Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
D. Gray man Rol :: El mundo :: Africa
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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Al momento en que Metron se internó en el pasillo iluminándolo con una antorcha y el brillo de su Inocencia, Faith y el saqueador se estaban recién levantando del suelo. ¿Qué había remecido a la pirámide? ¿Era para preocuparse?
No pudieron siquiera recuperar la escasa calma que tenían antes del temblor cuando un nuevo grito llegó a sus oídos. La griega y el egipcio se internaron en el pasillo, ésta último tomando en vuelo la rata y guardándola al interior de su chistera desactivada. El sonido de los apresurados pasos de Metron les indicaron por donde debían ir, por lo que al momento de la explosión del Akuma, ambos ya estaban tras el pelirrojo.
El escenario frente a ellos horrorizaron al saqueador, quien gritó ante la sangre en las paredes y el suelo, mientras que Faith se quedaba, al parecer, simplemente de pie sin apuntar su vista a ningún sitio en especial. Sin dejar de desenfocar su vista, se acercó a una de las paredes -aquel pasillo era ligeramente más ancho que los otros- y posó su mano en ella, embarrando su palma de la sangre del Akuma. Su sonrisa se amplió al juntar su palma sucia con la limpia, embarrándose sangre en ambas manos.
-Vamos a morir, vamos a morir... no quiero morir, ¡no puedo morir! -repetía en voz baja el saqueador al tiempo que apoyaba su espalda en la pared.
Pero al apoyarse, algo sonó y una fracción de la pared, justamente donde el hombre se había apoyado, comenzó a subir como si se tratara de una persiana y terminó por hacer caer de espaldas al hombre en el otro lado antes de volver a bajar y sellar dicha entrada.
La importancia que le dio la pelinegra al hecho fue nula. Su atención estaba al ciento por ciento concentrada en otra cosa, por lo que sus manos siguieron recorriendo la pared -la sangre en ella ya escurría por su antebrazo- hasta que toparon con una piedra de la pared que sobresalía.
-¿La empujo? ¿Y si se quita? -nuevamente hablaba con Clareon, quien le daba las instrucciones necesarias ante su hallazgo-. Bueno, bueno... la empujo -terminó accediendo, como siempre, y procedió a empujar con ambas manos la piedra.
Fue difícil, pero luego de un poco de esfuerzo logró incrustar la piedra en la pared. Al lograrlo, un nuevo temblor los hizo tambalear, aunque esta vez no fue fuerte como para botarlos al suelo. Al acabar el temblor, la oscuridad había abierto paso a una nueva cámara de la pirámide que arrojaba destellos por doquier gracias a la poca iluminación que había.
Habían encontrado la cámara de la tumba del faraón, la cual parecía completamente desierta y repleta de tesoros hasta el tope.
No pudieron siquiera recuperar la escasa calma que tenían antes del temblor cuando un nuevo grito llegó a sus oídos. La griega y el egipcio se internaron en el pasillo, ésta último tomando en vuelo la rata y guardándola al interior de su chistera desactivada. El sonido de los apresurados pasos de Metron les indicaron por donde debían ir, por lo que al momento de la explosión del Akuma, ambos ya estaban tras el pelirrojo.
El escenario frente a ellos horrorizaron al saqueador, quien gritó ante la sangre en las paredes y el suelo, mientras que Faith se quedaba, al parecer, simplemente de pie sin apuntar su vista a ningún sitio en especial. Sin dejar de desenfocar su vista, se acercó a una de las paredes -aquel pasillo era ligeramente más ancho que los otros- y posó su mano en ella, embarrando su palma de la sangre del Akuma. Su sonrisa se amplió al juntar su palma sucia con la limpia, embarrándose sangre en ambas manos.
-Vamos a morir, vamos a morir... no quiero morir, ¡no puedo morir! -repetía en voz baja el saqueador al tiempo que apoyaba su espalda en la pared.
Pero al apoyarse, algo sonó y una fracción de la pared, justamente donde el hombre se había apoyado, comenzó a subir como si se tratara de una persiana y terminó por hacer caer de espaldas al hombre en el otro lado antes de volver a bajar y sellar dicha entrada.
La importancia que le dio la pelinegra al hecho fue nula. Su atención estaba al ciento por ciento concentrada en otra cosa, por lo que sus manos siguieron recorriendo la pared -la sangre en ella ya escurría por su antebrazo- hasta que toparon con una piedra de la pared que sobresalía.
-¿La empujo? ¿Y si se quita? -nuevamente hablaba con Clareon, quien le daba las instrucciones necesarias ante su hallazgo-. Bueno, bueno... la empujo -terminó accediendo, como siempre, y procedió a empujar con ambas manos la piedra.
Fue difícil, pero luego de un poco de esfuerzo logró incrustar la piedra en la pared. Al lograrlo, un nuevo temblor los hizo tambalear, aunque esta vez no fue fuerte como para botarlos al suelo. Al acabar el temblor, la oscuridad había abierto paso a una nueva cámara de la pirámide que arrojaba destellos por doquier gracias a la poca iluminación que había.
Habían encontrado la cámara de la tumba del faraón, la cual parecía completamente desierta y repleta de tesoros hasta el tope.
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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Cuando el saqueador cayo a una nueva cámara y la puerta de esta se cerro, para mantenerlo en su interior, mi reacción fue la de coger mi alabarda y golpear la pared para sacar a dicho hombre de su interior. Antes de poder hacer nada un nuevo temblor sacudió la pirámide, esta vez fue en menor medida y ni si quiera hizo falta que me apoyara contra la pared ensangrentada.
Me gire para ver como mi compañera, que tenía hasta el antebrazo lleno de sangre, había accionado un sistema para hacer aparecer la cámara del faraón. Tal y como era de esperar estaba vacía de gente, pero llena de tesoros.
Quede algo ensimismado por los destellos dorados que salían del interior de la gran tumba, pero en ese momento recordé que había algo más importante que hacer. Me di la vuelta para quedar mirando la pared por la que desapareció el saqueador y con un golpe fuerte de mi inocencia, hice que una zona de aproximadamente un metro de longitud, se fuera abajo.
-Que olor más desagradable- pensé inmediatamente después de abrir el agujero.
Un terrible olor a podredumbre y a cadáveres salía del interior de aquella habitación oculta, sin olvidar el intenso olor a sangre. Metí la mano con la antorcha para comprobar la zona antes de entrar, al hacerlo me quede sorprendido ante lo que había en la oscuridad. Numerosos cuerpos mutilados, sangre esparcida por todo el lugar, incluso la cabeza del saqueador que perdimos antes de que el nivel 2 huyera. Sin embargo lo que no había era rastro del último hombre que nos acompañaba, solo un mensaje escrito en sangre, en una zona del suelo que estaba limpia.
-Os cazare uno a uno-
Me gire para ver como mi compañera, que tenía hasta el antebrazo lleno de sangre, había accionado un sistema para hacer aparecer la cámara del faraón. Tal y como era de esperar estaba vacía de gente, pero llena de tesoros.
Quede algo ensimismado por los destellos dorados que salían del interior de la gran tumba, pero en ese momento recordé que había algo más importante que hacer. Me di la vuelta para quedar mirando la pared por la que desapareció el saqueador y con un golpe fuerte de mi inocencia, hice que una zona de aproximadamente un metro de longitud, se fuera abajo.
-Que olor más desagradable- pensé inmediatamente después de abrir el agujero.
