Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Página 2 de 3. • Compartir •
Página 2 de 3. •
1, 2, 3 
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
las sonrisas adornaron la posada en cuanto Allen regreso, ya el grupo estaba completo y ya estaban mas tranquilos. El dotroc revisaba a Michael una vez mas, pero aun con lo que habia sucedido, su cuerpo estaba bien y no tenia ningun problema, los mismos suspiros satisfactorios rondaron la escena nuevamente, como deduccion, el doctor se baso en un caso leve de sonambulismo, luego de eso, se dispuso a revisar y curar la mano de Lenalee. La joven le agradecio mientras observaba como vendaban su mano, esta no puedo dejar de pensar en el incidente, y en como habia quedado su mano ahora despues de que todo habia pasado, pero la voz de la pequeña Amanda la saco de sus pensamientos.
-Te encuentras bien Lenalee-chan?-le pregunto un tanto preocupada por el estado de la chica.
-no te preocupes me encoentro bien...-dijo esta mostrando una sonrisa, luego cambio su mirada a una un tanto intrigada.-lo extraño fue que, cuando estaba sujetando a michael, era como si...el viento y la nieve trataran de lastimasrme..¿habra sido obra de "La reina de las nieves?"-
Lenalee se quedo callada, observo a sus compañeros de forma seria y se detuvo a pensar en la situacion,Los heridos y los desaparecidos irian aumentando si esto continuaba, ella ahora sabia que si las cosas seguian asi, seria todo mas dificil, incluso queria decirlo, pero habia algo que no se lo permitia, ella le prometio a Amanda que la ayudarian a ella y a su hermano, y se prometio a ella misma que estaria alli para sus compañeros, para ayudarlos y protegerlos cuando lo necesitara, su promesa era mas grande que su miedo.
-en verdad se pueden hacer cosas como esas por amor?-dijo Amanda soltando un suspiro pesado, no le gustaba hablar de estas cosas, als cuales ella misma consideraba complicadas.-se que por amor se puede hacer locuras pero esto es ridiculo, Allen-san, Sigma-chan, Lenalee-chan, ustedes se han enamorado alguna vez?-pregunto la niña despues de quejarse de manera incoente.
Ella solot un "eh?!" en cuanto la jovencita la miro para hacerle la pregunta, un sonrojo lleno por completo su cara, pero era un rojo de verguenza, esta solo bejo la mirada escondida entre tanta pena, de pronto, esucho a la jovencita reir, y ella de pronto fue contagiada por ello, terminando de reir tambien.
de pronto, los vientos dejaron de soplar, las nubes negras comenzaron a ser removidas de los cielos, aun nevaba pero poco, lo suficiente para que los pocos rayos de sol que se colaban de estos anunciaban "la calma despues de la tormenta".
-Parece que ya termino la tormenta..-Dijo Lenalee un poco mas alegre.
-Alguien quiere ir a ver la vista?-pregunto Amanda emocionada y feliz ya estando fuera de la casa, asi que ella salio para poder ver como era la vista
"La blanca nieve caia sin cesar", a paso lento, los pocos copos se dejaban llevarse por el viento para perderse en los blancos campos que tenian a sus pies, Lenalee alzo un tanto su mano vendada para atrapar algunos copos de nieve que poco a poco se fueron derritiendo en la misma, ella cerro su mano mientras su rostro comenzo a mostrar una sonrisa, una llena no solo de ternura, tambien de un calor que sentia su corazon.
-Alguno sabe que ocurre cuando la nieve se derrite...?-Pregunto al aire mientras los demas la miraban sorprendidos, solto una inocente risita al ver que no contestaban, se giro hacia ellos y sonrio, se pudo notar en sus ojos un leve brillo a causa de unas viejas lagrimas.-Pues es Facil, viene la primavera...-
Ahora era ella la que sonreia, y la que esperaba impaciente a sus compañeros para que junto con la pequeña, se divirteran, haciendo muñecos o algunos angeles de nieve, y quien sabe? tal vez haciendo una batalla de bolas de nieve, ella esperaba a que ahora, pudieran divertirse, despues de todo, esa era "La calma despues de la tormenta".
(Off. esto me hizo llorar, me recordo mucho a alguien u_u)(y perdon por la demora ^^u)
-Te encuentras bien Lenalee-chan?-le pregunto un tanto preocupada por el estado de la chica.
-no te preocupes me encoentro bien...-dijo esta mostrando una sonrisa, luego cambio su mirada a una un tanto intrigada.-lo extraño fue que, cuando estaba sujetando a michael, era como si...el viento y la nieve trataran de lastimasrme..¿habra sido obra de "La reina de las nieves?"-
Lenalee se quedo callada, observo a sus compañeros de forma seria y se detuvo a pensar en la situacion,Los heridos y los desaparecidos irian aumentando si esto continuaba, ella ahora sabia que si las cosas seguian asi, seria todo mas dificil, incluso queria decirlo, pero habia algo que no se lo permitia, ella le prometio a Amanda que la ayudarian a ella y a su hermano, y se prometio a ella misma que estaria alli para sus compañeros, para ayudarlos y protegerlos cuando lo necesitara, su promesa era mas grande que su miedo.
-en verdad se pueden hacer cosas como esas por amor?-dijo Amanda soltando un suspiro pesado, no le gustaba hablar de estas cosas, als cuales ella misma consideraba complicadas.-se que por amor se puede hacer locuras pero esto es ridiculo, Allen-san, Sigma-chan, Lenalee-chan, ustedes se han enamorado alguna vez?-pregunto la niña despues de quejarse de manera incoente.
Ella solot un "eh?!" en cuanto la jovencita la miro para hacerle la pregunta, un sonrojo lleno por completo su cara, pero era un rojo de verguenza, esta solo bejo la mirada escondida entre tanta pena, de pronto, esucho a la jovencita reir, y ella de pronto fue contagiada por ello, terminando de reir tambien.
de pronto, los vientos dejaron de soplar, las nubes negras comenzaron a ser removidas de los cielos, aun nevaba pero poco, lo suficiente para que los pocos rayos de sol que se colaban de estos anunciaban "la calma despues de la tormenta".
-Parece que ya termino la tormenta..-Dijo Lenalee un poco mas alegre.
-Alguien quiere ir a ver la vista?-pregunto Amanda emocionada y feliz ya estando fuera de la casa, asi que ella salio para poder ver como era la vista
"La blanca nieve caia sin cesar", a paso lento, los pocos copos se dejaban llevarse por el viento para perderse en los blancos campos que tenian a sus pies, Lenalee alzo un tanto su mano vendada para atrapar algunos copos de nieve que poco a poco se fueron derritiendo en la misma, ella cerro su mano mientras su rostro comenzo a mostrar una sonrisa, una llena no solo de ternura, tambien de un calor que sentia su corazon.
-Alguno sabe que ocurre cuando la nieve se derrite...?-Pregunto al aire mientras los demas la miraban sorprendidos, solto una inocente risita al ver que no contestaban, se giro hacia ellos y sonrio, se pudo notar en sus ojos un leve brillo a causa de unas viejas lagrimas.-Pues es Facil, viene la primavera...-
Ahora era ella la que sonreia, y la que esperaba impaciente a sus compañeros para que junto con la pequeña, se divirteran, haciendo muñecos o algunos angeles de nieve, y quien sabe? tal vez haciendo una batalla de bolas de nieve, ella esperaba a que ahora, pudieran divertirse, despues de todo, esa era "La calma despues de la tormenta".
(Off. esto me hizo llorar, me recordo mucho a alguien u_u)(y perdon por la demora ^^u)

-Rhapsody--

Fecha de inscripción: 01/08/2009
Cantidad de envíos: 96
Edad: 18
Localización: Tras mi luna de cristal
Reputación: 3

Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
[Off: Lamento la tardanza pero estuve en exámenes finales... igual por eso no tengo ideas ¬¬U]
-Allen...- murmuré al verle alejarse, parecía perseguir algo que volaba en la tormenta, sin embargo yo no soportaría más tiempo con el chico a cuestas así que decidí seguir con mi camino hacia la entrada de la posada, la cual se abrió de golpe dejando ver las siluetas de quienes se encontraban dentro y se preparaban para salir
Después de que Allen regresase y que el médico me hubiese ayudado a resguardar a Michael con la intención de revisarle, me coloqué a un lado de la chimenea olvidando todo a mi alrededor, tenía bastante frío...
-Maestra!- exclamó mi tortuga con desbordada felicidad mientras brincaba hacia mí -estaba preocupada, temía que con su estatura se quedase enterrada en la nieve- comento en cuanto se estrello conmigo, puesto que yo no hice nada por atraparle, y se colocaba sobre mi hombro
"Pequeña..." me dije mientras le miraba fríamente, Gogu pronunció un "je je" y después comenzó a murmurar un villancico, nuevamente el médico apareció para informar que el chico se encontraba bien y ello me devolvió a la realidad, a aquella habitación donde se encontraban mis compañeros y ahora el susodicho doctor curaba a Lenalee. Me recargué en una esquina de aquel sitio y empecé a frotar mis manos lentamente
"Vaya molestia" me dije con la mirada baja, me encontraba de cierto modo intranquila y eso realmente me desagradaba, me desagradaba esa sensación "me voy a enfermar"
-En verdad se pueden hacer cosas como esas por amor?- dijo Amanda soltando un suspiro pesado, de modo que una vez más tuve que volver a "este mundo" -se que por amor se puede hacer locuras pero esto es ridículo, Allen-san, Sigma-chan, Lenalee-chan, ustedes se han enamorado alguna vez?- preguntó la niña
-No- pronuncié secamente, aunque a decir verdad desde donde estaba dudaba que me escuchase
-Pero si admira- comentó Gogu con tono tranquilo, miré como un leve sonrojo surgía en Lenalee y después su risa junto con la de Amanda
"De cristal..."
-Parece que ya termino la tormenta...- dijo Lenalee un poco más alegre, me giré hacia la ventana para comprobar aquello
-Alguien quiere ir a ver la vista?- cuestionó Amanda y sin esperar una respuesta corrió a la salida de la posada, la china le siguió casi instantáneamente, sentí una especie de mareo así que recargué mi mano sobre la pared aunque con delicadeza para que nadie se percatara, tomé aire y decidí caminar hacia la salida
-Qué fue lo que viste?- pregunté con calma al pasar junto al peliblanco aunque sin detener mi camino, estaba preocupada pero también era cierto que no me encontraba estable, justo cuando me encontraba en el marco de la puerta la voz de mi compañera se hizo presente
-Alguno sabe que ocurre cuando la nieve se derrite?- aquella pregunta realmente me había sorprendido, no era la primera vez que la escuchaba pero no esperaba que la volviese a escuchar, no por ahora
"Llega la primavera..." dije para mí misma justo antes de que Lenalee la respondiese, después me senté a un costado de la entrada para no bloquearla, y con mi pie derecho empecé a hacer un circulo sobre la nieve
-No hacemos un "hombre nieve"?- preguntó curiosa mi peluche, a lo que moví mi cabeza negativamente y con el otro pie también dibuje un circulo, después clave mi mirada en dirección al bosque
"No puedo esperar" me dije algo intranquila y me levanté, había un mal presentimiento que me acosaba desde el incidente del balcón, la ventisca y Allen alejándose "no me gusta para nada este escalofrío" volví a pensar y sin más me dirigí caminando hacia "la tierra de la mujer blanca"
-Allen...- murmuré al verle alejarse, parecía perseguir algo que volaba en la tormenta, sin embargo yo no soportaría más tiempo con el chico a cuestas así que decidí seguir con mi camino hacia la entrada de la posada, la cual se abrió de golpe dejando ver las siluetas de quienes se encontraban dentro y se preparaban para salir
Después de que Allen regresase y que el médico me hubiese ayudado a resguardar a Michael con la intención de revisarle, me coloqué a un lado de la chimenea olvidando todo a mi alrededor, tenía bastante frío...
-Maestra!- exclamó mi tortuga con desbordada felicidad mientras brincaba hacia mí -estaba preocupada, temía que con su estatura se quedase enterrada en la nieve- comento en cuanto se estrello conmigo, puesto que yo no hice nada por atraparle, y se colocaba sobre mi hombro
"Pequeña..." me dije mientras le miraba fríamente, Gogu pronunció un "je je" y después comenzó a murmurar un villancico, nuevamente el médico apareció para informar que el chico se encontraba bien y ello me devolvió a la realidad, a aquella habitación donde se encontraban mis compañeros y ahora el susodicho doctor curaba a Lenalee. Me recargué en una esquina de aquel sitio y empecé a frotar mis manos lentamente
"Vaya molestia" me dije con la mirada baja, me encontraba de cierto modo intranquila y eso realmente me desagradaba, me desagradaba esa sensación "me voy a enfermar"
-En verdad se pueden hacer cosas como esas por amor?- dijo Amanda soltando un suspiro pesado, de modo que una vez más tuve que volver a "este mundo" -se que por amor se puede hacer locuras pero esto es ridículo, Allen-san, Sigma-chan, Lenalee-chan, ustedes se han enamorado alguna vez?- preguntó la niña
-No- pronuncié secamente, aunque a decir verdad desde donde estaba dudaba que me escuchase
-Pero si admira- comentó Gogu con tono tranquilo, miré como un leve sonrojo surgía en Lenalee y después su risa junto con la de Amanda
"De cristal..."
-Parece que ya termino la tormenta...- dijo Lenalee un poco más alegre, me giré hacia la ventana para comprobar aquello
-Alguien quiere ir a ver la vista?- cuestionó Amanda y sin esperar una respuesta corrió a la salida de la posada, la china le siguió casi instantáneamente, sentí una especie de mareo así que recargué mi mano sobre la pared aunque con delicadeza para que nadie se percatara, tomé aire y decidí caminar hacia la salida
-Qué fue lo que viste?- pregunté con calma al pasar junto al peliblanco aunque sin detener mi camino, estaba preocupada pero también era cierto que no me encontraba estable, justo cuando me encontraba en el marco de la puerta la voz de mi compañera se hizo presente
-Alguno sabe que ocurre cuando la nieve se derrite?- aquella pregunta realmente me había sorprendido, no era la primera vez que la escuchaba pero no esperaba que la volviese a escuchar, no por ahora
"Llega la primavera..." dije para mí misma justo antes de que Lenalee la respondiese, después me senté a un costado de la entrada para no bloquearla, y con mi pie derecho empecé a hacer un circulo sobre la nieve
-No hacemos un "hombre nieve"?- preguntó curiosa mi peluche, a lo que moví mi cabeza negativamente y con el otro pie también dibuje un circulo, después clave mi mirada en dirección al bosque
"No puedo esperar" me dije algo intranquila y me levanté, había un mal presentimiento que me acosaba desde el incidente del balcón, la ventisca y Allen alejándose "no me gusta para nada este escalofrío" volví a pensar y sin más me dirigí caminando hacia "la tierra de la mujer blanca"

