Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

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Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Elipthi Khanon el Sáb Nov 07, 2009 1:15 pm

Narrador escribió:En medio de un festival masivo acaecido en Italia, Venecia, se está preparando el ataque de Akumas del año. La mitad de la población que se encuentra inmiscuida en ella son máquinas asesinas de diversos niveles habidos y por haber, dispuestos a comenzar la carnicería cuanto antes. Quién se encuentra con la batuta al mando en esta misión de aniquilación patrocinada por el Conde del Milenio, no es más que el Noé del Placer Tyki Mikk. Sólo él puede dar la señal de cuando y cómo comenzará el desastre entre toda la algarabía que se desenvuelve en la celebración folklórica.

Por casualidades de la vida, o quizá gracias a alguna artimaña del destino, se encuentran en ese mismo lugar las exorcistas Alice Blenhein y Fate Wippler, a cargo de una misión de recuperación de Inocencia. El caso fue de lo más común, y por eso se tardaron semanas en comprobar las probabilidades de la existencia del poder de Dios cristalizado, metido en dicho asunto. Hablaba del crecimiento del mar que envuelve a la ciudad, que en medidas había ascendido unos centímetros más de lo normal por cada año, y esto se repitió dos meses después del primer suceso, levantando una leve inquietud acerca del irremediable hundimiento al cual está condenado dicho lugar.

Ambas situaciones, aunque diferentes, están de alguna manera entrelazadas. Hasta ahora no se sabe cómo se darán las cosas con el ataque de Akumas, así como la recuperación de la Inocencia.


[Off: esta trama es alternativa a la que se está siguiendo actualmente en el foro, por lo cual no interfiere en ella. Los participantes ya han sido mencionados previamente en el contenido del informe.

Se desarrollará como una misión normal (para más información, leed las reglas). El mínimo de hojas para detener la audición es de 2.

Al final, será evaluada y el veredicto se discutirá entre los miembros del STAFF.

El Orden de turno será el siguiente: Faith, Alice, Tyki.

¡Suerte! ^^]

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Faith E. Wippler el Dom Nov 08, 2009 3:23 pm

Al contar con todos los antecedentes recogidos por los buscadores y científicos de la Orden, y con fuentes más sólidas que les permitían fortalecer sus sospechas sobre la presencia de Inocencia en la ciudad italiana, las dos exorcistas marcharon hacia Venecia para comenzar con la misión que se les había encomendado, pero no por vía marítima como era más acostumbrado al marchar de país en país que poseían puertos debido al peligro que podía significar si realmente había Inocencia allí afectando el nivel del mar.

El viaje en tren fue largo, tedioso y con numerosos contratiempos que las hizo retrasarse bastante y aquello sin contar con las respectivas paradas en cada estación que la locomotora debía realizar. En un comienzo todo parecía perfecto, pues entre París y Lyon no hubo ningún problema. Sin embargo, entre Lyon y Turin el maquinista enfermó del estómago y debieron conseguir un reemplazo, el cual no llegó sino horas después de que se habían detenido en una ciudad pequeña con estación de trenes disponible; y entre Turin y Milan, los rápidos reflejos del nuevo maquinista lograron que activara los frenos de emergencia justo a tiempo para evitar arrollar a un desdichado suicida que pretendía acabar con su miserable vida. Una vez pasado ese evento, a los pasajeros del tren les parecía una bendición que, hasta que llegaron a Venecia, no hubo una nueva interrupción a su viaje.

Ya en la estación de trenes de Venecia, Alice y Faith debieron descender de aquel tren que tantos imprevistos les había causado. ¿Acaso el destino había realizado un complot contra ellas para retrasarlas? Nadie podía saberlo, pero al menos eso les dio la oportunidad de poder arribar a la ciudad durante la celebración de una de las festividades más importantes de Italia: el Carnaval de Venecia.

-Rostros son oro, plata, cielo... -no se dio cuenta la nota de sorpresa que había en su voz al momento de pronunciar aquellas vagas palabras, instantes después de poner un pie fuera de la estación y contemplar como las calles estaban repletas de personas, todas vistiendo vistosos disfraces y elegantes máscaras que ocultaban por completo sus rostros, siendo aquel último detalle del que Faith no se había percatado; inocentemente creía que aquellos eran sus verdaderos rostros.

Entre la alegre población no había distinción alguna de clases sociales; todos poseían disfraces y máscaras que los volvían iguales y anónimos. La pequeña exorcista observaba todo aquel espectáculo completamente ida entre los colores, las risas, la música y las personas que se movían gráciles y elegantemente entre la multitud. Por ello, no advirtió cuando una persona vestida de bufón de la corte se acercaba y le quitaba riendo su chistera de la cabeza. Como se trataba de su Inocencia, su Clareon, su reacción fue rápida y antes que el bufón escapara chistera en mano, la tomó por el ala y jaló violentamente, quitándosela. El bufón siguió riendo, como todas las personas, y se mezcló nuevamente con la multitud.