Un terrible olor a podredumbre y a cadáveres salía del interior de aquella habitación oculta, sin olvidar el intenso olor a sangre. Metí la mano con la antorcha para comprobar la zona antes de entrar, al hacerlo me quede sorprendido ante lo que había en la oscuridad. Numerosos cuerpos mutilados, sangre esparcida por todo el lugar, incluso la cabeza del saqueador que perdimos antes de que el nivel 2 huyera. Sin embargo lo que no había era rastro del último hombre que nos acompañaba, solo un mensaje escrito en sangre, en una zona del suelo que estaba limpia.
-Os cazare uno a uno-

Metron-

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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Si estaba de por sí alterada por la escena anteriormente vista, la visión de la cámara repleta de sangre, cadáveres y trozos de cuerpos mutilados terminó por desequilibrarla. Arrastrando los pies, manchándose la suela de los zapatos con la sangre ya casi coagulada del suelo, y tropezando de vez en vez con los cadáveres y trozos humanos regados por la cámara, Faith se acercó al mensaje escrito en el único lugar del piso que se encontraba limpio.
Al estar frente al tétrico mensaje que los advertía sobre la caza que estaba realizando y aparentemente disfrutando su enemigo, la pequeña griega se arrodilló en el suelo y, con sus manos manchadas con la sangre del Anubis que anteriormente se les había escapado, mezcló la tinta carmín con la que tenía en sus manos, desfigurando cada una de las palabras hasta que ya no podía comprenderse nada.
-Vamos a cazar... vamos a cazarlo, ¿no? -preguntó con inocencia en sus palabras y cierto sadismo en sus ojos, los cuales brillaban insanamente y no podían enfocarse, pues Clareon le hablaba sin parar, atropellando las palabras y confundiendo rápidamente la mente infantil de Faith.
¿Qué tenía que hacer? Ir a por quien quería cazarla, para convertirlo en su propia cazería. ¿Por donde debían ir?
-Merenptah -repitió mentalmente lo que acababa de escuchar decir a su Inocencia, levantándose para no seguir arrodillada y corriendo hacia la cámara de la tumba del faraón.
Los tesoros que despedían algunos rayos dorados por la luz del fuego de las antorchas tentarían a cualquier saqueador, como lo que habían guiado a los exorcistas hasta la pirámide, mas Faith ignoró olímpicamente aquella fortuna y simplemente se concentró en el sarcófago de Merenptah, una pieza de oro puro y distintas piedras preciosas incrustadas.
Lo observó durante unos cortos segundos, antes de dirigirse hacia las paredes y posar sus manos sobre la fría piedra. Comenzó a deslizar sus manos manchadas, dejando sobre la pared la sangre que había en ellas, intentando encontrar algo sobresaliendo, como para encontrar un nuevo dispositivo para accionar y encontrar un nuevo camino.
No obstante, no encontró nada. Por más que rebuscó hasta que sus manos comenzaban a rasparse por la aspereza de la piedra y hasta donde su altura le permitía, la pared no presentó alguna anomalía importante. Todo parecía lo suficientemente uniforme, considerando el año en que había sido construida la pirámide.
-Pero busco y no hay. Más hacer no... -musitaba resignada y con aquel tono de voz infantil característico de quien estaba siendo regañado-. ¿Qué fue...? ¿También? ¿Donde pero? -comenzó a interrogar al aire, evidentemente hablando "consigo misma".
Sin embargo, lo que escuchaba no era una creación de su mente. Era algo completamente real y provenía del interior del sarcófago de oro. Eran como palabras ahogadas, ruegos casi insonoros que paulatinamente comenzaban a extinguirse en el aire.
Al estar frente al tétrico mensaje que los advertía sobre la caza que estaba realizando y aparentemente disfrutando su enemigo, la pequeña griega se arrodilló en el suelo y, con sus manos manchadas con la sangre del Anubis que anteriormente se les había escapado, mezcló la tinta carmín con la que tenía en sus manos, desfigurando cada una de las palabras hasta que ya no podía comprenderse nada.
-Vamos a cazar... vamos a cazarlo, ¿no? -preguntó con inocencia en sus palabras y cierto sadismo en sus ojos, los cuales brillaban insanamente y no podían enfocarse, pues Clareon le hablaba sin parar, atropellando las palabras y confundiendo rápidamente la mente infantil de Faith.
¿Qué tenía que hacer? Ir a por quien quería cazarla, para convertirlo en su propia cazería. ¿Por donde debían ir?
-Merenptah -repitió mentalmente lo que acababa de escuchar decir a su Inocencia, levantándose para no seguir arrodillada y corriendo hacia la cámara de la tumba del faraón.
Los tesoros que despedían algunos rayos dorados por la luz del fuego de las antorchas tentarían a cualquier saqueador, como lo que habían guiado a los exorcistas hasta la pirámide, mas Faith ignoró olímpicamente aquella fortuna y simplemente se concentró en el sarcófago de Merenptah, una pieza de oro puro y distintas piedras preciosas incrustadas.
Lo observó durante unos cortos segundos, antes de dirigirse hacia las paredes y posar sus manos sobre la fría piedra. Comenzó a deslizar sus manos manchadas, dejando sobre la pared la sangre que había en ellas, intentando encontrar algo sobresaliendo, como para encontrar un nuevo dispositivo para accionar y encontrar un nuevo camino.
No obstante, no encontró nada. Por más que rebuscó hasta que sus manos comenzaban a rasparse por la aspereza de la piedra y hasta donde su altura le permitía, la pared no presentó alguna anomalía importante. Todo parecía lo suficientemente uniforme, considerando el año en que había sido construida la pirámide.
-Pero busco y no hay. Más hacer no... -musitaba resignada y con aquel tono de voz infantil característico de quien estaba siendo regañado-. ¿Qué fue...? ¿También? ¿Donde pero? -comenzó a interrogar al aire, evidentemente hablando "consigo misma".
Sin embargo, lo que escuchaba no era una creación de su mente. Era algo completamente real y provenía del interior del sarcófago de oro. Eran como palabras ahogadas, ruegos casi insonoros que paulatinamente comenzaban a extinguirse en el aire.
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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Que un poco extrañado al ver como mi compañera jugaba de la forma que lo hacía con las palabras escritas en el suelo. Tras eso se adentro en la cámara del faraón, yo la seguí de cerca para ver los movimientos que hacía, tal y como me esperaba ninguno de ellos parecía tener sentido, al menos para mí.
Durante la misión pude comprobar que la joven exorcista se comportaba de forma muy diferente a como debería. Mis pensamientos sobre que la pequeña no estaba muy equilibrada de la cabeza, fueron en aumento al ver como restregaba la sangre por la pared de la habitación de los tesoros. Era posible que hubiera visto algo que le afectara en su pequeña cabeza o simplemente podría ser el hecho de que era a si, le pasara lo que le pasara seguía siendo una exorcista más y mi compañera en aquella misión.
En el momento en el que estaba dándole vueltas a mis pensamientos, se pudo escuchar una sucesión de ruidos procedentes al sarcófago. Eso me llamo la atención ya que se suponía que en su interior había una momia muerta hace demasiado tiempo como para que se estuviera quejando. Abrí la tapa de aquel ataúd dorado, para hallar en su interior a alguien que estaba totalmente vendado.