Sigma-chan-

Fecha de inscripción: 04/04/2009
Cantidad de envíos: 563
Edad: 20
Localización: En la Quinta dimensión por ahora...
Reputación: 9
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Ya dentro de la posada, lo primero que Allen hizo fue plantarse al lado de la chimenea, tal como Sigma, y calentarse todo lo que podía. De alguna manera le sobrecogía la manera en cómo el frío le había atacado desde que estuvo frente a frente con esa mujer. Ahora no sólo se le pegaba a los huesos, sino que también la respiración le parecía fría, como si tuviese su interior también helado. Un escalofrío le recorrió mientras pensaba en eso, lo cual le pareció una mala señal. Aún con la mente en blanco, todavía intentando asimilar correctamente el encuentro de minutos atrás, pudo al menos escuchar retazos de la conversación que se llevaba a cabo a sus espaldas, entre las chicas. Michael, al parecer, se encontraba a salvo. Eso era una buena noticia.
-¿En verdad se pueden hacer cosas como esas por amor?-Amanda soltó un suspiro.-se que por amor se puede hacer locuras pero esto es ridículo. Allen-san, Sigma-chan, Lenalee-chan, ¿ustedes se han enamorado alguna vez?
¿Eh?, Allen medio volteó a mirar la niña. Había perdido el hilo de la conversación, y no tenía ni idea de cómo habían llegado a parar a un tema como ese. Vaya, no se a qué ha venido esa pregunta , pensó, mientras bajaba un poco la cabeza para que Sigma, que era la que estaba más cerca, no viese la expresión de su rostro ni cómo de repente el rostro se le encendía levemente. Después de todo, seguía siendo un niño.
-No –fue la respuesta cortante de su compañera, y él por lo menos la escuchó. Allen sudó una gota mientras miraba el fuego de nuevo.
Con esa actitud parece alguien mucho más mayor.
El tiempo transcurrió a su manera. Tanto Lenalee como Amanda hicieron notar la repentina calma en los cielos. La tormenta les había dado una tregua, tal como parecía ahora el clima. Allen no pudo evitar esbozar una sonrisa alegre. De alguna manera, sentía un poco de felicidad cuando el clima se volvía pacífico y sosegado. Fue por eso que no dijo nada cuando todos empezaron a moverse hasta la salida, para admirar el paisaje nevado. Era la calma después de la tormenta.
O quizá antes de la verdadera, ese pensamiento le inquietó. Era semejante al escalofrío que había sentido y que le advertía que no todo estaba bien.
-¿Qué fue lo que viste? –la voz de Sigma le sacó de sus pensamientos, cada vez más pesados. Allen la miró un poco serio, dispuesto a responderle, pero como momentos atrás, cuando apenas abría la boca para hablar, era interrumpido.
-¿Alguno sabe que ocurre cuando la nieve se derrite? –preguntó Lenalee. Parecía estar a gusto en ese lugar. El peliblanco esbozó una sonrisa silenciosa, a la espera de la respuesta.- Pues es fácil, viene la primavera...
Allen asintió todavía sonriente. La repentina caminata de Sigma le sobresaltó un poco. Mientras Lenalee y Amanda jugaban con la nieve, él se acercó a ella, incluso antes de que se alejara más de lo debido.
-Eh, ¿Sigma? –se adelantó unos pasos más hasta ella, poniéndose a su frente. Para esos instantes ya debía haberla detenido momentáneamente- Hace rato me hiciste una pregunta, y creo que es necesario que la responda –Allen miró por encima del hombro de la chica y observó por un rato a Lenalee y a Amanda, luego regresó hasta los ojos de su otra compañera y le habló con un tono que sugería confidencialidad:-La vi… La Reina de las Nieves de verdad existe. A decir verdad, creo que me ha estado siguiendo todo este tiempo. Lo digo porque…cuando íbamos en el carruaje, me pareció haber visto su silueta, y lo mismo me pasó cuando llevaba a Michael-san de regreso –frunció el seño, pero no parecía serio sino más bien, consternado- ¡pero de verdad la vi, cuando Timcanpy fue arrastrado por la ventisca! O me pareció que era ella. Daba la impresión de ser alguien bastante misteriosa… incluso me pareció que no era alguien normal. Y el frío que le rodeaba…
Las palabras de Allen parecían haber revelado mucho más de lo que la nieve hubiese querido. Fue interrumpido por un repentino silbido que llamó su atención, el cual venía del bosque que Sigma había estado planeando entrar. El sonido se hizo cada vez más fuerte, y cuando parecía haber llegado por fin hasta a ellos, trajo consigo una violenta ventisca de nieve, parecida a la de la tormenta acaecida momentos atrás.
-¡Cuidado! –Allen se abalanzó contra Sigma y la tumbó al suelo, justamente antes de que una descarga de granizo pasara sobre ellos. Lo hizo, pero de una forma limpia: por encima de sus cabezas.
Después de eso, como si aquel fenómeno tuviese vida propia, y se hubiese enervado por haber fallado, la cantidad de nieve levantada se intensificó. Parecía imposible lograr mantenerse de pie, considerando la fuerza con la cual el viento barría todo a su paso.
Esto es… ¿un huracán?
Levantó tejados, y tablas de madera que antes estaban fijadas en los respectivos sitios de la posada. No sólo eso. Las ventanas estallaron allá adentro, y las puertas se abrieron de par en par y se azotaban rítmicamente, como si una fuerza invisible estuviese jugando con ellas. El silbido del viento se convirtió en un gruñido, mientras la nieve se arremolinaba y salía disparada al son de la corriente. Amanda gritó, o algo por el estilo pareció oírse. Ella estaba asustada.
-¡Lenalee-san! –la chiquilla, en el suelo, se aferró a la muchacha peliverde casi llorando del miedo.- ¡Basta! Que pare ya –sollozó y luego hundió su cabeza contra el cuerpo de la exorcista buscando protección.
Minutos después, el viento pareció escucharle. Poco a poco volvía a ser manso, y todo lo que antes se movía frenéticamente gracias a él, ahora se ondeaba parsimoniosamente. La dulce voz que se empezó a escuchar entonando una canción, terminó de calmarlo, como si se viese obligado a enmudecer ante su primera palabra.
La nieve volvió a descender lentamente, como antes, cuando la tregua había comenzado. Mucho más delante de dónde se encontraba Sigma, había huellas de pasos que se adentraban hasta las profundidades del bosque congelado, donde habitaba la Reina de las Nieves.
Allen ya no se encontraba al lado de Sigma. Se había esfumado.
[Off: -escritora dramática on- ^^]
-¿En verdad se pueden hacer cosas como esas por amor?-Amanda soltó un suspiro.-se que por amor se puede hacer locuras pero esto es ridículo. Allen-san, Sigma-chan, Lenalee-chan, ¿ustedes se han enamorado alguna vez?
¿Eh?, Allen medio volteó a mirar la niña. Había perdido el hilo de la conversación, y no tenía ni idea de cómo habían llegado a parar a un tema como ese. Vaya, no se a qué ha venido esa pregunta , pensó, mientras bajaba un poco la cabeza para que Sigma, que era la que estaba más cerca, no viese la expresión de su rostro ni cómo de repente el rostro se le encendía levemente. Después de todo, seguía siendo un niño.
-No –fue la respuesta cortante de su compañera, y él por lo menos la escuchó. Allen sudó una gota mientras miraba el fuego de nuevo.
Con esa actitud parece alguien mucho más mayor.
El tiempo transcurrió a su manera. Tanto Lenalee como Amanda hicieron notar la repentina calma en los cielos. La tormenta les había dado una tregua, tal como parecía ahora el clima. Allen no pudo evitar esbozar una sonrisa alegre. De alguna manera, sentía un poco de felicidad cuando el clima se volvía pacífico y sosegado. Fue por eso que no dijo nada cuando todos empezaron a moverse hasta la salida, para admirar el paisaje nevado. Era la calma después de la tormenta.
O quizá antes de la verdadera, ese pensamiento le inquietó. Era semejante al escalofrío que había sentido y que le advertía que no todo estaba bien.
-¿Qué fue lo que viste? –la voz de Sigma le sacó de sus pensamientos, cada vez más pesados. Allen la miró un poco serio, dispuesto a responderle, pero como momentos atrás, cuando apenas abría la boca para hablar, era interrumpido.
-¿Alguno sabe que ocurre cuando la nieve se derrite? –preguntó Lenalee. Parecía estar a gusto en ese lugar. El peliblanco esbozó una sonrisa silenciosa, a la espera de la respuesta.- Pues es fácil, viene la primavera...
Allen asintió todavía sonriente. La repentina caminata de Sigma le sobresaltó un poco. Mientras Lenalee y Amanda jugaban con la nieve, él se acercó a ella, incluso antes de que se alejara más de lo debido.
-Eh, ¿Sigma? –se adelantó unos pasos más hasta ella, poniéndose a su frente. Para esos instantes ya debía haberla detenido momentáneamente- Hace rato me hiciste una pregunta, y creo que es necesario que la responda –Allen miró por encima del hombro de la chica y observó por un rato a Lenalee y a Amanda, luego regresó hasta los ojos de su otra compañera y le habló con un tono que sugería confidencialidad:-La vi… La Reina de las Nieves de verdad existe. A decir verdad, creo que me ha estado siguiendo todo este tiempo. Lo digo porque…cuando íbamos en el carruaje, me pareció haber visto su silueta, y lo mismo me pasó cuando llevaba a Michael-san de regreso –frunció el seño, pero no parecía serio sino más bien, consternado- ¡pero de verdad la vi, cuando Timcanpy fue arrastrado por la ventisca! O me pareció que era ella. Daba la impresión de ser alguien bastante misteriosa… incluso me pareció que no era alguien normal. Y el frío que le rodeaba…
Las palabras de Allen parecían haber revelado mucho más de lo que la nieve hubiese querido. Fue interrumpido por un repentino silbido que llamó su atención, el cual venía del bosque que Sigma había estado planeando entrar. El sonido se hizo cada vez más fuerte, y cuando parecía haber llegado por fin hasta a ellos, trajo consigo una violenta ventisca de nieve, parecida a la de la tormenta acaecida momentos atrás.
-¡Cuidado! –Allen se abalanzó contra Sigma y la tumbó al suelo, justamente antes de que una descarga de granizo pasara sobre ellos. Lo hizo, pero de una forma limpia: por encima de sus cabezas.
Después de eso, como si aquel fenómeno tuviese vida propia, y se hubiese enervado por haber fallado, la cantidad de nieve levantada se intensificó. Parecía imposible lograr mantenerse de pie, considerando la fuerza con la cual el viento barría todo a su paso.
Esto es… ¿un huracán?
Levantó tejados, y tablas de madera que antes estaban fijadas en los respectivos sitios de la posada. No sólo eso. Las ventanas estallaron allá adentro, y las puertas se abrieron de par en par y se azotaban rítmicamente, como si una fuerza invisible estuviese jugando con ellas. El silbido del viento se convirtió en un gruñido, mientras la nieve se arremolinaba y salía disparada al son de la corriente. Amanda gritó, o algo por el estilo pareció oírse. Ella estaba asustada.
-¡Lenalee-san! –la chiquilla, en el suelo, se aferró a la muchacha peliverde casi llorando del miedo.- ¡Basta! Que pare ya –sollozó y luego hundió su cabeza contra el cuerpo de la exorcista buscando protección.
Minutos después, el viento pareció escucharle. Poco a poco volvía a ser manso, y todo lo que antes se movía frenéticamente gracias a él, ahora se ondeaba parsimoniosamente. La dulce voz que se empezó a escuchar entonando una canción, terminó de calmarlo, como si se viese obligado a enmudecer ante su primera palabra.
When she embraces
Your heart turns to stone
She comes at night when you're all alone
And when she whispers
Your blood shall run cold
You better hide before she finds you
Your heart turns to stone
She comes at night when you're all alone
And when she whispers
Your blood shall run cold
You better hide before she finds you
La nieve volvió a descender lentamente, como antes, cuando la tregua había comenzado. Mucho más delante de dónde se encontraba Sigma, había huellas de pasos que se adentraban hasta las profundidades del bosque congelado, donde habitaba la Reina de las Nieves.
Allen ya no se encontraba al lado de Sigma. Se había esfumado.
[Off: -escritora dramática on- ^^]
_________________

Allen Walker: 56 pts.

Cross Marian: -1 pts.
No atiendo los MP y/o mensajes en el msn que tenga que ver con fichas.