-No preocuparse Clareon. No dejaré a nadie tocar a ti -era curioso como comenzaba a darse cuenta cuando estaba molesta, aunque quizás sería más útil si supiera cuando estaba de cualquier estado anímico si llegaba a cambiar su normal estado pasivo e ido.

Observó con dureza en sus grandes y oscuros ojos todo su alrededor. ¿Cómo podrían encontrar información sobre la Inocencia si estaban en pleno carnaval, donde nadie tomaba nada en serio? Tendrían qué. La Inocencia, de no ser hallada a tiempo, podría causar una terrible catástrofe a Venecia si continuaba aumentando gradualmente el volumen del mar, por lo que, como fuera, tendrían que inmiscuirse en la multitud y averiguar la raíz del fenómeno marítimo que afectaba a la ciudad de Italia.

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Lilium el Lun Nov 09, 2009 9:58 pm

Habían llegado en tren hasta el lugar designado en su misión, luego de algunos improvistos en el camino, por fin pisaban tierra Italiana. Lo primero que notaron las exorcistas fue la cantidad de personas, colores, vestiduras, entre otras cosas, que llenaban la ciudad.

La algarabía era contagiosa entre los venecianos, marchando con sus disfraces, como si fuera una pasarela. Las mascaras que llevaban las personas, tenían plumas a sus alrededores, la mayoría eran blancas, cuya expresión parecía ser seria o con una sonrisa en ella. Ni hablar de sus disfraces, la mayoría eran largos vestidos, para las damas, para los varones chaquetas largas que casi llegaban a tocar el suelo. Algunos parecían tener atuendos de bufones, otros llevaban adornos sobre su cabeza, pudiera ser que eran sombreros, pero tenían un aspecto muy diferente, con todas esas telas de seda y plumas adornándolos.

Alice miraba todo aquello realmente sorprendida, le llamo la atención un hombre que pasaba por allí, cuya mascara tenía de adorno a cada extremo: la forma de la luna a su izquierda, y una estrella a su derecha. Parecían ser de un color plateado, muy bonito.

Había investigado un poco sobre este tipo de carnaval antes de venir al lugar, el cual se realizaba hace años. Donde los de la clase alta se mezclaban con los de la clase baja, dando a entender que no había diferencia social entre ellos. Eso era algo bueno, que no hubiera alguna división social, aunque por otro lado, se permitía hacer muchas cosas; como bromas por ejemplo.

Por un momento pensó en divertirse y, tal vez, disfrazarse ya que nunca le había intentado. Pero recordó la misión por la cual estaban en ese lugar, mostrando una expresión algo molesto con aquel pensamiento, la cual cambio al ver que ninguna persona parecía estar preocupada por la subida del mar. Tampoco quería que entraran pánico o algo por el estilo, pero se veían felices, al menos eso pensaba, ya que por las mascaras que traían, no podía confirmar aquello.

Pero se podía confirmar muy bien, cuando alguien intento quitarle su chistera a su compañera.- Si, están de broma…- pensó ella con una gota en la cabeza, mientras el tipo se mezclaba en la multitud de gente, la cual era numerosa.

- Espero que no perderme con tanta gente.- Pensaba mirando pasar a una persona tras otra, todos con distintos disfraces –aunque algunos tenían el mismo disfraz- que decoraban la ciudad con aquellos colores.

- Bueno Faith andando.- comento ella, como si fuera la líder. Después de todo era la mayor entre las dos y encontrar la inocencia era la máxima prioridad por ahora, de seguro ya aparecerían akumas para arruinarles el día a ellas y de paso a las personas que estaban allí celebrando.

Así que decidió que era bueno caminar, en vez de estar paradas en un mismo lugar. Debían encontrar a alguien que les pudiera hablar sobre lo que ocurría, alguien que no hubiese sido absorbido por la alegría de este carnaval y que les tomara en serio. En ese momento un par de personas gastaban bromas a otras, eso hizo que una gota bajara por la nuca de Alice, aunque por otro lado lo encontraba divertido.

- No nos separemos… hay mucha gente.- le informo Alice sonriente y amablemente, para poder avanzar entre las personas del lugar.

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Klaud Nine el Mar Nov 10, 2009 1:04 pm

Las calles estaban minadas de miles, miles y miles de personas con máscaras, con diferentes formas, detalles y un sin fin de pedrería artificial. Risas y risas por doquier, música animada de diversos instrumentos: tambores, acordeón, trompeta, xilófono, y demás diversidades. Los puestos informales estaban abarrotados de mercancía de todo tipo, y más gente dispuesta a comprar. Gente, gente, mucha gente.