Rápidamente di un corte fino sobre las vendas para liberar de esa prisión a una mujer, tenía un traje parecido al del arqueólogo con el que hable al pie de las otras pirámides, eso podría significar que esa podría ser su compañera desaparecida, o tal vez podría ser otra persona que no tuviera nada que ver con aquel hombre. Mi prioridad en ese momento era saber cómo había acabado allí dentro.
Antes de poder pregúntale nada, la mujer se bajo del ataúd tosiendo por la falta de aire y mirando hacia todos lados aterrorizada, como si tuviera miedo de alguien o algo. Parecía que el pánico se había apoderado de ella, ya que al vernos a mi compañera y a mí, se escondió tras una estatua de oro que había cerca del sarcófago.
-¿Quiénes sois? No me hagáis nada- dijo entre gritos la mujer.
-No se preocupe no le haremos nada malo- dije tratando de tranquilizarla, pero eso parecía inútil.
Durante la misión pude comprobar que la joven exorcista se comportaba de forma muy diferente a como debería. Mis pensamientos sobre que la pequeña no estaba muy equilibrada de la cabeza, fueron en aumento al ver como restregaba la sangre por la pared de la habitación de los tesoros. Era posible que hubiera visto algo que le afectara en su pequeña cabeza o simplemente podría ser el hecho de que era a si, le pasara lo que le pasara seguía siendo una exorcista más y mi compañera en aquella misión.
En el momento en el que estaba dándole vueltas a mis pensamientos, se pudo escuchar una sucesión de ruidos procedentes al sarcófago. Eso me llamo la atención ya que se suponía que en su interior había una momia muerta hace demasiado tiempo como para que se estuviera quejando. Abrí la tapa de aquel ataúd dorado, para hallar en su interior a alguien que estaba totalmente vendado.
Rápidamente di un corte fino sobre las vendas para liberar de esa prisión a una mujer, tenía un traje parecido al del arqueólogo con el que hable al pie de las otras pirámides, eso podría significar que esa podría ser su compañera desaparecida, o tal vez podría ser otra persona que no tuviera nada que ver con aquel hombre. Mi prioridad en ese momento era saber cómo había acabado allí dentro.
Antes de poder pregúntale nada, la mujer se bajo del ataúd tosiendo por la falta de aire y mirando hacia todos lados aterrorizada, como si tuviera miedo de alguien o algo. Parecía que el pánico se había apoderado de ella, ya que al vernos a mi compañera y a mí, se escondió tras una estatua de oro que había cerca del sarcófago.
-¿Quiénes sois? No me hagáis nada- dijo entre gritos la mujer.
-No se preocupe no le haremos nada malo- dije tratando de tranquilizarla, pero eso parecía inútil.

Metron-

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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Antes de poder acercarse, su camarada ya lo había hecho y había quitado la tapa del sarcófago. Sin poder ver qué había en el interior, Faith contempló como Metron, con precisión de médico, utilizaba su alabarda como bisturí y cortaba algo. Pronto, el silencio de la cámara fue roto por la tos de quien emergía de la tumba de oro.
Una mujer con un traje similar al del arqueólogo que había hablado con Metron cuando habían estado junto a las dos pirámides inmóviles era quien ocupaba la tumba y que, saliendo de aquella cárcel de oro macizo, parecía estar sufriendo un ataque de pánico. Les gritó desde tras una estatua y el pelirrojo trató de calmarla, pero nada parecía surtir efecto. La mujer no se calmaba.
Faith no le tomó importancia a la mujer y se acercó al sarcófago ahora vacío para continuar con su inspección de la cámara. Sin embargo, mientras revisaba el interior de la tumba de oro y piedras preciosas, las vendas que yacían inertes sobre el suelo comenzaron a moverse lentamente, como cobrando vida.
-¡¡N-NO!! ¡¡DEJENME!! -exclamó aterrorizada la mujer al ver como las vendas se movían, totalmente fuera de sí.
Aquel grito provocó que Faith se irguiera como se debía justo al momento en que las vendas se levantaron del suelo cual serpientes y atraparan una de sus piernas con fuerza. Algunas otras vendas fueron contra Metron, abrazándose a sus piernas como si quisieran hacerlo caer y otras pocas iban contra la mujer, que intentó correr, pero fue alcanzada antes.
-Os dije que os cazaríamos -era una voz chillona que reía, como si se escuchara por todos los rincones de la pirámide, por lo que no podían saber de donde venía.
¿Cazaríamos? ¿Por qué ahora hablaba en plural siendo que el mensaje parecía referirse a un solo ser? Como fuera, Faith sólo pensó por un breve instante que debía de haber otro Akuma parecido al Anubis, quizás del mismo nivel, pero debía de haber un líder, alguien más poderoso.
Pero incluso eso ya no le importaba, ahora sólo quería sacarse esas horribles vendas pergaminadas que parecían ser de una momia y que le estaban cortando la circulación de la pierna.
Una mujer con un traje similar al del arqueólogo que había hablado con Metron cuando habían estado junto a las dos pirámides inmóviles era quien ocupaba la tumba y que, saliendo de aquella cárcel de oro macizo, parecía estar sufriendo un ataque de pánico. Les gritó desde tras una estatua y el pelirrojo trató de calmarla, pero nada parecía surtir efecto. La mujer no se calmaba.
Faith no le tomó importancia a la mujer y se acercó al sarcófago ahora vacío para continuar con su inspección de la cámara. Sin embargo, mientras revisaba el interior de la tumba de oro y piedras preciosas, las vendas que yacían inertes sobre el suelo comenzaron a moverse lentamente, como cobrando vida.
-¡¡N-NO!! ¡¡DEJENME!! -exclamó aterrorizada la mujer al ver como las vendas se movían, totalmente fuera de sí.
Aquel grito provocó que Faith se irguiera como se debía justo al momento en que las vendas se levantaron del suelo cual serpientes y atraparan una de sus piernas con fuerza. Algunas otras vendas fueron contra Metron, abrazándose a sus piernas como si quisieran hacerlo caer y otras pocas iban contra la mujer, que intentó correr, pero fue alcanzada antes.
-Os dije que os cazaríamos -era una voz chillona que reía, como si se escuchara por todos los rincones de la pirámide, por lo que no podían saber de donde venía.
¿Cazaríamos? ¿Por qué ahora hablaba en plural siendo que el mensaje parecía referirse a un solo ser? Como fuera, Faith sólo pensó por un breve instante que debía de haber otro Akuma parecido al Anubis, quizás del mismo nivel, pero debía de haber un líder, alguien más poderoso.
Pero incluso eso ya no le importaba, ahora sólo quería sacarse esas horribles vendas pergaminadas que parecían ser de una momia y que le estaban cortando la circulación de la pierna.
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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
De repente las vendas, que parecían inofensivas, comenzaron a envolver mis piernas. Aquella reacción me pillo totalmente desprevenido y sin saber cómo reaccionar, hasta el punto que caí de espaldas contra el suelo. Las vendas continuaron subiendo poco a poco hasta que mis piernas quedaron totalmente cubiertas por ellas.
Me apresure a dar un corte sobre aquellos viejos trapo, para liberar mis piernas. Pese a que quede libre durante unos segundos, una nueva ondeada de vendas me cogió por el codo derecho, tirando con fuerza de mí. Me levante para tratar de huir de aquellos insistentes vendajes, pero antes de poder cortar las que me habían atrapado por el codo, fui lanzado con gran fuerza hacia una de las paredes.
