslo a su habitación, estará mejor allí considerando el frío- agregó el médico y junto con Thomas le llevaron hasta su cuarto, sin embargo no todo eran buenas noticias...la tormenta había comenzado y fuera el viento y la nieve parecían no tener fin
-La misión será más difícil de lo que pensamos- dijo de pronto Lenalee, una vez más parecía tan intranquila
"Siento que se quebrará en cualquier momento..." pensé mirándola con detenimiento e intentando buscar una frase con la cual aliviarla, me levanté de mi asiento dispuesta a ir con ella, fue entonces que apareció Amanda con una ronda de café caliente
-Gracias- dije con calma y un poco desanimada volví a sentarme, Gogu se acomodo en mi regazo
-Lo que será, será- murmuró para mí y cerró los ojos, casi esbozo una sonrisa con ello
"Tienes razón" pensé acariciando su cabeza y después de beber un poco de café miré a mi alrededor, sin darme cuenta ahora era la única chica en la habitación pues al parecer Lenalee y Amanda habían ido donde Michael, parpadeé varias veces
-Tengo una duda- dije serenamente, a lo que el Doctor y Thomas quienes miraban por la ventana se giraron para verme -solo los hombres pueden ver a esa mujer? tengo entendido que la llamada "Reina de las nieves" atrae a los hombres al bosque pero, es solo por qué ellos pueden verla?- cuestioné con mi característica inexpresividad. Tanto el Médico como Thomas se miraron unos segundos
-Pues nunca se ha dicho que alguna mujer le haya divisado- dijo un poco confundido -es la primera vez que pensamos en esa posibilidad- agregó
-Ustedes le han puesto Reina de las Nieves o ella misma le dijo a una de sus victimas?- volví a cuestionar
-En realidad se rumora que ella recita entre susurros algo como "Dime a caso si no es real, que soy igual a lo que alrededor vez. Soy el pálido color de este bosque que de noche resplandece con la Luna. No soy acaso tu Reina? La Reina de las Nieves?"- y haciendo una pausa continuó -de ahí que le digamos así, tuve la oportunidad de ver al último joven que desapareció, aunque su cuerpo se encontraba en buen estado solía recitar aquello antes de dormir- concluyó el Doctor con la mirada baja
"Vaya situación, de ser así creo que el único que podría verla sería Allen" me dije reflexionando las palabras de ambos hombres y miré hacia mi compañero
-Te has sentido de algún modo extraño desde que estamos aquí?- pregunté con serenidad, esperando que la respuesta de Allen aclarara un poco la situación
-Ayuda! Ayuda! Mi hermano y Lenalee están en problemas!- interrumpió realmente asustada la pequeña Amanda a lo que sin esperar ninguna explicación me puse en pie y corrí por las escaleras rumbo a la habitación de Michael, incluso había abandonado a Gogu en el asiento
Al llegar me percaté de que la habitación estaba vacía y que el aire y la nieve se colaban por el balcón de la habitación
-Lenalee- pronuncié con fuerza al verle en la nieve y dando un brinco con giro me dirigí a su encuentro, había caído sin ningún altercado sobre la nieve, el viento parecía tomar más fuerza conforme pasaba el tiempo
-Puedes levantarte?- le dije a mi compañera mientras me disponía a acomodarme al chico en la espalda, pues se notaba completamente inconsciente -habrá que dirigirnos hasta la entrada- hable casi gritando, al parecer el clima parecía no estar tan de acuerdo en que rescatásemos al muchacho puesto que la nieve comenzó a caer más rápido
"Rayos..."
El tiempo había transcurrido entre las presentaciones y la constante preocupación por la situación de la Reina...