El día prometía mucha diversión desde el punto de vista de cualquiera que estuviese disfrutando de aquella efusiva celebración, donde hasta la clase más baja y más arruinada se llenaba de esa felicidad tan contagiosa como la gripe. Los niños corrían entre las multitudes exhibiendo como todos, sus pequeñas máscaras, y unos graciosos y coloridos disfraces, destacando los de reyes, príncipes, reinas y bufones de corte. Gritaban, cantaban canciones de fiesta, gastaban bromas y pedían dinero para dulces.

Quizá, eso era lo que más le gustaba de estar en ese momento, lo chistoso que resultaba todo aquello como la broma del siglo.

Tres niños. Una reina, un caballero y un bufón se le habían acercado. Él llevaba su ropa de etiqueta con el alto sombrero de copa que destacaba en contraste con la máscara de blanco pálido que llevaba en el rostro, que enmarcada una sonrisa de Joker de un lado, y a la mitad descendía con una expresión de Póker. Una combinación dual que a muchos se le hacía incoherente, demencial en cierto aspecto de la psicología, y gracioso, sí, le gustaba esa máscara porque era graciosa.

- ¡Dinero o travesura! – exclamaron en coro las diminutas representaciones de los personajes de la era Medieval.

- ¡Oh! ¡Vaya, vaya! – el hombre alzó las palmas enseñándolas al nivel del pecho, con gesto de a quien detiene la policía. Su voz sonaba hueca por llevar la máscara puesta, y era como un eco nasal de lo más cómico, propio de los bufones perversos - Déjenme ver que tengo por aquí… – Decía mientras se hurgaba los bolsillos de su chaqueta y pantalón, tratando de verse algo exagerado y cómico, y los niños rieron, se rieron de su actuación casi olvidando el asalto - ¡Ta-daaa! – exclamó, y en sus palmas aparecieron, de la nada, tres relucientes paletas de caramelo rosa, como por arte de magia acompañado de un movimiento rápido. Los niños, impresionados, tomaron los dulces con unas sonrisas tras sus máscaras.

- ¡Muchas gracias, señor mago! – repitieron a coro nuevamente, como si sus pensamientos estuviesen interconectados. Se fueron corriendo, abandonando al elegante hombre que no dejaba de sonreír satisfecho tras su excéntrica máscara de blanco y negro.

Le gustaba ese ambiente, de una o cualquier manera le gustaba, gozar de este como uno más del montón, y sin embargo, tener al alcance su destrucción también le resultaba terriblemente grandioso. Y sonreía, sonreía tras esa máscara dual porque sus dos caras estaban de acuerdo con una sola cosa. Que ese, era el escenario perfecto de Tyki Mikk. Un escenario que había preparado el Conde, para él, para aquellas personas, para los akumas camuflajeados, y para que ese festival jamás fuese olvidado.

¡Oh! ¡Pero todavía hay más, Tyki! Solo hay que cerciorarse de todos los puntos conexos y ver las posibilidades de cuando sería bueno hincar la masacre. Todavía quedaba mucho día, pero tampoco debía prolongarlo, para mediodía al menos las balas deberían empezar a llover.

Así, el misterioso y elegante caballero de traje, sombrero y lunática máscara, empezó a caminar como un invitado más a las festividades venecianas, hasta que se convirtiese en el anfitrión del siguiente nivel de ese carnaval sangriento.

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Faith E. Wippler el Miér Nov 11, 2009 4:31 pm

Alice, quien tomó inmediatamente el liderazgo de aquel pequeño equipo conformado por sólo dos exorcistas, señaló que sería mejor no separarse debido a la gran cantidad de asistentes a aquella alegre y ruidosa festividad veneciana. Sus palabras resultaban sumamente lógicas, puesto que si se separaban, Faith, con su increíblemente buen sentido de la orientación, terminaría perdiéndose entre las calles de Venecia y anda tú a encontrar a una persona entre las miles enmascaradas y que sólo gastaban bromas a quien se les cruzase por el camino.

Valiéndose de empujones y pasando entre los huecos y espacios que dejaban entre individuo e individuo, táctica principalmente empleada por la pequeña gracias a su diminuto tamaño en comparación con el de las personas disfrazadas, Alice y Faith comenzaron a avanzar hacia alguna parte, que no fuera la estación de trenes, de la ciudad. Aquella tarea parecía casi una misión imposible, debido a que repetidas veces los alegres habitantes y visitantes se movían en masa hacia algún lugar, llevando consigo a ambas exorcistas que no tenían las fuerzas suficientes para ir en contra de la marea humana, haciéndolas retroceder lo que habían avanzado.

-No... puedo... ir -decía con dificultad la niña, atrapada entre un obeso rey de máscara dorada y un caballero de reluciente armadura y exageradamente larga nariz de color crema y rayas morenas.