Tras chocar y caer en el suelo, me levante lo más rápido posible, pero nuevamente fui lanzado hacia otra de las paredes. Antes de chocar nuevamente sobre la superficie de piedra, pude ver como la mujer era envuelta poco a poco por las vendas. No tenía claro lo que querían hacer atrapándonos de aquella manera, pero debía de liberarme antes de seguir recibiendo más golpes.
-Suéltame de una vez- dije liberándome de un corte, justo cuando iba a ser lanzado nuevamente.
Di un salto hacia la mujer que estaba siendo envuelta y lance otro corte para liberarla de su nueva prisión. En ese momento las vendas que estaban a mí alrededor comenzaron a agarrarme por varias zonas a la vez, limitando mis movimientos. La situación cada vez se ponía más difícil y pese a que cortáramos aquellos viejos trapos, estos seguían atacando sin descanso.
Me apresure a dar un corte sobre aquellos viejos trapo, para liberar mis piernas. Pese a que quede libre durante unos segundos, una nueva ondeada de vendas me cogió por el codo derecho, tirando con fuerza de mí. Me levante para tratar de huir de aquellos insistentes vendajes, pero antes de poder cortar las que me habían atrapado por el codo, fui lanzado con gran fuerza hacia una de las paredes.
Tras chocar y caer en el suelo, me levante lo más rápido posible, pero nuevamente fui lanzado hacia otra de las paredes. Antes de chocar nuevamente sobre la superficie de piedra, pude ver como la mujer era envuelta poco a poco por las vendas. No tenía claro lo que querían hacer atrapándonos de aquella manera, pero debía de liberarme antes de seguir recibiendo más golpes.
-Suéltame de una vez- dije liberándome de un corte, justo cuando iba a ser lanzado nuevamente.
Di un salto hacia la mujer que estaba siendo envuelta y lance otro corte para liberarla de su nueva prisión. En ese momento las vendas que estaban a mí alrededor comenzaron a agarrarme por varias zonas a la vez, limitando mis movimientos. La situación cada vez se ponía más difícil y pese a que cortáramos aquellos viejos trapos, estos seguían atacando sin descanso.

Metron-

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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Por más que las vendas fueran cortadas una y otra vez por el filo de la alabarda, éstas nunca volvían a ser inanimadas y, siendo más cortas, volvían a atacarlos e intentar inmovilizarlos.
Mientras la mujer con traje de arqueóloga tenía su crisis de pánico y sólo gritaba e intentaba librarse de las vendas escapando inútilmente y Metron bladía su arma, Faith se encontraba en lo suyo: ignorando el hecho que las vendas habían cubierto toda su pierna derecha y que la tenían literalmente en el aire de cabeza, ella se centraba exclusivamente en escuchar y ver, pues Clareon le había advertido de la presencia de algo más.
-Sangre cabeza... -musitó con dificultad y cerrando un ojo después de varios minutos de silencio, pues ya la cabeza le estaba doliendo al estar de cabeza.
Mas gracias a ese mismo dolor de cabeza, su vista se paseó por el suelo y notó como algunas vendas que seguían en el suelo comenzaban a arrastrarse hacia la entrada de la cámara, oscurecida por las sombras proyectadas. Observó fijamente hacia ese lugar, hasta que sus ojos pudieron distinguir algo.
Era algo alto con más vendas. Seguramente un Akuma de segundo nivel que los esperaba en el momento en que estuvieran más débiles, como estaban en ese preciso instante.
-Kukukú~ ¿Cómo Anubis no pudo con ustedes? Yo le dije al jefe que me los dejara a mí, pero no... tenía que ir el consentido -nuevamente aquella voz chillona resonó por la pirámide, pero esta vez la pelinegra estaba segura que provenía de aquella... cosa en la puerta-. Ahora que Anubis no está, yo me encargaré de ustedes, kukukú~
Mientras la mujer con traje de arqueóloga tenía su crisis de pánico y sólo gritaba e intentaba librarse de las vendas escapando inútilmente y Metron bladía su arma, Faith se encontraba en lo suyo: ignorando el hecho que las vendas habían cubierto toda su pierna derecha y que la tenían literalmente en el aire de cabeza, ella se centraba exclusivamente en escuchar y ver, pues Clareon le había advertido de la presencia de algo más.
-Sangre cabeza... -musitó con dificultad y cerrando un ojo después de varios minutos de silencio, pues ya la cabeza le estaba doliendo al estar de cabeza.
Mas gracias a ese mismo dolor de cabeza, su vista se paseó por el suelo y notó como algunas vendas que seguían en el suelo comenzaban a arrastrarse hacia la entrada de la cámara, oscurecida por las sombras proyectadas. Observó fijamente hacia ese lugar, hasta que sus ojos pudieron distinguir algo.
Era algo alto con más vendas. Seguramente un Akuma de segundo nivel que los esperaba en el momento en que estuvieran más débiles, como estaban en ese preciso instante.
-Kukukú~ ¿Cómo Anubis no pudo con ustedes? Yo le dije al jefe que me los dejara a mí, pero no... tenía que ir el consentido -nuevamente aquella voz chillona resonó por la pirámide, pero esta vez la pelinegra estaba segura que provenía de aquella... cosa en la puerta-. Ahora que Anubis no está, yo me encargaré de ustedes, kukukú~
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Faith E. Wippler-

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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Las vendas que me sujetaban, me obligaron a darme la vuelta para contemplar cómo un nivel 2 entraba lentamente por la puerta. Por las palabras que salían de su boca, él era el responsable de la situación en la que nos encontrábamos, eso significaba que la única forma de liberarse de esas vendas era la de acabar con el akuma que las controlaba.
La tarea no sería fácil ya que de los brazos y cuerpo del akuma, colgaban numerosas vendas, lo que nos decía que podía hacer que aparecieran mas, además de poder controlar las que nos estaban atacando. El nivel 2 mediría cercano a los dos metros de altura, con un cuerpo delgado. No parecía tener mucha fuerza física, solo la que le proporcionaban las vendas que caían de su cuerpo.
Con un gesto de la mano izquierda, las vendas que metían sujeto, me elevaron en el aire y me lanzaron nuevamente a otra de las paredes de aquella habitación. Una vez en el suelo tras chocar contra la pared, note como las vendas ya no sujetaban con tanta fuerza como al principio, lo que aproveche para poder mover mi brazo derecho y poder cortarlas. Eso hizo que me liberara de ellas, pero cuando el nivel 2 se dio cuenta de ello, levanto el brazo derecho y las vendas que colgaban de él fueron directas hacia mí.
Una vez más fui atrapado por los molestos vendajes, pero esta vez comprimieron mis brazos contra mi cuerpo, lo que me dejaba totalmente inmovilizado ante aquel oponente. El akuma reía sin parar, creía que nos tenía atrapados y que no podríamos contra él y por el momento eso era lo que parecía.
-Sois unos insectos comparados conmigo- dijo riendo.
La tarea no sería fácil ya que de los brazos y cuerpo del akuma, colgaban numerosas vendas, lo que nos decía que podía hacer que aparecieran mas, además de poder controlar las que nos estaban atacando. El nivel 2 mediría cercano a los dos metros de altura, con un cuerpo delgado. No parecía tener mucha fuerza física, solo la que le proporcionaban las vendas que caían de su cuerpo.