Elipthi Khanon- Admin
-

Fecha de inscripción: 04/09/2008
Cantidad de envíos: 1052
Edad: 15
Localización: Haciendo del vago~ | Italia~
Reputación: 30
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
En ese momento, ellas trataban de divertirse, bueno, quizas una mas que otra, Amanda estaba feliz haciendo un muñeco de nieve tras otro. Lenalee mas que nada se limitaba a observarla o a ayudarla un poco. Pero ella tenia su mente en otro lado. Observo por un tanto su mano vendada y penso en lo que habia ocurrida con Michael, a diferencia del doctor, ella no creia que fuera solo un simple caso de sonambulismo, era igual a lo que su hermana pequeña les habia comentado antes, la razon por la que estaban allí..."Ella lo estaba llamando"
De pronto su mente aclaró una duda, volteo su mirada hasta observar a sus dos compañeros, sus respuestas estaban llegando cuando recordo los informas y como los leyo en voz alta frente a sus compañeros en la estacion de trenes...los heridos y los desaparecidos, y lo que habia ocurrido en la tormenta, ahora todo encajaba. Lenalee camino unos cuantos pasos para tratar de llegar con sus compañeros para comentarles lo que sucedia.
Pero fue algo tarde...
Las corrientes se hicieron fuertes, mas fuertes que antes, una enorme ventisca los habia acorralado y el viento y el frio estaban ahora ams que nada en su contra. Arrasaba con todo asu paso, su perdida de control era increible, ella trato de cubrirse o de ayudar a Amanda a llegar hasta la posada, pero el viento les impedia moverse, asi que esta la abrazo con fuera para evitar que algo le pasara. No podia moverse, el frio era tanto o quizas mas que la tormenta anterior, esto hizo que Lenalee se arrodillara y sujetara mas a la pequeña, en animos de protegerla, no pidia permitir que algo malo le pasara, sintio inlcuso como esta estaba a punto de reventar en llanto.
-¡Basta! Que pare ya –Grtio la pequeña desesperada, y mas que todo asustada.
La ordene l viento esucho, y poco a poco su paso fue calmando hasta que el cielo claro quedó, la joven dejod e abrazar a la pequeña y trato de calmarla para que dejara de estar asustada, giro su mirada hacia sus compañeros, observo a sigma y sin dudarlo se levanto y corrio hasta ella para ir a ayudarle, o a al menos a comprobar si la joven se encontraba bien.
-Sigma! te encuentras bien?-Pregunto esta notandose su preocupacion, pero noto algo que la haira desviar su mirada hacia todos lados, su mente termino de decir y responder su duda...
Allen no estaba...
Lenalee se levantó de nuevo y busco al chico con la mirada, de nuevo sus dudas se hicieron presentes cuando noto lo mismo de antes, Allen no estaba por ninguna parte, ni si quiera una pequeña señal de el. De pronto ella dirigio su mirada al bosque...no tardo menos de cinco segundos pra que su mirada cambiara a una seria, pensativa, ya sabia lo que era...esto era obra suya...obra de "Ella..."
-Amanda, lo mejor sera que entres en la posada, Sigma y yo nos encargaremos de lo demas.-le dice esta a la pequeña mientras se aleja unos cuantos pasos, pero despues se detiene y volte a ver a Amanda.-Una cosa mas, dile al doctor y a Thomas que por favor no dejen salir de alli a tu hermano cuando despierte, se los encargo.-le dice tratando de nuevo de retomar su curso.
-Espera! Lenalee-chan a donde van?!-le pregunta la joven preocupada.
Lenalee voltea de nuevo la mirada hacia la peuqeña mientras sonrie.-Iremos a buscar a Allen, por favor esperanos aqui. No tardamos-Sonrio de nuevo mientras esta vez observaba a sigma, Lenalee asentio en el momento en que le dirigio la mirada.-me adelantare.-Esta vez dirigo su mirada al horizonte, y solto un largo pero tranquilo suspiro.
"Inocencia...Activate!!"Ordenó esta mientras una luz rodeaba dichas botas, estas tomaron un extraño brillo verdoso y se disolvian un poco para apegarse un poco mas a ella, mas que nada a la altura de sus rodillas, la inocencia de las botas oscuras estaba acrivada y ya habia tomado forma en ella. Lenalee no tuvo que esforzarse mucho para dar un salto y elevarse por los aires, iba en direcccion al bosque, asi que dio un par de saltos mas hacia dicha direccion y aterrizo en los comienzos de aquel campo lleno de arboles, la joven lo observo con intriga, pero igualmente con desicion y aun asi quizo entrar, pero cuando estaba apunto de dar otro salto para adentrarse en el...escucho un sonido, unas palabras...una cancion...
-Ese...sentimiento?-agrego algo desconcertada ,aquello era mas que nuevo para ella.
Un ruido sacó a Lenalee de sus pensamientos, observo hacia dodne estaba el origen del sonido y trato de acercarse un poco, sin previo aviso un grito resono en todo el ambiente, y dos figuras se notaban en el cielo, un par de Akumas Lvl1 habia aparecido. La sorpresa fue inmediata para la joven Lee, no se esperaba para nada ver Akumas en un momento como este, pero no debia perder tiempo, ambos Akumas se lanzaron contra ella y dispararon, Lenalee dio un fuert salto esquivando los disparon sin problemas, ya en el aireacelero el paso para que sus botas impactaran fuertemente contra uno de los Akumas, este solto un fuerte grito de dolor mientras que la joven, acertando otra patada contra este, lo corto en dos haciendolo explotar al instante.
-Uno menos.-pensó mientras observaba al otro Akuma, pero algo la distrajo por unos segundos, el viento que estaba pasando sobre ellos era un poco mas fuerte, pero no lo suficiente para avisar que seria otra tormenta, ella sonrio un poco ante eso y dio otro salto esquivando otros disparon que el Akuma que quedaba le preparaba. Lenalee permanecio en el aire, esperando unos segundos, cuando la segunda corriente de viento pasó, no dudo ni un segundo en atacar.
-"Enbu: KiriKaze!"-Un par de patadas en el aire bastaron para causar unas grandes corrientes de viento parecida a poderosos huracanes, los cualos impactaron en contra de aquel akuma, Lenalee habia aprovechado la fuerza del viento para hacer mas poderosa su tecnica, de esa forma, el Akuma fue facilmente destrido por su inocencia. Cuando todo termino, la joven aterrizo y de nuevo dirigo su mirada al bosque...aun su mas reciente duda no esta resuelta...
-Cual sera..."Ese sentimiento?"-se pregunto la misma en voz alta, mientras una corriente de viento volvia a pasar.
De pronto su mente aclaró una duda, volteo su mirada hasta observar a sus dos compañeros, sus respuestas estaban llegando cuando recordo los informas y como los leyo en voz alta frente a sus compañeros en la estacion de trenes...los heridos y los desaparecidos, y lo que habia ocurrido en la tormenta, ahora todo encajaba. Lenalee camino unos cuantos pasos para tratar de llegar con sus compañeros para comentarles lo que sucedia.
Pero fue algo tarde...
Las corrientes se hicieron fuertes, mas fuertes que antes, una enorme ventisca los habia acorralado y el viento y el frio estaban ahora ams que nada en su contra. Arrasaba con todo asu paso, su perdida de control era increible, ella trato de cubrirse o de ayudar a Amanda a llegar hasta la posada, pero el viento les impedia moverse, asi que esta la abrazo con fuera para evitar que algo le pasara. No podia moverse, el frio era tanto o quizas mas que la tormenta anterior, esto hizo que Lenalee se arrodillara y sujetara mas a la pequeña, en animos de protegerla, no pidia permitir que algo malo le pasara, sintio inlcuso como esta estaba a punto de reventar en llanto.
-¡Basta! Que pare ya –Grtio la pequeña desesperada, y mas que todo asustada.
La ordene l viento esucho, y poco a poco su paso fue calmando hasta que el cielo claro quedó, la joven dejod e abrazar a la pequeña y trato de calmarla para que dejara de estar asustada, giro su mirada hacia sus compañeros, observo a sigma y sin dudarlo se levanto y corrio hasta ella para ir a ayudarle, o a al menos a comprobar si la joven se encontraba bien.
-Sigma! te encuentras bien?-Pregunto esta notandose su preocupacion, pero noto algo que la haira desviar su mirada hacia todos lados, su mente termino de decir y responder su duda...
Allen no estaba...
Lenalee se levantó de nuevo y busco al chico con la mirada, de nuevo sus dudas se hicieron presentes cuando noto lo mismo de antes, Allen no estaba por ninguna parte, ni si quiera una pequeña señal de el. De pronto ella dirigio su mirada al bosque...no tardo menos de cinco segundos pra que su mirada cambiara a una seria, pensativa, ya sabia lo que era...esto era obra suya...obra de "Ella..."
-Amanda, lo mejor sera que entres en la posada, Sigma y yo nos encargaremos de lo demas.-le dice esta a la pequeña mientras se aleja unos cuantos pasos, pero despues se detiene y volte a ver a Amanda.-Una cosa mas, dile al doctor y a Thomas que por favor no dejen salir de alli a tu hermano cuando despierte, se los encargo.-le dice tratando de nuevo de retomar su curso.
-Espera! Lenalee-chan a donde van?!-le pregunta la joven preocupada.
Lenalee voltea de nuevo la mirada hacia la peuqeña mientras sonrie.-Iremos a buscar a Allen, por favor esperanos aqui. No tardamos-Sonrio de nuevo mientras esta vez observaba a sigma, Lenalee asentio en el momento en que le dirigio la mirada.-me adelantare.-Esta vez dirigo su mirada al horizonte, y solto un largo pero tranquilo suspiro.
"Inocencia...Activate!!"Ordenó esta mientras una luz rodeaba dichas botas, estas tomaron un extraño brillo verdoso y se disolvian un poco para apegarse un poco mas a ella, mas que nada a la altura de sus rodillas, la inocencia de las botas oscuras estaba acrivada y ya habia tomado forma en ella. Lenalee no tuvo que esforzarse mucho para dar un salto y elevarse por los aires, iba en direcccion al bosque, asi que dio un par de saltos mas hacia dicha direccion y aterrizo en los comienzos de aquel campo lleno de arboles, la joven lo observo con intriga, pero igualmente con desicion y aun asi quizo entrar, pero cuando estaba apunto de dar otro salto para adentrarse en el...escucho un sonido, unas palabras...una cancion...
"En medio del silencio una única gota
Provoca una onda que se extiende por el agua del fondo del pozo.
El viento de invierno hace temblar el bosque de mi corazón,
Pero lo que puede vivir en el permanece tal y como es.
Todos los que han oído mi silenciosa voz en el bosque han llorado ante ese sentimiento."
Provoca una onda que se extiende por el agua del fondo del pozo.
El viento de invierno hace temblar el bosque de mi corazón,
Pero lo que puede vivir en el permanece tal y como es.
Todos los que han oído mi silenciosa voz en el bosque han llorado ante ese sentimiento."
-Ese...sentimiento?-agrego algo desconcertada ,aquello era mas que nuevo para ella.
Un ruido sacó a Lenalee de sus pensamientos, observo hacia dodne estaba el origen del sonido y trato de acercarse un poco, sin previo aviso un grito resono en todo el ambiente, y dos figuras se notaban en el cielo, un par de Akumas Lvl1 habia aparecido. La sorpresa fue inmediata para la joven Lee, no se esperaba para nada ver Akumas en un momento como este, pero no debia perder tiempo, ambos Akumas se lanzaron contra ella y dispararon, Lenalee dio un fuert salto esquivando los disparon sin problemas, ya en el aireacelero el paso para que sus botas impactaran fuertemente contra uno de los Akumas, este solto un fuerte grito de dolor mientras que la joven, acertando otra patada contra este, lo corto en dos haciendolo explotar al instante.
-Uno menos.-pensó mientras observaba al otro Akuma, pero algo la distrajo por unos segundos, el viento que estaba pasando sobre ellos era un poco mas fuerte, pero no lo suficiente para avisar que seria otra tormenta, ella sonrio un poco ante eso y dio otro salto esquivando otros disparon que el Akuma que quedaba le preparaba. Lenalee permanecio en el aire, esperando unos segundos, cuando la segunda corriente de viento pasó, no dudo ni un segundo en atacar.
-"Enbu: KiriKaze!"-Un par de patadas en el aire bastaron para causar unas grandes corrientes de viento parecida a poderosos huracanes, los cualos impactaron en contra de aquel akuma, Lenalee habia aprovechado la fuerza del viento para hacer mas poderosa su tecnica, de esa forma, el Akuma fue facilmente destrido por su inocencia. Cuando todo termino, la joven aterrizo y de nuevo dirigo su mirada al bosque...aun su mas reciente duda no esta resuelta...
-Cual sera..."Ese sentimiento?"-se pregunto la misma en voz alta, mientras una corriente de viento volvia a pasar.

-Rhapsody--

Fecha de inscripción: 01/08/2009
Cantidad de envíos: 96
Edad: 18
Localización: Tras mi luna de cristal
Reputación: 3

Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
-Allen…- murmuré con cierta calma una vez él hiciera una pausa, después de haber confesado todo aquello, extendí mi brazo con intención de colocar mi mano sobre su hombro sin embargo la repentina exclamación de mi compañero interrumpió mis intenciones
-¡Cuidado!- pronunció él mientras se arrojaba hacia a mi, ambos caímos al suelo y el viento pasó sobre nosotros
“Cómo?!” me dije ciertamente sorprendida, iba a hacer un esfuerzo por levantarme cuando la ventisca se volvió más poderosa ocasionando un fuerte daño en la posada, entrecerré los ojos con el deseo de que al abrirlos todo aquello se hubiese acabado
-¡Lenalee-san! ¡Basta! Que pare ya– de algún modo escuchaba gritar a Amanda y el sonido del viento y la destrucción igualmente, de pronto algo me obligó a abrir los parpados
-Walker- pronuncié preocupada, hacia segundos que había dejado de sentir su presencia cerca de mí, aquel caos se detuvo súbitamente, y con pesadez me senté sobre la nieve buscando con la mirada al peliblanco
“Rayos!” pensé con fuerza mientras cerraba mi puño sobre la nieve iba a tomar impulso para levantarme cuando la china se acercó preguntando sobre mi estado, miró a su alrededor y después me dirigió una mirada bastante preocupada
-Me adelantaré- dijo suspirando
-No cr…- intenté hablar pero para entonces mi compañera se había adentrado en el bosque “No creo que sea lo correcto” acabé mi frase mentalmente
-Te ayudo Sigma-chan- dijo Amanda ofreciéndome su mano, yo la tomé y con su apoyo me puse en pie, después e hice una reverencia demostrando mi gratitud
-POR QUÉ?! POR QUÉ ÉL? Por qué? Por qué?- gritaba y sollozaba Michael mientras intentaba escapar del fuerte agarré del doctor y Thomas, quienes tuvieron que tumbarle en el suelo sin embargo el joven comenzó a arrastrase en la nieve aún exclamando con desesperación sus preguntas, se notaba que Michael había caído en un estado de completa inconsciencia ignoraba todo lo que le rodeaba y solo se preocupaba por avanzar
-Onii-chan- murmuró con preocupación Amanda y sus ojos se volvieron cristalinos, puse una mano sobre su hombro y sin decir nada caminé hacia los hombres que aún luchaban por detenerlo
-Pueden soltarlo- dije con mi característica inexpresividad, ambos adultos me miraron sumamente sorprendidos pude ver como Thomas abría su boca para hablar -le voy a seguir… a donde quiera que vaya le seguiré- interrumpí, había tomado una decisión y esperaba que fuese la más adecuada
-Pero...- oí murmurar a Amanda con la voz entrecortada
-Regresaremos, es una promesa- dije con calma, mi peluche se asomó desde su escondite
-Quizá sea la única forma de ayudarle- dijo con amabilidad aunque se notaba un tono triste en su voz
-Esa es nuestra misión, puedes tener la seguridad de que nos esforzaremos por cumplirla- dije con decisión a lo que Amanda limpió sus lagrimas y asintió con la cabeza, Thomas y el Doctor le miraron y finalmente soltaron a Michael quien con dificultad se puso en pie y comenzó a caminar pesadamente hacia el bosque aún susurrando “Por qué?”
Habíamos caminado ya varios metros internándonos en el bosque, yo me mantenía por detrás del chico por alrededor de 3 metros, el clima parecía benevolente y el bosque se hallaba silencioso, sin embargo me mantenía atenta a cada paso de Michael como si mi vida dependiera de eso
-Maestra- habló mi peluche desde mi bolsillo aunque no le presté mucha atención -escuchó algo, son explosiones vienen de aquella dirección- comentó mientras señalaba en dirección casi opuesta a la nuestra
-Lo sé- dije con tranquilidad, Gogu pronunció un “Ah” y volvió a guardar silencio
“He hecho una promesa… solo espero no equivocarme…” pensé con pesar mientras continuaba caminando tras Michael
-¡Cuidado!- pronunció él mientras se arrojaba hacia a mi, ambos caímos al suelo y el viento pasó sobre nosotros
“Cómo?!” me dije ciertamente sorprendida, iba a hacer un esfuerzo por levantarme cuando la ventisca se volvió más poderosa ocasionando un fuerte daño en la posada, entrecerré los ojos con el deseo de que al abrirlos todo aquello se hubiese acabado
-¡Lenalee-san! ¡Basta! Que pare ya– de algún modo escuchaba gritar a Amanda y el sonido del viento y la destrucción igualmente, de pronto algo me obligó a abrir los parpados
-Walker- pronuncié preocupada, hacia segundos que había dejado de sentir su presencia cerca de mí, aquel caos se detuvo súbitamente, y con pesadez me senté sobre la nieve buscando con la mirada al peliblanco
“Rayos!” pensé con fuerza mientras cerraba mi puño sobre la nieve iba a tomar impulso para levantarme cuando la china se acercó preguntando sobre mi estado, miró a su alrededor y después me dirigió una mirada bastante preocupada
-Me adelantaré- dijo suspirando
-No cr…- intenté hablar pero para entonces mi compañera se había adentrado en el bosque “No creo que sea lo correcto” acabé mi frase mentalmente
-Te ayudo Sigma-chan- dijo Amanda ofreciéndome su mano, yo la tomé y con su apoyo me puse en pie, después e hice una reverencia demostrando mi gratitud
-POR QUÉ?! POR QUÉ ÉL? Por qué? Por qué?- gritaba y sollozaba Michael mientras intentaba escapar del fuerte agarré del doctor y Thomas, quienes tuvieron que tumbarle en el suelo sin embargo el joven comenzó a arrastrase en la nieve aún exclamando con desesperación sus preguntas, se notaba que Michael había caído en un estado de completa inconsciencia ignoraba todo lo que le rodeaba y solo se preocupaba por avanzar
-Onii-chan- murmuró con preocupación Amanda y sus ojos se volvieron cristalinos, puse una mano sobre su hombro y sin decir nada caminé hacia los hombres que aún luchaban por detenerlo
-Pueden soltarlo- dije con mi característica inexpresividad, ambos adultos me miraron sumamente sorprendidos pude ver como Thomas abría su boca para hablar -le voy a seguir… a donde quiera que vaya le seguiré- interrumpí, había tomado una decisión y esperaba que fuese la más adecuada
-Pero...- oí murmurar a Amanda con la voz entrecortada
-Regresaremos, es una promesa- dije con calma, mi peluche se asomó desde su escondite
-Quizá sea la única forma de ayudarle- dijo con amabilidad aunque se notaba un tono triste en su voz
-Esa es nuestra misión, puedes tener la seguridad de que nos esforzaremos por cumplirla- dije con decisión a lo que Amanda limpió sus lagrimas y asintió con la cabeza, Thomas y el Doctor le miraron y finalmente soltaron a Michael quien con dificultad se puso en pie y comenzó a caminar pesadamente hacia el bosque aún susurrando “Por qué?”
Habíamos caminado ya varios metros internándonos en el bosque, yo me mantenía por detrás del chico por alrededor de 3 metros, el clima parecía benevolente y el bosque se hallaba silencioso, sin embargo me mantenía atenta a cada paso de Michael como si mi vida dependiera de eso
-Maestra- habló mi peluche desde mi bolsillo aunque no le presté mucha atención -escuchó algo, son explosiones vienen de aquella dirección- comentó mientras señalaba en dirección casi opuesta a la nuestra
-Lo sé- dije con tranquilidad, Gogu pronunció un “Ah” y volvió a guardar silencio
“He hecho una promesa… solo espero no equivocarme…” pensé con pesar mientras continuaba caminando tras Michael