Estiraba el brazo como podía hacia el costado de una tienda de albaricoques que, extrañamente, poseía espacio suficiente como para caminar semi-cómodo. Gracias a las pequeñas dimensiones de su cuerpo de infante, se había adelantado un poco a Alice, pero aún podía verla entre la multitud a sus espaldas. Volteó un instante a confirmar que su compañera siguiera allí -era difícil distinguirla entre tantos colores que la distraían constantemente y no sólo se refería a los de las máscaras y disfraces por supuesto- y en ese instante sintió como algo tomaba el brazo que estaba estirando y la jalaban hacia el pequeño espacio libre que había entre toda la masa humana.

-A-Ah... ¿Clareon? -preguntó alzando la vista en el momento en que sentía como pasaba entre las personas que la aprisionaban, mas recibió inmediatamente una respuesta negativa por parte de la voz y no podía ser su compañera, de quien aún no podía aprender su nombre por lo que la trataba de "tú" o "ella", pues ella aún estaba alcanzándola.

Teniendo por fin parte de su metro cuadrado libre de cualquier persona que la aprisionara y perturbara su calma interior, Faith se quitó la chistera de la cabeza, pero no la soltó, sólo dejó el brazo laxo a su costado y con él el accesorio también.

-¿Estás bien? -era una vocecilla aguda de niño que parecía provenir de una cueva debido al eco la que se estaba dirigiendo a ella. La bulla evitaba que la pelinegra pudiera oír bien, pero por lo menos podía escuchar amortiguadamente las palabras de aquel nuevo individuo.

Era un niño apenas uno o dos centímetros más alto que ella que, al igual que todos, estaba disfrazado; vestía elegantemente con un frac marrón oscuro de cola larga que arrastraba en el suelo, un bastón negro algo viejo y una máscara blanca, seria y sin adornos que parecía llevar unido el sombrero de copa alta que completaba la tenida del pequeño.

Sin esperar la respuesta de Faith, el niño se introdujo en la marea humana para volver al cabo de dos minutos con Alice de la mano. Ni siquiera parecía haberse inmutado, sus ropas apenas estaba arrugadas, pero no podían adivinar su expresión, oculta tras la máscara.

-Menos mal logré sacarlas de ahí. Los que no son de aquí suelen perderse o sufrir pequeños episodios de asfixia por la multitud -pese a la corta edad que se podía imaginar que tenía el niño por su tamaño y su timbre de voz, hablaba con tranquilidad, seguramente acostumbrado, como todo veneciano, a aquellos grandes carnavales-. ¿De dónde son? Es obvio que no son de Venecia por sus extrañas ropas. ¿Son sus disfraces? ¿Y qué pasó con sus máscaras? -cuestionó con curiosidad y caminando hacia la puerta de la tiendra, la cual, al abrirse, normalmente hubiera dejado oír un campanita que ahora no sonó por el ruido de las calles-. Si gustan podemos hablar aquí más calmadamente.

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Lilium el Vie Nov 13, 2009 6:41 pm

Era difícil caminar entre tanta gente, la cual iba en dirección contraría a la suya. En todo aquel pequeño recorrido, Alice caminaba apenas, pidiendo permiso, disculpándose de paso -cuando golpeaba a alguien- o diciendo simplemente “quítese”, cuando alguien no le dejaba pasar por estar haciendo una broma. Allí podían ver muy bien su expresión de enojo que daba demasiado miedo, como para oponérsele, y la gente que intentaba hacerle una broma se iba como si nada. Aunque eso último no disminuía la cantidad de gente que debía pasar para poder al menos dar un paso.

Su compañera se había adelantado, la razón era por que Faith era mucho más pequeña la propia Alice, quien también era pequeña pero no tanto a diferencia de su compañera. De pronto sin fijarse le había perdido de vista, parpadeo dos veces antes de darse cuenta de lo que eso significaba ¡Se había perdido! Fue el grito que paso por la mente de la exorcista tipo parasito, sin embargo aparento calma total externamente, sin dejar que sus expresiones fueran leídas tan fácilmente.

- Tranquila Alice… has estado en peores.- se dijo ella misma para tranquilizarse, miro hacia ambos lados para ver si la veía de nuevo. Fue interrumpida por un grupo de niños que corrían muy felices, en sus manos llevaban unas paletas de caramelo color rosa, los cuales casi hacen que Alice tropezara y cayera, de no ser por una mano que la jalo hacia un costado.

- ¿Qué…? – no alcanzo a decir nada o ha maldecir en su caso, cuando se encontró enfrente de Faith. Estaban al lado de una tienda, en aquel lugar había un espacio pequeño en el cual podían caminar normalmente o al menos respirar como se debía. Con tanta gente apenas si el aire era el ideal para hacer funcionar uno de sus signos vitales como correspondía. Eso sí, el bullicio aún era audible, apenas si podía oír sus propios pensamientos.