Con un gesto de la mano izquierda, las vendas que metían sujeto, me elevaron en el aire y me lanzaron nuevamente a otra de las paredes de aquella habitación. Una vez en el suelo tras chocar contra la pared, note como las vendas ya no sujetaban con tanta fuerza como al principio, lo que aproveche para poder mover mi brazo derecho y poder cortarlas. Eso hizo que me liberara de ellas, pero cuando el nivel 2 se dio cuenta de ello, levanto el brazo derecho y las vendas que colgaban de él fueron directas hacia mí.
Una vez más fui atrapado por los molestos vendajes, pero esta vez comprimieron mis brazos contra mi cuerpo, lo que me dejaba totalmente inmovilizado ante aquel oponente. El akuma reía sin parar, creía que nos tenía atrapados y que no podríamos contra él y por el momento eso era lo que parecía.
-Sois unos insectos comparados conmigo- dijo riendo.

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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Con la situación aparentemente controlada, el Akuma alto y largirucho, muy parecido a una momia con la única excepción de no parecer muy conservado como éstas, se dio el lujo de pasearse por la cámara. La mujer estaba paralizada, por lo que no representaba siquiera una molestia; Metron tenía inmovilizados sus brazos por las vendas que lo ataban y Faith estaba colgando de cabeza y, pese a que sus manos estaban libres, su chistera estaba en el suelo y sus manos no la alcanzaban.
-Kukukú~ Anubis, eres un patético debilucho. ¿Estos insectos casi acaban contigo? Eres una vergüenza para los Akumas -murmuraba para sí el Akuma viendo a los exorcistas indefensos y sin armas-. Ustedes son menos que nada contra mí, será muy aburrido y rápido esto -les dijo con cierto aire de decepción, pero sin alterar el tono chillón de su voz, que resultaba sumamente molesto.
Dio un movimiento brusco con su brazo derecho, mandando a volar a Metron hacia una pared, una de las manchadas por la pelinegra. Luego, con ambos brazos libres, los estiró en dirección al cielo de la habitación y las vendas que los constituían se estiraron y comenzaron a moverse cual serpientes por toda la habitación, atrapando todos los objetos al interior del lugar, formando una especie de telaraña hecha de vendas pergaminosas.
Mientras la telaraña se formaba, Faith se estiraba lo más que podía para alcanzar su chistera negra que estaba bajo su cabeza. Sin embargo, el Akuma pareció darse cuenta de las intenciones de la pequeña, pues hizo que una de las tantas vendas que provenían de su brazo izquierdo rodeara el estómago de la menor y la separa más del suelo.
-¿Qué intentabas insectito? -preguntó riendo dándole vuelta a la pelinegra, pues le estaba dando la espalda.
-Boomerang -dijo Faith, quien había logrado aferrar con fuerza una mínima parte de la copa de la chistera, logrando apenas conseguirla.
El Akuma, quien no había esperado que la niña hubiera logrado su cometido, no pudo esquivar el ataque y recibió un corte tanto en lo que simulaba ser el abdomen como en el nacimiento de las manos, cortando así las vendas que los ataban.
-¡¿Qué hiciste?! -exclamó con molestia en su voz de pito, al tiempo que las vendas que habían sido cortadas y estaban en el suelo o aún alrededor de los cuerpos de los exorcistas y la mujer, comenzaban a moverse nuevamente y las de Faith -una le cubría la pierna completa y otras el estómago- comenzaron a ejercer presión sobre su cuerpo-. Te aplastaré como el insecto que eres. ¡El jefe estará muy contento conmigo!
-Kukukú~ Anubis, eres un patético debilucho. ¿Estos insectos casi acaban contigo? Eres una vergüenza para los Akumas -murmuraba para sí el Akuma viendo a los exorcistas indefensos y sin armas-. Ustedes son menos que nada contra mí, será muy aburrido y rápido esto -les dijo con cierto aire de decepción, pero sin alterar el tono chillón de su voz, que resultaba sumamente molesto.
Dio un movimiento brusco con su brazo derecho, mandando a volar a Metron hacia una pared, una de las manchadas por la pelinegra. Luego, con ambos brazos libres, los estiró en dirección al cielo de la habitación y las vendas que los constituían se estiraron y comenzaron a moverse cual serpientes por toda la habitación, atrapando todos los objetos al interior del lugar, formando una especie de telaraña hecha de vendas pergaminosas.
Mientras la telaraña se formaba, Faith se estiraba lo más que podía para alcanzar su chistera negra que estaba bajo su cabeza. Sin embargo, el Akuma pareció darse cuenta de las intenciones de la pequeña, pues hizo que una de las tantas vendas que provenían de su brazo izquierdo rodeara el estómago de la menor y la separa más del suelo.
-¿Qué intentabas insectito? -preguntó riendo dándole vuelta a la pelinegra, pues le estaba dando la espalda.
-Boomerang -dijo Faith, quien había logrado aferrar con fuerza una mínima parte de la copa de la chistera, logrando apenas conseguirla.
El Akuma, quien no había esperado que la niña hubiera logrado su cometido, no pudo esquivar el ataque y recibió un corte tanto en lo que simulaba ser el abdomen como en el nacimiento de las manos, cortando así las vendas que los ataban.
-¡¿Qué hiciste?! -exclamó con molestia en su voz de pito, al tiempo que las vendas que habían sido cortadas y estaban en el suelo o aún alrededor de los cuerpos de los exorcistas y la mujer, comenzaban a moverse nuevamente y las de Faith -una le cubría la pierna completa y otras el estómago- comenzaron a ejercer presión sobre su cuerpo-. Te aplastaré como el insecto que eres. ¡El jefe estará muy contento conmigo!
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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Fui lanzado nuevamente contra una de las paredes, esta vez a una de las que había sangre, debido a tanto golpe ya tenía el cuerpo dolorido y con varias contusiones. Me levante como pude y vi como las vendas se aflojaban y me dejaban espacio suficiente para sacar el brazo derecho, recogí mi alabarda que había caído al suelo tras el golpe recibido y me libere como pude de los vendajes que me retenían.
Contemple como mi compañera había dañado al akuma, eso hizo que algunas de las vendas cayeran al suelo, lo que me daba una oportunidad para atacar a aquel enemigo. Justo antes de lanzar mi arma hacia el nivel 2, una de las vendas que se había separado de mi, se agarro a mi brazo izquierdo y comenzó a ejercer presión en el.
-Te aplastaré como el insecto que eres. ¡El jefe estará muy contento conmigo!- pude escuchar como decía el akuma a mi compañera.
-Alabarda voladora- susurre justo antes de lanzar mi arma.
La alabarda fue lanzada hacia el akuma, al paso de mi arma sobre la sala, iba cortando las vendas que hacían de telaraña. Cuando el nivel 2 se dio cuenta de mi ataque se hizo ligeramente hacia atrás, mi arma paso rozando el estomago del akuma, lo que hizo que una raja apareciera en el vientre de mi enemigo. Cuando el arma volvía hacia mí, corto las vendas del estomago de mi compañera.
Recogí mi arma con el brazo derecho y rápidamente me corte la atadura que llevaba en el izquierdo. La presión comenzó a ser bastante fuerte, lo que me estaba causando un gran dolor. Una vez corte mis ataduras volví a poner mi vista sobre el nivel 2, por lo que parecía el corte de mi arma le estaba causando un dolor molesto debido al contacto de la inocencia. Eso nos daba otra oportunidad, no podíamos dejar que un simple nivel 2 nos debilitara, no sin saber quién era su jefe y si nos atacaría después de él.