"Que alivio" me dije en cuanto ví llegar a Thomas junto con el Doctor, quien rápidamente se dispuso a valorar a Michael
-Físicamente se encuentra perfecto, solo necesitara descansar- comentó el médico una vez acabara de revisarle
"Eso es una buena noticia" pensé un poco más tranquila
-Por el momento llevémoslo a su habitación, estará mejor allí considerando el frío- agregó el médico y junto con Thomas le llevaron hasta su cuarto, sin embargo no todo eran buenas noticias...la tormenta había comenzado y fuera el viento y la nieve parecían no tener fin
-La misión será más difícil de lo que pensamos- dijo de pronto Lenalee, una vez más parecía tan intranquila
"Siento que se quebrará en cualquier momento..." pensé mirándola con detenimiento e intentando buscar una frase con la cual aliviarla, me levanté de mi asiento dispuesta a ir con ella, fue entonces que apareció Amanda con una ronda de café caliente
-Gracias- dije con calma y un poco desanimada volví a sentarme, Gogu se acomodo en mi regazo
-Lo que será, será- murmuró para mí y cerró los ojos, casi esbozo una sonrisa con ello
"Tienes razón" pensé acariciando su cabeza y después de beber un poco de café miré a mi alrededor, sin darme cuenta ahora era la única chica en la habitación pues al parecer Lenalee y Amanda habían ido donde Michael, parpadeé varias veces
-Tengo una duda- dije serenamente, a lo que el Doctor y Thomas quienes miraban por la ventana se giraron para verme -solo los hombres pueden ver a esa mujer? tengo entendido que la llamada "Reina de las nieves" atrae a los hombres al bosque pero, es solo por qué ellos pueden verla?- cuestioné con mi característica inexpresividad. Tanto el Médico como Thomas se miraron unos segundos
-Pues nunca se ha dicho que alguna mujer le haya divisado- dijo un poco confundido -es la primera vez que pensamos en esa posibilidad- agregó
-Ustedes le han puesto Reina de las Nieves o ella misma le dijo a una de sus victimas?- volví a cuestionar
-En realidad se rumora que ella recita entre susurros algo como "Dime a caso si no es real, que soy igual a lo que alrededor vez. Soy el pálido color de este bosque que de noche resplandece con la Luna. No soy acaso tu Reina? La Reina de las Nieves?"- y haciendo una pausa continuó -de ahí que le digamos así, tuve la oportunidad de ver al último joven que desapareció, aunque su cuerpo se encontraba en buen estado solía recitar aquello antes de dormir- concluyó el Doctor con la mirada baja
"Vaya situación, de ser así creo que el único que podría verla sería Allen" me dije reflexionando las palabras de ambos hombres y miré hacia mi compañero
-Te has sentido de algún modo extraño desde que estamos aquí?- pregunté con serenidad, esperando que la respuesta de Allen aclarara un poco la situación
-Ayuda! Ayuda! Mi hermano y Lenalee están en problemas!- interrumpió realmente asustada la pequeña Amanda a lo que sin esperar ninguna explicación me puse en pie y corrí por las escaleras rumbo a la habitación de Michael, incluso había abandonado a Gogu en el asiento
Al llegar me percaté de que la habitación estaba vacía y que el aire y la nieve se colaban por el balcón de la habitación
-Lenalee- pronuncié con fuerza al verle en la nieve y dando un brinco con giro me dirigí a su encuentro, había caído sin ningún altercado sobre la nieve, el viento parecía tomar más fuerza conforme pasaba el tiempo
-Puedes levantarte?- le dije a mi compañera mientras me disponía a acomodarme al chico en la espalda, pues se notaba completamente inconsciente -habrá que dirigirnos hasta la entrada- hable casi gritando, al parecer el clima parecía no estar tan de acuerdo en que rescatásemos al muchacho puesto que la nieve comenzó a caer más rápido
"Rayos..."

Sigma-chan-

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Localización: En la Quinta dimensión por ahora...
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Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
[Off: no te preocupes, Sigma, yo sufriré lo mismo en Septiembre ¬¬U así que comprendo tu dolor incluso con anticipación T-T]
Fue como sacarse un peso de encima, o al menos así lo sintió el albino cuando el doctor anunció un diagnóstico prometedor acerca del estado de Michael. Allen se unió a los suspiros colectivos de alivio de sus dos compañeras, y sonrió más animado. Habían logrado evitar otra catástrofe, al menos. Cuando Amanda le preguntó a Lenalee si se encontraba bien, Allen volteó la mirada en dirección a ella para mirar qué le sucedía. Afirmaba que nada, pero el exorcista la conocía lo suficiente como para saber que algo que había pensado, logró afectarle. Sin embargo, ella se recompuso, y él no dijo nada por ello.
Tanto Thomas como el doctor, que por obligación permanecían allí, decidieron llevar a Michael a su habitación, para que descansara en la comodidad de su cama. Allen les siguió con la mirada, hasta que se perdieron mientras iban escaleras arriba.
-La misión será más difícil de lo que pensamos- declaró en un momento Lenalee, y él nuevamente volteó la vista hacia ella. Sentía que algo la perturbaba.