Sigma-chan-

Fecha de inscripción: 04/04/2009
Cantidad de envíos: 563
Edad: 20
Localización: En la Quinta dimensión por ahora...
Reputación: 9
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Hacía frío. A pesar de eso, sus piernas continuaron moviéndose en un paso lento pero indetenible. El bosque había quedado atrás, y ahora por donde dirigía sus pasos no era más que una llanura helada. Montañas de hielo se alzaban a su alrededor, como pilares, y todo se encontraba en silencio. El piso era más plano que por el que había recorrido en medio de la vegetación congelada. Era un desierto. El viento helado silbaba y revoloteaba libremente allí, levantando briznas de nieve. A veces le tocaban el rostro, suave, como una caricia, congelándole las mejillas. No parecía importarle mucho. Sus pasos dejaban pequeñas huellas, que se hacían tenues a medida que eran barridas por las ventiscas, pero todavía visibles. Ni un ser vivo que lo distrajese o detuviese. Estaba solo en la inmensidad del hielo.
-When leaves have fallen and skies turned to grey, the night keeps on closing in on the day, a nightingale sings his song of farewell, you'd better hide from her freezing hell…
Cantaba. No sabía cómo, pero la letra de aquella melodía hasta ahora desconocida, se iba escapando de sus labios como un suspiro. Nunca la había escuchado. Era preciosa, pero a la vez extraña. Parecía el aviso de que algo se avecinaba, sutil y eterno, sin embargo, no por eso bueno. El viento congelado lo animaba a seguir, no sólo a mantener el paso, sino a continuar cantando. El viento parecía llevar susurros, la voz de alguien. Dulce, encantadora, ¿de quién se trataba? Su voz volvió a unirse con la que envolvía el desierto y se hacía ecos entre las paredes heladas.
-Whenever she hears raging, she takes a life away, haven't you seen, haven't you seen, the ruins of her world~
Allen…
-Whenever she hears raging, she takes a life away, haven't you seen, haven't you seen, the ruins of her world~
Allen…
Se detuvo. ¿Quién…?
Sigue…
-Sigue.
Sigue caminando… yo te guiaré
Hubo un mínimo silencio. A pesar de tener los labios congelados, los entreabrió.
-Si.
A su frente, un enorme castillo hecho de pilares de hielo se materializó. Era demasiado grande como para no haberlo visto antes, incluso desde la posada, pero la verdad es que no se era capaz de verlo, hasta que te encontrabas cerca de él. Como un espejismo que se convierte en algo real. Ahora él estaba apunto de llegar a él.
¿Por qué?, ¿cómo?, escuchó su propia voz susurrarlo, apagada, casi inaudible. No le prestó atención y continuó. Sabía ya cual era su destino. Al alzar la mirada lo supo. Desde la ventana de la torre más alta, en ese lugar, le esperaban.
Detente
La voz era demasiado débil como para escucharla. Cuando puso el primer pie en el piso de aquel castillo, supo que era inevitable.
La Reina de las Nieves lo miraba desde allí. A él, y al bosque. Sabía lo que ocurría más allá del castillo. Entre las copas de los árboles, pequeñas columnas de humos se alzaban y le avisaban.
Gracias al ruido, todos los akumas que dormitaban en el bosque despertaron alertas, y comenzaron a rodearlo desde todos los ángulos posibles. Algunos avistaron a Lenalee, otros a Sigma y Michael. Si ellos estaban allí, significaba que estaban cerca de la Inocencia. Empezaron a disparar y atacar, cual animales.
La mujer frunció los labios con desaprobación. No le gustaban esas humanas, pero tampoco aquellas máquinas. Envió un viento cortante, más gélido que los anteriores contra ellos, todos ellos. No permitiría que salieran del bosque aún. Si lo hacían, y llegaban al desierto de hielo, siguiéndole los pasos a Allen tan pronto, entonces lo pagarían. Era más peligroso estar en aquella llanura que bajo los árboles salpicados de nieve. Allí no tendrían escapatoria, puesto que la amenaza que les esperaría sería mayor.
Se dio la vuelta y salió de la habitación esbozando una sonrisa dulce. Había un visitante especial en su morada aquel día.
-When leaves have fallen and skies turned to grey, the night keeps on closing in on the day, a nightingale sings his song of farewell, you'd better hide from her freezing hell…
Cantaba. No sabía cómo, pero la letra de aquella melodía hasta ahora desconocida, se iba escapando de sus labios como un suspiro. Nunca la había escuchado. Era preciosa, pero a la vez extraña. Parecía el aviso de que algo se avecinaba, sutil y eterno, sin embargo, no por eso bueno. El viento congelado lo animaba a seguir, no sólo a mantener el paso, sino a continuar cantando. El viento parecía llevar susurros, la voz de alguien. Dulce, encantadora, ¿de quién se trataba? Su voz volvió a unirse con la que envolvía el desierto y se hacía ecos entre las paredes heladas.
-Whenever she hears raging, she takes a life away, haven't you seen, haven't you seen, the ruins of her world~
Allen…
-Whenever she hears raging, she takes a life away, haven't you seen, haven't you seen, the ruins of her world~
Allen…
Se detuvo. ¿Quién…?
Sigue…
-Sigue.
Sigue caminando… yo te guiaré
Hubo un mínimo silencio. A pesar de tener los labios congelados, los entreabrió.
-Si.
A su frente, un enorme castillo hecho de pilares de hielo se materializó. Era demasiado grande como para no haberlo visto antes, incluso desde la posada, pero la verdad es que no se era capaz de verlo, hasta que te encontrabas cerca de él. Como un espejismo que se convierte en algo real. Ahora él estaba apunto de llegar a él.
¿Por qué?, ¿cómo?, escuchó su propia voz susurrarlo, apagada, casi inaudible. No le prestó atención y continuó. Sabía ya cual era su destino. Al alzar la mirada lo supo. Desde la ventana de la torre más alta, en ese lugar, le esperaban.
Detente
La voz era demasiado débil como para escucharla. Cuando puso el primer pie en el piso de aquel castillo, supo que era inevitable.
La Reina de las Nieves lo miraba desde allí. A él, y al bosque. Sabía lo que ocurría más allá del castillo. Entre las copas de los árboles, pequeñas columnas de humos se alzaban y le avisaban.
Gracias al ruido, todos los akumas que dormitaban en el bosque despertaron alertas, y comenzaron a rodearlo desde todos los ángulos posibles. Algunos avistaron a Lenalee, otros a Sigma y Michael. Si ellos estaban allí, significaba que estaban cerca de la Inocencia. Empezaron a disparar y atacar, cual animales.
La mujer frunció los labios con desaprobación. No le gustaban esas humanas, pero tampoco aquellas máquinas. Envió un viento cortante, más gélido que los anteriores contra ellos, todos ellos. No permitiría que salieran del bosque aún. Si lo hacían, y llegaban al desierto de hielo, siguiéndole los pasos a Allen tan pronto, entonces lo pagarían. Era más peligroso estar en aquella llanura que bajo los árboles salpicados de nieve. Allí no tendrían escapatoria, puesto que la amenaza que les esperaría sería mayor.
Se dio la vuelta y salió de la habitación esbozando una sonrisa dulce. Había un visitante especial en su morada aquel día.
_________________

Allen Walker: 56 pts.

Cross Marian: -1 pts.
No atiendo los MP y/o mensajes en el msn que tenga que ver con fichas.

Elipthi Khanon- Admin
-

Fecha de inscripción: 04/09/2008
Cantidad de envíos: 1052
Edad: 15
Localización: Haciendo del vago~ | Italia~
Reputación: 30
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
"Todos los que han oído mi silenciosa voz en el bosque han llorado ante ese sentimiento."
Esas palabras alcanzaron cada rincon de su alma...las dudas de su mente volvian a salir como pajaros escapandose de sus jaulas para ser libres al viento, Viento que suavemente movia cada hebra de su cabello, viento que fue cobrando más fuerza hasta crear una enorme ventisca, ventisca que hizo que ella tratara de cubrirse. A pesar del frio y de la fuerza del viento, ella permaecio alli, inerte,quieta, esperando a que todo terminara. Y Sucedio...todo termino.
Lenalee Lee observo firmemente el horizonte bloqueado por cientos de arboles, mientras un solitario copo de nieve caia frente a ella y se posaba sobre su mano, aquella mano que habia sido vendada por ser lastimada por la nieve. Ahora uno de sus compañeros habia desaparecido, y dependia de ella y Sigma ir por el, debian salvar a Allen como sea, y no solo a el, tambien le habia prometido a Amanda que salvaria a su hermano. Haria lo que fuera por cumplir la pormesa que le hizo a la pequeña y la que se hizo a ella misma.
Pero en el momento en el que dio un unico paso, un ruido la saco de sus pensamientos, giro su vista al origen del ruido, y allí lo vió, El joven Michael caminaba, mas bien se tambaleaba, ansioso por llegar al bosque, susurrando tenues palabras que ella no lograba esuchar. No sabia como y menos por que el joven ahora se encontraba cerca de ella, ya que pidio que por nada le permitieran salir, y aun si hubiera escapado, su compñaera exorcista, Sigma, lo hubiera detenido... o al menos eso era lo que Lenalee alcanzaba a pensar. ¿Habria el joven echo hasta lo imposible por perder de vista a la chica en el camino y lograr llegar hasta su objetivo? Esa era un apregunta importante que su mente ahora comenzaba a formular, y en cuanto pudo, Lenalee trató de detenerlo.
-Pero..Michael...que hace? le pedimos que se quedara esto es peligroso!- Dijo esta acercandosele tratando de hacer que evitara su paso, que dejara de caminar. Pero fue imposible, como unico resultado, este la empujo, no muy fuerte como para hacerla caer, pero su para alejarla de su paso.
La joven aun confundida trato nuevamente de parar su caminata detro del bosque, lo que hizo que ella tambien se adentrara en el mismo, pero el resultado fue igual que en las veces anteriores, esta vez ya no podria detenerlo. Ella permanecio detras por unos momentos, estando distantes unos cuantos metros. En medio de confusiones, algo la hizo pensar en su paradero, observo muchas veces al rededor y vio algunos cambios en aquel bosque, si seguian asi, quizas lograrian llegar con Allen, pero ver al joven asi, simplemente a Lenalee comenzaba a partirle el alma....
"En verdad se pueden hacer cosas como esas por amor?-"
Lenalee recordo las palabras de la pequeña Amanda, y esa fue le excusa para dejar salir las lagrimas que no hace mucho estaba reteniendo, aquellas lagrimas de miedo por el bienestar de sus camaradas, lagrimas por el miedo de perder a un ser querido...a un miembro de su familia. Lagrimas que demostraban...el miedo que tenia...a no poder cumplir su promesa...
-Te equivocas...esto...-dijo en suaves susurros, para luego ser vencida por la terquedad y la tristeza y decir en voz alta.-De esto no se trata el amor!!-Ella ya no pudo más, y corrio hasta el chico para tomar su mano y frenar su curso.
Ella trataria, no de detenerlo, pero tal vez de hacerle entrar en razón, de hacerle ver lo que en realidad estaba a punto de cometer, una locura. Pero el chico ya estaba harto, ya creia que la chica no habia tenido suficiente y su poca paciencia fue facilmente agotada, haciendole caer presa de la ira en cuanto la exorcista tomo su mano. su mirada se lleno se furia, no la amenazo con un grito, pero en cuanto volteo a verle, alzo su mano libre para hacerla impactar contra la mejilla de la chica. Sin embargo, algo lo hizo parar unos centimetros antes de poder voltear su cara con aquella bofetada, sintio algo calido y humedo en la mano que Lenalee estaba sujetando.
-No voy a detenerte si eso es lo que deseas, pero....yo se lo prometi a Amanda, a tu hermanita...que te salavaria...-Dijo esta con la mirada baja, sus ojos eran ocultos por los mechones de su cabello, y varias lagrimas salian de los mismos, cayendo en la mano del chico.-Tambien me prometi que protegeria a mis amigos no importa lo que suceda...y es lo que pienso hacer..-Concluyó mientras subia la mirada y fijamente observaba al joven, esta ves aun cuando su mirada estuviera cubierta por las lagrimas, ya no era aquella llena de miedo, ahora sabia que tenia la determinacion necesaria para cumplir aquella promesa. Lenalee solto la mano de Michael y le dirigia una ultima mirada.-Asi que hagas lo que hagas, yo estare ahi para ayudarte y para salvarte...lo prometo-
La joven derramo unas ultimas lagrimas al ver al chico de frente por unos segundos, pero luego este dio un giro y siguio su camino, esta cerro los ojos y se dispuso a seguirlo, pero otro ruido entro en escena y ella lo siguio con la mirada hasta su orgien, para su sorpresa y fortuna, era Sigma.
Esta mostro una sonrisa y se acerco a ella, alegre, aunque tambien algo preocupada.-ahh...Sigma!! te encientras bien? hace rato tuve que enfrentarme a unos akumas y...-se detuvo al hablar sin saber la razon, y su sonrisa cambio un poco para mirarla tambien con algo de preocupacion, se seco las pocas lagrimas que tenia en los ojos para tener algo de la seguridad anterior.-Lamento haberte dejado atras...pero es que yo...-la mano con la que estaba secando sus ojos temblo un poco e igualmente no pudo terminar de hablar, sus ojos se cristalizaron otra vez. Si a ella tambien le ocurria algo, Lenalee simplemente no se lo perdonaria.
Esas palabras alcanzaron cada rincon de su alma...las dudas de su mente volvian a salir como pajaros escapandose de sus jaulas para ser libres al viento, Viento que suavemente movia cada hebra de su cabello, viento que fue cobrando más fuerza hasta crear una enorme ventisca, ventisca que hizo que ella tratara de cubrirse. A pesar del frio y de la fuerza del viento, ella permaecio alli, inerte,quieta, esperando a que todo terminara. Y Sucedio...todo termino.
Lenalee Lee observo firmemente el horizonte bloqueado por cientos de arboles, mientras un solitario copo de nieve caia frente a ella y se posaba sobre su mano, aquella mano que habia sido vendada por ser lastimada por la nieve. Ahora uno de sus compañeros habia desaparecido, y dependia de ella y Sigma ir por el, debian salvar a Allen como sea, y no solo a el, tambien le habia prometido a Amanda que salvaria a su hermano. Haria lo que fuera por cumplir la pormesa que le hizo a la pequeña y la que se hizo a ella misma.
Pero en el momento en el que dio un unico paso, un ruido la saco de sus pensamientos, giro su vista al origen del ruido, y allí lo vió, El joven Michael caminaba, mas bien se tambaleaba, ansioso por llegar al bosque, susurrando tenues palabras que ella no lograba esuchar. No sabia como y menos por que el joven ahora se encontraba cerca de ella, ya que pidio que por nada le permitieran salir, y aun si hubiera escapado, su compñaera exorcista, Sigma, lo hubiera detenido... o al menos eso era lo que Lenalee alcanzaba a pensar. ¿Habria el joven echo hasta lo imposible por perder de vista a la chica en el camino y lograr llegar hasta su objetivo? Esa era un apregunta importante que su mente ahora comenzaba a formular, y en cuanto pudo, Lenalee trató de detenerlo.
-Pero..Michael...que hace? le pedimos que se quedara esto es peligroso!- Dijo esta acercandosele tratando de hacer que evitara su paso, que dejara de caminar. Pero fue imposible, como unico resultado, este la empujo, no muy fuerte como para hacerla caer, pero su para alejarla de su paso.
La joven aun confundida trato nuevamente de parar su caminata detro del bosque, lo que hizo que ella tambien se adentrara en el mismo, pero el resultado fue igual que en las veces anteriores, esta vez ya no podria detenerlo. Ella permanecio detras por unos momentos, estando distantes unos cuantos metros. En medio de confusiones, algo la hizo pensar en su paradero, observo muchas veces al rededor y vio algunos cambios en aquel bosque, si seguian asi, quizas lograrian llegar con Allen, pero ver al joven asi, simplemente a Lenalee comenzaba a partirle el alma....
"En verdad se pueden hacer cosas como esas por amor?-"
Lenalee recordo las palabras de la pequeña Amanda, y esa fue le excusa para dejar salir las lagrimas que no hace mucho estaba reteniendo, aquellas lagrimas de miedo por el bienestar de sus camaradas, lagrimas por el miedo de perder a un ser querido...a un miembro de su familia. Lagrimas que demostraban...el miedo que tenia...a no poder cumplir su promesa...
-Te equivocas...esto...-dijo en suaves susurros, para luego ser vencida por la terquedad y la tristeza y decir en voz alta.-De esto no se trata el amor!!-Ella ya no pudo más, y corrio hasta el chico para tomar su mano y frenar su curso.
Ella trataria, no de detenerlo, pero tal vez de hacerle entrar en razón, de hacerle ver lo que en realidad estaba a punto de cometer, una locura. Pero el chico ya estaba harto, ya creia que la chica no habia tenido suficiente y su poca paciencia fue facilmente agotada, haciendole caer presa de la ira en cuanto la exorcista tomo su mano. su mirada se lleno se furia, no la amenazo con un grito, pero en cuanto volteo a verle, alzo su mano libre para hacerla impactar contra la mejilla de la chica. Sin embargo, algo lo hizo parar unos centimetros antes de poder voltear su cara con aquella bofetada, sintio algo calido y humedo en la mano que Lenalee estaba sujetando.
-No voy a detenerte si eso es lo que deseas, pero....yo se lo prometi a Amanda, a tu hermanita...que te salavaria...-Dijo esta con la mirada baja, sus ojos eran ocultos por los mechones de su cabello, y varias lagrimas salian de los mismos, cayendo en la mano del chico.-Tambien me prometi que protegeria a mis amigos no importa lo que suceda...y es lo que pienso hacer..-Concluyó mientras subia la mirada y fijamente observaba al joven, esta ves aun cuando su mirada estuviera cubierta por las lagrimas, ya no era aquella llena de miedo, ahora sabia que tenia la determinacion necesaria para cumplir aquella promesa. Lenalee solto la mano de Michael y le dirigia una ultima mirada.-Asi que hagas lo que hagas, yo estare ahi para ayudarte y para salvarte...lo prometo-
La joven derramo unas ultimas lagrimas al ver al chico de frente por unos segundos, pero luego este dio un giro y siguio su camino, esta cerro los ojos y se dispuso a seguirlo, pero otro ruido entro en escena y ella lo siguio con la mirada hasta su orgien, para su sorpresa y fortuna, era Sigma.
Esta mostro una sonrisa y se acerco a ella, alegre, aunque tambien algo preocupada.-ahh...Sigma!! te encientras bien? hace rato tuve que enfrentarme a unos akumas y...-se detuvo al hablar sin saber la razon, y su sonrisa cambio un poco para mirarla tambien con algo de preocupacion, se seco las pocas lagrimas que tenia en los ojos para tener algo de la seguridad anterior.-Lamento haberte dejado atras...pero es que yo...-la mano con la que estaba secando sus ojos temblo un poco e igualmente no pudo terminar de hablar, sus ojos se cristalizaron otra vez. Si a ella tambien le ocurria algo, Lenalee simplemente no se lo perdonaria.