Miro a su lado, un chico un poco mas alto de Faith le había sacado del lugar, y como no, llevaba puesto un disfraz con su respectiva mascara al igual que todos. Segundos después el chico hacia muchas preguntas, por un lado a Alice le parecia tierno, pero insoportable a la vez. Solo pudo sonreír ante ese ataque de preguntas, con una gotita de sudor escurriendo por su nuca. Cuando el chico les invito a pasar a la tienda.

- Bueno… creo que podríamos entrar un momento.- Uno hubiese pensado que era para conseguir algo información, pudiera ser que hubiera un adulto en el interior que le informara sobre lo que ocurría en el lugar. Pero la exorcista en verdad pensaba en descansar y huir de tanto sonido que le confundía.- Entremos Faith…- le sugirió Alice con un semblante apacible.

El chico fue el primero en entrar, el lugar era pequeño, había muchas estanterías lleno de lo que vendían. Las lámparas que alumbraban el lugar, por su color, hacia que uno se relajara completamente, era de alguna manera cálido. El ojo curioso de Alice inspecciono todo el lugar, hasta el piso: el cual era de un color arena, casi llegando a dorado. Hacia juego con las cortinas del lugar, las cuales iban desde el techo hasta rozar el suelo, de un color verde oscuro, con uno detalles del mismo color que el piso. El techo le pareció curioso, ya que estaba adornando con vitrales de distintos colores y figuras, dando un aspecto mágico gracias a la luz que entraba por una pequeña ventana circular que había en el techo. A Alice le llamo la atención, tanto que sus ojos brillaban al ver tal decorado en el techo.

El chico se saco su mascara y con ello también el sombrero de copa alta que llevaba. Tenía rizos de un color castaño, y sus ojos eran de un color azul muy profundo, su rostro eran tan blanco que podría decirse que estaba enfermo. Por su apariencia debía tener entre 13 y 14 años.- Que bueno, ahora podemos esucharnos un poco mejor- comento, hasta el parecía un poco cansado, pero no tanto como las chicas y era verdad, el sonido de afuera se había opacado un poco. El chico volteo su mirada azulada hacia las chicas que estaban ahora allí.

- Mi nombre es Oliver.- Se presento el chico sonriente y curioso a la vez mirando a las chicas.

- Un gusto en conocerte Oliver, soy Alice y ella es Faith.- fue la respuesta que recibió el chico, quien miro a la chica y luego observo a la otra. La mirada de Alice paseo por el lugar, parecía que eran los únicos en la tienda.- Dime ¿Quién atiende este lugar?- pregunto Alice.

- ¿Por qué? ¿Desea comprar algo?- le respondió con otra pregunta el chico, a lo que Alice solo asintió con la cabeza, si evitaba las preguntas era mejor. El chico volteo su mirada hacia ambos lados, para luego dirigirse hacia la parte posterior del lugar, había otra puerta en el fondo que llevaba a una habitación contigua. Iba gritando algo de: ¡clientas!, ¡clientas!

- Espero que halla alguien que nos de información.- le comento ella a su compañera, aunque le desagradaba salir, para enfrentarse a toda la multitud de afuera una vez hubieran obtenido información relevante.

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Klaud Nine el Sáb Nov 14, 2009 1:57 pm

Si se caminaba en dirección al centro de la ciudad, donde usualmente se encontraba el mercado concurrido por la gente en los días de semana, te podías encontrar con toda una marea humana que caminaba en ambos sentidos y luchaba por seguir su propio paso, empujando a quienes estuviesen en medio sin muchas consideraciones, ya que eran esos posibles clientes de productos que fácilmente se agotaban en esas fechas, había que ser rápido si se quería conseguir algo, ya que no importaba cual abarrotado estuviese todo, no sería suficiente ni para los pobladores ni sus visitantes extranjeros que por igual, querían disfrutar del festivo día.

Pero a aquel hombre esas complicaciones humanas no valían, ya que en el momento podía aparecer lejos de la corriente humana sin que le advirtiesen, y vagaba libre entre las calles, con su máscara dual y su elegante traje de etiqueta a buen juego. Caminaba ahora cerca de los puestos de chucherías y dulces típicos, como manzanas acarameladas, algodones azucarados, empanadas rellenas de caramelos, bollos de crema y chocolate, piruletas de chillones colores. Toda una variedad, que seguro era la codicia de muchos de los pequeños que pasaban por ahí, por ello el afán en conseguir dinero. El color de las manzanas en paleta brillando a la luz le llamó la atención, quizá por lo vistosas que se veían como si las hubiesen pulido en cera. Se acercó evitando a unos niños que corrían por la calle con sus disfraces carnavalescos, en el puesto había un señor mayor que casi no llevaba cabello y vestía coloridamente, en el rostro solo llevaba un antifaz blanco. Al notar el nuevo cliente se volvió bruscamente con una sonrisa oportuna.

- Buenas señor ¿Desea llevarse algo? – consultó amablemente el vendedor.