-Parece ser así –asintió él, siendo más que negativo, realista- Espero que la tormenta amaine pronto, para poder investigar y buscar a esa mujer cuanto antes.- justo después de esas palabras, Amanda regresó de la cocina, donde antes había marchado para hacer algo de chocolate caliente para ellos, y les extendió una taza a cada uno.- Ah, muchísimas gracias, Amanda –dijo el muchacho sonriéndole a la pequeña, que le correspondió alegre.
Luego de eso, tanto ella como Lenalee subieron arriba a llevarle algo de beber y mantas a Michael, dejando tanto a Sigma, como a él en compañía única de Thomas y el doctor, que habían regresado de allí. Aún así, la conversación prosiguió, y la misma muchacha comenzó a hacer conocer sus dudas para ver si con aquellas dos personas, podía resolverlas. Allen escuchó con atención todo lo que se decía, sin intervenir personalmente, y se sorprendió un poco al darse cuenta de que era la primera vez que escuchaba a Sigma hablar tanto desde que partieron a la misión.
El tema rondaba, como era de esperarse, sobre aquella mujer. Parecía ser que se había autonombrado Reina, a juzgar por lo que se comentaba. También la posibilidad de ser vista por alguien del sexo opuesto al que perseguía, se alzó como una incertidumbre todavía sin respuesta.
-¿Te has sentido de algún modo extraño desde que estamos aquí?
Extraño no, pero si observado, Allen la miró a los ojos por unos instantes, y justo cuando entreabría la boca para decir eso, Amanda se apareció informando que algo había sucedido en la habitación de Michael, y que Lenalee y él estaban en problemas.
-¿¡Qué dices!? –imitando a Sigma, se levantó de su asiento y dejó la taza a un lado para subir hasta donde se suponía que estaba la habitación del chico.
Cuando Allen llegó hasta allá, descubriendo la escena donde todo había comenzado, Sigma ya había dado un salto y bajado hasta afuera. El muchacho se acercó hasta la ventana y se asomó, pudiendo observar con dificultad gracias a la tormenta, como ambas mujeres se las apañaban para salir de aquella repentina situación. Sin pensarlo dos veces, Allen se subió al marco y se les unió con otro salto que fue bien amortiguado por el grosor que la nieve había logrado acumular sobre el suelo en tan pocos minutos. Afuera el viento le azotaba el rostro con furia, y la nieve se interponía en su visión. La temperatura bajaba cada vez más y más. No eran las mejores condiciones, para ninguno de ellos.
-¿Estás bien, Lenalee? –Allen se vio obligado a alzar la voz, puesto que el viento arrastraba sus palabras en dirección opuesta. Se acercó a ella y le pasó un brazo por los hombros para ayudarla a caminar- Vamos, entremos a la posada –animó, mirando a Sigma y luego en dirección a la puerta principal.
Allen se dirigió hasta allá con algo de dificultad, -la nieve hacía que se hundiese hasta los tobillos, y cada vez parecía aumentar más y más- y esperando a que Sigma le imitara y estuviese cerca de ellos con Michael. Cuando estuvieron cerca de su objetivo, él soltó a Lenalee y justo en ese momento, una pequeña esfera dorada se salió de su abrigo y fue arrastrada por el viento involuntariamente.
-Oh, no ¡Timcanpy! –Allen intentó perseguir al Golem, y corrió unos pocos metros lejos de la posada, sin tener muy en cuenta lo peligroso que era hacer eso en medio de una tormenta como aquella.
El pequeño amigo del albino luchaba contra la corriente con todas sus fuerzas, y escapando un poco de ella, logró enterrarse en el suelo, entre la nieve, para así no seguir naufragando en el aire. Justo en ese momento, el albino se arrodilló al frente del pequeño hueco que había dejado el Golem, y hundió una de sus manos allí, hasta dar con el frío metal de Tim y hacerlo emerger.
-Ten mucho más cuidado, Timcanpy –musitó el muchacho mirando con preocupación a la esfera. El Golem atinó a asentir, y luego a esconderse nuevamente entre las ropas de Allen sin chistar. Ello le arrancó una sonrisa divertida al pequeño exorcista, a pesar de sentir un terrible frío penetrando en su carne.
Justo en ese momento, y como en contadas ocasiones, se sintió observado. Había alguien mirándole desde uno de sus costados. Esta vez cuando se giró en esa dirección, la silueta de una mujer joven y vestida totalmente de blanco, de pies a cabeza, le sonrió con dulzura.
-Tú eres…-Allen calló en seco en cuanto ella alzó el dedo índice sobre sus labios, en un gesto de silencio.