-Rhapsody--

Fecha de inscripción: 01/08/2009
Cantidad de envíos: 96
Edad: 18
Localización: Tras mi luna de cristal
Reputación: 3

Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
"Hasta desfallecer..."
-Maestra?- cuestionó mi peluche con curiosidad, al parecer se encontraba preocupada, le miré con tranquilidad y le di una palmada en la cabeza a lo que ella pareció sonreír y se ocultó nuevamente en el bolsillo de mi uniforme, fijé una vez más hacia donde se hallaba Michael quien a pesar de que tenía dificultades para caminar entre la nieve y de vez en cuando se tropezaba no era impedimento para seguir con su camino, camino que también se había convertido en mío
-Bondad- pronuncié de pronto y di un gran salto hacia el joven al cual tumbé sobre la nieve, la recién formada defensa de inocencia detuvo varias balas akuma, el morocho cubrió su cabeza de algún modo asustado y yo me puse en pie encontrándome con la desagradable sorpresa de que cuatro nivel 1 habían surgido de entre los árboles y se dirigían hacia nosotros destrozando todo lo que podían
-Me desagradan- murmuré viéndolos rodear nuestra "fortaleza"
-Dinastía verde- dije entonces y el campo se transformó en una onda expansiva que fácilmente alcanzó a nuestros atacantes, me tiré sobre Michael buscando cubrirlo de las explosiones que se no se hicieron esperar indicando que los akuma habían sido destruidos
-Tsk- pronuncié cuando el joven al que protegía me lanzó fuera de su camino y echo a correr en dirección hacia los árboles
"Vaya con él..." me dije sacudiendo la nieve de mi ropa y disponiéndome a seguirle active "Oro" lo que me permitió alcanzarle con mayor velocidad le vi recargarse en el tronco de un árbol, al parecer tanto caminar en el frío empezaba a tener sus consecuencias, desactive mi inocencia a unos cuantos metros y caminé sigilosamente hacia él, no quería que fuese a escapar otra vez
-Estoy aquí!- exclamó de pronto mientras alzaba abría sus brazos hacia la nada, supuse que se trataba de alguna alucinación, sin embargo el sonido del viento acercándose me hizo notar que estaba equivocada, corrí hacía Michael y activé una vez más el campo protector de mi inocencia... la furia de la ventisca pasó a nuestro alrededor cubriéndolo todo de blanco
"Solo espero no duré más de 4 minutos"
-Pero por qué?!- gritó Michael bastante desesperado y se dirigió al borde de la protección con el afán de salir de él, al notar sus intenciones lo tomé del brazo para detenerlo lo que ocasionó que me mirase lleno de ira -DEJAME!- ordenó con fuerza y dando un giro intentó golpearme con su mano libre, le detuve y haciendo un simple movimiento de manos le tumbé sobre la nieve
-Los siento-
-Maldita!- habló mientras soltaba patadas y me aventaba nieve tratando de ponerse en pie -ella me está esperando!- dijo con desesperación, me mantuve inmóvil, de pronto la ventisca cesó aquello me distrajo un instante y Michael aprovechó para escapar de nuevo
"Que cosa..." me dije mientras comenzaba a seguirle, aunque esta vez no usé ningún tipo de ayuda pues no me llevaba tanta delantera pero cuando iba a darle alcance un proyectil hizo que retrocediera
-Akumas- murmuré mientras observaba a Michael alejarse, un nuevo ataque se dirigió hacia mí y por fin otros dos nivel 1 aparecieron en escena -no me estorben- dije mientras daba un salto y hacia uno de ellos y le destruía con mi inocencia después caí en la nieve y rodando sobre ella para esquivar las balas del que quedaba me coloqué por debajo de su cuerpo
-Dinastía verde- pronuncié y la onda eléctrica se encargo de hacerlo explotar, me giré cubriendo mi cabeza para evitar el humo, en cuanto este se despejó me reincorporé y salí corriendo por donde había visto a Michael alejarse
"Que desagradable..." pensé con frustración, estaba molesta conmigo misma "tenía que haberlo pensado con profundidad..." seguí corriendo hasta un claro del bosque donde una voz conocida me sacó de mis pensamientos
-Ahh...Sigma!! Te encuentras bien? hace rato tuve que enfrentarme a unos akumas y...- era Lenalee que se había acercado y haciendo una pausa acabó por limpiarse sus húmedos ojos, había estado llorando...
-Lamento haberte dejado atrás...pero es que yo...- la mano con la que estaba secando sus ojos tembló un poco e igualmente no pudo terminar de hablar, sus ojos se volvieron vidriosos
-Jamás ayudaras a alguien a base de preocupaciones- dije con mi característica inexpresividad aunque mi tono de voz expresaba mucha firmeza, sin más continué caminando tras Michael, no tenía nada más que decirle a mi compañera
"No seas tan dura, ellos no lo entienden..." la voz de mi hermana retumbó en mi cabeza y su sonrisa cálida se asomó en mis recuerdos, me detuve de golpe, apreté los dientes y me giré hacia Lenalee
-Todos estamos dando nuestro mayor esfuerzo... si te dedicas a preocuparte también nos preocuparemos... si permaneces todo el tiempo con los ojos húmedos no podrás ver con claridad la luz en el camino...- concluí con mayor serenidad y con paso firme volví a retomar mis pasos, el morocho se había alejado ya unos cuantos metros
"Lo estoy intentando Aizar" pensé mientras continuaba
-Maestra?- cuestionó mi peluche con curiosidad, al parecer se encontraba preocupada, le miré con tranquilidad y le di una palmada en la cabeza a lo que ella pareció sonreír y se ocultó nuevamente en el bolsillo de mi uniforme, fijé una vez más hacia donde se hallaba Michael quien a pesar de que tenía dificultades para caminar entre la nieve y de vez en cuando se tropezaba no era impedimento para seguir con su camino, camino que también se había convertido en mío
-Bondad- pronuncié de pronto y di un gran salto hacia el joven al cual tumbé sobre la nieve, la recién formada defensa de inocencia detuvo varias balas akuma, el morocho cubrió su cabeza de algún modo asustado y yo me puse en pie encontrándome con la desagradable sorpresa de que cuatro nivel 1 habían surgido de entre los árboles y se dirigían hacia nosotros destrozando todo lo que podían
-Me desagradan- murmuré viéndolos rodear nuestra "fortaleza"
-Dinastía verde- dije entonces y el campo se transformó en una onda expansiva que fácilmente alcanzó a nuestros atacantes, me tiré sobre Michael buscando cubrirlo de las explosiones que se no se hicieron esperar indicando que los akuma habían sido destruidos
-Tsk- pronuncié cuando el joven al que protegía me lanzó fuera de su camino y echo a correr en dirección hacia los árboles
"Vaya con él..." me dije sacudiendo la nieve de mi ropa y disponiéndome a seguirle active "Oro" lo que me permitió alcanzarle con mayor velocidad le vi recargarse en el tronco de un árbol, al parecer tanto caminar en el frío empezaba a tener sus consecuencias, desactive mi inocencia a unos cuantos metros y caminé sigilosamente hacia él, no quería que fuese a escapar otra vez
-Estoy aquí!- exclamó de pronto mientras alzaba abría sus brazos hacia la nada, supuse que se trataba de alguna alucinación, sin embargo el sonido del viento acercándose me hizo notar que estaba equivocada, corrí hacía Michael y activé una vez más el campo protector de mi inocencia... la furia de la ventisca pasó a nuestro alrededor cubriéndolo todo de blanco
"Solo espero no duré más de 4 minutos"
-Pero por qué?!- gritó Michael bastante desesperado y se dirigió al borde de la protección con el afán de salir de él, al notar sus intenciones lo tomé del brazo para detenerlo lo que ocasionó que me mirase lleno de ira -DEJAME!- ordenó con fuerza y dando un giro intentó golpearme con su mano libre, le detuve y haciendo un simple movimiento de manos le tumbé sobre la nieve
-Los siento-
-Maldita!- habló mientras soltaba patadas y me aventaba nieve tratando de ponerse en pie -ella me está esperando!- dijo con desesperación, me mantuve inmóvil, de pronto la ventisca cesó aquello me distrajo un instante y Michael aprovechó para escapar de nuevo
"Que cosa..." me dije mientras comenzaba a seguirle, aunque esta vez no usé ningún tipo de ayuda pues no me llevaba tanta delantera pero cuando iba a darle alcance un proyectil hizo que retrocediera
-Akumas- murmuré mientras observaba a Michael alejarse, un nuevo ataque se dirigió hacia mí y por fin otros dos nivel 1 aparecieron en escena -no me estorben- dije mientras daba un salto y hacia uno de ellos y le destruía con mi inocencia después caí en la nieve y rodando sobre ella para esquivar las balas del que quedaba me coloqué por debajo de su cuerpo
-Dinastía verde- pronuncié y la onda eléctrica se encargo de hacerlo explotar, me giré cubriendo mi cabeza para evitar el humo, en cuanto este se despejó me reincorporé y salí corriendo por donde había visto a Michael alejarse
"Que desagradable..." pensé con frustración, estaba molesta conmigo misma "tenía que haberlo pensado con profundidad..." seguí corriendo hasta un claro del bosque donde una voz conocida me sacó de mis pensamientos
-Ahh...Sigma!! Te encuentras bien? hace rato tuve que enfrentarme a unos akumas y...- era Lenalee que se había acercado y haciendo una pausa acabó por limpiarse sus húmedos ojos, había estado llorando...
-Lamento haberte dejado atrás...pero es que yo...- la mano con la que estaba secando sus ojos tembló un poco e igualmente no pudo terminar de hablar, sus ojos se volvieron vidriosos
-Jamás ayudaras a alguien a base de preocupaciones- dije con mi característica inexpresividad aunque mi tono de voz expresaba mucha firmeza, sin más continué caminando tras Michael, no tenía nada más que decirle a mi compañera
"No seas tan dura, ellos no lo entienden..." la voz de mi hermana retumbó en mi cabeza y su sonrisa cálida se asomó en mis recuerdos, me detuve de golpe, apreté los dientes y me giré hacia Lenalee
-Todos estamos dando nuestro mayor esfuerzo... si te dedicas a preocuparte también nos preocuparemos... si permaneces todo el tiempo con los ojos húmedos no podrás ver con claridad la luz en el camino...- concluí con mayor serenidad y con paso firme volví a retomar mis pasos, el morocho se había alejado ya unos cuantos metros
"Lo estoy intentando Aizar" pensé mientras continuaba