- Uhm, me gustan esas manzanas de ahí – señaló a un lado de la tabla mostradora donde habían unos dulces y entre ellos las jugosas frutas al rojo vivo, envueltas en una plástica protección transparente y atadas con lazos de colores: azules celeste, rosas pálido, naranja cálido, verde fluorescente.

- ¡Oh! ¿Cuántas se lleva? – preguntó entusiasmado el señor juntando las manos regordetas y gentiles.

- Déme tres – pidió sin reparo si serían todas para él o las regalaría en el transcurso. Igual pensaba dejar al menos una para Road, sabía que a ella le encantarían por el color rojo, porque a ella le gustan los dulces que se asemejen al color de la sangre. Le extendieron los tres palitos de madera con las coloridas manzanas de caramelo y las recibió como un ramo de rosas. Con la otra mano hurgó en el bolsillo y le pagó con unas cuantas monedas el precio completo. Luego se alejó saludando por última vez al vendedor, llevando en su mano aquellos caramelos como un trofeo.

- Vaya, será mejor guardarlas para que no se estropeen después – comentó para si mismo en voz baja, y sigilosamente dejó que los dulces se deslizasen una a una por su mano atravesando su superficie y desapareciendo tras ellas en el interior de su cuerpo. Siguió caminando hasta el final de la avenida esquivando a otros más que corrían y a los bufones que no paraban de repartir bromas. Vio de reojo que a uno lo habían empapado por completo y el mar de gentes estallaba en sonoras carcajadas, acompañadas de la música que se escuchaba por doquier.

En su mente sonaban dramáticamente las manecillas de un reloj que contaba el tiempo de diversión de aquellos humanos, porque pronto vendría la verdadera diversión para los otros espectadores mezclados con las gentes. Los akuma.

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Faith E. Wippler el Miér Nov 18, 2009 12:08 am

[Off: Disculpen la demora y lo cutre del post. Tengo seco el cerebro y exprimiéndolo, esto fue lo que salió .-.]

Una vez dentro de la tienda, la luz que entraba al lugar a través de los vitrales de colores del techo le daba un toque mágico y de ensueño mucho más acentuado que todo el ruidoso carnaval que se desarrollaba al exterior. Los coloridos disfraces, las misteriosas expresiones de las máscaras y los bailes de las personas eran incapaces de compararse con la sencillez y belleza de la luz que jugaba con los tonos de los cristales, los cuales volaron de tal manera a la pelinegra, que ni siquiera se dio cuenta en el momento en que Alice habló con Oliver, quien ya se había marchado a la trastienda.

Aún sumida en todo lo que su mente distorcionada podía crear a partir del espectro de colores, Oliver regresó con un señor que, a diferencia de todos, no traía una vestimenta festiva ni una máscara para ocultar su rostro; traía un delantal largo y anteriormente blanco, con algunas manchas, y en su rostro bonachón, resaltaba a la vista un gran bigote agrisado y con varias canas. Probablemente era el dueño de la tienda de albaricoques en la que se encontraban y Oliver debía ser familiar del hombre o trabajar allí, como muchos niños que debían conseguir empleo por ser de escasos recursos.

-Bienvenidas a mi tienda, señoritas -saludó el buen hombre, acercándose a ambas exorcistas con una ancha sonrisa en el rostro que hacía relucir unos dientes bastante chuecos, pero blancos-. Espero estén disfrutando del carnaval. Es una excelente oportunidad para comprar y vender -dijo con soltura y viendo de reojo los productos que estaban en las millones de estanterías donde se exhibían a los clientes que ingresaran al local.

Faith, curiosa cual niño pequeño -aunque notando que tan solo tenía 11 años, podía aún catalogársele como tal-, se acercó a una estantería que le quedaba a la altura y tomó un frasco que contenía dos albaricoques, o damascos también llamados. El hombre, concentrado en Alice a quien veía como la hermana mayor de la pelinera, no se dio cuenta en el momento en que sigilosamente la pequeña exorcista abandonó el lado de la tipo parásito, pero Oliver sí se dio cuenta de ello, por lo que se acercó a la niña, oliendo una venta.

-¿Te gustan? -preguntó con una sonrisa afable, intentando que el negocio funcionara y Faith saliera de aquella tienda aunque fuera con ese frasco en sus manos, que no costaba más de veinte liras, por ser el más pequeño de toda la tienda al sólo traer dos muestras de la fruta.

-¿Sabe de mar? -preguntó directamente, sin dejar de ver el color suave del albaricoque, concetrada en los microscópicos puntitos que se movían alrededor de la fruta, creando así las luces y las sombras en ella.