Contemple como mi compañera había dañado al akuma, eso hizo que algunas de las vendas cayeran al suelo, lo que me daba una oportunidad para atacar a aquel enemigo. Justo antes de lanzar mi arma hacia el nivel 2, una de las vendas que se había separado de mi, se agarro a mi brazo izquierdo y comenzó a ejercer presión en el.
-Te aplastaré como el insecto que eres. ¡El jefe estará muy contento conmigo!- pude escuchar como decía el akuma a mi compañera.
-Alabarda voladora- susurre justo antes de lanzar mi arma.
La alabarda fue lanzada hacia el akuma, al paso de mi arma sobre la sala, iba cortando las vendas que hacían de telaraña. Cuando el nivel 2 se dio cuenta de mi ataque se hizo ligeramente hacia atrás, mi arma paso rozando el estomago del akuma, lo que hizo que una raja apareciera en el vientre de mi enemigo. Cuando el arma volvía hacia mí, corto las vendas del estomago de mi compañera.
Recogí mi arma con el brazo derecho y rápidamente me corte la atadura que llevaba en el izquierdo. La presión comenzó a ser bastante fuerte, lo que me estaba causando un gran dolor. Una vez corte mis ataduras volví a poner mi vista sobre el nivel 2, por lo que parecía el corte de mi arma le estaba causando un dolor molesto debido al contacto de la inocencia. Eso nos daba otra oportunidad, no podíamos dejar que un simple nivel 2 nos debilitara, no sin saber quién era su jefe y si nos atacaría después de él.

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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
La presión ejercida por las vendas del Akuma sobre su pierna y su estómago pronto comenzaron a ser demasiado para ella, llegando al punto en que sentía como su pierna se adormecía rápidamente y el respirar se volvía algo bastante dificultoso. Al momento en que la alabarda, volviendo a las manos de su dueño, cortó los vendajes que le impedían respirar con tranquilidad, Faith sintió nuevamente el aire pasar con normalidad.
Dando una gran bocanada para recuperar el aliento perdido, observó como el Akuma se doblaba ligeramente; al parecer sentía un molesto dolor donde el arma de Metron le había causado una rajadura. Inmediatamente llegó su brazo de vendajes hacia su vientre y comenzó a rodear con vendas sucias el corte, como queriendo curarlo o, en su defecto, taparlo. Gracias a esto, la concentración de la máquina no fue suficiente, por lo que las vendas que aún capturaban su pierna se aflojaron, permitiéndole a Faith quitarlos de su extremidad.
-Algo hay bajo vendas... cuerpo, quizás -nuevamente pensaba en voz alta sin darse cuenta, aunque en su interior no creía distar mucho de la realidad. Si estuviera equivocada y la máquina sólo se constituyera de vendajes, ésta sería incapaz de sentir dolor por el contacto con la Inocencia al no tener un cuerpo, pues ellos ya habían cortado antes las vendas y esto no le había provocado dolor alguno.
No obstante, el nivel dos no prolongó por más su lapsus de debilidad, por lo que, una vez bien vendada el tajo de su vientre, volvió a lanzarse al ataque, esta vez apuntando hacia dos cosas: los exorcistas y el provocativo perfecto, la mujer.
Con su brazo derecho, comenzó a reconstruir su dañada telaraña al mismo tiempo que intentaba capturar una vez más a los exorcistas, mientras que con su brazo izquierdo capturaba el antebrazo izquierdo de la mujer, quien se había librado de las vendas que la ataban gracias a que éstas se aflojaron por el ataque de Metron hacia el Akuma.
Faith iba a lanzar su chistera para cortas las vendas que aprisionaron el antebrazo de la mujer, pero no actuó con suficiente rapidez. La pseudo-momia ejerció rápidamente fuerza sobre el brazo de ella y la delicada extremidad no soportó tanta presión. El sonido de los huesos crujir, los músculos romperse y la piel desgarrarse sumado a los desgarradores gritos de dolor de la, aparentemente, arqueóloga inundaron el aire y resonaron en la cabeza de la exorcista.
-Kukukú~ -reía el Akuma sin detener su reconstrucción de la telaraña, mientras retiraba las vendas empapadas de la tibia sangre de la fémina-. ¿Qué esperan exorcistas? ¿A que la termine de romper trozo por trozo, hasta que no quede en pie ninguna parte de su frágil cuerpo? -preguntó burlonamente con aquella molesta voz chillona que intentaba incitar a los exorcistas a atacarlos, pues la máquina ya tenía todo un maquiavélico plan para matarlos.
Sacudió sus vendajes, ahora de un profundo y oscuro color carmín, y los dirigió nuevamente a lo que quedaba del brazo izquierdo de la pobre e indefensa humana que no cabía en su dolor, para llevar a los exorcistas a cometer un garrafal error que los llevara a su fin. Mas, cuando las vendas estaban a tan solo unos centímetros de lo que quedaba de brazo, éstas se detuvieron de golpe al igual que los movimiento del mismo cuerpo del Akuma.
-¿C-Cómo... cu-cuándo? -se preguntaba al tiempo que bajaba la mirada y observaba como en su vientre, donde mismo Metron le había provocado una rajadura que había ya cubierto con vendas, ahora tenía incrustada la chistera abierta de la niña, la cual aún daba vueltas perdiendo el ritmo rápidamente, como si hubiera volado describiendo una órbita antes de impactarse contra su cuerpo, y que le había causado una grave herida, pero no lo suficientemente grave para resultar mortal.
-¿Qué espera? ¿A cortarlo trozo por trozo ♪? -la vocecilla maniaca de Faith indicaba que la usual calma que la acompañaba y que había recuperado con el paso de la batalla, nuevamente había sido perturbada por el oír de los gritos de la arqueóloga más la visión de su antebrazo destruirse bajo las vendas y la sangre cayendo al suelo con un sonido incestante, parecido a un molesto goteo. ¿Qué podía esperarse de ella ahora? No podía saberse, los ataques eran esporádicos y sus acciones resultaban, como de todo enfermo, algo impredescible.
Dando una gran bocanada para recuperar el aliento perdido, observó como el Akuma se doblaba ligeramente; al parecer sentía un molesto dolor donde el arma de Metron le había causado una rajadura. Inmediatamente llegó su brazo de vendajes hacia su vientre y comenzó a rodear con vendas sucias el corte, como queriendo curarlo o, en su defecto, taparlo. Gracias a esto, la concentración de la máquina no fue suficiente, por lo que las vendas que aún capturaban su pierna se aflojaron, permitiéndole a Faith quitarlos de su extremidad.
-Algo hay bajo vendas... cuerpo, quizás -nuevamente pensaba en voz alta sin darse cuenta, aunque en su interior no creía distar mucho de la realidad. Si estuviera equivocada y la máquina sólo se constituyera de vendajes, ésta sería incapaz de sentir dolor por el contacto con la Inocencia al no tener un cuerpo, pues ellos ya habían cortado antes las vendas y esto no le había provocado dolor alguno.
No obstante, el nivel dos no prolongó por más su lapsus de debilidad, por lo que, una vez bien vendada el tajo de su vientre, volvió a lanzarse al ataque, esta vez apuntando hacia dos cosas: los exorcistas y el provocativo perfecto, la mujer.