Sigma-chan-

Fecha de inscripción: 04/04/2009
Cantidad de envíos: 563
Edad: 20
Localización: En la Quinta dimensión por ahora...
Reputación: 9
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Calor
Era sólo un pensamiento. Hacía varios minutos que había dejado de sentir todo a excepción del frío. Algo le decía que de una manera, por estar tan expuesto, había quedado insensible. También era consciente de que no podía mover ni un solo músculo. Tenía los ojos cerrados, pero a pesar de eso, era capaz de imaginar su respiración materializada en una niebla fría y blanca, gracias a la tan baja temperatura que hacía en aquel lugar. Bajo sus párpados, bailoteaban unas pequeñas luces tenues, que no había notado hasta ahora.
Su mente comenzó a despertar del extraño letargo en el cual se había encontrado. El cerebro comenzó a funcionar, su boca se humedeció, el latir de su corazón se agilizó, su respiración empezó a ganar más ritmo. El pulso se le disparó al comprender que aún así, no podía moverse mucho. La sensación de estar atrapado en algo invisible le embriagó. Sus músculos estaban rígidos, como de piedra, y aquello no le agradó. El primer asomo de su consciencia se presentó como una frase que mucho le costó formularse, incluso dentro de sus pensamientos.
¿Dónde estoy?
Aguzó el oído, conteniendo un poco la respiración, pero sólo escuchó el silbido del aire por arriba de su cabeza, seguramente helado, y un horrendo silencio que comenzaba a acuchillarle la audición.
A pesar de estar haciendo grandes esfuerzos por mantenerse alerta, su mente con facilidad se iba a la deriva, con frases inconexas y recuerdos sin sentido. Una serie de fogonazos y colores. No había imágenes nítidas, sólo borrones y formas abstractas. El frío le estaba afectando, lo sabía y algo andaba mal, puesto que tenía la sensación de estar congelado por dentro y por fuera, de la cabeza hasta los pies. Incluso el correr de su propia sangre por las venas le era indiferente, ¿también estaba congelada? Pero hace unos pequeño momentos la había sentido tan cálida…
Calor
Esta vez no era sólo un pensamiento. La sensación primero fue tenue, pero de pronto se hizo más fuerte, más calurosa y se convirtió en lo único en lo que se centraban sus pensamientos. Era agradable y doloroso, ¿de dónde provenía un milagro como aquel?
Cuando sus ideas comenzaron a aclararse, supo que algo cálido le estaba tocando en un lado del cuello. Aquella zona de la piel tan sensible y delicada… el calor se comenzó a esparcir por toda esa extensión, hasta llegar a la nuca, y fue entonces cuando Allen se dio cuenta de que en realidad, eso cálido era un líquido, y se escurría hasta el suelo. Espeso… el olor dulzón y metálico le hizo reaccionar del todo, aunque con un leve mareo resultante de la respuesta dada por un cerebro más despierto.
¡Sangre!
-Es cálida –susurró una voz cantarina y dulce. Él seguía con los ojos cerrados, por lo que no tenía idea de quién podía tratarse- Es más cálida que la de los otros –hizo una pausa, y la cadencia de sus palabras le pareció inexplicablemente hermosa a Allen- ¿Por qué?
Cuando Allen entreabrió los labios para hablarle, ella le calló colocando delicadamente su largo y delgado dedo entre sus labios. Una punzada helada le penetró en aquella zona de su piel; aquella mano era más fría que el aire que respiraba.
Poco a poco fue abriendo los ojos, y aquellas luces tenues le acuchillaron las pupilas con crueldad al inicio, pero luego empezaron a tornarse cada vez más inofensivas hasta que pudo enfocarlas adecuadamente. Cuando su vista se adaptó del todo a la luz, notó que había un techo más arriba de él, de un blanco transparente que sólo permitía filtrar pequeños rayos de luz.
Ahogó un gemido de sorpresa, recuperando cada vez más su habitual conciencia.
¡Está hecho de hielo puro!
Con el desconcierto a flor de piel, fue levantándose poco a poco, hasta quedar sentado y erguido. Su alrededor era nada más ni nada menos que un enorme y vacío salón, semejante a los que había en las mansiones. Del impresionante techo colgaba únicamente un candelabro, y cuando la luz pegaba hacia el, se formaba un pequeño arco iris en otra dirección proyectada. Todo, absolutamente todo lo que veía, estaba hecho de hielo.
La misma voz dulce y cantarina volvió a hablarle, esta vez con un susurro.
-¿Te desperté?
La mujer que se encontraba sentada detrás de él, cuyo regazo había servido de almohada para el albino, aunque no hubiese caído en la cuenta de eso hasta ahora, era la misma que había visto en las anteriores ocasiones, como una aparición.
-La Reina de las Nieves- exhaló casi en un suspiro y su cálido aliento destelló como un blanco neblinoso.
Ella asintió, y luego posó unos heladísimos dedos en el cuello de él. Un leve estremecimiento hizo que Allen se sintiese ridículamente nervioso.
-Se te está congelando la herida –canturreó mientras acariciaba lentamente la fría piel del exorcista.
-¿Uh? ¿Herida?
Su voz no sonó como si estuviese a la defensiva, solo curiosa y un poco desorientada.
-Ésta –y presionó donde antes había salido aquello cálido, que era su sangre. Una punzada de dolor se extendió por toda aquella zona. Parecía como si le hubiesen cortado con una navaja de metal. Al ver la mueca que hacía Allen, ella ladeó el rostro, y con una expresión apacible y dulce preguntó:- ¿Te duele?
No sintió la necesidad de mentirle.
-Si, ¿qué me sucedió? –Allen miró significativamente su alrededor- ¿Y en qué lugar me encuentro?.
-Mi palacio –respondió ella con calma, hasta casi con ternura- te he traído hasta el porque sentí la necesidad de hacerlo, Allen.
Sabe mi nombre, tragó saliva. Ahora que lo notaba, los clarísimos azules ojos de ella parecían mirar más allá de él. El brillo en ellos era el mismo de la última vez en que los observó con atención.
Busca algo en mí
Pero no se sentía inquieto, alerta, ni asustado. Incluso el frío no le preocupaba. No desconfiaba en sus palabras, ni de su presencia. Algo le daba confianza. Era agradable… estar con ella de alguna forma. Qué extraño, algo semejante a eso jamás había sentido, ¿qué era?
¿Importaba en realidad?
¡Por supuesto que si!, chilló una pequeña vocecita en su cabeza con reproche. Se parecía mucho a la suya.
-¿Por qué hizo eso?
La Reina de las Nieves se levantó lentamente. El vestido blanco que llevaba puesto revoloteó y se ondeó con gracia, acariciando suavemente la mejilla de Allen. Eso hizo que un pequeño suspiro se le escapara de los labios, ¿qué era todo aquello?
-Ven –musitó mientras le extendía su blanca mano de finos y largos dedos. Eran tan hermosos como ella- Hay algo que quiero mostrarte.
¡No!, el grito de su propia voz dentro de su cabeza le aturdió por lo repentino de su aparición y detuvo. No, no, no, ¡no lo hagas!, ¡huye!, ¡sal de allí cuanto antes!
-¿Allen? –sus delicadas facciones se contrajeron por la preocupación por primera vez, y él sintió que el hielo le aguijoneaba el corazón tras saber que eso era por su culpa.
Sin dudarlo, ignorando los gritos desesperados de aquella voz en sus pensamientos, le tomó la mano y la apretó con afecto.
-Vamos –respondió.
Mientras tanto, en el desierto helado, los Akuma comenzaban a emerger también de las pequeñas montañas de nieve. El ruido del bosque les había despertado también.
[Off: me ha salido tan... idiotizado que no me lo creo ¬¬U. Oh, bueno, supongo que está incluso mejor así.]
Era sólo un pensamiento. Hacía varios minutos que había dejado de sentir todo a excepción del frío. Algo le decía que de una manera, por estar tan expuesto, había quedado insensible. También era consciente de que no podía mover ni un solo músculo. Tenía los ojos cerrados, pero a pesar de eso, era capaz de imaginar su respiración materializada en una niebla fría y blanca, gracias a la tan baja temperatura que hacía en aquel lugar. Bajo sus párpados, bailoteaban unas pequeñas luces tenues, que no había notado hasta ahora.
Su mente comenzó a despertar del extraño letargo en el cual se había encontrado. El cerebro comenzó a funcionar, su boca se humedeció, el latir de su corazón se agilizó, su respiración empezó a ganar más ritmo. El pulso se le disparó al comprender que aún así, no podía moverse mucho. La sensación de estar atrapado en algo invisible le embriagó. Sus músculos estaban rígidos, como de piedra, y aquello no le agradó. El primer asomo de su consciencia se presentó como una frase que mucho le costó formularse, incluso dentro de sus pensamientos.
¿Dónde estoy?
Aguzó el oído, conteniendo un poco la respiración, pero sólo escuchó el silbido del aire por arriba de su cabeza, seguramente helado, y un horrendo silencio que comenzaba a acuchillarle la audición.
A pesar de estar haciendo grandes esfuerzos por mantenerse alerta, su mente con facilidad se iba a la deriva, con frases inconexas y recuerdos sin sentido. Una serie de fogonazos y colores. No había imágenes nítidas, sólo borrones y formas abstractas. El frío le estaba afectando, lo sabía y algo andaba mal, puesto que tenía la sensación de estar congelado por dentro y por fuera, de la cabeza hasta los pies. Incluso el correr de su propia sangre por las venas le era indiferente, ¿también estaba congelada? Pero hace unos pequeño momentos la había sentido tan cálida…
Calor
Esta vez no era sólo un pensamiento. La sensación primero fue tenue, pero de pronto se hizo más fuerte, más calurosa y se convirtió en lo único en lo que se centraban sus pensamientos. Era agradable y doloroso, ¿de dónde provenía un milagro como aquel?
Cuando sus ideas comenzaron a aclararse, supo que algo cálido le estaba tocando en un lado del cuello. Aquella zona de la piel tan sensible y delicada… el calor se comenzó a esparcir por toda esa extensión, hasta llegar a la nuca, y fue entonces cuando Allen se dio cuenta de que en realidad, eso cálido era un líquido, y se escurría hasta el suelo. Espeso… el olor dulzón y metálico le hizo reaccionar del todo, aunque con un leve mareo resultante de la respuesta dada por un cerebro más despierto.
¡Sangre!
-Es cálida –susurró una voz cantarina y dulce. Él seguía con los ojos cerrados, por lo que no tenía idea de quién podía tratarse- Es más cálida que la de los otros –hizo una pausa, y la cadencia de sus palabras le pareció inexplicablemente hermosa a Allen- ¿Por qué?
Cuando Allen entreabrió los labios para hablarle, ella le calló colocando delicadamente su largo y delgado dedo entre sus labios. Una punzada helada le penetró en aquella zona de su piel; aquella mano era más fría que el aire que respiraba.
Poco a poco fue abriendo los ojos, y aquellas luces tenues le acuchillaron las pupilas con crueldad al inicio, pero luego empezaron a tornarse cada vez más inofensivas hasta que pudo enfocarlas adecuadamente. Cuando su vista se adaptó del todo a la luz, notó que había un techo más arriba de él, de un blanco transparente que sólo permitía filtrar pequeños rayos de luz.
Ahogó un gemido de sorpresa, recuperando cada vez más su habitual conciencia.
¡Está hecho de hielo puro!
Con el desconcierto a flor de piel, fue levantándose poco a poco, hasta quedar sentado y erguido. Su alrededor era nada más ni nada menos que un enorme y vacío salón, semejante a los que había en las mansiones. Del impresionante techo colgaba únicamente un candelabro, y cuando la luz pegaba hacia el, se formaba un pequeño arco iris en otra dirección proyectada. Todo, absolutamente todo lo que veía, estaba hecho de hielo.
La misma voz dulce y cantarina volvió a hablarle, esta vez con un susurro.
-¿Te desperté?
La mujer que se encontraba sentada detrás de él, cuyo regazo había servido de almohada para el albino, aunque no hubiese caído en la cuenta de eso hasta ahora, era la misma que había visto en las anteriores ocasiones, como una aparición.
-La Reina de las Nieves- exhaló casi en un suspiro y su cálido aliento destelló como un blanco neblinoso.
Ella asintió, y luego posó unos heladísimos dedos en el cuello de él. Un leve estremecimiento hizo que Allen se sintiese ridículamente nervioso.
-Se te está congelando la herida –canturreó mientras acariciaba lentamente la fría piel del exorcista.
-¿Uh? ¿Herida?
Su voz no sonó como si estuviese a la defensiva, solo curiosa y un poco desorientada.
-Ésta –y presionó donde antes había salido aquello cálido, que era su sangre. Una punzada de dolor se extendió por toda aquella zona. Parecía como si le hubiesen cortado con una navaja de metal. Al ver la mueca que hacía Allen, ella ladeó el rostro, y con una expresión apacible y dulce preguntó:- ¿Te duele?
No sintió la necesidad de mentirle.
-Si, ¿qué me sucedió? –Allen miró significativamente su alrededor- ¿Y en qué lugar me encuentro?.
-Mi palacio –respondió ella con calma, hasta casi con ternura- te he traído hasta el porque sentí la necesidad de hacerlo, Allen.
Sabe mi nombre, tragó saliva. Ahora que lo notaba, los clarísimos azules ojos de ella parecían mirar más allá de él. El brillo en ellos era el mismo de la última vez en que los observó con atención.
Busca algo en mí
Pero no se sentía inquieto, alerta, ni asustado. Incluso el frío no le preocupaba. No desconfiaba en sus palabras, ni de su presencia. Algo le daba confianza. Era agradable… estar con ella de alguna forma. Qué extraño, algo semejante a eso jamás había sentido, ¿qué era?
¿Importaba en realidad?
¡Por supuesto que si!, chilló una pequeña vocecita en su cabeza con reproche. Se parecía mucho a la suya.
-¿Por qué hizo eso?
La Reina de las Nieves se levantó lentamente. El vestido blanco que llevaba puesto revoloteó y se ondeó con gracia, acariciando suavemente la mejilla de Allen. Eso hizo que un pequeño suspiro se le escapara de los labios, ¿qué era todo aquello?
-Ven –musitó mientras le extendía su blanca mano de finos y largos dedos. Eran tan hermosos como ella- Hay algo que quiero mostrarte.
¡No!, el grito de su propia voz dentro de su cabeza le aturdió por lo repentino de su aparición y detuvo. No, no, no, ¡no lo hagas!, ¡huye!, ¡sal de allí cuanto antes!
-¿Allen? –sus delicadas facciones se contrajeron por la preocupación por primera vez, y él sintió que el hielo le aguijoneaba el corazón tras saber que eso era por su culpa.
Sin dudarlo, ignorando los gritos desesperados de aquella voz en sus pensamientos, le tomó la mano y la apretó con afecto.
-Vamos –respondió.
Mientras tanto, en el desierto helado, los Akuma comenzaban a emerger también de las pequeñas montañas de nieve. El ruido del bosque les había despertado también.
[Off: me ha salido tan... idiotizado que no me lo creo ¬¬U. Oh, bueno, supongo que está incluso mejor así.]
_________________

Allen Walker: 56 pts.

Cross Marian: -1 pts.
No atiendo los MP y/o mensajes en el msn que tenga que ver con fichas.

Elipthi Khanon- Admin
-

Fecha de inscripción: 04/09/2008
Cantidad de envíos: 1052
Edad: 15
Localización: Haciendo del vago~ | Italia~
Reputación: 30
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Un gesto de sospresa salió de ella cuando escuhó las palabras de Sigma, y permaneció en aquel lugar por unos cuantos segundos...No quería aceptarlo, pero no había hecho mucho, y ella tenia razón, su mente solo se había llenado de preocupaciones desde que llegaron. Lenalee cerró los ojos y de pronto una risita salió de su parte, simplemente se burlaba de por como había sido.
"Si solo me preocupo, los demás también se preocuparán por mi...Pero que tonta he sido...". Se auto regañó en cuanto de había dado cuenta de todo, en cuanto supo ver lo que en realidad estaba haciendo. Alzó la vista y abrió sus ojos, esta vez sonriendo sin saber muy bien el porque, aquel golpe a la realidad le sirvió de mucha ayuda. "Aún en estos momentos cuando decidí cumplir aquellas promesas que hizé...no he dado lo mejor de mi para querer lograrlo, y lo que menos quiero, es quedarme de brazos cruzados...". Esta vez su sonrisa hiba acompañada de una fuerte mirada, observó a su compñare que se encontraba un poco más adelante, esta sin dudar la siguió, esta vez, había mucho por hacer, y haría lo posible por salir adelante.
En cuanto se colocó junto a Sigma, esta le dedicó la misma sonrisa a su compañera y expresó unas cuantas palabras hacia ella.-Muchas gracias Sigma...y si ese es el caso, perdoname si? no fué mi intención el hacer que se preocuparan por mi...de seguro pensaras que soy una chica que se preocupa demasiado...-Sinceró, y en eso ella tenía razón. Lenalee siempre se caracterizño por ser una que vela por la seguridad de sus camaradas, después de todo ella los considera como su propia familia.
Esta vez, el jovén Michael, comenzaba a acelerar el paso adentradose cada vez más y más al bosque.Pero aún cuando trataba de acelerar, aun era visible a la vista, por lo que Lenalee no tuvo que activar su inocencia de nuevo para ir por el o atraparlo. En el resto del recorrido, Lenalee pensó en lo que habia dicho antes de tratar de detener al chico, por que habría dicho algo así? y sobre todo, Por que els e empeñaba tanto en ir? peroen ese momento, pensó de nuevo en lo que había dicho la pequeña Amanda..."Una locura cometida por Amor."
-Ne, Sigma...alguna vez te has enamorado?-Cuando Lenalee se dió cuenta de que había preguntado lo mismo que Amanda en la posada, un sonrojo invadió sus mejillas y quizo cambiar la pregunta.-N..n.no me malinterpretes, no me refiero al amor de pareja, hay muchas maneras de ser romantico. En mi caso, mis amigos son todo para mi...-Le dijo esta con otra sonrisa, esperando a ver que respuesta le daba su compañera, no sabñia muy bien como reaccionaría Sigma, quizas de manera fría o seria, o quizas incluso sería el pequeño Gogu el que contestaría, pero aun así decidió esperar.
En ese momento, otra fuerte corriente de viento apareció, haciendo que ella tratara de cubrirse pero permaceció firma en el lugar, ya que no era tan fuerte el viento como para hacerla caer. Cerró los ojos para evitar que el viento le lastimara los mismos, no faltó mucho para que la tormenta terminara. Pero en ese momento, Lenalee escuchó un fuerte sonido, una risa, llena de una enorme satisfacción, dicha risa provenia de Michael, quien estaba más que alegre, pero ella no sabia la razón.-Si! POR FIN!!!-Gritó este con fuerza mientras ya no caminaba ni trotaba, corría a gran velocidad hasta llegar a su objetivo. Lenalee se dió cuenta de ello, y emprendío rumbo para tratar de alcanzarle.
-Michael..! Espera!!-Dijo en voz alta debido a la distancia, aún cuando Lenalee se concoía por ser rápida, todo gracias a las botas oscuras, por alguna extraña razón le era muy dificíl alcanzar al chico. Pronto, noto como al final de las grandes filas de arboles había una luz, una luz cegadora que hizo que la joven comenzará a entrecerrar los ojos poco a poco. Aun así sigoió corriendo para poder detener al chico, pero más adelante, la luz fue tan fuerte que tuvo que detenerse y cubrirse por completo los ojos para no lastimarse con dicha luz.
Lenalee tuvo que esperar mucho para poder adaptarse a la luz que invadía por completo el lugar, pero pasó el tiempo y ella poco a poco fue abriendo sus ojos, cuando estos estuvieron abiertos y llevó su vista al frente, sus ojos se abrieron ante la sorpresa de lo que ahora estaba observando.-Pero que...es esto...?-Dijo para si misma mientras su mente y sus ojos alcanzaban a asimilar lo que ahora estaba enfrente de ella...
"Si solo me preocupo, los demás también se preocuparán por mi...Pero que tonta he sido...". Se auto regañó en cuanto de había dado cuenta de todo, en cuanto supo ver lo que en realidad estaba haciendo. Alzó la vista y abrió sus ojos, esta vez sonriendo sin saber muy bien el porque, aquel golpe a la realidad le sirvió de mucha ayuda. "Aún en estos momentos cuando decidí cumplir aquellas promesas que hizé...no he dado lo mejor de mi para querer lograrlo, y lo que menos quiero, es quedarme de brazos cruzados...". Esta vez su sonrisa hiba acompañada de una fuerte mirada, observó a su compñare que se encontraba un poco más adelante, esta sin dudar la siguió, esta vez, había mucho por hacer, y haría lo posible por salir adelante.
En cuanto se colocó junto a Sigma, esta le dedicó la misma sonrisa a su compañera y expresó unas cuantas palabras hacia ella.-Muchas gracias Sigma...y si ese es el caso, perdoname si? no fué mi intención el hacer que se preocuparan por mi...de seguro pensaras que soy una chica que se preocupa demasiado...-Sinceró, y en eso ella tenía razón. Lenalee siempre se caracterizño por ser una que vela por la seguridad de sus camaradas, después de todo ella los considera como su propia familia.
Esta vez, el jovén Michael, comenzaba a acelerar el paso adentradose cada vez más y más al bosque.Pero aún cuando trataba de acelerar, aun era visible a la vista, por lo que Lenalee no tuvo que activar su inocencia de nuevo para ir por el o atraparlo. En el resto del recorrido, Lenalee pensó en lo que habia dicho antes de tratar de detener al chico, por que habría dicho algo así? y sobre todo, Por que els e empeñaba tanto en ir? peroen ese momento, pensó de nuevo en lo que había dicho la pequeña Amanda..."Una locura cometida por Amor."
-Ne, Sigma...alguna vez te has enamorado?-Cuando Lenalee se dió cuenta de que había preguntado lo mismo que Amanda en la posada, un sonrojo invadió sus mejillas y quizo cambiar la pregunta.-N..n.no me malinterpretes, no me refiero al amor de pareja, hay muchas maneras de ser romantico. En mi caso, mis amigos son todo para mi...-Le dijo esta con otra sonrisa, esperando a ver que respuesta le daba su compañera, no sabñia muy bien como reaccionaría Sigma, quizas de manera fría o seria, o quizas incluso sería el pequeño Gogu el que contestaría, pero aun así decidió esperar.
En ese momento, otra fuerte corriente de viento apareció, haciendo que ella tratara de cubrirse pero permaceció firma en el lugar, ya que no era tan fuerte el viento como para hacerla caer. Cerró los ojos para evitar que el viento le lastimara los mismos, no faltó mucho para que la tormenta terminara. Pero en ese momento, Lenalee escuchó un fuerte sonido, una risa, llena de una enorme satisfacción, dicha risa provenia de Michael, quien estaba más que alegre, pero ella no sabia la razón.-Si! POR FIN!!!-Gritó este con fuerza mientras ya no caminaba ni trotaba, corría a gran velocidad hasta llegar a su objetivo. Lenalee se dió cuenta de ello, y emprendío rumbo para tratar de alcanzarle.
-Michael..! Espera!!-Dijo en voz alta debido a la distancia, aún cuando Lenalee se concoía por ser rápida, todo gracias a las botas oscuras, por alguna extraña razón le era muy dificíl alcanzar al chico. Pronto, noto como al final de las grandes filas de arboles había una luz, una luz cegadora que hizo que la joven comenzará a entrecerrar los ojos poco a poco. Aun así sigoió corriendo para poder detener al chico, pero más adelante, la luz fue tan fuerte que tuvo que detenerse y cubrirse por completo los ojos para no lastimarse con dicha luz.
Lenalee tuvo que esperar mucho para poder adaptarse a la luz que invadía por completo el lugar, pero pasó el tiempo y ella poco a poco fue abriendo sus ojos, cuando estos estuvieron abiertos y llevó su vista al frente, sus ojos se abrieron ante la sorpresa de lo que ahora estaba observando.-Pero que...es esto...?-Dijo para si misma mientras su mente y sus ojos alcanzaban a asimilar lo que ahora estaba enfrente de ella...