Se confundía con mucha facilidad con la nieve, puesto que su piel, sus cabellos, y sus vestimentas eran de un blanco inmaculado. Lo único que resaltaba de aquella pintura blanca eran los ojos más azules que Allen había visto en su vida, y unos labios tintados de rosa. Sus facciones eran finas, lo que la hacían ver realmente hermosa.
-La Reina de las nieves –susurró para sí mismo, sin despegarle la mirada a la mujer. Sentía el aliento frío, como si tuviese los pulmones repentinamente congelados.
Ella asintió a sus palabras lentamente e hizo pronunciada su sonrisa cada vez más dulce. Elevó una mano de finísimos dedos hacia Allen, como si lo invitara. Él no se movió de allí, pero comenzaba a sentirse un poco incómodo. Aquella mirada le traspasaba completamente, y parecía estar buscando algo de él.
Al ver que aquel chico, tan blanco como ella, no respondía a sus gestos, asintió en silencio comprensiva, y se desvaneció entre la tormenta aún sonriendo. Pasaron unos pocos minutos en los que él quedó absorto por la escena. Cuando se recompuso, volvió a incorporarse y caminar en dirección a la posada, todavía con algo de dificultad bajo la saña del viento que intentaba azotarlo contra el suelo. Al ver que estaba a pocos metros del umbral de la puerta, apretó el paso más animado. Ahora se le antojaba más que nunca el calor de la chimenea del salón principal de la posada, puesto que algo en su interior le decía que no sería la última vez que la vería, ni que sintiera un frío tan amedrantador como aquel.
Fue como sacarse un peso de encima, o al menos así lo sintió el albino cuando el doctor anunció un diagnóstico prometedor acerca del estado de Michael. Allen se unió a los suspiros colectivos de alivio de sus dos compañeras, y sonrió más animado. Habían logrado evitar otra catástrofe, al menos. Cuando Amanda le preguntó a Lenalee si se encontraba bien, Allen volteó la mirada en dirección a ella para mirar qué le sucedía. Afirmaba que nada, pero el exorcista la conocía lo suficiente como para saber que algo que había pensado, logró afectarle. Sin embargo, ella se recompuso, y él no dijo nada por ello.
Tanto Thomas como el doctor, que por obligación permanecían allí, decidieron llevar a Michael a su habitación, para que descansara en la comodidad de su cama. Allen les siguió con la mirada, hasta que se perdieron mientras iban escaleras arriba.
-La misión será más difícil de lo que pensamos- declaró en un momento Lenalee, y él nuevamente volteó la vista hacia ella. Sentía que algo la perturbaba.
-Parece ser así –asintió él, siendo más que negativo, realista- Espero que la tormenta amaine pronto, para poder investigar y buscar a esa mujer cuanto antes.- justo después de esas palabras, Amanda regresó de la cocina, donde antes había marchado para hacer algo de chocolate caliente para ellos, y les extendió una taza a cada uno.- Ah, muchísimas gracias, Amanda –dijo el muchacho sonriéndole a la pequeña, que le correspondió alegre.
Luego de eso, tanto ella como Lenalee subieron arriba a llevarle algo de beber y mantas a Michael, dejando tanto a Sigma, como a él en compañía única de Thomas y el doctor, que habían regresado de allí. Aún así, la conversación prosiguió, y la misma muchacha comenzó a hacer conocer sus dudas para ver si con aquellas dos personas, podía resolverlas. Allen escuchó con atención todo lo que se decía, sin intervenir personalmente, y se sorprendió un poco al darse cuenta de que era la primera vez que escuchaba a Sigma hablar tanto desde que partieron a la misión.
El tema rondaba, como era de esperarse, sobre aquella mujer. Parecía ser que se había autonombrado Reina, a juzgar por lo que se comentaba. También la posibilidad de ser vista por alguien del sexo opuesto al que perseguía, se alzó como una incertidumbre todavía sin respuesta.
-¿Te has sentido de algún modo extraño desde que estamos aquí?
Extraño no, pero si observado, Allen la miró a los ojos por unos instantes, y justo cuando entreabría la boca para decir eso, Amanda se apareció informando que algo había sucedido en la habitación de Michael, y que Lenalee y él estaban en problemas.
-¿¡Qué dices!? –imitando a Sigma, se levantó de su asiento y dejó la taza a un lado para subir hasta donde se suponía que estaba la habitación del chico.