Con su brazo derecho, comenzó a reconstruir su dañada telaraña al mismo tiempo que intentaba capturar una vez más a los exorcistas, mientras que con su brazo izquierdo capturaba el antebrazo izquierdo de la mujer, quien se había librado de las vendas que la ataban gracias a que éstas se aflojaron por el ataque de Metron hacia el Akuma.
Faith iba a lanzar su chistera para cortas las vendas que aprisionaron el antebrazo de la mujer, pero no actuó con suficiente rapidez. La pseudo-momia ejerció rápidamente fuerza sobre el brazo de ella y la delicada extremidad no soportó tanta presión. El sonido de los huesos crujir, los músculos romperse y la piel desgarrarse sumado a los desgarradores gritos de dolor de la, aparentemente, arqueóloga inundaron el aire y resonaron en la cabeza de la exorcista.
-Kukukú~ -reía el Akuma sin detener su reconstrucción de la telaraña, mientras retiraba las vendas empapadas de la tibia sangre de la fémina-. ¿Qué esperan exorcistas? ¿A que la termine de romper trozo por trozo, hasta que no quede en pie ninguna parte de su frágil cuerpo? -preguntó burlonamente con aquella molesta voz chillona que intentaba incitar a los exorcistas a atacarlos, pues la máquina ya tenía todo un maquiavélico plan para matarlos.
Sacudió sus vendajes, ahora de un profundo y oscuro color carmín, y los dirigió nuevamente a lo que quedaba del brazo izquierdo de la pobre e indefensa humana que no cabía en su dolor, para llevar a los exorcistas a cometer un garrafal error que los llevara a su fin. Mas, cuando las vendas estaban a tan solo unos centímetros de lo que quedaba de brazo, éstas se detuvieron de golpe al igual que los movimiento del mismo cuerpo del Akuma.
-¿C-Cómo... cu-cuándo? -se preguntaba al tiempo que bajaba la mirada y observaba como en su vientre, donde mismo Metron le había provocado una rajadura que había ya cubierto con vendas, ahora tenía incrustada la chistera abierta de la niña, la cual aún daba vueltas perdiendo el ritmo rápidamente, como si hubiera volado describiendo una órbita antes de impactarse contra su cuerpo, y que le había causado una grave herida, pero no lo suficientemente grave para resultar mortal.
-¿Qué espera? ¿A cortarlo trozo por trozo ♪? -la vocecilla maniaca de Faith indicaba que la usual calma que la acompañaba y que había recuperado con el paso de la batalla, nuevamente había sido perturbada por el oír de los gritos de la arqueóloga más la visión de su antebrazo destruirse bajo las vendas y la sangre cayendo al suelo con un sonido incestante, parecido a un molesto goteo. ¿Qué podía esperarse de ella ahora? No podía saberse, los ataques eran esporádicos y sus acciones resultaban, como de todo enfermo, algo impredescible.
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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Cuando me disponía a atacar al akuma, me quede paralizado ante la escena que acababa de ver. Aquella monstruosa momia había destrozado uno de los brazos de la mujer, lo que hizo que al principio me paralizara por la escena que estaba viviendo, pero que unos segundos después apretara con fuerza mi arma. No podía permitir que ese nivel 2 siguiera haciendo más daño a nadie y en el instante en el que me prepare para corre hacia él, pude ver como la inocencia de mi compañera se clavaba justo en el mismo sitio en donde le había golpeado yo.
Aproveche esa oportunidad para correr velozmente hacia el nivel 2, por lo visto el golpe le había hecho bastante daño, tanto que estaba inmovilizado por el dolor. Sin que me viera me acerque por la espalda esquivando la telaraña de vendas que estaba incompleta y en el momento en el que se disponía a coger la chistera de la joven exorcista, descargue un fuerte golpe en la espalda del akuma. El golpe fue lo bastante fuerte como para clavar la hoja de mi arma en el cuerpo del akuma-momia.
-Esto te pasa por confiarte, ahora te toca sufrir a ti- dije hundiendo mas la hoja de la alabarda en la espalda del nivel 2.
Los gritos de dolor del akuma retumbaban en toda la habitación, p9or la intensidad de estos estaba claro que ese golpe le había ocasionado un gran daño. Saque mi arma y di un salto hacia atrás para mantenerme a un par de metros de mi enemigo, en esa posición podía ver como el nivel 2 se retorcía por el dolor que le habían causado los dos golpes que acababa de recibir. Claramente se había olvidado de la mujer y de nosotros, para concentrarse en tapar sus heridas lo más rápido que le fuera posible.
Pero esa era la ocasión perfecta para acabar con él de una vez por todas, por lo que en el momento en el que se tapaba la herida de la espalda, con las vendas del brazo izquierdo. Le aseste un nuevo golpe, esta vez en el costado izquierdo, aprovechando que tenía el brazo levantado. El golpe hizo que el akuma clavase ambas rodillas en el suelo, mostrando un rostro de dolor y miedo, ante lo que estaba ocurriéndole.
Aproveche esa oportunidad para correr velozmente hacia el nivel 2, por lo visto el golpe le había hecho bastante daño, tanto que estaba inmovilizado por el dolor. Sin que me viera me acerque por la espalda esquivando la telaraña de vendas que estaba incompleta y en el momento en el que se disponía a coger la chistera de la joven exorcista, descargue un fuerte golpe en la espalda del akuma. El golpe fue lo bastante fuerte como para clavar la hoja de mi arma en el cuerpo del akuma-momia.
-Esto te pasa por confiarte, ahora te toca sufrir a ti- dije hundiendo mas la hoja de la alabarda en la espalda del nivel 2.
Los gritos de dolor del akuma retumbaban en toda la habitación, p9or la intensidad de estos estaba claro que ese golpe le había ocasionado un gran daño. Saque mi arma y di un salto hacia atrás para mantenerme a un par de metros de mi enemigo, en esa posición podía ver como el nivel 2 se retorcía por el dolor que le habían causado los dos golpes que acababa de recibir. Claramente se había olvidado de la mujer y de nosotros, para concentrarse en tapar sus heridas lo más rápido que le fuera posible.
Pero esa era la ocasión perfecta para acabar con él de una vez por todas, por lo que en el momento en el que se tapaba la herida de la espalda, con las vendas del brazo izquierdo. Le aseste un nuevo golpe, esta vez en el costado izquierdo, aprovechando que tenía el brazo levantado. El golpe hizo que el akuma clavase ambas rodillas en el suelo, mostrando un rostro de dolor y miedo, ante lo que estaba ocurriéndole.

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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Los gritos de dolor del Akuma entraban por uno de sus oídos y resonaban en su cabeza, amplificando el sonido y produciendo un eco interminable. Su sonrisa se ampliaba y, con su arma abierta y brillando intensamente del verde característico de la Inocencia, se acercó con paso tranquilo y aire siniestro a la máquina.
El Akuma ya no podía defenderse de ellos; su intento por curarse le había dado la oportunidad perfecta a Metron para atacarlo, dejándolo así aún más indefenso. Estando Faith a una distancia prudente, considerando una posible explosión por parte de su enemigo, lo observó. ¿Acaso dentro de eso había un alma humana?
-Boomerang~ -sentenció lanzando su arma hacia el Akuma.
Éste pensó que era su fin y masculló algo por lo bajo, haciendo nuevamente alusión a un "jefe". Sin embargo, al chistera pasó rozándole el rostro y continuó su órbita sin hacerle mayor daño.