-Rhapsody--

Fecha de inscripción: 01/08/2009
Cantidad de envíos: 96
Edad: 18
Localización: Tras mi luna de cristal
Reputación: 3

Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
-Muchas gracias Sigma...y si ese es el caso, perdóname si? no fue mi intención el hacer que se preocuparan por mi...de seguro pensaras que soy una chica que se preocupa demasiado...- escuché decir a mi compañera mientras se colocaba a mi lado sonreía abiertamente, le miré con calma, me tranquilizaba el hecho de que ya no se encontrara llorando, me limité a mover mi cabeza hacia un costado expresando que no había ningun problema, tal vez hubiese sido mejor una sonrisa pero ciertamente ese no era mi estilo, instintivamente miré a "Gogu del bolsillo" y esta encogió los "hombros" tiernamente
"Que bueno que no empeoré las cosas..." me dije aún caminando y vigilando los pasos de Michael quien empezó a apresurase, a lo que hicé lo mismo, me preocupaba que echara a correr sin embargo, eso no ocurrió
-Ne, Sigma...alguna vez te has enamorado? N.. n. no me malinterpretes, no me refiero al amor de pareja, hay muchas maneras de ser romántico. En mi caso, mis amigos son todo para mí...- dijo algo avergonzada Lenalee, de algún modo supuse que estaba reflexionando sobre la situación
-En mi opinión el enamoramiento tiene que ver con una pareja y respecto a ello mi respuestas es negativa- e hice una pausa -sin embargo el Amor si existe en muchas formas y ello me lleva a amar a mi familia, aún no sé de los amigos, como Aristócrata no es fácil tenerlos pero desde que llegué a la Orden estimo y admiro a mucha gente e incluso he hablado más en estos últimos meses que en toda mi adolescencia- agregué con serenidad y sin gesto alguno, en cierto modo Lenalee me daba confianza
El viento se hizo presente nuevamente, aunque esta vez con menos fuerza entrecerré los parpados para no perder de vista a Michael quien al parecer se encontraba dichoso
-Si! POR FIN!- exclamó con emoción y tras ello "emprendió carrera" mi compañera se adelantó en seguirlo mientras gritaba su nombre, yo fui detrás, hasta que el panorama se mostró completamente, aquello realmente me sorprendió, una especie de desierto de nieve se extendía a lo largo de kilómetros y en el centro un castillo hermoso e imponente se ubicaba construido en aquel lugar, me paré en seco por algunos instantes
-Órale!- exclamó Gogu y yo volteé a mirar a Lenalee quien también se había detenido, de pronto el horizonte se vio opacado por un montón de akumas que surgieron a nuestro alrededor
-Yo los de la izquierda- dije con decisión y me abalancé en contra de los enemigos
Michael continuaba alejándose rumbo al palacio...
"Que bueno que no empeoré las cosas..." me dije aún caminando y vigilando los pasos de Michael quien empezó a apresurase, a lo que hicé lo mismo, me preocupaba que echara a correr sin embargo, eso no ocurrió
-Ne, Sigma...alguna vez te has enamorado? N.. n. no me malinterpretes, no me refiero al amor de pareja, hay muchas maneras de ser romántico. En mi caso, mis amigos son todo para mí...- dijo algo avergonzada Lenalee, de algún modo supuse que estaba reflexionando sobre la situación
-En mi opinión el enamoramiento tiene que ver con una pareja y respecto a ello mi respuestas es negativa- e hice una pausa -sin embargo el Amor si existe en muchas formas y ello me lleva a amar a mi familia, aún no sé de los amigos, como Aristócrata no es fácil tenerlos pero desde que llegué a la Orden estimo y admiro a mucha gente e incluso he hablado más en estos últimos meses que en toda mi adolescencia- agregué con serenidad y sin gesto alguno, en cierto modo Lenalee me daba confianza
El viento se hizo presente nuevamente, aunque esta vez con menos fuerza entrecerré los parpados para no perder de vista a Michael quien al parecer se encontraba dichoso
-Si! POR FIN!- exclamó con emoción y tras ello "emprendió carrera" mi compañera se adelantó en seguirlo mientras gritaba su nombre, yo fui detrás, hasta que el panorama se mostró completamente, aquello realmente me sorprendió, una especie de desierto de nieve se extendía a lo largo de kilómetros y en el centro un castillo hermoso e imponente se ubicaba construido en aquel lugar, me paré en seco por algunos instantes
-Órale!- exclamó Gogu y yo volteé a mirar a Lenalee quien también se había detenido, de pronto el horizonte se vio opacado por un montón de akumas que surgieron a nuestro alrededor
-Yo los de la izquierda- dije con decisión y me abalancé en contra de los enemigos
Michael continuaba alejándose rumbo al palacio...

Sigma-chan-

Fecha de inscripción: 04/04/2009
Cantidad de envíos: 563
Edad: 20
Localización: En la Quinta dimensión por ahora...
Reputación: 9
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
-¿A dónde vamos?
Era la primera vez en aquella situación que lograba hablar siendo él completamente. En cuestión de un parpadeo, aquella barrera helada que se había interpuesto en el medio de su consciencia y lo hacía todo tan neblinoso y difícil, se esfumó. Allen no sabía bien por qué, pero sospechaba que podría tener relación con la extraña comezón que había tenido en el brazo izquierdo segundos atrás de darse aquel milagro.
Estaban ascendiendo largas escaleras que parecían interminables. Por la que deambulaban iba en espiral, y cada vez que subían un poco, el albino notaba con más claridad el cambio de temperatura. No se podía creer que aún en ese lugar pudiera haber temperaturas mucho más frías.
-En lo alto de la torre –se limitó a responder ella en un susurro suave- allí hay algo. Tienes que verlo –y se volteó a mirarlo, con una sonrisa en los labios que desarmó al peliblanco. No lograba dar con el motivo de aquellas reacciones en su interior todavía. Sentía de nuevo la sensación gélida invadiéndole enteramente, estirándose en espiral por la garganta, atenazándole los pulmones, recubriéndole el corazón…
-¡No! –apartó su mano de la de ella, las dos frías, abruptamente. Un chasquido seco se hizo eco entre las paredes de hielo y permaneció allí varios segundos hasta extinguirse poco a poco.
La Reina de las Nieves lo miró en silencio, sin ninguna expresión en su rostro, y luego aún callada, abrió la puerta a la que habían llegado con tranquilidad. De allí surgió una imponente luz blanca que cegó a Allen por unos instantes, como si fuese reflectada con mucha potencia hasta su cara. El muchacho se la cubrió con su antebrazo instintivamente.
-Allen, Allen, Allen…
La voz de ella le descolocó totalmente. Cuando apartó el brazo, la vio con su rostro muy cerca del de él. Su piel emanaba frío, como si fuese un bloque de hielo esculpido, pero su mirada era tierna y suplicante, suplicante, suplicante. Por encima de su hombro, el albino miró la habitación con más claridad, y en ella encontró algo que de alguna forma le dio sentido a todo aquello. Ahora todo parecía más claro. Ahora la entendía un poco más.
La Reina de las Nieves tomó de las dos manos del exorcista con afecto, y las apretó levemente. A su vez, acercó sus labios hasta los de él, separados por escasos centímetros apenas.
-Por favor –suplicó.
Allen tragó saliva, sin saber aún muy bien qué hacer, y aún así, asintió despacio a sus peticiones. La mujer de hielo esbozó una sonrisa tierna y llena de alegría antes de juntar de forma pueril sus labios con los de él. Estaban fríos, como se lo esperaba, pero de alguna forma, también cálidos. Había encontrado lo que buscaban con tanto ahínco en la misión.
-¡Mi reina, mi reina! –Michael entró con estrépito en el salón principal del helado castillo, allí donde rezumaba la soledad y el viento pasaba casi como un torbellino helado.- ¡Ya estoy aquí! Háblame, que necesito escuchar tu dulce voz –rogó, como un ciego que ansía ver de nuevo la luz del sol.
-¿Michael? –Su canto provenía de todas partes, arriba especialmente- Espérame Michael. Quédate allí y espérame –pidió gentilmente, su tono como el de una caricia.
El hombre no pudo caber en sí de la felicidad, ¡volvía a escucharla! Quería verla, más que todo, pero eso era algo, ¡su hermosa voz!, ¡qué deliciosa sonaba aún después de tanto tiempo!
-Aquí te espero, mi amada –dijo y se plantó.
Afuera, dos sombras deformes acechaban la entrada. Algo había cambiado en el aire, y ellos podían aprovecharlo.
Era la primera vez en aquella situación que lograba hablar siendo él completamente. En cuestión de un parpadeo, aquella barrera helada que se había interpuesto en el medio de su consciencia y lo hacía todo tan neblinoso y difícil, se esfumó. Allen no sabía bien por qué, pero sospechaba que podría tener relación con la extraña comezón que había tenido en el brazo izquierdo segundos atrás de darse aquel milagro.
Estaban ascendiendo largas escaleras que parecían interminables. Por la que deambulaban iba en espiral, y cada vez que subían un poco, el albino notaba con más claridad el cambio de temperatura. No se podía creer que aún en ese lugar pudiera haber temperaturas mucho más frías.
-En lo alto de la torre –se limitó a responder ella en un susurro suave- allí hay algo. Tienes que verlo –y se volteó a mirarlo, con una sonrisa en los labios que desarmó al peliblanco. No lograba dar con el motivo de aquellas reacciones en su interior todavía. Sentía de nuevo la sensación gélida invadiéndole enteramente, estirándose en espiral por la garganta, atenazándole los pulmones, recubriéndole el corazón…
-¡No! –apartó su mano de la de ella, las dos frías, abruptamente. Un chasquido seco se hizo eco entre las paredes de hielo y permaneció allí varios segundos hasta extinguirse poco a poco.
La Reina de las Nieves lo miró en silencio, sin ninguna expresión en su rostro, y luego aún callada, abrió la puerta a la que habían llegado con tranquilidad. De allí surgió una imponente luz blanca que cegó a Allen por unos instantes, como si fuese reflectada con mucha potencia hasta su cara. El muchacho se la cubrió con su antebrazo instintivamente.
-Allen, Allen, Allen…
La voz de ella le descolocó totalmente. Cuando apartó el brazo, la vio con su rostro muy cerca del de él. Su piel emanaba frío, como si fuese un bloque de hielo esculpido, pero su mirada era tierna y suplicante, suplicante, suplicante. Por encima de su hombro, el albino miró la habitación con más claridad, y en ella encontró algo que de alguna forma le dio sentido a todo aquello. Ahora todo parecía más claro. Ahora la entendía un poco más.
La Reina de las Nieves tomó de las dos manos del exorcista con afecto, y las apretó levemente. A su vez, acercó sus labios hasta los de él, separados por escasos centímetros apenas.
-Por favor –suplicó.
Allen tragó saliva, sin saber aún muy bien qué hacer, y aún así, asintió despacio a sus peticiones. La mujer de hielo esbozó una sonrisa tierna y llena de alegría antes de juntar de forma pueril sus labios con los de él. Estaban fríos, como se lo esperaba, pero de alguna forma, también cálidos. Había encontrado lo que buscaban con tanto ahínco en la misión.
-¡Mi reina, mi reina! –Michael entró con estrépito en el salón principal del helado castillo, allí donde rezumaba la soledad y el viento pasaba casi como un torbellino helado.- ¡Ya estoy aquí! Háblame, que necesito escuchar tu dulce voz –rogó, como un ciego que ansía ver de nuevo la luz del sol.
-¿Michael? –Su canto provenía de todas partes, arriba especialmente- Espérame Michael. Quédate allí y espérame –pidió gentilmente, su tono como el de una caricia.
El hombre no pudo caber en sí de la felicidad, ¡volvía a escucharla! Quería verla, más que todo, pero eso era algo, ¡su hermosa voz!, ¡qué deliciosa sonaba aún después de tanto tiempo!
-Aquí te espero, mi amada –dijo y se plantó.
Afuera, dos sombras deformes acechaban la entrada. Algo había cambiado en el aire, y ellos podían aprovecharlo.
_________________

Allen Walker: 56 pts.

Cross Marian: -1 pts.
No atiendo los MP y/o mensajes en el msn que tenga que ver con fichas.