Podía ella ser muy distraída y no tener la capacidad de enfocarse en un tema, pero las cosas que escuchaba y que veía a fin de cuentas siempre terminabanen su cabeza, y ya era una cosa completamente aparte el tiempo que se tardase en que volvieran al primer plano de su mente. Su misión y el contenido del informe, por pura casualidad quizás, habían sido proyectados en la mente de la menor al ver la fruta; de ahí la pregunta tan poco discreta a aquel niño que seguramente, con tan solo trece o catorce años, no tendría idea qué responder.

-¿Mar? Bueno... tenía un tío que era pescador, pero realmente no puedo considerarme un experto en el tema -murmuró más para sí mismo que para su interlocutora, quien nuevamente había perdido la atención de él al dejar el frasco en su lugar -o donde ella creía que iba- y se acercaba nuevamente a Alice, a quien el dueño de la tienda estaba hablando de no sabía qué cosa.

-Aquí no haber nada -dictaminó al estar junto a la exorcista, sin siquiera importarle haber interrumpido tan groseramente a aquel buen hombre que sólo deseaba concretar una venta y así poder ganarse las liras necesarias para pagar sus deudas, como todo honrado trabajador.

Al tiempo que Faith se dispuso a abandonar la tienda, el hombre, decidido a no perder aquellos clientes -no había tenido muy buena suerte ni siquiera con el carnaval italiano en pleno apogeo- se apresuró a recobrar la atención de la mayor de las exorcistas, hablando algo atropellado por sus deseos de hacer permanecer a ambas al interior del bien cuidado y bellamente decorado local.

S-Señorita! Si tiene alguna pregunta sobre el carnaval, no dude en preguntarme. He vivido toda mi vida en Venecia y casi podría considerarme un experto en todo lo que refiera a esta bella ciudad -quizás si podía ayudar a aquellas chicas en lo que necesitaban, ellas podrían recompensarlo comprándole algo. Y si no... bueno, nadie podría decirle que no lo había intentado, ¿no?

Y mientras aquel hombre hablaba, Faith se asomó por la ventana para contemplar cómo se desarrollaba el panorama. ¿Acaso nadie estaba conciente del crecimiento anormal del nivel del mar? ¿O estaban demasiado ocupados en sus celebraciones como para tomarle importancia? La pelinegra no veía nada más que caras sonrientes o serias, de diversos colores que ningún sentimiento reflejaban. ¿Así serían todos los italianos o sólo los que vivían en Venecia? Esa y mil preguntas más llegaban en remolino a la mente de Faith, cuya mente ya había abandonado la tienda para sumergirse en los misteriosos fondos de la marea humana del exterior.

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Lilium el Sáb Nov 21, 2009 1:24 pm

El vendedor hablaba sobre muchas cosas, cuyas palabras entraban por su oído y salían por el otro. Alice no parecía nada concentrada en lo que decía el tipo, algo sobre sus productos y sobre los beneficios. La razón por la que estaban aquí era para resolver aquella misión, sin embargo también había muchas que ver en aquella ciudad.

-Aquí no haber nada.- Fue lo que escucho de la pequeña Faith, interrumpiendo la “agradable” charla del tipo. Alice le quedo mirando ¿En que momento había llegado a aquella resolución? En todo caso ya pensaba lo mismo, al ver que el hombre estaba mucho mas interesado en vender que preocupado por una anormal subida del nivel del mar. Apenas la exorcista menor dijo esas palabras, se dio la vuelta para dirigirse a la salida.

- ¿eh? ¡Es-espérame!- La mayor también le iba a seguir, no podía separarse, especialmente si Faith se dirigía afuera. Donde la cantidad de gente era desmesurada y podían perderse. Sin embargo, el hombre volvió a interrumpir, al parecer no dejaría que escaparan del lugar.- “Que persistente”- Fue lo que paso por la mente de la exorcista, en opinión sobre el hombre que las seguí reteniendo en aquel lugar.

S-Señorita! Si tiene alguna pregunta sobre el carnaval, no dude en preguntarme. He vivido toda mi vida en Venecia y casi podría considerarme un experto en todo lo que refiera a esta bella ciudad

Eso si le intereso, era hora de preguntar directamente.- Me han contado…- comento Alice llamando la atención del vendedor y del chico que le acompañaban.- Que el nivel del mar ha subido mucho ¿es eso cierto?- pregunto ella. El pequeño miro al vendedor con algo de duda ante aquella cuestión.

- Pues el nivel de mar ha estado muy bien…- comento el hombre, mirando seriamente a la chica.- En realidad, había escuchado aquellos rumores, pero se piensa que es de seguro algo temporal.

- “Este hombre… ¿Esta hablando en serio?”- se pregunto así misma con una de consternación total ante lo que escuchaba. Bueno después de todo estaban en un festival, tal vez la gente del lugar estaba tomando aquella noticia como una broma. Hubiese sido mejor ir por su propia cuenta para observar la cantidad de agua que había.