Cuando Allen llegó hasta allá, descubriendo la escena donde todo había comenzado, Sigma ya había dado un salto y bajado hasta afuera. El muchacho se acercó hasta la ventana y se asomó, pudiendo observar con dificultad gracias a la tormenta, como ambas mujeres se las apañaban para salir de aquella repentina situación. Sin pensarlo dos veces, Allen se subió al marco y se les unió con otro salto que fue bien amortiguado por el grosor que la nieve había logrado acumular sobre el suelo en tan pocos minutos. Afuera el viento le azotaba el rostro con furia, y la nieve se interponía en su visión. La temperatura bajaba cada vez más y más. No eran las mejores condiciones, para ninguno de ellos.
-¿Estás bien, Lenalee? –Allen se vio obligado a alzar la voz, puesto que el viento arrastraba sus palabras en dirección opuesta. Se acercó a ella y le pasó un brazo por los hombros para ayudarla a caminar- Vamos, entremos a la posada –animó, mirando a Sigma y luego en dirección a la puerta principal.
Allen se dirigió hasta allá con algo de dificultad, -la nieve hacía que se hundiese hasta los tobillos, y cada vez parecía aumentar más y más- y esperando a que Sigma le imitara y estuviese cerca de ellos con Michael. Cuando estuvieron cerca de su objetivo, él soltó a Lenalee y justo en ese momento, una pequeña esfera dorada se salió de su abrigo y fue arrastrada por el viento involuntariamente.
-Oh, no ¡Timcanpy! –Allen intentó perseguir al Golem, y corrió unos pocos metros lejos de la posada, sin tener muy en cuenta lo peligroso que era hacer eso en medio de una tormenta como aquella.
El pequeño amigo del albino luchaba contra la corriente con todas sus fuerzas, y escapando un poco de ella, logró enterrarse en el suelo, entre la nieve, para así no seguir naufragando en el aire. Justo en ese momento, el albino se arrodilló al frente del pequeño hueco que había dejado el Golem, y hundió una de sus manos allí, hasta dar con el frío metal de Tim y hacerlo emerger.
-Ten mucho más cuidado, Timcanpy –musitó el muchacho mirando con preocupación a la esfera. El Golem atinó a asentir, y luego a esconderse nuevamente entre las ropas de Allen sin chistar. Ello le arrancó una sonrisa divertida al pequeño exorcista, a pesar de sentir un terrible frío penetrando en su carne.
Justo en ese momento, y como en contadas ocasiones, se sintió observado. Había alguien mirándole desde uno de sus costados. Esta vez cuando se giró en esa dirección, la silueta de una mujer joven y vestida totalmente de blanco, de pies a cabeza, le sonrió con dulzura.
-Tú eres…-Allen calló en seco en cuanto ella alzó el dedo índice sobre sus labios, en un gesto de silencio.
Se confundía con mucha facilidad con la nieve, puesto que su piel, sus cabellos, y sus vestimentas eran de un blanco inmaculado. Lo único que resaltaba de aquella pintura blanca eran los ojos más azules que Allen había visto en su vida, y unos labios tintados de rosa. Sus facciones eran finas, lo que la hacían ver realmente hermosa.
-La Reina de las nieves –susurró para sí mismo, sin despegarle la mirada a la mujer. Sentía el aliento frío, como si tuviese los pulmones repentinamente congelados.
Ella asintió a sus palabras lentamente e hizo pronunciada su sonrisa cada vez más dulce. Elevó una mano de finísimos dedos hacia Allen, como si lo invitara. Él no se movió de allí, pero comenzaba a sentirse un poco incómodo. Aquella mirada le traspasaba completamente, y parecía estar buscando algo de él.
Al ver que aquel chico, tan blanco como ella, no respondía a sus gestos, asintió en silencio comprensiva, y se desvaneció entre la tormenta aún sonriendo. Pasaron unos pocos minutos en los que él quedó absorto por la escena. Cuando se recompuso, volvió a incorporarse y caminar en dirección a la posada, todavía con algo de dificultad bajo la saña del viento que intentaba azotarlo contra el suelo. Al ver que estaba a pocos metros del umbral de la puerta, apretó el paso más animado. Ahora se le antojaba más que nunca el calor de la chimenea del salón principal de la posada, puesto que algo en su interior le decía que no sería la última vez que la vería, ni que sintiera un frío tan amedrantador como aquel.
_________________

Allen Walker: 56 pts.

Cross Marian: -1 pts.
No atiendo los MP y/o mensajes en el msn que tenga que ver con fichas.

Elipthi Khanon- Admin
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