-J-jeje... ¿eso es todo, insecto? No me equivoqué al decir que ust- -pero su voz se extinguió de golpe al ser separada la cabeza del resto del cuerpo al instante en que la chistera volvía a las manos de su dueña tras casi completar su órbita y, al estar el Akuma en su camino, terminar cercenando la cabeza de éste.
La explosión levantó una gran capa de humo y polvo, y la onda expansiva provocó que todo lo que estuviera cerca, incluyendo para mala suerte y malos cálculos de Faith, retrocediera casi un metro. Mientras todo el material particulado y el molesto humo comenzaba a dispersarse, el silencio reinaba al interior de la pirámide. Ya no se oían gritos ni pasos, ni siquiera el goteo de la sangre de la mujer cayendo al suelo en intervalos de tiempo iguales. Pero el ambiente seguía tenso, mucho más que antes. Era como estar en medio de una tempestad y luego de tanto caos y problemas, las cosas se calmaran para dar paso al ojo del huracán.
El Akuma ya no podía defenderse de ellos; su intento por curarse le había dado la oportunidad perfecta a Metron para atacarlo, dejándolo así aún más indefenso. Estando Faith a una distancia prudente, considerando una posible explosión por parte de su enemigo, lo observó. ¿Acaso dentro de eso había un alma humana?
-Boomerang~ -sentenció lanzando su arma hacia el Akuma.
Éste pensó que era su fin y masculló algo por lo bajo, haciendo nuevamente alusión a un "jefe". Sin embargo, al chistera pasó rozándole el rostro y continuó su órbita sin hacerle mayor daño.
-J-jeje... ¿eso es todo, insecto? No me equivoqué al decir que ust- -pero su voz se extinguió de golpe al ser separada la cabeza del resto del cuerpo al instante en que la chistera volvía a las manos de su dueña tras casi completar su órbita y, al estar el Akuma en su camino, terminar cercenando la cabeza de éste.
La explosión levantó una gran capa de humo y polvo, y la onda expansiva provocó que todo lo que estuviera cerca, incluyendo para mala suerte y malos cálculos de Faith, retrocediera casi un metro. Mientras todo el material particulado y el molesto humo comenzaba a dispersarse, el silencio reinaba al interior de la pirámide. Ya no se oían gritos ni pasos, ni siquiera el goteo de la sangre de la mujer cayendo al suelo en intervalos de tiempo iguales. Pero el ambiente seguía tenso, mucho más que antes. Era como estar en medio de una tempestad y luego de tanto caos y problemas, las cosas se calmaran para dar paso al ojo del huracán.
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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
La vida del akuma-momia termino con su decapitación y posterior explosión, la cercanía al cuerpo del nivel 2 hizo que la onda explosiva me lanzara un metro más hacia atrás. Me puse en pie y desactive mi inocencia, al ver que la amenaza había pasado, pero pese a la destrucción del segundo nivel 2, todavía quedaba al que llamaba jefe. Ese hecho hacia que no pudiera relajarme, después de todo había logrado despedazar al cabeza de Anubis.
Me acerque a la mujer para tratar de relajarla, pero por la expresión de pánico de su rostro, parecía que eso sería imposible. Conforme caminaba hacia ella, la supuesta arqueóloga retrocedía con temor, aun no se fiaba de nosotros pese a que habíamos conseguido destruir a aquel monstruo y salvarle la vida.
-Venga con nosotros, la sacaremos de aquí, ya ha visto como hemos destruido al que quería matarla- dije con un tono relajado.
-Tengo miedo, no quiero saber nada más de esta pirámide, quiero salir, pero no con vosotros- dijo la mujer entre lágrimas a la vez que se agarraba el brazo roto.
En ese momento la puerta por la que habíamos entrado se cerro, como si solo pudiera estar abierta durante un limitado periodo de tiempo. Una vez cerrada se abrió otra en el otro extremo de la habitación, por una de las paredes en que mi compañera había estado dejando el rastro de sangre.
Tras la puerta no había otro pasillo, simplemente habían unas escaleras de las que salía una tenue luz, creada seguramente por mas antorchas. Era el único camino que podíamos seguir en ese momento y por lo visto anteriormente, se podía tardar perfectamente de otra trampa, o bien creada por la pirámide, o bien por el jefe de los dos niveles 2 muertos.
Me acerque a la mujer para tratar de relajarla, pero por la expresión de pánico de su rostro, parecía que eso sería imposible. Conforme caminaba hacia ella, la supuesta arqueóloga retrocedía con temor, aun no se fiaba de nosotros pese a que habíamos conseguido destruir a aquel monstruo y salvarle la vida.
-Venga con nosotros, la sacaremos de aquí, ya ha visto como hemos destruido al que quería matarla- dije con un tono relajado.
-Tengo miedo, no quiero saber nada más de esta pirámide, quiero salir, pero no con vosotros- dijo la mujer entre lágrimas a la vez que se agarraba el brazo roto.
En ese momento la puerta por la que habíamos entrado se cerro, como si solo pudiera estar abierta durante un limitado periodo de tiempo. Una vez cerrada se abrió otra en el otro extremo de la habitación, por una de las paredes en que mi compañera había estado dejando el rastro de sangre.
Tras la puerta no había otro pasillo, simplemente habían unas escaleras de las que salía una tenue luz, creada seguramente por mas antorchas. Era el único camino que podíamos seguir en ese momento y por lo visto anteriormente, se podía tardar perfectamente de otra trampa, o bien creada por la pirámide, o bien por el jefe de los dos niveles 2 muertos.

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Re: Misión a Egipto [Metron-Faith-William]
Al cerrarse la entrada de la cámara y abrirse la conexión con las escaleras que no tenían ni idea que existían, Faith observó el final de ellas. No podía distinguir el final, pero las antorchas iluminaban tenuemente cada escalón, todos bastante empinados y altos para la niña, por lo que no parecía haber problema en encaminarse por aquel pasillo; además de que evidentemente parecía ser una trampa.
Sin embargo, la mujer no pretendía moverse de donde estaba y, con un brazo desde el codo hacia abajo completamente destrozado, no parecía haber razón alguna por la que ellos podrían convecerla. Pero Faith sabía que Metron, como toda aquella gente que no podía comprender, no se iría sin ella, por lo que se acercó y la miró vacíamente y apenas enfocando la vista.
-Clareon dice que dejarte debemos. Si él lo dice, lo haré -para nada alentadoras eran sus palabras, como siempre, pero continuó hablando ignorando las lágrimas de la mujer-. Ven o morirás, simple -agregó apuntándole su brazo roto, volteándose y comenzando a caminar escaleras arriba, sin esperar nada más que una trampa o un nuevo enemigo.
Sin embargo, la mujer no pretendía moverse de donde estaba y, con un brazo desde el codo hacia abajo completamente destrozado, no parecía haber razón alguna por la que ellos podrían convecerla. Pero Faith sabía que Metron, como toda aquella gente que no podía comprender, no se iría sin ella, por lo que se acercó y la miró vacíamente y apenas enfocando la vista.
-Clareon dice que dejarte debemos. Si él lo dice, lo haré -para nada alentadoras eran sus palabras, como siempre, pero continuó hablando ignorando las lágrimas de la mujer-. Ven o morirás, simple -agregó apuntándole su brazo roto, volteándose y comenzando a caminar escaleras arriba, sin esperar nada más que una trampa o un nuevo enemigo.
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Faith E. Wippler-

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