- Bien entonces compraran algo.- exclamo frotando sus manos. La exorcista de tipo parasito suspiro largamente, para pedirle disculpas por haberle hecho perder el tiempo. Le dio una señal a Faith para que salieran del lugar y buscaran en otro lado. El tipo parecía desconsolado de cierta forma, ante aquella respuesta.

- ¡Oigan!- el chico se acerco a ellas, y pesco levemente la ropa de Faith para detenerla.- Yo vi algo extraño una noche sobre el mar.- Esta vez Alice tenía puesta toda su atención en el chico y en aquellas últimas palabras.- Si no mal recuerdo, era grande y flotaba, tenía una forma redonda… aunque le sobresalían unas cosas…- intento explicar el chico, una clara idea paso por la cabeza de Alice

- Creo haberte dicho algo sobre tus sueños…- el hombre se acerco al niño, este le iba a reclamar pero el hombre siguió hablando, ahora se dirigía hacia las chicas.- Si en verdad esta sucediendo aquello, del nivel de mar y pronto esta ciudad quede hundida, pasar el último festival aquí es lo mejor que podemos hacer.- Fue la respuesta que les dio el hombre.

Tenía razón, después de todo muchos de aquí tenían un largo pasado, además de sueños a futuro. Si algo se llegara a acabar, lo disfrutarías hasta el final.-“Que pensamiento mas simple”- critico mentalmente Alice algo aburrida.

- Será mejor que nos marchemos Faith.- le dijo Alice, aunque no quería salir afuera, el bullicio y el mar de gente que le esperaba sería horrible. Otra vez luchar para poder caminar y legar a su otro objetivo.- Gracias por recibirnos y por favor tengan cuidado, si ven sucede algo malo no se queden aquí.

Ya afuera el ruido se volvió mas nítido que cuando estaban en la tienda, la gente era mucha, aunque parecía haber aminorado en número. Pero eso no significaba que no fuera un problema caminar por allí, tal vez debían caminar a los lados de la tienda, en vez de caminar entre medio de tanta gente.

- Hay akumas.- murmuro Alice cuando por fin estaban afuera, no supo si Faith le había escuchado o no. Pero esperaba que aquello que le contó el niño le hubiese dado una pista de lo que pensaba.- Vamos entonces.. creo que un lugar cerca del mar seria lo mejor- hablo en alto ella para que pudiera oírla sobre todo el ruido y música que había en la calle.

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Re: Misión a Italia [Prueba para la usuario Klaud Nine]

Mensaje por Klaud Nine el Dom Nov 22, 2009 2:53 pm

El escenario cambia a sus ojos, se encuentra con una vista esplendorosa de la basta Venecia, donde la brisa del mediodía le saluda refrescando su rostro, y apenas las puntas de sus cabellos se mecen. Retira el sombrero de copa alta de su cabeza y lo coloca aún lado de donde está parado, en la azotea de un edificio de varios pisos, donde el paisaje no es más que los alegres colores del carnaval y la gente moviéndose como pequeñas hormigas en diferentes sentidos, como corrientes independientes del mismo cauce.

El hombre extrae un cigarro del bolsillo interior del saco, con la otra mano retira la máscara que cubre su cara y la deja reposar sobre el sombrero boca arriba. Su frente está algo perlada por el sudor, y se lo limpia pasándose una mano por la frente. Lleva el pitillo a sus labios y junta las manos alrededor de este para encender los cerrillos que también aparecen en sus dedos para maniobrar y encender la llama. Un chasquido efectivo después dos intentos de rasgar la superficie laminada de la caja, la tenue lengua de fuego se posa en el extremo, se enciende. Con un sutil movimiento de su mano apaga el cerrillo tirando el cadáver al suelo. La primera calada sabe a gloria y llena sus pulmones de la nicotina. Se deja envolver por el suave momento, hasta que su mente arroja la señal de volver en sí al trabajo.

Suspira dejando salir su propio aliento condimentado con el humo del cigarro, cierra sus ojos ahora color chocolate y establece el contacto con aquellas extensiones oscuras, máquinas asesinas disfrazadas de seres humanos, con huesos y carne agena a su materia y que al mismo tiempo ayuda de su evolución infrenable. Se enlazan mentalmente, reconociendo los diversos puntos donde centenares de akumas se encuentran repartidos a lo largo de todo el festival veneciano.

- “Estén atentos, comenzaremos el ataque dentro de poco” – murmuró en las mentes de cada uno de ellos, que desde su posición escuchaban atentos, monótonamente pacientes a las instrucciones de su dirigente – “Cuando la manecilla del reloj anuncien las doce del medio día, será la señal en la que empezará la masacre, no dejarán a nadie vivo y nada en pie, esta bella ciudad debe quedar en ruinas…” – sentenció sin el menor remordimiento.

Una sonrisa se curvó en sus labios, al contrario de todo, él estaba gustoso de disfrutar de su propio carnaval oscuro. Quería verlo.

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