Elipthi Khanon- Admin
-

Fecha de inscripción: 04/09/2008
Cantidad de envíos: 1052
Edad: 15
Localización: Haciendo del vago~ | Italia~
Reputación: 30
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Por donde quiera que miraba, solo blanco, blanco y nada mas que blanco, un enorme desierto nevado en el que el frio de la brisa y la nieve eran los mayores protagonstas, ellas y el chico eran los unicos de allí con diferente color, o al menos, eso era lo que Lenalee pensaba. Y se preguntaba si ese seria el lugar al cual en verdad deberian llevar a cabo su misión, sin olvidar ahora que debían ayudar a Allen y a Michael. Aún así, no podía evitar tener gran sorpresa a lo que observaban sus ojos en esos momentos...
-Que es...todo esto..?- Fue lo unico que alcanzo a decir debido a su asombro.
De pronto, Vió como Michael se alejaba de ellas y corría rápidamente hacía adelante, no sin antes ver en escena a varios akumas que ahora se lanzaban contra ambos exorcistas.
Escuchó lo que le aviso su compañera y ella tampoco dudó.-Bien!- Dijo esta con una sonrisa mientras, nuevamente, activaba su inocencia y esquivaba algunos de los disparos que les lanzaban los akumas, por dicho acto, Lenalee termino unos metros separada de Sigma.
Unos cuatro akumas estaban ahora en contra de ella, Lenalee no se quedo atras y dió un salto para quedar cerca de ellos, así comenzó su ataque. Impactó una fuerte patada contra el primer akuma y luego de alejó para repetir lo anterior y ahora con un movimiento de dicha patada, lo corto en dos haciendolo explotar en cuestión de segundos. Aterrizó de pie, pero no pudo descansar por que de inmediato tuvo que dar otro salto para esquivar los demas disparos que venian una y otra vez contra ella.
Permaneció un buen tiempo en le aire, allí, una brisa fría llegó hacia ella, haciando que se sorprendiera y girara su vista a la dirección hacia donde venía la brisa, observo desde el cielo un gran castillo hecho de solo hielo, una enorme forateleza que parecía no caerse con nada. Lo que Lenalee más le sorprendió fue ver las puertas abiertas. Ella aterrizó y permaneció observando la fortaleza.
-allí puede que..?-No pudo terminar su pregunta cuando sintió unos estruendos cerca de ella, y rapidamente los esquivo retrocediendo varios metros, los akumas seguian disparandole. Lenalee tenia que derrotarlos ahora.-No puedo...no puedo seguir perdiento mi tiempo con ustedes..!-
Ella se colocó en posicion, esperando el proximo ataque que aquellos demonios harñian, su predicción fue cumplida y justo despues de haberse preparado, los akumas dispararon contra ella. Una gran cantidad de humo blanco se dio en el lugar, una buena señal, del humo salía Lenalee mientras una fuerte brisa pasaba sobre los presentes, esta sonrio un poco de forma satisfactoria antes de realizar su ataque.
-Enbu:KiriKaze!!-La joven hizo varios movimientos con sus piernas, dando al parecer que daba algunas patadas al aire, despues de dicho movimientos, poderosos tornados se formaron y fueron de lleno en contra de los akumas, uno de ellos estalló al momento de recibir el ataque, los otros simplemente sufrian por la fuerza del viento y la incapacidad de moverse. Lenalee entró a una de las fuertes corrientes y eso la hizo acelerar para encontrarse con los dos akumas restantes, e igualmente con el primer akuma, dio un ar de patadas contra ellos, cortandolos en varios trozos haciendolos explotar al ser derotados por la inocencia.
La pelea había terminado, aterrizó y vio el paisaje ahora limpio, dedujo que con eso ya Sigma habria derrotado a los otros akumas con los que ella estaba peleando, eso era buea señal. Lenalee desactivo su inocencia y vio sus piernas, ya era con esta la tercera vez que usaba las botas oscuras, y estaba un 100% segura, que para rescatar a Allen y a Michael, debia usarlas una cuarta vez. ¿Podria aguantar tanto? Ella esparaba que si.
-Supongo que ese debe ser el castillo de la llamada "Reina de las nieves.." Por ende, Allen y Michael deben estar alli.- Aún cuando era una afirmación a lo obvio, Lenalee dijo sus pensamientos en voz alta para que así Sigma la esuchara a pesar de la distancia.
-Que es...todo esto..?- Fue lo unico que alcanzo a decir debido a su asombro.
De pronto, Vió como Michael se alejaba de ellas y corría rápidamente hacía adelante, no sin antes ver en escena a varios akumas que ahora se lanzaban contra ambos exorcistas.
Escuchó lo que le aviso su compañera y ella tampoco dudó.-Bien!- Dijo esta con una sonrisa mientras, nuevamente, activaba su inocencia y esquivaba algunos de los disparos que les lanzaban los akumas, por dicho acto, Lenalee termino unos metros separada de Sigma.
Unos cuatro akumas estaban ahora en contra de ella, Lenalee no se quedo atras y dió un salto para quedar cerca de ellos, así comenzó su ataque. Impactó una fuerte patada contra el primer akuma y luego de alejó para repetir lo anterior y ahora con un movimiento de dicha patada, lo corto en dos haciendolo explotar en cuestión de segundos. Aterrizó de pie, pero no pudo descansar por que de inmediato tuvo que dar otro salto para esquivar los demas disparos que venian una y otra vez contra ella.
Permaneció un buen tiempo en le aire, allí, una brisa fría llegó hacia ella, haciando que se sorprendiera y girara su vista a la dirección hacia donde venía la brisa, observo desde el cielo un gran castillo hecho de solo hielo, una enorme forateleza que parecía no caerse con nada. Lo que Lenalee más le sorprendió fue ver las puertas abiertas. Ella aterrizó y permaneció observando la fortaleza.
-allí puede que..?-No pudo terminar su pregunta cuando sintió unos estruendos cerca de ella, y rapidamente los esquivo retrocediendo varios metros, los akumas seguian disparandole. Lenalee tenia que derrotarlos ahora.-No puedo...no puedo seguir perdiento mi tiempo con ustedes..!-
Ella se colocó en posicion, esperando el proximo ataque que aquellos demonios harñian, su predicción fue cumplida y justo despues de haberse preparado, los akumas dispararon contra ella. Una gran cantidad de humo blanco se dio en el lugar, una buena señal, del humo salía Lenalee mientras una fuerte brisa pasaba sobre los presentes, esta sonrio un poco de forma satisfactoria antes de realizar su ataque.
-Enbu:KiriKaze!!-La joven hizo varios movimientos con sus piernas, dando al parecer que daba algunas patadas al aire, despues de dicho movimientos, poderosos tornados se formaron y fueron de lleno en contra de los akumas, uno de ellos estalló al momento de recibir el ataque, los otros simplemente sufrian por la fuerza del viento y la incapacidad de moverse. Lenalee entró a una de las fuertes corrientes y eso la hizo acelerar para encontrarse con los dos akumas restantes, e igualmente con el primer akuma, dio un ar de patadas contra ellos, cortandolos en varios trozos haciendolos explotar al ser derotados por la inocencia.
La pelea había terminado, aterrizó y vio el paisaje ahora limpio, dedujo que con eso ya Sigma habria derrotado a los otros akumas con los que ella estaba peleando, eso era buea señal. Lenalee desactivo su inocencia y vio sus piernas, ya era con esta la tercera vez que usaba las botas oscuras, y estaba un 100% segura, que para rescatar a Allen y a Michael, debia usarlas una cuarta vez. ¿Podria aguantar tanto? Ella esparaba que si.
-Supongo que ese debe ser el castillo de la llamada "Reina de las nieves.." Por ende, Allen y Michael deben estar alli.- Aún cuando era una afirmación a lo obvio, Lenalee dijo sus pensamientos en voz alta para que así Sigma la esuchara a pesar de la distancia.

-Rhapsody--

Fecha de inscripción: 01/08/2009
Cantidad de envíos: 96
Edad: 18
Localización: Tras mi luna de cristal
Reputación: 3

Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
[Off: Lamento la tardanza y sé que sonará tonto pero no me había percatado de que ya era mi turno ^^U realmente lo siento muchísimo...]
-Oro- dije saltando hacia uno de los enemigos y colocándome su rostro lancé una patada que se introdujo en él, causando su explosión, retrocedí esquivando las balas de los otros atacantes, debido al frío mi respiración se dificultaba con tanta actividad
"Que mal... no estoy acostumbrada a pelear en este tipo de clima, solo son niveles 1" me dije rodando sobre la nieve, los akuma no dejaban de disparar y la nieve se alzaba en cada impacto
-Tsk!- pronuncié incorporándome, volvía a dar un salto y mientras caía entre dos de la esferas flotantes activé "Dinastía verde" destruyéndoles... aun quedaban varios más
-Por debajo...- murmuré aún esquivando las balas, el aire helado se colaba en mis pulmones... quise toser
-Dinastía verde- volví a decir tirándome de espaldas bajo otro par de akumas y alzando mi mano para que fuese más efectiva la onda de destrucción, me giré para protegerme del humo, más disparos
-Oro- volví a decir y brinqué en contra de la molesta máquina que aun quedaba... finalmente había terminado mi parte, estaba demasiado agitada, me percaté que Lenalee también habia acabado su labor, dí pasos hacia ella, un dolor recorrió mi pecho lo cual me detuvo un instante
"Las serpientes no gustan del frió... seguro que mueren, incluso un gato..." la voz cínica y pasmada de aquel sujeto parecía colarse entre los árboles
-Maestra?- cuestionó mi tortuga asomando la cabeza de su escondite, su voz se notaba extrañada
-Ja- pronuncié sin mucho ánimo, me parecía una ironía que tuviera que acordarme de él justo en ese momento, seguí caminando y me tragué las ganas de toser
-Supongo que ese debe ser el castillo de la llamada "Reina de las nieves…" Por ende, Allen y Michael deben estar allí- escuché decir a mi compañera unos metros adelante, caminé más aprisa hasta su lado, volví a mirar la basta "pradera blanca" que se extendía ante nosotros
-Será difícil evitar que se percate de nuestra presencia una vez abandonemos los árboles- comenté con calma -lo mejor que se me ocurre es correr a toda prisa hacia el castillo- agregué después de una pequeña pausa, deseaba que Lenalee tuviese una mejor idea, aunque si no... esperaba aguantar la respiración hasta el palacio
-Oro- dije saltando hacia uno de los enemigos y colocándome su rostro lancé una patada que se introdujo en él, causando su explosión, retrocedí esquivando las balas de los otros atacantes, debido al frío mi respiración se dificultaba con tanta actividad
"Que mal... no estoy acostumbrada a pelear en este tipo de clima, solo son niveles 1" me dije rodando sobre la nieve, los akuma no dejaban de disparar y la nieve se alzaba en cada impacto
-Tsk!- pronuncié incorporándome, volvía a dar un salto y mientras caía entre dos de la esferas flotantes activé "Dinastía verde" destruyéndoles... aun quedaban varios más
-Por debajo...- murmuré aún esquivando las balas, el aire helado se colaba en mis pulmones... quise toser
-Dinastía verde- volví a decir tirándome de espaldas bajo otro par de akumas y alzando mi mano para que fuese más efectiva la onda de destrucción, me giré para protegerme del humo, más disparos
-Oro- volví a decir y brinqué en contra de la molesta máquina que aun quedaba... finalmente había terminado mi parte, estaba demasiado agitada, me percaté que Lenalee también habia acabado su labor, dí pasos hacia ella, un dolor recorrió mi pecho lo cual me detuvo un instante
"Las serpientes no gustan del frió... seguro que mueren, incluso un gato..." la voz cínica y pasmada de aquel sujeto parecía colarse entre los árboles
-Maestra?- cuestionó mi tortuga asomando la cabeza de su escondite, su voz se notaba extrañada
-Ja- pronuncié sin mucho ánimo, me parecía una ironía que tuviera que acordarme de él justo en ese momento, seguí caminando y me tragué las ganas de toser
-Supongo que ese debe ser el castillo de la llamada "Reina de las nieves…" Por ende, Allen y Michael deben estar allí- escuché decir a mi compañera unos metros adelante, caminé más aprisa hasta su lado, volví a mirar la basta "pradera blanca" que se extendía ante nosotros
-Será difícil evitar que se percate de nuestra presencia una vez abandonemos los árboles- comenté con calma -lo mejor que se me ocurre es correr a toda prisa hacia el castillo- agregué después de una pequeña pausa, deseaba que Lenalee tuviese una mejor idea, aunque si no... esperaba aguantar la respiración hasta el palacio

Sigma-chan-

Fecha de inscripción: 04/04/2009
Cantidad de envíos: 563
Edad: 20
Localización: En la Quinta dimensión por ahora...
Reputación: 9
Re: Misión a Siberia [Prueba para el usuario -Rhapsody-]
Dentro de aquella habitación el frío era mucho más intenso que en cualquier otro lugar del castillo. Los muebles que lo adornaban, hechos de por sí de hielo, eran mucho más rígidos y duros que los demás. Las cortinas estaban igual, y el viento que se atrevía a entrar por las ventanas abiertas las movía como si fuesen tablones de madera colgando, más que tela de suave seda. El aire se materializaba allí con un color blanco fantasmal nítido, y tardaba varios segundos en desvanecerse y formar parte del ambiente.
Del rincón más apartado se escuchaba un tintineo por cada rato. A veces era seco, otras veces prolongado, como si un trozo de cristal estuviese chocando con el suelo. Sentado con las piernas cruzadas se encontraba Allen, su espalda dibujaba a veces un arco cuando se inclinaba hacia abajo, con el ademán de recoger algo. Cuando se alzaba y levantaba la mano derecha, se notaban las cortadas que el dorso y palma llevaban, escurriendo sangre que se regresaba al piso como si ese hubiera sido siempre su lugar en el mundo, e impedían ver qué era lo que sostenía entre unos dedos temblorosos. Su aliento también cobraba vida, que parecía una suerte de suspiro a medida que sus pulmones se iban cubriendo de hielo, y las heridas abiertas le escocían ante el penetrante frío que las besaba por toda su extensión.
Trabajaba en silencio, solo en aquella habitación, sabiendo en el interior de su mente que debía darse prisa, no sólo por su propio bien, sino también por el de sus amigas y Michael. Y por descontado, también por la Inocencia que se hallaba atrapada en aquel lugar.
-Oh, no sabe cuanto la extrañé mi reina. Le juro que sufrí una inmensidad cuando esas personas comenzaron a impedirme el ir a verla.
Desde varios minutos Mike había estado diciendo sin parar palabras como aquellas mientras sentado en la sala principal del castillo con la Reina de las Nieves, la abrazaba como un niño a su madre, sólo que con una adoración excesiva propia de un amante.
La Reina le pasaba sus dedos fríos por el cabello, y acomodaba los mechones rebeldes de la frente de él con ternura, escuchándolo tranquilamente y en silencio.
-Ahora no me separaré de usted, jamás –él alzó la mirada hasta encontrarse con los azulados ojos de ella que le embelesaron- no me importa lo que fui una vez antes de conocerla. Lo que ahora sé y me importa es el estar siempre junto a usted y amarla tanto como…
Ella apenas lo escuchaba. Sentía a veces la necesidad de alzar la mirada, como si así pudiese saber lo que sucedía en aquel rincón de la habitación donde había dejado a Allen. Estaba ansiosa. Algo que había querido conseguir estaba a punto de volverse realidad, y todo gracias a haber dado con la persona indicada en el momento indicado. Podía ver claramente el aura helada que le recorría al albino, suya por cierto, y la cual le tenía tan inmerso en aquel hechizo como lo estaba Michael ahora. Sabía que no le iba a defraudar jamás, y que con el tiempo hasta sería capaz de jurarle todas aquellas palabras de amor tal y como lo hacía el otro joven que ahora se aferraba a ella como lo más importante en el mundo para él. Sólo era cuestión de tiempo.
Del rincón más apartado se escuchaba un tintineo por cada rato. A veces era seco, otras veces prolongado, como si un trozo de cristal estuviese chocando con el suelo. Sentado con las piernas cruzadas se encontraba Allen, su espalda dibujaba a veces un arco cuando se inclinaba hacia abajo, con el ademán de recoger algo. Cuando se alzaba y levantaba la mano derecha, se notaban las cortadas que el dorso y palma llevaban, escurriendo sangre que se regresaba al piso como si ese hubiera sido siempre su lugar en el mundo, e impedían ver qué era lo que sostenía entre unos dedos temblorosos. Su aliento también cobraba vida, que parecía una suerte de suspiro a medida que sus pulmones se iban cubriendo de hielo, y las heridas abiertas le escocían ante el penetrante frío que las besaba por toda su extensión.
Trabajaba en silencio, solo en aquella habitación, sabiendo en el interior de su mente que debía darse prisa, no sólo por su propio bien, sino también por el de sus amigas y Michael. Y por descontado, también por la Inocencia que se hallaba atrapada en aquel lugar.
-Oh, no sabe cuanto la extrañé mi reina. Le juro que sufrí una inmensidad cuando esas personas comenzaron a impedirme el ir a verla.
Desde varios minutos Mike había estado diciendo sin parar palabras como aquellas mientras sentado en la sala principal del castillo con la Reina de las Nieves, la abrazaba como un niño a su madre, sólo que con una adoración excesiva propia de un amante.
La Reina le pasaba sus dedos fríos por el cabello, y acomodaba los mechones rebeldes de la frente de él con ternura, escuchándolo tranquilamente y en silencio.
-Ahora no me separaré de usted, jamás –él alzó la mirada hasta encontrarse con los azulados ojos de ella que le embelesaron- no me importa lo que fui una vez antes de conocerla. Lo que ahora sé y me importa es el estar siempre junto a usted y amarla tanto como…
Ella apenas lo escuchaba. Sentía a veces la necesidad de alzar la mirada, como si así pudiese saber lo que sucedía en aquel rincón de la habitación donde había dejado a Allen. Estaba ansiosa. Algo que había querido conseguir estaba a punto de volverse realidad, y todo gracias a haber dado con la persona indicada en el momento indicado. Podía ver claramente el aura helada que le recorría al albino, suya por cierto, y la cual le tenía tan inmerso en aquel hechizo como lo estaba Michael ahora. Sabía que no le iba a defraudar jamás, y que con el tiempo hasta sería capaz de jurarle todas aquellas palabras de amor tal y como lo hacía el otro joven que ahora se aferraba a ella como lo más importante en el mundo para él. Sólo era cuestión de tiempo.
_________________

Allen Walker: 56 pts.

Cross Marian: -1 pts.
No atiendo los MP y/o mensajes en el msn que tenga que ver con fichas.

Elipthi Khanon- Admin
-

Fecha de inscripción: 04/09/2008
Cantidad de envíos: 1052
Edad: 15
Localización: Haciendo del vago~ | Italia~
Reputación: 30
Página 2 de 3. •
1, 2, 3 
Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.














